Novena a Nuestra Señora de la Consolata
Fiesta el 20 de junio · Patrona de Turín · Santuario de la Consolata (Turín)
Nueve días de oración con la Consolata, patrona de Turín, Consoladora de los afligidos, consolada por Dios y consuelo de sus hijos.

Novena original de rezaelrosario.org. Las meditaciones y oraciones propias de esta página han sido preparadas expresamente para acompañar durante nueve días esta devoción. No son transcripción ni adaptación encubierta de ediciones ajenas.
Nuestra Señora de la Consolata, Consoladora de los afligidos
En el corazón de Turín (Italia) se alza el Santuario de la Consolata, uno de los templos marianos más queridos del Piamonte y patrona de la ciudad. Su nombre, «Consolata», tiene un doble y hermoso sentido: la que fue consolada por Dios y la que consuela a sus hijos; sobre la puerta del santuario se lee la antigua inscripción «Consolatrix Afflictorum», Consoladora de los afligidos. La tradición piadosa remonta el lugar de culto a los primeros siglos cristianos y venera un antiguo icono de la Virgen con el Niño; el icono fue coronado solemnemente el 20 de junio de 1829. En torno a este santuario floreció la Turín de los santos sociales —san José Cafasso, san Juan Bosco— y de él nació el celo misionero de san José Allamano, rector de la Consolata y fundador de los Misioneros de la Consolata, canonizado por el papa Francisco el 20 de octubre de 2024. Su fiesta se celebra el 20 de junio.
Al comenzar esta novena conviene recordar, con verdad y sencillez, que a la Virgen María no la adoramos: la adoración se debe únicamente a Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. A María la veneramos como Madre del Señor y Madre nuestra, y acudimos a su intercesión, que jamás se detiene en ella, sino que nos conduce a Cristo. Cuanto pidamos a la Consolata en estos nueve días será para amar más a su Hijo, «haced lo que Él os diga» (Juan 2,5). Ella, consolada por Dios, nos consuela y nos lleva a la fuente de todo consuelo, que es Cristo.
Datos esenciales de la advocación
- Advocación: Nuestra Señora de la Consolata (María Consoladora de los afligidos), patrona de Turín.
- Lugar: Santuario de la Consolata, en el centro histórico de Turín (Italia); de forma barroca según Guarino Guarini y Filippo Juvarra, con campanario románico del siglo XIII.
- Marco eclesial: Archidiócesis de Turín; templo con rango de basílica.
- Imagen: antiguo icono de la Virgen con el Niño; su origen apostólico y la atribución a san Lucas pertenecen a la tradición piadosa, no a la historia documentada.
- Estado eclesial: icono coronado el 20 de junio de 1829; patrona de Turín. Ligada a san José Cafasso, san Juan Bosco y san José Allamano (canonizado por el papa Francisco el 20 de octubre de 2024).
- Fiesta: 20 de junio.
Cómo prepararse para rezar la novena
La novena es un camino sereno de nueve días. Ante la Consolata no buscamos un rito mágico, sino disponer el corazón a la conversión y a la confianza. Escoge un lugar y una hora fijos, aparta el ruido y prepárate como quien entra en el santuario de Turín para encontrarse con su Madre. Si es posible, acompaña la oración con una imagen de la Virgen, una vela encendida y la Sagrada Escritura abierta.
Reza sin prisa, dejando que las palabras calen hondo. Trae cada día una intención concreta: por tu familia, por los enfermos, por los afligidos y por la Iglesia entera. Recuerda que pedir la intercesión de María es pedir que ella, la primera creyente, ruegue por nosotros ante su Hijo; por eso toda súplica termina en Cristo, único Salvador. La devoción de la Consolata nos enseña a recibir el consuelo de Dios y a compartirlo con otros.
Si puedes, une a la novena la confesión y la comunión. Así la devoción no se queda en sentimiento, sino que fructifica en vida cristiana: caridad con el prójimo, paciencia en la prueba y esperanza firme. La Consolata no busca admiradores, sino discípulos de su Hijo.
Orden propuesto para cada día
- En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
- Oración inicial para todos los días e invocación al Espíritu Santo.
- Lectura de la memoria histórica del día.
- Meditación pausada del tema propio de la jornada.
- Proclamación de la Palabra de Dios sugerida, en silencio orante.
- Formulación del propósito concreto del día.
- Oración del día a Nuestra Señora de la Consolata.
- Un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria, y la Salve final.
Oración inicial para todos los días
Dios y Padre nuestro, fuente de todo consuelo, que nos das en la Virgen María una Madre que consuela a los afligidos y nos conduce a tu Hijo, mira con bondad a cuantos nos acogemos a la advocación de Nuestra Señora de la Consolata. Concédenos, por su intercesión, recibir tu consuelo en la prueba, transmitirlo a los que sufren y crecer en fe, esperanza y caridad. Que estos nueve días nos preparen a vivir como hijos tuyos. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Invocación al Espíritu Santo
Ven, Espíritu Santo, y llena el corazón de tus fieles; enciende en nosotros el fuego de tu amor. Tú que cubriste con tu sombra a la Virgen María para que el Verbo se hiciera carne, alcánzanos docilidad para escuchar la Palabra y fuerza para cumplirla. Enséñanos a orar como conviene, guía nuestra novena y haz que, con María, digamos siempre «hágase en mí según tu palabra» (Lucas 1,38). Amén.
Día primero — Consolada y consoladora
Memoria histórica
El nombre «Consolata» tiene doble sentido: la Virgen fue consolada por Dios, que la llenó de gracia y la sostuvo en el dolor de la cruz, y por eso se ha vuelto consoladora de sus hijos. Sobre la puerta del santuario se lee: «Consoladora de los afligidos».
Meditación
María recibió de Dios el consuelo antes de darlo. Quien ha sido consolado sabe consolar; quien ha llorado comprende el llanto ajeno. La Virgen, que conoció la pobreza, el destierro y la cruz, y fue sostenida por Dios, se hace por eso Madre cercana de todo afligido. Pedir la intercesión de la Consolata es abrirse al consuelo de Dios y aprender de María a consolar a los demás.
Palabra de Dios sugerida
«Bendito sea el Padre de las misericordias y Dios de todo consuelo, que nos consuela en toda tribulación» (2 Corintios 1,3-4).
Propósito
Recibiré hoy el consuelo de Dios en mi oración y consolaré a alguien que esté triste.
Oración del día
Consolata, consolada por Dios y consoladora de tus hijos, alcánzanos recibir el consuelo del Padre y aprender a consolar. Intercede por nosotros ante tu Hijo, que vive y reina por los siglos. Amén.
Día segundo — Consolados para consolar
Memoria histórica
La devoción de la Consolata ha movido siempre a los turineses no solo a buscar consuelo, sino a darlo: a su sombra nacieron obras de caridad con los presos, los jóvenes y los pobres. El consuelo recibido se convirtió en consuelo dado.
Meditación
San Pablo enseña que Dios «nos consuela en toda tribulación, para que podamos consolar a los que están en cualquier tribulación, con el consuelo que nosotros recibimos de Dios». El consuelo cristiano no es para guardarlo, sino para compartirlo. Quien ha experimentado la ternura de Dios está llamado a ser, para otros, instrumento de esa misma ternura. Pedir la intercesión de la Consolata es pedir un corazón que, consolado, se vuelva consuelo de los que sufren.
Palabra de Dios sugerida
«Nos consuela… para que podamos consolar a los que están en cualquier tribulación» (2 Corintios 1,4).
Propósito
Seré hoy consuelo de alguien que sufre: con una visita, una palabra, una escucha o una ayuda concreta.
Oración del día
Consolata, que mueves a consolar a los afligidos, haznos instrumentos del consuelo de Dios para los que sufren. Que lo recibido lo demos. Ruega por nosotros. Amén.
Día tercero — La Consolata en la misión
Memoria histórica
San José Allamano, rector del santuario, fundó desde la Consolata los Misioneros y las Misioneras de la Consolata, que desde 1902 llevaron el Evangelio a Kenia y a muchas naciones. La maternidad de María se hizo así envío misionero al mundo.
Meditación
El consuelo verdadero no encierra, sino que envía. María, que llevó a Cristo al mundo, sigue impulsando a la Iglesia a anunciarlo a todos los pueblos. De un santuario de consuelo brotó un impulso misionero que cruzó continentes: quien ha recibido a Cristo desea darlo a conocer. Pedir la intercesión de la Consolata es pedir corazón misionero, que lleve a los demás el consuelo del Evangelio, cada uno en su lugar.
Palabra de Dios sugerida
«Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos» (Mateo 28,19).
Propósito
Daré hoy a conocer a Cristo con una palabra, un gesto o una oración por las misiones.
Oración del día
Consolata, de cuyo santuario nació un gran impulso misionero, enciende en nosotros el celo por anunciar a tu Hijo. Que llevemos su consuelo a los pueblos. Ruega por nosotros. Amén.
Día cuarto — María junto a los enfermos
Memoria histórica
Durante siglos, el pueblo de Turín ha acudido a la Consolata con el corazón cargado por la enfermedad, propia o de sus seres queridos. El santuario, «Consoladora de los afligidos», ha recogido innumerables súplicas confiadas por los que sufren.
Meditación
En las bodas de Caná, María advierte la necesidad y acude a su Hijo: «no tienen vino». Así intercede por los enfermos: presenta ante Cristo nuestras carencias y nos remite a Él, «haced lo que Él os diga». No es ella quien sana, sino su Hijo; pero su intercesión de Madre nos alcanza fortaleza para llevar la cruz y esperanza para confiar, incluso cuando la salud no llega como quisiéramos.
Palabra de Dios sugerida
«La madre de Jesús le dijo: «No tienen vino»» (Juan 2,3).
Propósito
Rezaré hoy por un enfermo concreto y, si me es posible, le haré una visita, una llamada o un gesto de cercanía.
Oración del día
Consolata, consuelo de los afligidos, lleva ante tu Hijo el clamor de los enfermos y de quienes los cuidan. Alcánzales alivio, paciencia y esperanza, y a nosotros, corazón compasivo. Que en la cruz reconozcamos el amor de Cristo, salud verdadera. Amén.
Día quinto — Caminar hacia la luz
Memoria histórica
Una antigua tradición del santuario cuenta que un ciego, guiado por la fe, caminó hasta Turín y recobró la vista al hallarse la imagen perdida de la Virgen. Es un relato piadoso, no un hecho documentado, pero encierra una lección de confianza: caminar hacia la luz antes de verla.
Meditación
La fe es caminar hacia una luz que todavía no vemos del todo, fiándonos de la palabra de Dios. Como el ciego del Evangelio que clamaba «Señor, que vea», también nosotros pedimos que se abran los ojos del alma para reconocer a Dios. María, que creyó sin ver, nos enseña a fiarnos y a ponernos en camino confiando. Pedir la intercesión de la Consolata es pedir la fe que camina hacia la luz, aun en medio de la oscuridad.
Palabra de Dios sugerida
«»Señor, que recobre la vista.» Jesús le dijo: «Recóbrala, tu fe te ha salvado»» (Lucas 18,41-42).
Propósito
Daré hoy un paso de fe en algo que no veo claro, fiándome de Dios y pidiéndole luz.
Oración del día
Consolata, que enseñas a caminar hacia la luz, abre los ojos de nuestra alma para reconocer a Dios. Que nos fiemos de Él antes de ver. Ruega por nosotros. Amén.
Día sexto — Los santos del consuelo cotidiano
Memoria histórica
En torno a la Consolata floreció, en la Turín del siglo XIX, una generación de santos de la caridad: san José Cafasso, consuelo de los presos y condenados; san Juan Bosco, padre de los jóvenes; san José Allamano, apóstol de las misiones. Todos ellos bebieron de este santuario.
Meditación
El consuelo de María se hace historia en la caridad concreta de los santos: visitar al preso, acoger al joven abandonado, servir al pobre, anunciar el Evangelio. Esos santos nos enseñan que la devoción mariana verdadera fructifica en obras: «lo que hicisteis con uno de estos, conmigo lo hicisteis». No basta sentir el consuelo; hay que hacerse consuelo con las manos. Pedir la intercesión de la Consolata es pedir una caridad que consuele de verdad, con obras y no solo con palabras.
Palabra de Dios sugerida
«Cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis» (Mateo 25,40).
Propósito
Haré hoy una obra de misericordia concreta con alguien necesitado.
Oración del día
Consolata, madre de los santos de la caridad, alcánzanos una devoción que fructifique en obras de misericordia. Que hagamos el bien con las manos. Ruega por nosotros. Amén.
Día séptimo — Reina coronada y Madre
Memoria histórica
El 20 de junio de 1829, el venerado icono de la Consolata fue coronado solemnemente. Patrona de Turín desde hace siglos, la Iglesia reconoció así la realeza maternal de esta Madre.
Meditación
María es Reina porque es Madre del Rey, y su realeza es servicio, como la de su Hijo, que «no vino a ser servido, sino a servir». La corona de la Consolata no la ensalza por poder terreno, sino que confiesa su dignidad de Madre de Dios y su ternura de consoladora. Honrar a María coronada es aprender de su humildad: cuanto más se abajó, más la exaltó el Señor. También nosotros seremos elevados si servimos.
Palabra de Dios sugerida
«Derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes» (Lucas 1,52).
Propósito
Practicaré hoy un acto de humildad concreto: ceder, callar una réplica o reconocer un error.
Oración del día
Consolata, Reina coronada y Madre, enséñanos que la verdadera grandeza está en servir. Que aprendamos de tu humildad y nos dejemos exaltar por Dios. Ruega por nosotros ante Cristo, Rey del universo. Amén.
Día octavo — La familia y el hogar bajo su amparo
Memoria histórica
En Turín y en el Piamonte, la devoción a la Consolata se vive en familia: generaciones enteras han presentado a sus hijos ante la Virgen, han rezado juntas y han acudido al santuario como quien vuelve a casa. La Consolata es Madre de innumerables hogares.
Meditación
Jesús creció en el hogar de Nazaret, sujeto a María y a José. En aquella familia sencilla aprendió, según su humanidad, a trabajar, a rezar y a amar. María, Madre del hogar, vela por nuestras familias y las encomienda a su Hijo. Pedir su intercesión por el matrimonio, los hijos, los ancianos y los que viven solos es confiar todos nuestros vínculos al amor de Dios.
Palabra de Dios sugerida
«Bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad… y Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres» (Lucas 2,51-52).
Propósito
Rezaré hoy por mi familia y procuraré un gesto de reconciliación o de ternura con alguien de mi hogar.
Oración del día
Consolata, Madre de la Sagrada Familia, guarda bajo tu manto nuestros hogares. Alcánzanos de tu Hijo unidad, paciencia y perdón; consuela a los que viven solos y bendice a nuestros mayores. Que en cada familia reine Cristo. Amén.
Día noveno — Envío a la vida
Memoria histórica
La novena culmina en la fiesta del 20 de junio, día grande de Turín, cuando la ciudad honra a su patrona. Terminada la fiesta, los fieles vuelven a su vida diaria, llevando en el alma el consuelo reavivado junto a su Madre.
Meditación
La fiesta no es el final, sino el envío. Consolados por María, somos enviados a consolar; alentados por su ejemplo, a hacer el bien. Como los pastores de Belén, que «se volvieron dando gloria y alabanza a Dios», también nosotros, tras la novena, hemos de volver transformados, portadores del consuelo de Dios. La Consolata nos precede como Madre y como esperanza.
Palabra de Dios sugerida
«Y los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían visto y oído» (Lucas 2,20).
Propósito
Llevaré el fruto de esta novena a mi vida cotidiana consolando a alguien, y acudiré, si puedo, a la Eucaristía.
Oración del día
Consolata, consuelo de tu pueblo, envíanos renovados a la vida de cada día. Que, consolados por ti, seamos consuelo de los que sufren, hasta el puerto eterno de tu Hijo. Ruega por nosotros ahora y siempre. Amén.
Oración final
Nuestra Señora de la Consolata, Consoladora de los afligidos, al terminar esta novena te damos gracias por habernos acompañado estos nueve días. Tú, consolada por Dios y consuelo de tus hijos, condúcenos siempre a tu Hijo Jesucristo, único Salvador y Señor, fuente de todo consuelo. No permitas que nuestra devoción se quede en sentimiento pasajero; hazla vida de fe, esperanza y caridad. Bendice a la Iglesia, a Turín, a los Misioneros de la Consolata, a los enfermos, a las familias, a los afligidos y a cuantos te invocamos con amor. Y cuando termine nuestro camino en la tierra, muéstranos, después de este destierro, a Jesús, fruto bendito de tu vientre. Por Cristo, nuestro Señor. Amén.
Peticiones de la comunidad
- Por la Iglesia y por el Papa, para que, bajo la intercesión de la Virgen María, anuncien con fidelidad el Evangelio de Cristo. Roguemos al Señor.
- Por Turín y por los Misioneros de la Consolata, para que la devoción a la Consoladora fructifique en obras de caridad y en misión. Roguemos al Señor.
- Por todos los afligidos, para que, consolados por Dios, se hagan consuelo de los demás. Roguemos al Señor.
- Por los que trabajan al servicio de los presos, los jóvenes y los pobres, para que, como los santos de Turín, sean signo del consuelo de Dios. Roguemos al Señor.
- Por los enfermos, los ancianos y las familias, para que, bajo el amparo de María, vivan la fe y la esperanza. Roguemos al Señor.
- Por nuestros difuntos, para que la Consolata los presente ante su Hijo y alcancen la luz eterna. Roguemos al Señor.
Novena preparada por el equipo de rezaelrosario.org como material devocional original. Los datos históricos se ofrecen conforme a la tradición y al magisterio de la Iglesia; la devoción se dirige a Dios, y a María se le pide su intercesión.