Novena a Nuestra Señora del Sagrado Corazón
Fiesta en torno al 31 de mayo · Basílica de Notre-Dame du Sacré-Cœur, Issoudun (Francia)
Nueve días de oración con Nuestra Señora del Sagrado Corazón, que nos conduce al Corazón de Jesús, fuente de misericordia.

Novena original de rezaelrosario.org. Las meditaciones y oraciones propias de esta página han sido preparadas expresamente para acompañar durante nueve días esta devoción. No son transcripción ni adaptación encubierta de ediciones ajenas.
Nuestra Señora del Sagrado Corazón
La advocación de Nuestra Señora del Sagrado Corazón nació en Issoudun (Francia) a mediados del siglo XIX, impulsada por el padre Jules Chevalier, fundador de los Misioneros del Sagrado Corazón. Su imagen representa a María de pie, con los brazos abiertos, y ante ella al Niño Jesús que señala su propio Corazón: quien desea recibir las gracias del Corazón de Jesús, encuentra en la Madre el camino más seguro para llegar a Él. La devoción invoca a María como «todopoderosa suplicante», expresión que —bien entendida— no significa un poder propio suyo, pues solo Dios es omnipotente, sino la eficacia de su intercesión y su autoridad maternal ante el Corazón de su Hijo. La imagen fue coronada en nombre del papa Pío IX el 8 de septiembre de 1869, y la basílica de Issoudun difundió esta devoción por los cinco continentes. Su fiesta se celebra en torno al 31 de mayo.
Al comenzar esta novena conviene recordar, con verdad y sencillez, que a la Virgen María no la adoramos: la adoración se debe únicamente a Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. A María la veneramos como Madre del Señor y Madre nuestra, y acudimos a su intercesión, que jamás se detiene en ella, sino que nos conduce a Cristo. Esta advocación es, precisamente, camino hacia el Corazón de Jesús: María nunca sustituye la mediación única de su Hijo, sino que a Él nos lleva. Cuanto pidamos en estos nueve días será para amar más a Jesús, «haced lo que Él os diga» (Juan 2,5).
Datos esenciales de la advocación
- Advocación: Nuestra Señora del Sagrado Corazón, la que nos conduce al Corazón de Jesús.
- Origen: Issoudun (Francia), a mediados del siglo XIX, por el padre Jules Chevalier, fundador de los Misioneros del Sagrado Corazón (1854).
- Lugar: Basílica de Notre-Dame du Sacré-Cœur de Issoudun, basílica menor desde 1874.
- Imagen: María de pie con los brazos abiertos, y ante ella el Niño Jesús que señala su propio Corazón.
- Estado eclesial: cofradía aprobada por Pío IX (1863); imagen coronada en su nombre el 8 de septiembre de 1869; devoción difundida por todo el mundo por los Misioneros del Sagrado Corazón.
- Fiesta: en torno al 31 de mayo (último sábado de mayo, según el calendario).
Cómo prepararse para rezar la novena
La novena es un camino sereno de nueve días. Ante Nuestra Señora del Sagrado Corazón no buscamos un rito mágico, sino disponer el corazón a la conversión y a la confianza. Escoge un lugar y una hora fijos, aparta el ruido y prepárate con recogimiento. Si es posible, acompaña la oración con una imagen de la Virgen, una vela encendida y la Sagrada Escritura abierta.
Reza sin prisa, dejando que las palabras calen hondo. Trae cada día una intención concreta: por tu familia, por los enfermos, por las causas difíciles y por la Iglesia entera. Recuerda que pedir la intercesión de María es pedir que ella, la primera creyente, ruegue por nosotros ante su Hijo; por eso toda súplica termina en Cristo, único Salvador. Esta devoción nos enseña a ir al Corazón de Jesús de la mano de su Madre.
Si puedes, une a la novena la confesión y la comunión. Así la devoción no se queda en sentimiento, sino que fructifica en vida cristiana: caridad con el prójimo, paciencia en la prueba y esperanza firme. Nuestra Señora del Sagrado Corazón no busca admiradores, sino discípulos de su Hijo.
Orden propuesto para cada día
- En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
- Oración inicial para todos los días e invocación al Espíritu Santo.
- Lectura de la memoria histórica del día.
- Meditación pausada del tema propio de la jornada.
- Proclamación de la Palabra de Dios sugerida, en silencio orante.
- Formulación del propósito concreto del día.
- Oración del día a Nuestra Señora del Sagrado Corazón.
- Un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria, y la Salve final.
Oración inicial para todos los días
Dios y Padre nuestro, que nos abres en el Corazón de tu Hijo la fuente de la misericordia y nos das en María una Madre que nos conduce a Él, mira con bondad a cuantos nos acogemos a la advocación de Nuestra Señora del Sagrado Corazón. Concédenos, por su intercesión, confiar en el amor del Corazón de Jesús, acudir a Él en las causas difíciles y prolongar en el mundo su amor; y crecer en fe, esperanza y caridad. Que estos nueve días nos preparen a vivir como hijos tuyos. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Invocación al Espíritu Santo
Ven, Espíritu Santo, y llena el corazón de tus fieles; enciende en nosotros el fuego de tu amor. Tú que cubriste con tu sombra a la Virgen María para que el Verbo se hiciera carne, alcánzanos docilidad para escuchar la Palabra y fuerza para cumplirla. Enséñanos a orar como conviene, guía nuestra novena y haz que, con María, digamos siempre «hágase en mí según tu palabra» (Lucas 1,38). Amén.
Día primero — La que conduce al Corazón de Jesús
Memoria histórica
En la imagen de Issoudun, María abre los brazos y ante ella el Niño Jesús señala su propio Corazón. Es la clave de la advocación: quien quiere las gracias del Corazón de Jesús, halla en la Madre el camino más seguro para llegar a Él.
Meditación
María nunca atrae hacia sí misma: su misión es llevarnos a su Hijo. Como en Caná dijo a los sirvientes «haced lo que Él os diga», así nos remite siempre a Jesús. Ir a Cristo por María es tomar el camino más humilde y seguro, de la mano de quien mejor lo conoce y más lo ama. Pedir la intercesión de Nuestra Señora del Sagrado Corazón es dejarnos conducir por ella hasta el Corazón abierto de su Hijo.
Palabra de Dios sugerida
«Su madre dijo a los sirvientes: «Haced lo que Él os diga»» (Juan 2,5).
Propósito
Iré hoy al Corazón de Jesús de la mano de María, dedicándole un rato de oración confiada.
Oración del día
Nuestra Señora del Sagrado Corazón, que nos muestras a tu Hijo, condúcenos a su Corazón abierto. Que por ti lleguemos siempre a Jesús. Intercede por nosotros ante Cristo, que vive y reina por los siglos. Amén.
Día segundo — La fuerza de su intercesión
Memoria histórica
La devoción invoca a María como «todopoderosa suplicante». La expresión no le atribuye un poder propio —solo Dios es omnipotente—, sino que confiesa la eficacia de su intercesión y la fuerza de su súplica maternal ante el Corazón de su Hijo.
Meditación
En Caná, la palabra de la Madre movió a Jesús a adelantar «su hora». La intercesión de María es poderosa, no por sí misma, sino porque el Hijo escucha a su Madre y nada niega a su súplica cuando conviene a nuestro bien. Confiar en su intercesión no es magia ni presión sobre Dios, sino abandonarse a un amor maternal que ruega por nosotros según la voluntad divina. Pedir la intercesión de Nuestra Señora del Sagrado Corazón es confiar en la fuerza de su súplica ante Cristo.
Palabra de Dios sugerida
«No tienen vino… Haced lo que Él os diga» (Juan 2,3.5).
Propósito
Confiaré hoy a la intercesión de María una necesidad concreta, abandonándome a la voluntad de Dios.
Oración del día
Nuestra Señora del Sagrado Corazón, cuya súplica maternal es escuchada por tu Hijo, intercede por nosotros ante su Corazón. Que confiemos en la fuerza de tu oración. Ruega por nosotros. Amén.
Día tercero — El Corazón de Cristo, fuente de misericordia
Memoria histórica
En la imagen, el Niño señala su Corazón: es el centro de la devoción. El Corazón de Jesús, traspasado en la cruz, del que brotaron sangre y agua, es la fuente inagotable del amor y la misericordia de Dios.
Meditación
El Corazón de Cristo, abierto por la lanza, revela hasta dónde nos ama Dios: «me amó y se entregó por mí». De ese Corazón brotan la misericordia, el perdón y la gracia que necesitamos. María nos lo abre, invitándonos a acercarnos con confianza. Contemplar el Corazón de Jesús es descubrir un amor que no se cansa de perdonar y de darse. Pedir la intercesión de Nuestra Señora del Sagrado Corazón es pedir un corazón que beba de esa fuente y aprenda a amar como Cristo.
Palabra de Dios sugerida
«Uno de los soldados le atravesó el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua» (Juan 19,34).
Propósito
Beberé hoy de la misericordia del Corazón de Cristo perdonando a alguien o acogiéndome yo a su perdón.
Oración del día
Nuestra Señora del Sagrado Corazón, que nos abres el Corazón de tu Hijo, llévanos a esa fuente de misericordia. Que aprendamos a amar como Cristo. Ruega por nosotros. Amén.
Día cuarto — María junto a los enfermos
Memoria histórica
A Nuestra Señora del Sagrado Corazón acuden desde hace más de un siglo, en Issoudun y en el mundo entero, innumerables fieles cargados por la enfermedad, propia o de sus seres queridos, confiando en su poderosa intercesión ante el Corazón de Jesús.
Meditación
En las bodas de Caná, María advierte la necesidad y acude a su Hijo: «no tienen vino». Así intercede por los enfermos: presenta ante Cristo nuestras carencias y nos remite a Él, «haced lo que Él os diga». No es ella quien sana, sino su Hijo; pero su intercesión de Madre nos alcanza fortaleza para llevar la cruz y esperanza para confiar, incluso cuando la salud no llega como quisiéramos.
Palabra de Dios sugerida
«La madre de Jesús le dijo: «No tienen vino»» (Juan 2,3).
Propósito
Rezaré hoy por un enfermo concreto y, si me es posible, le haré una visita, una llamada o un gesto de cercanía.
Oración del día
Nuestra Señora del Sagrado Corazón, consuelo de los afligidos, lleva ante tu Hijo el clamor de los enfermos y de quienes los cuidan. Alcánzales alivio, paciencia y esperanza, y a nosotros, corazón compasivo. Que en la cruz reconozcamos el amor de Cristo, salud verdadera. Amén.
Día quinto — Esperanza en las causas difíciles
Memoria histórica
La devoción de Issoudun ha animado siempre a acudir a Nuestra Señora del Sagrado Corazón en las situaciones humanamente cerradas, cuando parece que ya no hay salida, para pedir con confianza su intercesión ante el Corazón de Jesús.
Meditación
Acudir a María en las causas difíciles no es magia ni garantía de un resultado a nuestro gusto, sino esperanza cristiana: confiar en que Dios puede lo que a nosotros nos resulta imposible, y que su voluntad es siempre para nuestro bien. «Para Dios nada hay imposible.» A veces concede lo que pedimos; siempre concede la gracia de sostenernos. Pedir la intercesión de Nuestra Señora del Sagrado Corazón es confiar sin poner condiciones a Dios, seguros de que el Corazón de Jesús no abandona a quien espera en Él.
Palabra de Dios sugerida
«Lo que es imposible para los hombres es posible para Dios» (Lucas 18,27).
Propósito
Confiaré hoy a Dios una situación que veo sin salida, esperando en Él sin poner condiciones.
Oración del día
Nuestra Señora del Sagrado Corazón, esperanza en las causas difíciles, alcánzanos confiar cuando todo parece cerrado. Que esperemos en Dios sin poner condiciones. Ruega por nosotros. Amén.
Día sexto — La unión de los dos Corazones
Memoria histórica
Esta advocación une inseparablemente el Corazón de Jesús y el de su Madre: María es el camino mariano hacia el Corazón de Cristo, y su devoción está siempre subordinada y ordenada a Él.
Meditación
El Corazón de María late al ritmo del Corazón de su Hijo: lo que Jesús ama, lo ama María; lo que a Él le duele, le duele a ella. Por eso honrar a Nuestra Señora del Sagrado Corazón nunca aleja de Cristo, sino que a Él conduce. Los dos Corazones forman un solo movimiento de amor orientado a nuestra salvación. Pedir la intercesión de Nuestra Señora del Sagrado Corazón es pedir que nuestro corazón se una al de Cristo, aprendiendo de María a amarlo.
Palabra de Dios sugerida
«Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón» (Mateo 11,29).
Propósito
Uniré hoy mi corazón al de Cristo con un acto de amor, aprendiendo de María a ser manso y humilde.
Oración del día
Nuestra Señora del Sagrado Corazón, unida al Corazón de tu Hijo, llévanos siempre a Él. Que aprendamos de ti a amarlo con corazón manso y humilde. Ruega por nosotros. Amén.
Día séptimo — Reina coronada y Madre
Memoria histórica
El 8 de septiembre de 1869, la imagen de Nuestra Señora del Sagrado Corazón fue coronada solemnemente en nombre del papa Pío IX, en una gran peregrinación a Issoudun. La Iglesia reconoció así la realeza maternal de esta Madre.
Meditación
María es Reina porque es Madre del Rey, y su realeza es servicio, como la de su Hijo, que «no vino a ser servido, sino a servir». Su corona no la ensalza por poder terreno, sino que confiesa su dignidad de Madre de Dios y su misión de conducirnos al Corazón de Cristo. Honrar a María coronada es aprender de su humildad: cuanto más se abajó, más la exaltó el Señor. También nosotros seremos elevados si servimos.
Palabra de Dios sugerida
«Derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes» (Lucas 1,52).
Propósito
Practicaré hoy un acto de humildad concreto: ceder, callar una réplica o reconocer un error.
Oración del día
Nuestra Señora del Sagrado Corazón, Reina coronada y Madre, enséñanos que la verdadera grandeza está en servir. Que aprendamos de tu humildad y nos dejemos exaltar por Dios. Ruega por nosotros ante Cristo, Rey del universo. Amén.
Día octavo — La familia y el hogar bajo su amparo
Memoria histórica
Muchas familias tienen entronizada en su casa la imagen de Nuestra Señora del Sagrado Corazón, junto al Sagrado Corazón de Jesús, y le confían sus necesidades. Es una devoción muy querida en la vida familiar cristiana.
Meditación
Jesús creció en el hogar de Nazaret, sujeto a María y a José. En aquella familia sencilla aprendió, según su humanidad, a trabajar, a rezar y a amar. María, Madre del hogar, vela por nuestras familias y las encomienda a su Hijo. Pedir su intercesión por el matrimonio, los hijos, los ancianos y los que viven solos es confiar todos nuestros vínculos al amor de Dios.
Palabra de Dios sugerida
«Bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad… y Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres» (Lucas 2,51-52).
Propósito
Rezaré hoy por mi familia y procuraré un gesto de reconciliación o de ternura con alguien de mi hogar.
Oración del día
Nuestra Señora del Sagrado Corazón, Madre de la Sagrada Familia, guarda bajo tu manto nuestros hogares. Alcánzanos de tu Hijo unidad, paciencia y perdón; consuela a los que viven solos y bendice a nuestros mayores. Que en cada familia reine Cristo. Amén.
Día noveno — Envío a la vida
Memoria histórica
El padre Chevalier quiso que esta devoción fuera misionera: prolongar en el mundo el amor del Corazón de Jesús. Por eso los Misioneros del Sagrado Corazón la llevaron a los cinco continentes. Terminada la novena, cada uno vuelve a su vida con esa misión.
Meditación
La novena no es el final, sino el envío. Quien ha bebido del Corazón de Cristo es enviado a llevar su amor a los demás, allí donde vive. Como los pastores de Belén, que «se volvieron dando gloria y alabanza a Dios», también nosotros, tras la novena, hemos de volver transformados y misioneros. Nuestra Señora del Sagrado Corazón nos precede como Madre y como esperanza, y nos envía a prolongar en el mundo el amor del Corazón de su Hijo.
Palabra de Dios sugerida
«Y los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían visto y oído» (Lucas 2,20).
Propósito
Llevaré el fruto de esta novena a mi vida cotidiana con una obra de caridad concreta, y acudiré, si puedo, a la Eucaristía.
Oración del día
Nuestra Señora del Sagrado Corazón, envíanos renovados a la vida de cada día. Que, habiendo bebido del Corazón de tu Hijo, llevemos su amor a los demás, hasta el puerto eterno. Ruega por nosotros ahora y siempre. Amén.
Oración final
Nuestra Señora del Sagrado Corazón, al terminar esta novena te damos gracias por habernos acompañado estos nueve días. Tú, que nos abres el Corazón de tu Hijo y ruegas por nosotros con maternal eficacia, condúcenos siempre a Jesucristo, único Salvador y Señor. No permitas que nuestra devoción se quede en sentimiento pasajero; hazla vida de fe, esperanza y caridad. Bendice a la Iglesia, a los Misioneros del Sagrado Corazón, a los enfermos, a las familias, a los que llevan causas difíciles y a cuantos te invocamos con amor. Y cuando termine nuestro camino en la tierra, muéstranos, después de este destierro, a Jesús, fruto bendito de tu vientre. Por Cristo, nuestro Señor. Amén.
Peticiones de la comunidad
- Por la Iglesia y por el Papa, para que, bajo la intercesión de la Virgen María, anuncien con fidelidad el Evangelio de Cristo. Roguemos al Señor.
- Por los Misioneros del Sagrado Corazón y por cuantos difunden esta devoción, para que fructifique en obras de caridad. Roguemos al Señor.
- Por los que llevan causas humanamente difíciles, para que, confiando en la intercesión de María, esperen en Dios sin desalentarse. Roguemos al Señor.
- Por cuantos se han alejado del amor de Dios, para que el Corazón de Cristo, abierto por María, los acoja de nuevo. Roguemos al Señor.
- Por los enfermos, los ancianos y las familias, para que, bajo el amparo de María, vivan la fe y la esperanza. Roguemos al Señor.
- Por nuestros difuntos, para que Nuestra Señora del Sagrado Corazón los presente ante su Hijo y alcancen la luz eterna. Roguemos al Señor.
Novena preparada por el equipo de rezaelrosario.org como material devocional original. Los datos históricos se ofrecen conforme a la tradición y al magisterio de la Iglesia; la devoción se dirige a Dios, y a María se le pide su intercesión.