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Novena a la Madre Tres Veces Admirable de Schoenstatt

Jornada de la Alianza el 18 de octubre · Santuario Original de Schoenstatt (Vallendar, Alemania)

Nueve días de oración con la Madre y Reina Tres Veces Admirable, sellando una alianza de amor que nos lleva a Cristo.

Santuario Original de Schoenstatt (Urheiligtum), Vallendar (Alemania)
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Novena original de rezaelrosario.org. Las meditaciones y oraciones propias de esta página han sido preparadas expresamente para acompañar durante nueve días esta devoción. No son transcripción ni adaptación encubierta de ediciones ajenas.

Madre y Reina Tres Veces Admirable de Schoenstatt

La advocación de la Madre y Reina Tres Veces Admirable de Schoenstatt nació el 18 de octubre de 1914 en el pequeño Santuario Original de Vallendar-Schoenstatt (Alemania), cuando un grupo de jóvenes, con el sacerdote José Kentenich (Siervo de Dios), sellaron con la Virgen María una «alianza de amor», pidiéndole que se estableciera espiritualmente en aquella capilla y la hiciera lugar de gracia. El título «Tres Veces Admirable» procede de una antigua congregación mariana de Ingolstadt y expresa la admirabilidad de María como Madre de Dios, Madre del Redentor y Madre de los redimidos. En el santuario se venera la imagen de la «Refugio de los pecadores», un óleo devocional del pintor Luigi Crosio. El Movimiento de Schoenstatt, aprobado por la Iglesia, se ha extendido por el mundo mediante santuarios réplicas del original. La Jornada de la Alianza se celebra el 18 de octubre.

Al comenzar esta novena conviene recordar, con verdad y sencillez, que a la Virgen María no la adoramos: la adoración se debe únicamente a Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. A María la veneramos como Madre del Señor y Madre nuestra, y acudimos a su intercesión, que jamás se detiene en ella, sino que nos conduce a Cristo. Esta espiritualidad no nace de una aparición, sino de la fe y de la alianza de amor; María se hace presente por la fe de quienes la invocan. Cuanto pidamos en estos nueve días será para amar más a su Hijo, «haced lo que Él os diga» (Juan 2,5).

Datos esenciales de la advocación

  • Advocación: Madre y Reina Tres Veces Admirable de Schoenstatt (Mater Ter Admirabilis), Madre de Dios, del Redentor y de los redimidos.
  • Origen: la alianza de amor sellada el 18 de octubre de 1914 en el Santuario Original (Urheiligtum) de Vallendar-Schoenstatt (Alemania), por un grupo de jóvenes con el sacerdote José Kentenich (Siervo de Dios).
  • Título: «Tres Veces Admirable», tomado de la congregación mariana de Ingolstadt (siglo XVII).
  • Imagen: óleo devocional «Refugio de los pecadores», de Luigi Crosio (1898), entronizado en el santuario.
  • Carisma: la alianza de amor con María, el santuario como hogar de gracia, la vida cotidiana santificada y la formación del hombre nuevo; espiritualidad aprobada por la Iglesia, no una aparición.
  • Celebración: Jornada de la Alianza, 18 de octubre (y el día 18 de cada mes).

Cómo prepararse para rezar la novena

La novena es un camino sereno de nueve días. Ante la Madre Tres Veces Admirable no buscamos un rito mágico, sino disponer el corazón a la conversión y a la confianza. Escoge un lugar y una hora fijos, aparta el ruido y prepárate con recogimiento, como quien entra en el santuario a estar con la Madre. Si es posible, acompaña la oración con una imagen de la Virgen, una vela encendida y la Sagrada Escritura abierta.

Reza sin prisa, dejando que las palabras calen hondo. Trae cada día una intención concreta: por tu familia, por los enfermos, por la conversión de los pecadores y por la Iglesia entera. Recuerda que pedir la intercesión de María es pedir que ella, la primera creyente, ruegue por nosotros ante su Hijo; por eso toda súplica termina en Cristo, único Salvador. Esta espiritualidad nos enseña a entregarnos a María para pertenecer del todo a Cristo.

Si puedes, une a la novena la confesión y la comunión. Así la devoción no se queda en sentimiento, sino que fructifica en vida cristiana: caridad con el prójimo, paciencia en la prueba y esperanza firme. La Madre Tres Veces Admirable no busca admiradores, sino discípulos de su Hijo.

Orden propuesto para cada día

  • En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
  • Oración inicial para todos los días e invocación al Espíritu Santo.
  • Lectura de la memoria histórica del día.
  • Meditación pausada del tema propio de la jornada.
  • Proclamación de la Palabra de Dios sugerida, en silencio orante.
  • Formulación del propósito concreto del día.
  • Oración del día a la Madre Tres Veces Admirable.
  • Un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria, y la Salve final.

Oración inicial para todos los días

Dios y Padre nuestro, que has querido darnos en la Santísima Virgen María una Madre y educadora que nos forma a imagen de tu Hijo, mira con bondad a cuantos nos acogemos a esta advocación. Concédenos, por su intercesión, sellar contigo una alianza de amor fiel, santificar la vida de cada día y dejarnos formar por María para ser hombres nuevos en Cristo; y crecer en fe, esperanza y caridad. Que estos nueve días nos preparen a vivir como hijos tuyos. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Invocación al Espíritu Santo

Ven, Espíritu Santo, y llena el corazón de tus fieles; enciende en nosotros el fuego de tu amor. Tú que cubriste con tu sombra a la Virgen María para que el Verbo se hiciera carne, alcánzanos docilidad para escuchar la Palabra y fuerza para cumplirla. Enséñanos a orar como conviene, guía nuestra novena y haz que, con María, digamos siempre «hágase en mí según tu palabra» (Lucas 1,38). Amén.

Día primero — La alianza de amor

Memoria histórica

El corazón de esta espiritualidad es la «alianza de amor» con María: una entrega mutua, en la que nos confiamos a la Madre y ella nos toma bajo su cuidado para llevarnos a Cristo. Así comenzó todo, el 18 de octubre de 1914, en el pequeño santuario.

Meditación

Toda la vida cristiana es una alianza con Dios, sellada en el Bautismo. Confiarse a María es entrar por el camino más humilde y seguro hacia esa alianza: ella, que fue la primera en darse enteramente a Dios, nos enseña a hacer lo mismo. Sellar una alianza de amor con la Madre no es sustituir a Cristo, sino ir a Él de la mano de quien mejor lo conoce. Pedir la intercesión de la Madre Tres Veces Admirable es entregarse a ella para pertenecer del todo a Dios.

Palabra de Dios sugerida

«Ahí tienes a tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa» (Juan 19,27).

Propósito

Renovaré hoy mi entrega a María con una oración de confianza, poniéndome en sus manos para ir a Cristo.

Oración del día

Madre Tres Veces Admirable, contigo quiero sellar una alianza de amor: tómame de la mano y llévame a tu Hijo. Que, siendo de ti, seamos enteramente de Dios. Intercede por nosotros ante Cristo, que vive y reina por los siglos. Amén.

Día segundo — Madre y educadora

Memoria histórica

Esta espiritualidad venera a María como Madre y educadora, que forma en el alma la imagen de Cristo y ayuda a nacer al «hombre nuevo», renovado según el Evangelio.

Meditación

María, que educó a Jesús en Nazaret según su humanidad, es también educadora nuestra en la fe. San Pablo hablaba de «dar a luz a Cristo» en los fieles hasta que Él tome forma en ellos. Dejarse educar por María es aprender de ella la humildad, la obediencia, la caridad y la entrega, hasta que Cristo viva en nosotros. Pedir la intercesión de la Madre Tres Veces Admirable es pedir dejarse formar por ella para ser hombres y mujeres nuevos en Cristo.

Palabra de Dios sugerida

«Hijos míos, por quienes de nuevo sufro dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros» (Gálatas 4,19).

Propósito

Me dejaré educar hoy por María corrigiendo un defecto concreto e imitando una de sus virtudes.

Oración del día

Madre Tres Veces Admirable, Madre y educadora, forma en nosotros la imagen de tu Hijo. Que, dejándonos guiar por ti, seamos hombres nuevos en Cristo. Ruega por nosotros. Amén.

Día tercero — El santuario, hogar del alma

Memoria histórica

En esta espiritualidad, el santuario es un hogar de gracia: un lugar sencillo donde el alma encuentra cobijo, se transforma y se siente enviada. Cada creyente puede hacer también de su corazón y de su hogar un pequeño santuario donde habite Dios.

Meditación

Jesús prometió: «si alguno me ama, vendremos a él y haremos morada en él». El alma en gracia es templo de Dios, y el hogar cristiano, una iglesia doméstica. Buscar un «santuario interior» —un rincón de silencio y oración en medio del ajetreo— es hacer sitio a Dios en la propia vida. María, que guardó en su corazón la Palabra, nos enseña a construir ese hogar interior. Pedir la intercesión de la Madre Tres Veces Admirable es pedir hacer del corazón y del hogar una morada de Dios.

Palabra de Dios sugerida

«Si alguno me ama, guardará mi palabra… y vendremos a él y haremos morada en él» (Juan 14,23).

Propósito

Buscaré hoy un rato de silencio orante, haciendo de mi corazón un pequeño santuario para Dios.

Oración del día

Madre Tres Veces Admirable, que haces del santuario un hogar de gracia, ayúdanos a hacer de nuestro corazón y de nuestro hogar una morada de Dios. Ruega por nosotros. Amén.

Día cuarto — María junto a los enfermos

Memoria histórica

A los santuarios de Schoenstatt, extendidos por el mundo, acuden muchos fieles con el corazón cargado por la enfermedad, propia o de sus seres queridos, para encomendarse a la Madre y confiarle su dolor.

Meditación

En las bodas de Caná, María advierte la necesidad y acude a su Hijo: «no tienen vino». Así intercede por los enfermos: presenta ante Cristo nuestras carencias y nos remite a Él, «haced lo que Él os diga». No es ella quien sana, sino su Hijo; pero su intercesión de Madre nos alcanza fortaleza para llevar la cruz y esperanza para confiar, incluso cuando la salud no llega como quisiéramos.

Palabra de Dios sugerida

«La madre de Jesús le dijo: «No tienen vino»» (Juan 2,3).

Propósito

Rezaré hoy por un enfermo concreto y, si me es posible, le haré una visita, una llamada o un gesto de cercanía.

Oración del día

Madre Tres Veces Admirable, consuelo de los afligidos, lleva ante tu Hijo el clamor de los enfermos y de quienes los cuidan. Alcánzales alivio, paciencia y esperanza, y a nosotros, corazón compasivo. Que en la cruz reconozcamos el amor de Cristo, salud verdadera. Amén.

Día quinto — La vida cotidiana santificada

Memoria histórica

Esta espiritualidad enseña a santificar la vida diaria: convertir el cumplimiento fiel del deber, los pequeños sacrificios y las obras ordinarias en una ofrenda de amor puesta en manos de María.

Meditación

La santidad no está lejos ni reservada a unos pocos: se teje en lo ordinario, en el trabajo bien hecho, en el deber cumplido por amor, en las pequeñas renuncias diarias. «Ya comáis, ya bebáis, hacedlo todo para gloria de Dios.» No hace falta hacer cosas extraordinarias, sino hacer con amor extraordinario las cosas de cada día. Esas ofrendas, presentadas por María, se vuelven fecundas. Pedir la intercesión de la Madre Tres Veces Admirable es pedir santificar lo cotidiano, ofreciéndolo a Dios por sus manos, sin buscar recompensa ni cálculo.

Palabra de Dios sugerida

«Ya comáis, ya bebáis, hagáis lo que hagáis, hacedlo todo para gloria de Dios» (1 Corintios 10,31).

Propósito

Ofreceré hoy mi trabajo y un pequeño sacrificio a Dios por medio de María, hecho con amor.

Oración del día

Madre Tres Veces Admirable, que santificas lo cotidiano, enséñanos a convertir el deber de cada día en ofrenda de amor. Que todo lo hagamos para gloria de Dios. Ruega por nosotros. Amén.

Día sexto — Refugio de los pecadores

Memoria histórica

La imagen venerada en el santuario lleva por título «Refugio de los pecadores». Bajo esa advocación, María acoge con ternura al que ha caído y lo anima a volver a Dios.

Meditación

Ninguno de nosotros es digno por sí mismo, pero María, refugio de los pecadores, no rechaza a nadie que acuda a ella arrepentido. Como el hijo pródigo hallado por el padre, el pecador encuentra en el corazón de la Madre un lugar donde acogerse antes de volver a Dios. Esta advocación despierta la confianza: por muchas que sean nuestras caídas, siempre podemos regresar. Pedir la intercesión de la Madre Tres Veces Admirable es acogerse a ella como refugio y dejarse llevar a la misericordia de su Hijo.

Palabra de Dios sugerida

«No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores» (Marcos 2,17).

Propósito

Me acogeré hoy al refugio de María confesando una caída y volviendo con confianza a Dios.

Oración del día

Madre Tres Veces Admirable, refugio de los pecadores, acoge a los que hemos caído y llévanos a la misericordia de tu Hijo. Que nunca perdamos la confianza de volver. Ruega por nosotros. Amén.

Día séptimo — Madre y Reina

Memoria histórica

La advocación la invoca como Madre y Reina Tres Veces Admirable: admirable como Madre de Dios, como Madre del Redentor y como Madre de los redimidos. La Iglesia la venera como Reina que a todos conduce a Cristo.

Meditación

María es Reina porque es Madre del Rey, y su realeza es servicio, como la de su Hijo, que «no vino a ser servido, sino a servir». Llamarla admirable no la ensalza por poder terreno, sino que confiesa su dignidad de Madre de Dios y su misión de llevarnos a la salvación. Honrar a María Reina es aprender de su humildad: cuanto más se abajó, más la exaltó el Señor. También nosotros seremos elevados si servimos.

Palabra de Dios sugerida

«Derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes» (Lucas 1,52).

Propósito

Practicaré hoy un acto de humildad concreto: ceder, callar una réplica o reconocer un error.

Oración del día

Madre y Reina Tres Veces Admirable, enséñanos que la verdadera grandeza está en servir. Que aprendamos de tu humildad y nos dejemos exaltar por Dios. Ruega por nosotros ante Cristo, Rey del universo. Amén.

Día octavo — La familia y el hogar bajo su amparo

Memoria histórica

Muchas familias entronizan en su casa la imagen de la Madre Tres Veces Admirable y sellan con ella su alianza, haciendo del hogar un pequeño santuario donde la Virgen es reina y madre.

Meditación

Jesús creció en el hogar de Nazaret, sujeto a María y a José. En aquella familia sencilla aprendió, según su humanidad, a trabajar, a rezar y a amar. María, Madre del hogar, vela por nuestras familias y las encomienda a su Hijo. Entronizar a María en casa es ponerla bajo su amparo. Pedir su intercesión por el matrimonio, los hijos, los ancianos y los que viven solos es confiar todos nuestros vínculos al amor de Dios.

Palabra de Dios sugerida

«Bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad… y Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres» (Lucas 2,51-52).

Propósito

Rezaré hoy por mi familia y procuraré un gesto de reconciliación o de ternura con alguien de mi hogar.

Oración del día

Madre Tres Veces Admirable, Madre de la Sagrada Familia, guarda bajo tu amparo nuestros hogares. Alcánzanos de tu Hijo unidad, paciencia y perdón; consuela a los que viven solos y bendice a nuestros mayores. Que en cada familia reine Cristo. Amén.

Día noveno — Envío a la vida

Memoria histórica

En esta espiritualidad, el santuario no solo cobija y transforma, sino que envía: quien se ha renovado junto a la Madre es enviado a llevar a Cristo al mundo. Terminada la novena, cada uno vuelve a su vida con esa misión.

Meditación

La fiesta no es el final, sino el envío. Formados por María y renovados en la alianza de amor, somos enviados a ser apóstoles en el propio ambiente: la familia, el trabajo, la vecindad. Como los pastores de Belén, que «se volvieron dando gloria y alabanza a Dios», también nosotros, tras la novena, hemos de volver transformados y misioneros. La Madre Tres Veces Admirable nos precede como Madre y como esperanza, y nos envía a llevar a Cristo a los demás.

Palabra de Dios sugerida

«Y los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían visto y oído» (Lucas 2,20).

Propósito

Llevaré el fruto de esta novena a mi vida cotidiana con una obra buena concreta y un testimonio de fe, y acudiré, si puedo, a la Eucaristía.

Oración del día

Madre y Reina Tres Veces Admirable, envíanos renovados a la vida de cada día. Que, formados por ti, llevemos a Cristo a los demás, hasta el puerto eterno. Ruega por nosotros ahora y siempre. Amén.

Oración final

Madre y Reina Tres Veces Admirable de Schoenstatt, al terminar esta novena te damos gracias por habernos acompañado estos nueve días. Tú, Madre de Dios, del Redentor y de los redimidos, condúcenos siempre a tu Hijo Jesucristo, único Salvador y Señor. No permitas que nuestra devoción se quede en sentimiento pasajero; hazla vida de fe, esperanza y caridad. Bendice a la Iglesia, a las familias, a los enfermos, a los pecadores que buscan tu refugio y a cuantos te invocamos con amor. Y cuando termine nuestro camino en la tierra, muéstranos, después de este destierro, a Jesús, fruto bendito de tu vientre. Por Cristo, nuestro Señor. Amén.

Peticiones de la comunidad

  • Por la Iglesia y por el Papa, para que, bajo la intercesión de la Virgen María, anuncien con fidelidad el Evangelio de Cristo. Roguemos al Señor.
  • Por cuantos viven la alianza de amor con María, para que fructifique en obras de caridad y en apostolado. Roguemos al Señor.
  • Por los que buscan santificar la vida cotidiana, para que hagan de su trabajo y sus deberes una ofrenda a Dios. Roguemos al Señor.
  • Por los pecadores que buscan refugio, para que en María hallen acogida y vuelvan a la misericordia de Dios. Roguemos al Señor.
  • Por los enfermos, los ancianos y las familias, para que, bajo el amparo de María, vivan la fe y la esperanza. Roguemos al Señor.
  • Por nuestros difuntos, para que la Madre Tres Veces Admirable los presente ante su Hijo y alcancen la luz eterna. Roguemos al Señor.

Novena preparada por el equipo de rezaelrosario.org como material devocional original. Los datos históricos se ofrecen conforme a la tradición y al magisterio de la Iglesia; la devoción se dirige a Dios, y a María se le pide su intercesión.