Novena a Nuestra Señora de Akita
Conmemoración el 13 de octubre · Nuestra Señora de Akita (Japón)
Nueve días de oración con la Señora de Akita, cuyo mensaje sereno llama a la oración, la penitencia, el Rosario y la Eucaristía.

Novena original de rezaelrosario.org. Las meditaciones y oraciones propias de esta página han sido preparadas expresamente para acompañar durante nueve días esta devoción. No son transcripción ni adaptación encubierta de ediciones ajenas.
Nuestra Señora de Akita
En el convento de las Siervas de la Eucaristía, en Yuzawadai (Akita, Japón), se venera una imagen de madera de la Virgen María ante la cual, según los testimonios, ocurrieron entre 1973 y 1981 una serie de fenómenos: una religiosa, sor Agnes Katsuko Sasagawa, recibió tres mensajes marianos, y la estatua habría derramado lágrimas en numerosas ocasiones. El mensaje central es una llamada serena a la oración, la penitencia y la reparación, muy cercana al de Fátima: rezar por la Iglesia, hacer penitencia por los pecadores y tomar el Rosario como arma de paz. En 1984, el obispo de Niigata, Mons. John Shojiro Ito, tras años de estudio, reconoció el carácter sobrenatural de estos hechos y autorizó la veneración de la Santa Madre de Akita en su diócesis; se trata de una aprobación del obispo local, sin una declaración universal de la Santa Sede.
Al comenzar esta novena conviene recordar, con verdad y sencillez, que a la Virgen María no la adoramos: la adoración se debe únicamente a Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. A María la veneramos como Madre del Señor y Madre nuestra, y acudimos a su intercesión, que jamás se detiene en ella, sino que nos conduce a Cristo. Los hechos de Akita son una revelación privada, aprobada por el obispo del lugar: no son dogma de fe, y a ellos se acerca uno con sobriedad, sin sensacionalismo. Cuanto pidamos a la Señora de Akita en estos nueve días será para amar más a su Hijo, «haced lo que Él os diga» (Juan 2,5).
Datos esenciales de la advocación
- Advocación: Nuestra Señora de Akita, la Santa Madre de Akita.
- Lugar: convento de las Siervas de la Eucaristía, en Yuzawadai (Akita, Japón); diócesis de Niigata.
- Origen: los mensajes recibidos por sor Agnes Katsuko Sasagawa en 1973 y los fenómenos en torno a una estatua de madera de la Virgen entre 1973 y 1981.
- Mensaje: oración por la Iglesia (el Papa, los obispos y los sacerdotes), penitencia y reparación, el Santo Rosario y el consuelo al Corazón de Jesús.
- Estado eclesial: el 22 de abril de 1984, el obispo de Niigata, Mons. John Shojiro Ito, reconoció el carácter sobrenatural de los hechos y autorizó su veneración en la diócesis; aprobación del ordinario local, sin declaración universal de la Santa Sede.
- Conmemoración: se recuerda de modo devocional el 13 de octubre, sin ser fiesta del calendario romano universal.
Cómo prepararse para rezar la novena
La novena es un camino sereno de nueve días. Ante la Señora de Akita no buscamos emociones ni prodigios, sino disponer el corazón a la conversión y a la confianza. Escoge un lugar y una hora fijos, aparta el ruido y prepárate con recogimiento. Si es posible, acompaña la oración con una imagen de la Virgen, una vela encendida y la Sagrada Escritura abierta.
Reza sin prisa, dejando que las palabras calen hondo. Trae cada día una intención concreta: por la Iglesia, por tu familia, por los enfermos y por la conversión de los pecadores. Recuerda que pedir la intercesión de María es pedir que ella, la primera creyente, ruegue por nosotros ante su Hijo; por eso toda súplica termina en Cristo, único Salvador. El mensaje de Akita nos lleva a lo esencial: oración, penitencia, Rosario y Eucaristía.
Si puedes, une a la novena la confesión y la comunión, y reza el Santo Rosario, tan pedido en Akita. Así la devoción no se queda en sentimiento, sino que fructifica en vida cristiana: caridad con el prójimo, paciencia en la prueba y esperanza firme. La Señora de Akita no busca admiradores, sino discípulos de su Hijo.
Orden propuesto para cada día
- En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
- Oración inicial para todos los días e invocación al Espíritu Santo.
- Lectura de la memoria histórica del día.
- Meditación pausada del tema propio de la jornada.
- Proclamación de la Palabra de Dios sugerida, en silencio orante.
- Formulación del propósito concreto del día.
- Oración del día a Nuestra Señora de Akita.
- Un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria, y la Salve final.
Oración inicial para todos los días
Dios y Padre nuestro, que has querido darnos en la Santísima Virgen María una Madre que nos guía hacia tu Hijo, mira con bondad a cuantos nos acogemos a la advocación de Nuestra Señora de Akita. Concédenos, por su intercesión, orar por tu Iglesia, hacer penitencia por los pecadores y tomar el Rosario como arma de paz; y crecer en fe, esperanza y caridad. Que estos nueve días nos preparen a vivir como hijos tuyos. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Invocación al Espíritu Santo
Ven, Espíritu Santo, y llena el corazón de tus fieles; enciende en nosotros el fuego de tu amor. Tú que cubriste con tu sombra a la Virgen María para que el Verbo se hiciera carne, alcánzanos docilidad para escuchar la Palabra y fuerza para cumplirla. Enséñanos a orar como conviene, guía nuestra novena y haz que, con María, digamos siempre «hágase en mí según tu palabra» (Lucas 1,38). Amén.
Día primero — Orar por la Iglesia
Memoria histórica
En el primero de los mensajes de Akita, la Virgen pidió orar mucho por el Papa, los obispos y los sacerdotes. Es una llamada a sostener con la oración a los pastores de la Iglesia, en toda circunstancia.
Meditación
La Iglesia se sostiene con la oración. Como Moisés en el monte mantenía en alto los brazos para que el pueblo venciera, los fieles sostienen a sus pastores rezando por ellos. El Papa, los obispos y los sacerdotes llevan una carga pesada y necesitan la oración del pueblo santo de Dios. Pedir la intercesión de la Señora de Akita es comprometerse a rezar fielmente por la Iglesia y por quienes la guían, en vez de limitarse a criticar.
Palabra de Dios sugerida
«Mientras Moisés tenía en alto las manos, vencía Israel» (Éxodo 17,11).
Propósito
Rezaré hoy expresamente por el Papa, por mi obispo y por los sacerdotes que conozco.
Oración del día
Señora de Akita, que pediste orar por la Iglesia, alcánzanos fidelidad para sostener con la oración al Papa, a los obispos y a los sacerdotes. Intercede por nosotros ante tu Hijo, que vive y reina por los siglos. Amén.
Día segundo — Penitencia y reparación
Memoria histórica
En el segundo mensaje, la Virgen dijo que «la oración, la penitencia y los sacrificios valientes» pueden aplacar el enojo de Dios ante el pecado, llamando a la reparación y a la santidad. Es la misma invitación a la penitencia de las grandes devociones marianas.
Meditación
La penitencia no es tristeza, sino el gozo del hijo que vuelve al Padre y repara con amor lo que el pecado ha dañado. Reparar es unir nuestros pequeños sacrificios a la ofrenda de Cristo, en desagravio por nuestros pecados y los del mundo. No es aplacar a un Dios airado, como si fuera cruel, sino corresponder con amor al Amor ofendido. Pedir la intercesión de la Señora de Akita es pedir un corazón penitente, capaz de pequeños sacrificios ofrecidos por amor.
Palabra de Dios sugerida
«Rasgad vuestros corazones y no vuestros vestidos, y convertíos al Señor vuestro Dios» (Joel 2,13).
Propósito
Ofreceré hoy un pequeño sacrificio en reparación por mis pecados y los del mundo.
Oración del día
Señora de Akita, que llamaste a la penitencia y a la reparación, alcánzanos un corazón contrito que repare con amor lo que el pecado daña. Ruega por nosotros. Amén.
Día tercero — El Rosario, arma de paz
Memoria histórica
En el tercer mensaje, la Virgen recordó el valor del Rosario, en sintonía con Fátima. El mensaje de Akita invita a tomar el Rosario y la Cruz de Cristo como fuerza espiritual frente al mal, no como armas de violencia, sino de oración y de paz.
Meditación
El Rosario es «el Evangelio meditado con María»: recorriendo sus misterios, contemplamos la vida de Cristo y pedimos por el mundo. Es un arma de paz, porque combate el mal con la oración y transforma primero el propio corazón. Insistir en el Rosario, como en Fátima y en Akita, es recordarnos que la verdadera fuerza del cristiano no está en la violencia, sino en la oración humilde y perseverante. Pedir la intercesión de la Señora de Akita es pedir amor al Rosario y confianza en su fuerza.
Palabra de Dios sugerida
«Orad en todo tiempo en el Espíritu, con oraciones y súplicas» (Efesios 6,18).
Propósito
Rezaré hoy una parte del Rosario por la paz del mundo y la conversión de los pecadores.
Oración del día
Señora de Akita, que nos recordaste el valor del Rosario, enséñanos a tomarlo como arma de paz. Que combatamos el mal con la oración humilde. Ruega por nosotros. Amén.
Día cuarto — María junto a los enfermos
Memoria histórica
Sor Agnes, la religiosa de Akita, era ella misma una persona enferma, que había perdido la audición y había pasado por muchos padecimientos. Desde entonces, muchos enfermos se han encomendado a la Señora de Akita buscando el consuelo de la Madre.
Meditación
En las bodas de Caná, María advierte la necesidad y acude a su Hijo: «no tienen vino». Así intercede por los enfermos: presenta ante Cristo nuestras carencias y nos remite a Él, «haced lo que Él os diga». No es ella quien sana, sino su Hijo; pero su intercesión de Madre nos alcanza fortaleza para llevar la cruz y esperanza para confiar, incluso cuando la salud no llega como quisiéramos.
Palabra de Dios sugerida
«La madre de Jesús le dijo: «No tienen vino»» (Juan 2,3).
Propósito
Rezaré hoy por un enfermo concreto y, si me es posible, le haré una visita, una llamada o un gesto de cercanía.
Oración del día
Señora de Akita, consuelo de los afligidos, lleva ante tu Hijo el clamor de los enfermos y de quienes los cuidan. Alcánzales alivio, paciencia y esperanza, y a nosotros, corazón compasivo. Que en la cruz reconozcamos el amor de Cristo, salud verdadera. Amén.
Día quinto — La Eucaristía y el Corazón de Jesús
Memoria histórica
La comunidad de Akita se llama «Siervas de la Eucaristía»: su vida gira en torno a la adoración del Santísimo Sacramento. El mensaje de Akita invita a consolar al Corazón de Jesús, muchas veces olvidado en el sacramento de su amor.
Meditación
En la Eucaristía, Cristo permanece con nosotros hasta el fin del mundo, entregándose por amor. Adorarlo en el Santísimo Sacramento es acompañarlo, agradecerle su presencia y reparar el olvido y la indiferencia de tantos. María, la primera adoradora del Verbo hecho carne, nos lleva siempre a la Eucaristía, centro de la vida cristiana. Pedir la intercesión de la Señora de Akita es pedir amor a la Eucaristía y un corazón que consuele al de Jesús con su presencia.
Palabra de Dios sugerida
«Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo» (Mateo 28,20).
Propósito
Haré hoy, si puedo, una breve visita al Santísimo, o un rato de adoración en mi casa ante el Señor.
Oración del día
Señora de Akita, primera adoradora de tu Hijo, llévanos a la Eucaristía y enséñanos a consolar el Corazón de Jesús con nuestra presencia y nuestro amor. Ruega por nosotros. Amén.
Día sexto — Las lágrimas de la Madre
Memoria histórica
Según los testimonios, la estatua de Akita derramó lágrimas en numerosas ocasiones entre 1975 y 1981. Más allá de los hechos, que la Iglesia local trató con prudencia, permanece un mensaje espiritual: las lágrimas de una Madre que sufre por los pecados de sus hijos.
Meditación
Las lágrimas de una madre no son reproche que aterra, sino amor que suplica. Si la piedad ha visto en Akita a María llorando, es porque el pecado hiere a quien nos ama, y su llanto es una llamada tierna a la conversión, no al miedo. También Jesús lloró sobre Jerusalén, deseando reunir a sus hijos. Pedir la intercesión de la Señora de Akita es dejarnos conmover por ese amor materno y responder con la conversión del corazón, para enjugar las lágrimas de la Madre.
Palabra de Dios sugerida
«¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como la gallina reúne a sus pollitos bajo las alas!» (Mateo 23,37).
Propósito
Dejaré hoy que el amor de Dios me mueva a la conversión en un punto concreto en que le fallo.
Oración del día
Señora de Akita, Madre que sufres por los pecados de tus hijos, muévenos con tu amor a la conversión, no al miedo. Que respondamos a tu llamada volviendo a Dios. Ruega por nosotros. Amén.
Día séptimo — La conversión y la confianza
Memoria histórica
El mensaje de Akita, aunque grave en su llamada a la penitencia, es en el fondo un mensaje de esperanza: quienes ponen su confianza en la Madre y se convierten se acogen a la misericordia de Dios. El tono último no es de temor, sino de confianza.
Meditación
Toda llamada mariana a la conversión termina en la misericordia. Dios no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta y viva. La conversión no es un esfuerzo desesperado, sino el retorno confiado a un Padre que espera con los brazos abiertos, como en la parábola del hijo pródigo. María nos conduce a esa confianza. Pedir la intercesión de la Señora de Akita es pedir la gracia de una conversión verdadera, sostenida por la confianza en la misericordia de Dios.
Palabra de Dios sugerida
«No quiero la muerte del malvado, sino que se convierta de su conducta y viva» (Ezequiel 33,11).
Propósito
Volveré hoy a Dios con un acto de confianza en su misericordia, quizá acercándome al sacramento de la Reconciliación.
Oración del día
Señora de Akita, que llevas a la confianza en la misericordia, alcánzanos una conversión verdadera y el gozo de volver al Padre que nos espera. Ruega por nosotros. Amén.
Día octavo — La familia y el hogar bajo su amparo
Memoria histórica
El mensaje de Akita, con su insistencia en el Rosario, entronca con la tradición del Rosario rezado en familia. A la Señora de Akita se encomiendan hoy muchos hogares, especialmente en Japón y en Asia, tierras de misión donde los católicos son minoría.
Meditación
Jesús creció en el hogar de Nazaret, sujeto a María y a José. En aquella familia sencilla aprendió, según su humanidad, a trabajar, a rezar y a amar. María, Madre del hogar, vela por nuestras familias y las encomienda a su Hijo. El Rosario rezado en familia mantiene el hogar unido en torno a la Madre. Pedir su intercesión por el matrimonio, los hijos, los ancianos y los que viven solos es confiar todos nuestros vínculos al amor de Dios.
Palabra de Dios sugerida
«Bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad… y Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres» (Lucas 2,51-52).
Propósito
Rezaré hoy por mi familia, a ser posible el Rosario juntos, y tendré un gesto de ternura con alguien de mi hogar.
Oración del día
Señora de Akita, Madre de la Sagrada Familia, guarda bajo tu manto nuestros hogares. Alcánzanos de tu Hijo unidad, paciencia y perdón; consuela a los que viven solos y bendice a nuestros mayores. Que en cada familia reine Cristo. Amén.
Día noveno — Envío a la vida
Memoria histórica
La devoción a la Señora de Akita se recuerda de modo especial el 13 de octubre, en sintonía con Fátima. Terminada la novena, los fieles vuelven a su vida diaria, llevando en el alma el mensaje sencillo de oración, penitencia y esperanza.
Meditación
La novena no termina en un prodigio, sino en un propósito de vida: rezar más, hacer penitencia, amar la Eucaristía y confiar en la misericordia. Como los pastores de Belén, que «se volvieron dando gloria y alabanza a Dios», también nosotros, tras la novena, hemos de volver transformados. La Señora de Akita nos precede como Madre y como esperanza, y nos envía a vivir el Evangelio en lo sencillo de cada día, allí donde la fe muchas veces es semilla pequeña.
Palabra de Dios sugerida
«Y los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían visto y oído» (Lucas 2,20).
Propósito
Llevaré el fruto de esta novena a mi vida cotidiana con una obra buena concreta, y acudiré, si puedo, a la Eucaristía.
Oración del día
Señora de Akita, que llamas a la oración y a la penitencia, envíanos renovados a la vida de cada día. Que, rezando el Rosario y amando la Eucaristía, lleguemos a tu Hijo, hasta el puerto eterno. Ruega por nosotros ahora y siempre. Amén.
Oración final
Nuestra Señora de Akita, al terminar esta novena te damos gracias por habernos acompañado estos nueve días. Tú, que llamas a la oración, la penitencia y la confianza, condúcenos siempre a tu Hijo Jesucristo, único Salvador y Señor, presente en la Eucaristía. No permitas que nuestra devoción se quede en curiosidad por lo extraordinario; hazla vida de fe, esperanza y caridad. Bendice a la Iglesia, de modo especial en Japón y en las tierras de misión, a los sacerdotes, a los enfermos, a las familias y a cuantos te invocamos con amor. Y cuando termine nuestro camino en la tierra, muéstranos, después de este destierro, a Jesús, fruto bendito de tu vientre. Por Cristo, nuestro Señor. Amén.
Peticiones de la comunidad
- Por la Iglesia y por el Papa, para que, bajo la intercesión de la Virgen María, anuncien con fidelidad el Evangelio de Cristo. Roguemos al Señor.
- Por los obispos y los sacerdotes, para que, sostenidos por la oración del pueblo, sean fieles pastores. Roguemos al Señor.
- Por la conversión de los pecadores y por la paz del mundo, para que el Rosario y la penitencia alcancen la misericordia de Dios. Roguemos al Señor.
- Por la Iglesia en Japón y en las tierras de misión, para que la pequeña semilla de la fe dé fruto abundante. Roguemos al Señor.
- Por los enfermos, los ancianos y las familias, para que, bajo el amparo de María, vivan la fe y la esperanza. Roguemos al Señor.
- Por nuestros difuntos, para que la Señora de Akita los presente ante su Hijo y alcancen la luz eterna. Roguemos al Señor.
Novena preparada por el equipo de rezaelrosario.org como material devocional original. Los datos históricos se ofrecen conforme a la tradición y al magisterio de la Iglesia; la devoción se dirige a Dios, y a María se le pide su intercesión.