Novena a Nuestra Señora de Fátima
Fiesta el 13 de mayo · Santuario de Nuestra Señora del Rosario de Fátima (Portugal)
Nueve días de oración con la Señora del Rosario de Fátima, que pidió rezar el Rosario, hacer penitencia y consagrarse a su Inmaculado Corazón.

Novena original de rezaelrosario.org. Las meditaciones y oraciones propias de esta página han sido preparadas expresamente para acompañar durante nueve días esta devoción. No son transcripción ni adaptación encubierta de ediciones ajenas.
Nuestra Señora de Fátima
En la Cova da Iria, en Fátima (Portugal), se alza el Santuario de Nuestra Señora del Rosario de Fátima, uno de los mayores centros de peregrinación mariana del mundo. Allí, del 13 de mayo al 13 de octubre de 1917, la Virgen María se apareció seis veces a tres pastorcitos: Lucía dos Santos y sus primos Francisco y Jacinta Marto. Se presentó como «la Señora del Rosario» y pidió rezar el Rosario cada día por la paz, hacer penitencia y consagrarse a su Inmaculado Corazón. En la última aparición, ante una gran multitud, muchos testigos vieron el llamado «milagro del sol». El obispo de Leiria declaró dignas de crédito las apariciones en 1930; la imagen fue coronada en 1946; Francisco y Jacinta fueron canonizados en 2017. Su fiesta se celebra el 13 de mayo.
Al comenzar esta novena conviene recordar, con verdad y sencillez, que a la Virgen María no la adoramos: la adoración se debe únicamente a Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. A María la veneramos como Madre del Señor y Madre nuestra, y acudimos a su intercesión, que jamás se detiene en ella, sino que nos conduce a Cristo. Las apariciones de Fátima, aprobadas por la Iglesia, son una revelación privada que no añade nada al Evangelio, sino que nos invita a vivirlo. Cuanto pidamos a la Señora del Rosario en estos nueve días será para amar más a su Hijo, «haced lo que Él os diga» (Juan 2,5).
Datos esenciales de la advocación
- Advocación: Nuestra Señora de Fátima, «la Señora del Rosario».
- Lugar: Santuario de Nuestra Señora del Rosario de Fátima, en la Cova da Iria (Fátima, municipio de Ourém, Portugal); comprende la Capilla de las Apariciones y las basílicas del Rosario y de la Santísima Trinidad.
- Marco eclesial: Diócesis de Leiria-Fátima.
- Origen: seis apariciones de la Virgen a Lucía, Francisco y Jacinta, del 13 de mayo al 13 de octubre de 1917, precedidas por las apariciones del Ángel de la Paz en 1916.
- Estado eclesial: apariciones declaradas dignas de crédito por el obispo de Leiria en 1930; imagen coronada el 13 de mayo de 1946; Francisco y Jacinta Marto canonizados el 13 de mayo de 2017; sor Lucía dos Santos, declarada Venerable.
- Fiesta: 13 de mayo.
Cómo prepararse para rezar la novena
La novena es un camino sereno de nueve días. Ante la Señora de Fátima no buscamos un rito mágico, sino disponer el corazón a la conversión y a la confianza. Escoge un lugar y una hora fijos, aparta el ruido y prepárate como quien peregrina a la Cova da Iria para encontrarse con su Madre. Si es posible, acompaña la oración con una imagen de la Virgen, una vela encendida y la Sagrada Escritura abierta.
Reza sin prisa, dejando que las palabras calen hondo. Trae cada día una intención concreta: por tu familia, por los enfermos, por la paz del mundo y la conversión de los pecadores, y por la Iglesia entera. Recuerda que pedir la intercesión de María es pedir que ella, la primera creyente, ruegue por nosotros ante su Hijo; por eso toda súplica termina en Cristo, único Salvador. La devoción de Fátima nos enseña a rezar el Rosario, a hacer penitencia y a consagrarnos al Corazón de María.
Si puedes, une a la novena la confesión y la comunión, y reza el Santo Rosario, alma de la devoción de Fátima. Así la devoción no se queda en sentimiento, sino que fructifica en vida cristiana: caridad con el prójimo, paciencia en la prueba y esperanza firme. La Señora de Fátima no busca admiradores, sino discípulos de su Hijo.
Orden propuesto para cada día
- En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
- Oración inicial para todos los días e invocación al Espíritu Santo.
- Lectura de la memoria histórica del día.
- Meditación pausada del tema propio de la jornada.
- Proclamación de la Palabra de Dios sugerida, en silencio orante.
- Formulación del propósito concreto del día.
- Oración del día a Nuestra Señora de Fátima.
- Un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria, y la Salve final.
Oración inicial para todos los días
Dios y Padre nuestro, que has querido darnos en la Santísima Virgen María una Madre que nos guía hacia tu Hijo, mira con bondad a cuantos nos acogemos a la advocación de Nuestra Señora de Fátima. Concédenos, por su intercesión, amar el Rosario, hacer penitencia por nuestros pecados, orar por la paz del mundo y consagrarnos de corazón a su Inmaculado Corazón; y crecer en fe, esperanza y caridad. Que estos nueve días nos preparen a vivir como hijos tuyos. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Invocación al Espíritu Santo
Ven, Espíritu Santo, y llena el corazón de tus fieles; enciende en nosotros el fuego de tu amor. Tú que cubriste con tu sombra a la Virgen María para que el Verbo se hiciera carne, alcánzanos docilidad para escuchar la Palabra y fuerza para cumplirla. Enséñanos a orar como conviene, guía nuestra novena y haz que, con María, digamos siempre «hágase en mí según tu palabra» (Lucas 1,38). Amén.
Día primero — «Rezad el Rosario todos los días»
Memoria histórica
En cada una de las seis apariciones, la Virgen pidió a los pastorcitos que rezaran el Rosario todos los días. En la última se presentó con estas palabras: «Soy la Señora del Rosario». El Rosario es el corazón del mensaje de Fátima.
Meditación
El Rosario es «el Evangelio meditado con María»: recorriendo sus misterios, contemplamos con ella la vida, muerte y resurrección de Cristo. No es repetición vacía, sino oración serena del corazón, al alcance de todos, niños y ancianos, sabios y sencillos. Que la Señora de Fátima lo pidiera con tanta insistencia muestra su valor para la vida cristiana y para la paz. Pedir su intercesión es pedir amor al Rosario, que nos lleva de la mano de María hasta Jesús.
Palabra de Dios sugerida
«María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón» (Lucas 2,19).
Propósito
Rezaré hoy una parte del Rosario, deteniéndome con calma en cada misterio junto a María.
Oración del día
Señora de Fátima, Señora del Rosario, enséñanos a contemplar contigo los misterios de Cristo. Que el Rosario sea nuestra oración de cada día y nos lleve a tu Hijo. Intercede por nosotros ante Él, que vive y reina por los siglos. Amén.
Día segundo — Penitencia y conversión
Memoria histórica
La Virgen pidió en Fátima penitencia y enmienda de vida, y confió a los niños esta súplica: «No ofendan más a Dios Nuestro Señor, que ya está muy ofendido». El mensaje de Fátima es, ante todo, una llamada a la conversión.
Meditación
«Convertíos y creed en el Evangelio», fue la primera predicación de Jesús. La penitencia no es tristeza, sino el gozo del hijo que vuelve a la casa del Padre. La Virgen, en Fátima, no anuncia castigos, sino que llama con ternura de Madre a dejar el pecado y volver a Dios. Pedir la intercesión de la Señora de Fátima es pedir un corazón contrito, que reconozca sus faltas, se confiese y cambie de vida.
Palabra de Dios sugerida
«Convertíos y creed en el Evangelio» (Marcos 1,15).
Propósito
Examinaré hoy mi conciencia y me propondré confesarme pronto, dejando un pecado concreto.
Oración del día
Señora de Fátima, que llamas a la conversión, alcánzanos un corazón contrito que deje el pecado y vuelva a Dios. Que reparemos con amor lo que le ofende. Ruega por nosotros. Amén.
Día tercero — Oración por la paz y por los pecadores
Memoria histórica
Las apariciones de Fátima sucedieron en plena Primera Guerra Mundial. La Virgen pidió rezar el Rosario «para alcanzar la paz para el mundo» y orar por la conversión de los pecadores, enseñando a los niños a ofrecer sacrificios por ellos.
Meditación
La paz verdadera nace de los corazones reconciliados con Dios, y por eso la oración por la paz y la oración por los pecadores van unidas. Jesús nos manda rezar incluso por los que hacen el mal, y María, en Fátima, nos enseña a interceder por todos, sin excluir a nadie. Pedir la intercesión de la Señora de Fátima es pedir el don de la paz para el mundo y la conversión de tantos hermanos alejados de Dios.
Palabra de Dios sugerida
«La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy como la da el mundo» (Juan 14,27).
Propósito
Rezaré hoy por la paz del mundo y por la conversión de una persona alejada de Dios que conozca.
Oración del día
Señora de Fátima, Reina de la paz, alcánzanos la paz para el mundo y la conversión de los pecadores. Que seamos, con nuestra oración, instrumentos de tu paz. Ruega por nosotros. Amén.
Día cuarto — María junto a los enfermos
Memoria histórica
Fátima es hoy uno de los grandes santuarios adonde peregrinan los enfermos, y su procesión de las velas y la bendición de los enfermos son conocidas en el mundo entero. También los pequeños Francisco y Jacinta ofrecieron sus enfermedades por amor a Jesús y a los pecadores.
Meditación
En las bodas de Caná, María advierte la necesidad y acude a su Hijo: «no tienen vino». Así intercede por los enfermos: presenta ante Cristo nuestras carencias y nos remite a Él, «haced lo que Él os diga». No es ella quien sana, sino su Hijo; pero su intercesión de Madre nos alcanza fortaleza para llevar la cruz y esperanza para confiar, incluso cuando la salud no llega como quisiéramos.
Palabra de Dios sugerida
«La madre de Jesús le dijo: «No tienen vino»» (Juan 2,3).
Propósito
Rezaré hoy por un enfermo concreto y, si me es posible, le haré una visita, una llamada o un gesto de cercanía.
Oración del día
Señora de Fátima, consuelo de los afligidos, lleva ante tu Hijo el clamor de los enfermos y de quienes los cuidan. Alcánzales alivio, paciencia y esperanza, y a nosotros, corazón compasivo. Que en la cruz reconozcamos el amor de Cristo, salud verdadera. Amén.
Día quinto — El Inmaculado Corazón de María
Memoria histórica
En Fátima, la Virgen mostró su Inmaculado Corazón y pidió que los hombres se consagraran a él como camino que lleva a Dios. En 1984, san Juan Pablo II consagró el mundo al Inmaculado Corazón de María, en comunión con los obispos, y sor Lucía confirmó por escrito que ese acto respondía a lo pedido.
Meditación
Consagrarse al Corazón de María es confiarle toda la vida para que ella nos lleve a Cristo y nos enseñe a amar como amó. El Corazón de la Madre no es un fin, sino un refugio y un camino: por él llegamos al Corazón de su Hijo. La devoción al Inmaculado Corazón es escuela de pureza, de amor y de reparación. Pedir la intercesión de la Señora de Fátima es entregarse a su Corazón para pertenecer del todo a Dios.
Palabra de Dios sugerida
«María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón» (Lucas 2,19).
Propósito
Me consagraré hoy al Inmaculado Corazón de María con una oración sencilla, poniendo en sus manos mi vida.
Oración del día
Señora de Fátima, que nos mostraste tu Inmaculado Corazón, acógenos en él y llévanos al Corazón de tu Hijo. Que a ti nos consagremos para ser todos de Dios. Ruega por nosotros. Amén.
Día sexto — La fe de los pequeños
Memoria histórica
La Virgen escogió a tres niños pastores, sencillos y sin letras, para confiarles su mensaje. Francisco y Jacinta murieron pocos años después, siendo aún niños, y la Iglesia los canonizó en 2017; sor Lucía, que vivió muchos años como religiosa, es Venerable.
Meditación
Dios elige a los pequeños y esconde sus secretos a los soberbios: «te doy gracias, Padre, porque has revelado estas cosas a los pequeños». Los pastorcitos de Fátima nos enseñan que la santidad no depende de la edad ni del saber, sino de un corazón sencillo y generoso, capaz de rezar, sacrificarse y confiar. Pedir la intercesión de la Señora de Fátima es pedir esa fe de niño, humilde y limpia, que agrada a Dios.
Palabra de Dios sugerida
«Si no os hacéis como niños, no entraréis en el Reino de los cielos» (Mateo 18,3).
Propósito
Imitaré hoy a los pastorcitos con un pequeño sacrificio ofrecido en silencio por los pecadores.
Oración del día
Señora de Fátima, que escogiste a tres niños sencillos, alcánzanos la fe humilde y generosa de los pequeños. Que, como ellos, recemos, nos sacrifiquemos y confiemos. Ruega por nosotros. Amén.
Día séptimo — Reina coronada del Rosario
Memoria histórica
El 13 de mayo de 1946, la imagen de Nuestra Señora de Fátima fue coronada con una corona ofrecida por las mujeres portuguesas. En ella, san Juan Pablo II hizo engastar más tarde una de las balas del atentado que sufrió el 13 de mayo de 1981, atribuyendo su salvación a la intercesión de la Virgen.
Meditación
María es Reina porque es Madre del Rey, y su realeza es servicio, como la de su Hijo, que «no vino a ser servido, sino a servir». La corona de Fátima no la ensalza por poder terreno, sino que confiesa su dignidad de Madre de Dios y su cuidado maternal, que protege a sus hijos. Honrar a María coronada es aprender de su humildad: cuanto más se abajó, más la exaltó el Señor. También nosotros seremos elevados si servimos.
Palabra de Dios sugerida
«Derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes» (Lucas 1,52).
Propósito
Practicaré hoy un acto de humildad concreto: ceder, callar una réplica o reconocer un error.
Oración del día
Señora de Fátima, Reina coronada del Rosario, enséñanos que la verdadera grandeza está en servir. Que aprendamos de tu humildad y nos dejemos exaltar por Dios. Ruega por nosotros ante Cristo, Rey del universo. Amén.
Día octavo — La familia y el hogar bajo su amparo
Memoria histórica
El mensaje de Fátima ha entrado en innumerables hogares por el Rosario rezado en familia. Generaciones enteras han acogido a la Virgen de Fátima en su casa y han peregrinado a la Cova da Iria como quien vuelve al hogar de la Madre.
Meditación
Jesús creció en el hogar de Nazaret, sujeto a María y a José. En aquella familia sencilla aprendió, según su humanidad, a trabajar, a rezar y a amar. María, Madre del hogar, vela por nuestras familias y las encomienda a su Hijo. El Rosario rezado en familia, tan querido en Fátima, mantiene unido el hogar en torno a la Madre. Pedir su intercesión por el matrimonio, los hijos, los ancianos y los que viven solos es confiar todos nuestros vínculos al amor de Dios.
Palabra de Dios sugerida
«Bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad… y Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres» (Lucas 2,51-52).
Propósito
Rezaré hoy por mi familia, a ser posible el Rosario juntos, y tendré un gesto de ternura con alguien de mi hogar.
Oración del día
Señora de Fátima, Madre de la Sagrada Familia, guarda bajo tu manto nuestros hogares. Alcánzanos de tu Hijo unidad, paciencia y perdón; consuela a los que viven solos y bendice a nuestros mayores. Que en cada familia reine Cristo. Amén.
Día noveno — Envío a la vida
Memoria histórica
La novena culmina en la fiesta del 13 de mayo, aniversario de la primera aparición, cuando el mundo entero honra a la Señora de Fátima con peregrinaciones y procesiones. Terminada la fiesta, los fieles vuelven a su vida diaria, llevando en el alma la fe reavivada y el Rosario en la mano.
Meditación
La fiesta no es el final, sino el envío. El mensaje de Fátima —oración, penitencia y consagración— es un programa para toda la vida. Como los pastores de Belén, que «se volvieron dando gloria y alabanza a Dios», también nosotros, tras la novena, hemos de volver transformados. La Señora de Fátima nos precede como Madre y como esperanza, y nos envía a ser apóstoles del Rosario y de la paz.
Palabra de Dios sugerida
«Y los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían visto y oído» (Lucas 2,20).
Propósito
Llevaré el fruto de esta novena a mi vida cotidiana con una obra buena concreta, y acudiré, si puedo, a la Eucaristía.
Oración del día
Señora de Fátima, que llamaste al mundo a la oración y a la paz, envíanos renovados a la vida de cada día. Que, con el Rosario en la mano y tu Corazón por refugio, lleguemos a tu Hijo, hasta el puerto eterno. Ruega por nosotros ahora y siempre. Amén.
Oración final
Nuestra Señora de Fátima, Señora del Rosario, al terminar esta novena te damos gracias por habernos acompañado estos nueve días. Tú, que pediste oración, penitencia y consagración a tu Inmaculado Corazón, condúcenos siempre a tu Hijo Jesucristo, único Salvador y Señor. No permitas que nuestra devoción se quede en sentimiento pasajero; hazla vida de fe, esperanza y caridad. Bendice a la Iglesia, a Portugal y a los peregrinos, alcanza la paz al mundo y la conversión a los pecadores, consuela a los enfermos y a las familias, y a cuantos te invocamos con amor. Y cuando termine nuestro camino en la tierra, muéstranos, después de este destierro, a Jesús, fruto bendito de tu vientre. Por Cristo, nuestro Señor. Amén.
Peticiones de la comunidad
- Por la Iglesia y por el Papa, para que, bajo la intercesión de la Virgen María, anuncien con fidelidad el Evangelio de Cristo. Roguemos al Señor.
- Por el santuario de Fátima y por cuantos difunden el Rosario, para que su devoción fructifique en obras de caridad. Roguemos al Señor.
- Por la paz del mundo y por la conversión de los pecadores, para que los corazones se reconcilien con Dios. Roguemos al Señor.
- Por los niños y los jóvenes, para que, como los pastorcitos de Fátima, crezcan en una fe sencilla y generosa. Roguemos al Señor.
- Por los enfermos, los ancianos y las familias, para que, bajo el amparo de María, vivan la fe y la esperanza. Roguemos al Señor.
- Por nuestros difuntos, para que la Señora de Fátima los presente ante su Hijo y alcancen la luz eterna. Roguemos al Señor.
Novena preparada por el equipo de rezaelrosario.org como material devocional original. Los datos históricos se ofrecen conforme a la tradición y al magisterio de la Iglesia; la devoción se dirige a Dios, y a María se le pide su intercesión.