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Novena a Nuestra Señora de Lourdes

Fiesta el 11 de febrero (Jornada Mundial del Enfermo) · Santuario de Lourdes (Francia)

Nueve días de oración con la Inmaculada de Lourdes, que en la gruta de Massabielle llamó a la penitencia y a la oración por los pecadores.

Próximas fechas (2027)Del 2 de febrero al 10 de febrero · Fiesta: 11 de febreroNueve días que terminan la víspera de la fiesta.
Gruta de Massabielle, en el Santuario de Lourdes (Francia)
Letra100 %

Novena original de rezaelrosario.org. Las meditaciones y oraciones propias de esta página han sido preparadas expresamente para acompañar durante nueve días esta devoción. No son transcripción ni adaptación encubierta de ediciones ajenas.

Nuestra Señora de Lourdes

En la gruta de Massabielle, junto al río Gave, en Lourdes (Francia), se alza uno de los mayores santuarios marianos del mundo. Allí, entre el 11 de febrero y el 16 de julio de 1858, la Virgen María se apareció dieciocho veces a santa Bernadette Soubirous, una niña pobre, enferma y sin instrucción. La Señora pidió penitencia y oración por los pecadores, hizo brotar una fuente y encargó que se levantara allí una capilla y se acudiera en procesión. El 25 de marzo reveló su nombre: «Soy la Inmaculada Concepción», confirmando el dogma proclamado por Pío IX solo tres años antes. El obispo de Tarbes reconoció las apariciones en 1862; la imagen fue coronada en 1876. Su fiesta se celebra el 11 de febrero, que san Juan Pablo II estableció además como Jornada Mundial del Enfermo.

Al comenzar esta novena conviene recordar, con verdad y sencillez, que a la Virgen María no la adoramos: la adoración se debe únicamente a Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. A María la veneramos como Madre del Señor y Madre nuestra, y acudimos a su intercesión, que jamás se detiene en ella, sino que nos conduce a Cristo. Las apariciones de Lourdes, aprobadas por la Iglesia, son una revelación privada que no añade nada al Evangelio, sino que nos invita a vivirlo. Cuanto pidamos a la Señora de Lourdes en estos nueve días será para amar más a su Hijo, «haced lo que Él os diga» (Juan 2,5).

Datos esenciales de la advocación

  • Advocación: Nuestra Señora de Lourdes, la Inmaculada de Massabielle.
  • Lugar: Santuario de Lourdes, en torno a la gruta de Massabielle, junto al río Gave (Lourdes, Altos Pirineos, Francia); comprende las basílicas de la Inmaculada Concepción, del Rosario y de San Pío X.
  • Marco eclesial: Diócesis de Tarbes y Lourdes.
  • Origen: dieciocho apariciones de la Virgen a santa Bernadette Soubirous, del 11 de febrero al 16 de julio de 1858; el 25 de marzo la Señora se identificó como «la Inmaculada Concepción».
  • Estado eclesial: apariciones reconocidas por el obispo de Tarbes en 1862; imagen coronada en 1876; santa Bernadette canonizada por Pío XI en 1933.
  • Fiesta: 11 de febrero, Jornada Mundial del Enfermo.

Cómo prepararse para rezar la novena

La novena es un camino sereno de nueve días. Ante la Señora de Lourdes no buscamos un rito mágico, sino disponer el corazón a la conversión y a la confianza. Escoge un lugar y una hora fijos, aparta el ruido y prepárate como quien peregrina a la gruta de Massabielle para encontrarse con su Madre. Si es posible, acompaña la oración con una imagen de la Virgen, una vela encendida y la Sagrada Escritura abierta.

Reza sin prisa, dejando que las palabras calen hondo. Trae cada día una intención concreta: por tu familia, por los enfermos, por los pecadores y por la Iglesia entera. Recuerda que pedir la intercesión de María es pedir que ella, la primera creyente, ruegue por nosotros ante su Hijo; por eso toda súplica termina en Cristo, único Salvador. La devoción de Lourdes nos enseña la penitencia, la oración y la confianza en la Madre.

Si puedes, une a la novena la confesión y la comunión. Así la devoción no se queda en sentimiento, sino que fructifica en vida cristiana: caridad con el prójimo, paciencia en la prueba y esperanza firme. La Señora de Lourdes no busca admiradores, sino discípulos de su Hijo.

Orden propuesto para cada día

  • En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
  • Oración inicial para todos los días e invocación al Espíritu Santo.
  • Lectura de la memoria histórica del día.
  • Meditación pausada del tema propio de la jornada.
  • Proclamación de la Palabra de Dios sugerida, en silencio orante.
  • Formulación del propósito concreto del día.
  • Oración del día a Nuestra Señora de Lourdes.
  • Un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria, y la Salve final.

Oración inicial para todos los días

Dios y Padre nuestro, que preservaste a la Virgen María de todo pecado y nos la diste como Madre, mira con bondad a cuantos nos acogemos a la advocación de Nuestra Señora de Lourdes. Concédenos, por su intercesión, un corazón penitente, cercanía con los que sufren y la confianza sencilla de los pequeños; y crecer en fe, esperanza y caridad. Que estos nueve días nos preparen a vivir como hijos tuyos. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Invocación al Espíritu Santo

Ven, Espíritu Santo, y llena el corazón de tus fieles; enciende en nosotros el fuego de tu amor. Tú que cubriste con tu sombra a la Virgen María para que el Verbo se hiciera carne, alcánzanos docilidad para escuchar la Palabra y fuerza para cumplirla. Enséñanos a orar como conviene, guía nuestra novena y haz que, con María, digamos siempre «hágase en mí según tu palabra» (Lucas 1,38). Amén.

Día primero — «Soy la Inmaculada Concepción»

Memoria histórica

El 25 de marzo de 1858, solemnidad de la Anunciación, la Señora reveló por fin su nombre a Bernadette, en la lengua de la niña: «Yo soy la Inmaculada Concepción». Bernadette, analfabeta, no entendía aquellas palabras y las repitió por el camino para no olvidarlas. Confirmaban el dogma proclamado apenas tres años antes.

Meditación

María fue preservada del pecado desde el primer instante de su existencia, por los méritos previstos de Cristo: es la «llena de gracia» del saludo del ángel. Que se presentara con este nombre a una niña sencilla, incapaz de inventarlo, es signo de la verdad del mensaje. La Inmaculada es la obra maestra de la redención y el anticipo de lo que Dios quiere para todos: una humanidad limpia y santa. Pedir la intercesión de la Señora de Lourdes es pedir un corazón puro, que desee la santidad.

Palabra de Dios sugerida

«Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo» (Lucas 1,28).

Propósito

Cuidaré hoy la pureza de mi corazón, de mi mirada y de mis palabras, pidiéndolo a la Inmaculada.

Oración del día

Señora de Lourdes, Inmaculada Concepción, alcánzanos un corazón limpio que aborrezca el pecado y desee la santidad. Intercede por nosotros ante tu Hijo, que vive y reina por los siglos. Amén.

Día segundo — «Penitencia; orad por los pecadores»

Memoria histórica

El 24 de febrero, la Señora dijo tres veces a Bernadette: «¡Penitencia! ¡Penitencia! ¡Penitencia! Rezad a Dios por los pecadores». Es el corazón del mensaje de Lourdes: conversión y oración por los que se han alejado de Dios.

Meditación

«Convertíos y creed en el Evangelio», fue la primera predicación de Jesús. La penitencia no es tristeza, sino el gozo del hijo que vuelve a la casa del Padre. La Virgen, en Lourdes, no anuncia castigos, sino que llama con ternura de Madre a dejar el pecado y a interceder por los pecadores. Pedir la intercesión de la Señora de Lourdes es pedir un corazón contrito, que se confiese, cambie de vida y ruegue por los demás.

Palabra de Dios sugerida

«No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a la conversión» (Lucas 5,32).

Propósito

Haré hoy un pequeño acto de penitencia y rezaré por una persona alejada de Dios.

Oración del día

Señora de Lourdes, que pediste penitencia y oración por los pecadores, alcánzanos un corazón contrito y convertido. Que roguemos por los que se han alejado de Dios. Ruega por nosotros. Amén.

Día tercero — El agua de la fuente

Memoria histórica

El 25 de febrero, por indicación de la Señora, Bernadette cavó en el suelo de la gruta y bebió del agua fangosa que empezó a manar; hoy es el manantial de Lourdes. La propia Bernadette dijo después: «Hay que tener fe y rezar; esta agua no tendría ninguna virtud sin la fe».

Meditación

El agua de Lourdes no es un remedio mágico ni cura por sí sola: es un signo, que recuerda el agua del Bautismo y la gracia de Dios que purifica y da vida. Como dijo Jesús a la samaritana, Él da «un agua que salta hasta la vida eterna». Guardémonos de toda superstición: no es el agua la que salva, sino Dios, por la fe. Pedir la intercesión de la Señora de Lourdes es pedir la verdadera agua viva, la gracia que limpia el alma y sacia la sed de Dios.

Palabra de Dios sugerida

«El agua que yo le daré se convertirá en él en fuente que salta hasta la vida eterna» (Juan 4,14).

Propósito

Renovaré hoy con gratitud las promesas de mi Bautismo y buscaré en la gracia, no en signos externos, mi verdadera fuerza.

Oración del día

Señora de Lourdes, junto a cuya gruta brotó la fuente, llévanos al agua viva de tu Hijo, que purifica el alma. Que bebamos de su gracia con fe. Ruega por nosotros. Amén.

Día cuarto — Salud de los enfermos

Memoria histórica

Lourdes es hoy el gran santuario de los enfermos: a él peregrinan, año tras año, millones de personas que sufren, y su procesión de las antorchas y la bendición de los enfermos son conocidas en el mundo entero. Por eso su fiesta es la Jornada Mundial del Enfermo.

Meditación

En las bodas de Caná, María advierte la necesidad y acude a su Hijo: «no tienen vino». Así intercede por los enfermos: presenta ante Cristo nuestras carencias y nos remite a Él, «haced lo que Él os diga». No es ella quien sana, sino su Hijo; la Iglesia, prudente, reconoce como milagrosas muy pocas curaciones, tras rigurosos estudios. Pero la intercesión de la Madre alcanza siempre a los enfermos fortaleza para llevar la cruz y esperanza para confiar, aunque la salud no llegue como quisiéramos. Y la fe no dispensa de los medios humanos: oración y medicina van unidas.

Palabra de Dios sugerida

«La madre de Jesús le dijo: «No tienen vino»» (Juan 2,3).

Propósito

Rezaré hoy por un enfermo concreto y, si me es posible, le haré una visita, una llamada o un gesto de cercanía.

Oración del día

Señora de Lourdes, salud de los enfermos, lleva ante tu Hijo el clamor de los que sufren y de quienes los cuidan. Alcánzales alivio, paciencia y esperanza, y a nosotros, corazón compasivo. Que en la cruz reconozcamos el amor de Cristo, salud verdadera. Amén.

Día quinto — La humildad de Bernadette

Memoria histórica

La Virgen escogió como confidente a Bernadette Soubirous, una niña pobre, enfermiza y sin instrucción, que ni siquiera sabía leer. Ella permaneció humilde toda su vida; se hizo religiosa en Nevers, donde murió en 1879, y fue canonizada en 1933.

Meditación

Dios elige a los pequeños para confundir a los soberbios: «ha mirado la humildad de su esclava», canta María. Bernadette no tenía saber ni poder, pero tenía un corazón sencillo y fiel, y por eso Dios se sirvió de ella. También nosotros, sencillos y limitados, somos amados y llamados por Dios si permanecemos humildes. Pedir la intercesión de la Señora de Lourdes es pedir la humildad de Bernadette, que no buscó protagonismo y guardó el mensaje con fidelidad.

Palabra de Dios sugerida

«Ha mirado la humildad de su esclava; desde ahora me felicitarán todas las generaciones» (Lucas 1,48).

Propósito

Aceptaré hoy con sencillez un trabajo humilde o escondido, sin buscar reconocimiento.

Oración del día

Señora de Lourdes, que escogiste a la humilde Bernadette, alcánzanos un corazón sencillo y fiel. Que Dios se sirva también de nosotros, pequeños y disponibles. Ruega por nosotros. Amén.

Día sexto — Fe y verdad

Memoria histórica

La Iglesia no reconoció las apariciones a la ligera: una comisión las estudió durante cuatro años antes de aprobarlas en 1862. Y en Lourdes, una Oficina Médica examina con rigor las curaciones, con la ayuda de médicos de toda creencia, declarando milagrosas solo unas pocas.

Meditación

La fe verdadera no es credulidad: busca la verdad y no teme examinarla. La prudencia de la Iglesia en Lourdes enseña que fe y razón no se oponen, sino que se iluminan. Dios es la Verdad, y quien lo busca de veras une la confianza del creyente con la honradez del que no se deja engañar por falsas maravillas. Pedir la intercesión de la Señora de Lourdes es pedir una fe adulta y verdadera, que crea con humildad y ame la verdad.

Palabra de Dios sugerida

«Examinadlo todo y quedaos con lo bueno» (1 Tesalonicenses 5,21).

Propósito

Buscaré hoy la verdad con honradez en algo concreto, uniendo fe y razón, sin credulidad ni prejuicio.

Oración del día

Señora de Lourdes, alcánzanos una fe verdadera, que crea con humildad y ame la verdad. Que unamos siempre la confianza del creyente y la honradez del corazón. Ruega por nosotros. Amén.

Día séptimo — Reina coronada y Madre

Memoria histórica

En 1876 se coronó canónicamente la imagen de Nuestra Señora de Lourdes y se consagró la basílica que se levanta sobre la gruta. Desde entonces, generaciones de peregrinos de todo el mundo han honrado a esta Madre. La Iglesia reconoció así su realeza maternal.

Meditación

María es Reina porque es Madre del Rey, y su realeza es servicio, como la de su Hijo, que «no vino a ser servido, sino a servir». La corona de Lourdes no la ensalza por poder terreno, sino que confiesa su dignidad de Madre de Dios. Honrar a María coronada es aprender de su humildad: cuanto más se abajó, más la exaltó el Señor. También nosotros seremos elevados si servimos.

Palabra de Dios sugerida

«Derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes» (Lucas 1,52).

Propósito

Practicaré hoy un acto de humildad concreto: ceder, callar una réplica o reconocer un error.

Oración del día

Señora de Lourdes, Reina coronada y Madre, enséñanos que la verdadera grandeza está en servir. Que aprendamos de tu humildad y nos dejemos exaltar por Dios. Ruega por nosotros ante Cristo, Rey del universo. Amén.

Día octavo — La familia y el hogar bajo su amparo

Memoria histórica

En innumerables hogares preside una imagen de Nuestra Señora de Lourdes, ante la cual generaciones enteras han rezado juntas, han presentado a sus hijos y han encomendado a sus enfermos. Bernadette misma nació y creció en una familia muy pobre, pero unida en la fe.

Meditación

Jesús creció en el hogar de Nazaret, sujeto a María y a José. En aquella familia sencilla aprendió, según su humanidad, a trabajar, a rezar y a amar. María, Madre del hogar, vela por nuestras familias y las encomienda a su Hijo. Pedir su intercesión por el matrimonio, los hijos, los ancianos y los que viven solos es confiar todos nuestros vínculos al amor de Dios.

Palabra de Dios sugerida

«Bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad… y Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres» (Lucas 2,51-52).

Propósito

Rezaré hoy por mi familia y procuraré un gesto de reconciliación o de ternura con alguien de mi hogar.

Oración del día

Señora de Lourdes, Madre de la Sagrada Familia, guarda bajo tu manto nuestros hogares. Alcánzanos de tu Hijo unidad, paciencia y perdón; consuela a los que viven solos y bendice a nuestros mayores. Que en cada familia reine Cristo. Amén.

Día noveno — Envío a la vida

Memoria histórica

La novena culmina en la fiesta del 11 de febrero, aniversario de la primera aparición y Jornada Mundial del Enfermo. Terminada la fiesta, los fieles vuelven a su vida diaria, llevando en el alma la fe reavivada junto a su Madre.

Meditación

La fiesta no es el final, sino el envío. La Virgen pidió en Lourdes que se acudiera «en procesión»: la vida cristiana es una peregrinación gozosa hacia Dios, en compañía de la Iglesia. Como los pastores de Belén, que «se volvieron dando gloria y alabanza a Dios», también nosotros, tras la novena, hemos de volver transformados, más penitentes, más orantes, más cercanos a los que sufren. La Señora de Lourdes nos precede como Madre y como esperanza.

Palabra de Dios sugerida

«Y los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían visto y oído» (Lucas 2,20).

Propósito

Llevaré el fruto de esta novena a mi vida cotidiana con una obra buena concreta, especialmente hacia algún enfermo, y acudiré, si puedo, a la Eucaristía.

Oración del día

Señora de Lourdes, que llamaste a la penitencia y a la oración, envíanos renovados a la vida de cada día. Que, peregrinos con la Iglesia, lleguemos a tu Hijo, hasta el puerto eterno. Ruega por nosotros ahora y siempre. Amén.

Oración final

Nuestra Señora de Lourdes, Inmaculada Concepción, al terminar esta novena te damos gracias por habernos acompañado estos nueve días. Tú, que te apareciste a la humilde Bernadette y pediste penitencia y oración, condúcenos siempre a tu Hijo Jesucristo, único Salvador y Señor. No permitas que nuestra devoción se quede en sentimiento pasajero ni en superstición; hazla vida de fe, esperanza y caridad. Bendice a la Iglesia, a los peregrinos, y de modo especial a los enfermos y a quienes los cuidan, a las familias y a cuantos te invocamos con amor. Y cuando termine nuestro camino en la tierra, muéstranos, después de este destierro, a Jesús, fruto bendito de tu vientre. Por Cristo, nuestro Señor. Amén.

Peticiones de la comunidad

  • Por la Iglesia y por el Papa, para que, bajo la intercesión de la Virgen María, anuncien con fidelidad el Evangelio de Cristo. Roguemos al Señor.
  • Por el santuario de Lourdes y por cuantos sirven allí a los enfermos, para que su devoción fructifique en obras de caridad. Roguemos al Señor.
  • Por los enfermos de cuerpo y de alma, para que encuentren en María consuelo y en Cristo su verdadera salud. Roguemos al Señor.
  • Por los pecadores y por cuantos se han alejado de Dios, para que, movidos a penitencia, vuelvan al Padre. Roguemos al Señor.
  • Por los ancianos, los que viven solos y las familias, para que, bajo el amparo de María, vivan la fe y la esperanza. Roguemos al Señor.
  • Por nuestros difuntos, para que la Señora de Lourdes los presente ante su Hijo y alcancen la luz eterna. Roguemos al Señor.

Novena preparada por el equipo de rezaelrosario.org como material devocional original. Los datos históricos se ofrecen conforme a la tradición y al magisterio de la Iglesia; la devoción se dirige a Dios, y a María se le pide su intercesión.