Novena a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro
Fiesta el 27 de junio · Icono de los Redentoristas · Iglesia de San Alfonso, Roma
Nueve días de oración con la Madre del Perpetuo Socorro, auxilio que nunca falta, cuyo icono se venera en Roma.

Novena original de rezaelrosario.org. Las meditaciones y oraciones propias de esta página han sido preparadas expresamente para acompañar durante nueve días esta devoción. No son transcripción ni adaptación encubierta de ediciones ajenas.
Nuestra Señora del Perpetuo Socorro
En la iglesia de San Alfonso María de Ligorio, en Roma, muy cerca de Santa María la Mayor, se venera el antiguo icono de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, una de las imágenes marianas más difundidas del mundo. Es un icono de tradición bizantina, atribuido a la escuela cretense del siglo XV, que estuvo largamente venerado en la iglesia romana de San Mateo hasta que, con la demolición del templo en 1798, quedó casi olvidado durante cuarenta años. En 1865, el beato Pío IX lo confió a los Misioneros Redentoristas con un encargo memorable: «Haced que sea conocida en todo el mundo». Entronizado solemnemente en San Alfonso en 1866 y coronado canónicamente en 1867, el Perpetuo Socorro se ha extendido por toda la tierra. Su fiesta se celebra el 27 de junio.
Al comenzar esta novena conviene recordar, con verdad y sencillez, que a la Virgen María no la adoramos: la adoración se debe únicamente a Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. A María la veneramos como Madre del Señor y Madre nuestra, y acudimos a su intercesión, que jamás se detiene en ella, sino que nos conduce a Cristo. Cuanto pidamos a la Madre del Perpetuo Socorro en estos nueve días será para amar más a su Hijo, «haced lo que Él os diga» (Juan 2,5). Ella es auxilio perpetuo que nos lleva de la mano a Jesús.
Datos esenciales de la advocación
- Advocación: Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, patrona de la Congregación del Santísimo Redentor (Redentoristas).
- Lugar: iglesia de San Alfonso María de Ligorio, en la Via Merulana de Roma, junto al solar de la antigua iglesia de San Mateo.
- Custodia: los Misioneros Redentoristas, a quienes el beato Pío IX confió el icono en 1865.
- Imagen: icono de tradición bizantina, atribuido a la escuela cretense del siglo XV; de tipo «Virgen de la Pasión»: los arcángeles Miguel y Gabriel presentan los instrumentos de la Pasión y el Niño se refugia en su Madre, que ofrece al Hijo mirando al que reza. Lleva inscripciones griegas: Madre de Dios, Jesucristo, los arcángeles Miguel y Gabriel.
- Estado eclesial: entronizado en San Alfonso el 26 de abril de 1866; coronado canónicamente en 1867 (por decreto de Pío IX de 1866).
- Fiesta: 27 de junio.
Cómo prepararse para rezar la novena
La novena es un camino sereno de nueve días. Ante la Madre del Perpetuo Socorro no buscamos un rito mágico, sino disponer el corazón a la conversión y a la confianza. Escoge un lugar y una hora fijos, aparta el ruido y prepárate como quien se detiene ante el venerado icono para encontrarse con su Madre. Si es posible, acompaña la oración con una imagen de la Virgen, una vela encendida y la Sagrada Escritura abierta.
Reza sin prisa, dejando que las palabras calen hondo. Trae cada día una intención concreta: por tu familia, por los enfermos, por los que han caído y necesitan levantarse, y por la Iglesia entera. Recuerda que pedir la intercesión de María es pedir que ella, la primera creyente, ruegue por nosotros ante su Hijo; por eso toda súplica termina en Cristo, único Salvador. La devoción del Perpetuo Socorro nos enseña a acudir a la Madre en todo tiempo y lugar.
Si puedes, une a la novena la confesión y la comunión. Así la devoción no se queda en sentimiento, sino que fructifica en vida cristiana: caridad con el prójimo, paciencia en la prueba y esperanza firme. La Madre del Perpetuo Socorro no busca admiradores, sino discípulos de su Hijo.
Orden propuesto para cada día
- En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
- Oración inicial para todos los días e invocación al Espíritu Santo.
- Lectura de la memoria histórica del día.
- Meditación pausada del tema propio de la jornada.
- Proclamación de la Palabra de Dios sugerida, en silencio orante.
- Formulación del propósito concreto del día.
- Oración del día a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.
- Un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria, y la Salve final.
Oración inicial para todos los días
Dios y Padre nuestro, que has querido darnos en la Santísima Virgen María una Madre que nos guía hacia tu Hijo, mira con bondad a cuantos nos acogemos a la advocación de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. Concédenos, por su intercesión, acudir a ella en toda necesidad, levantarnos pronto tras cada caída y perseverar hasta el final en tu amistad; y crecer en fe, esperanza y caridad. Que estos nueve días nos preparen a vivir como hijos tuyos. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Invocación al Espíritu Santo
Ven, Espíritu Santo, y llena el corazón de tus fieles; enciende en nosotros el fuego de tu amor. Tú que cubriste con tu sombra a la Virgen María para que el Verbo se hiciera carne, alcánzanos docilidad para escuchar la Palabra y fuerza para cumplirla. Enséñanos a orar como conviene, guía nuestra novena y haz que, con María, digamos siempre «hágase en mí según tu palabra» (Lucas 1,38). Amén.
Día primero — El socorro perpetuo
Memoria histórica
El propio nombre del icono —Perpetuo Socorro— proclama lo que la Iglesia cree de María: que su auxilio maternal no falta nunca, en todo tiempo y en todo lugar. Bajo este título, los Redentoristas la han dado a conocer por toda la tierra.
Meditación
María socorre siempre porque es Madre, y una Madre no se cansa de sus hijos. En las tentaciones, en las debilidades, tras las caídas, su intercesión está pronta para quien la invoca. No es un socorro ocasional, sino perpetuo: acompaña toda la vida, hasta la hora de la muerte. Pedir la intercesión de la Madre del Perpetuo Socorro es aprender a acudir a ella en cada necesidad, seguros de que su auxilio, que nos conduce a Cristo, nunca nos falta.
Palabra de Dios sugerida
«Acerquémonos confiados al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar auxilio en el momento oportuno» (Hebreos 4,16).
Propósito
En cada dificultad de hoy acudiré enseguida a María con una breve jaculatoria, en vez de afrontarlo solo.
Oración del día
Madre del Perpetuo Socorro, auxilio que nunca falta, enséñanos a acudir a ti en toda necesidad. Que tu socorro nos lleve siempre a tu Hijo. Intercede por nosotros ante Cristo, que vive y reina por los siglos. Amén.
Día segundo — La Madre a quien acudir
Memoria histórica
En el icono, el Niño Jesús, sobresaltado ante la visión de su futura Pasión, corre a refugiarse en los brazos de su Madre, y una de sus sandalias queda casi desprendida. Sus manecitas se aferran a la mano de María, que lo sostiene.
Meditación
El icono nos retrata a nosotros mismos: ante el miedo y la prueba, corremos a refugiarnos en la Madre. Así como el Niño busca amparo en María, también el cristiano halla en ella cobijo y consuelo. No es debilidad acudir a la Madre, sino sabiduría de hijo. Pedir la intercesión de la Madre del Perpetuo Socorro es aprender a refugiarse en ella con la sencillez de un niño, sabiendo que sus brazos nos conducen siempre a Cristo.
Palabra de Dios sugerida
«El que se refugia en ti se alegrará… tú lo proteges» (Salmo 5,12).
Propósito
Ante un temor concreto, me refugiaré hoy en María como un niño, encomendándole ese peso.
Oración del día
Madre del Perpetuo Socorro, en cuyos brazos se refugia el Niño, acógenos también a nosotros en la prueba. Que corramos a ti con confianza de hijos. Ruega por nosotros. Amén.
Día tercero — La Pasión contemplada
Memoria histórica
En las esquinas superiores del icono, los arcángeles Miguel y Gabriel presentan los instrumentos de la Pasión: la lanza, la caña con la esponja, la corona de espinas, la cruz y los clavos. La imagen anuncia ya, en la infancia de Jesús, el misterio de su entrega.
Meditación
El icono nos invita a contemplar la Pasión de Cristo desde la ternura de su Madre. María, que guardó todas las cosas en su corazón, acompañó a su Hijo hasta la cruz y comprendió, mejor que nadie, el precio de nuestra redención. Contemplar los instrumentos de la Pasión no es tristeza estéril, sino agradecimiento: «me amó y se entregó por mí». Pedir la intercesión de la Madre del Perpetuo Socorro es pedir un corazón que agradezca la cruz salvadora y no rehúya la propia.
Palabra de Dios sugerida
«Me amó y se entregó a sí mismo por mí» (Gálatas 2,20).
Propósito
Dedicaré hoy unos minutos a contemplar un paso de la Pasión de Cristo, dándole gracias por su amor.
Oración del día
Madre del Perpetuo Socorro, que acompañaste a tu Hijo hasta la cruz, enséñanos a contemplar agradecidos su Pasión. Que abracemos nuestra cruz unidos a Él. Ruega por nosotros. Amén.
Día cuarto — María junto a los enfermos
Memoria histórica
Desde que los Redentoristas difundieron el Perpetuo Socorro por el mundo, incontables enfermos han acudido a este icono buscando el consuelo de la Madre. En sus santuarios y capillas se guardan innumerables testimonios de fieles que le confiaron su dolor.
Meditación
En las bodas de Caná, María advierte la necesidad y acude a su Hijo: «no tienen vino». Así intercede por los enfermos: presenta ante Cristo nuestras carencias y nos remite a Él, «haced lo que Él os diga». No es ella quien sana, sino su Hijo; pero su intercesión de Madre nos alcanza fortaleza para llevar la cruz y esperanza para confiar, incluso cuando la salud no llega como quisiéramos.
Palabra de Dios sugerida
«La madre de Jesús le dijo: «No tienen vino»» (Juan 2,3).
Propósito
Rezaré hoy por un enfermo concreto y, si me es posible, le haré una visita, una llamada o un gesto de cercanía.
Oración del día
Madre del Perpetuo Socorro, consuelo de los afligidos, lleva ante tu Hijo el clamor de los enfermos y de quienes los cuidan. Alcánzales alivio, paciencia y esperanza, y a nosotros, corazón compasivo. Que en la cruz reconozcamos el amor de Cristo, salud verdadera. Amén.
Día quinto — La que muestra el Camino
Memoria histórica
En el icono, María no mira al Niño, sino al que reza, y con su gesto lo ofrece y nos lo señala. Es el tipo antiguo llamado Hodigitria, «la que muestra el Camino»: la Madre que no se queda en sí misma, sino que conduce a Cristo.
Meditación
Toda la grandeza de María consiste en llevarnos a su Hijo. Ella nunca aparta la mirada de nosotros para atraernos a sí, sino para señalarnos a Jesús, que es «el Camino, la Verdad y la Vida». Por eso la verdadera devoción mariana nunca se detiene en la Madre, sino que pasa por ella hacia Cristo. Pedir la intercesión de la Madre del Perpetuo Socorro es dejarnos guiar por ella hacia su Hijo, único Camino que lleva al Padre.
Palabra de Dios sugerida
«Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie va al Padre sino por mí» (Juan 14,6).
Propósito
Dejaré que mi oración a María termine hoy siempre en Jesús, pidiéndole a ella que me lleve a su Hijo.
Oración del día
Madre del Perpetuo Socorro, que nos muestras a tu Hijo, guíanos por el único Camino que lleva al Padre. Que por ti lleguemos siempre a Cristo. Ruega por nosotros. Amén.
Día sexto — La mano que no suelta
Memoria histórica
En el icono, las dos manecitas del Niño se aferran a la mano de María, que lo sostiene con firmeza. La devoción ha leído en ese gesto la perseverancia: quien se aferra a la Madre no cae, y ella no suelta a quien se le confía.
Meditación
La vida cristiana pide perseverar hasta el final, y nadie persevera por sus solas fuerzas. Como el Niño se aferra a la mano de su Madre, también nosotros necesitamos asirnos a María para no desfallecer en el camino. Ella, por su intercesión, alcanza a los suyos el don de la perseverancia final, la gracia de morir en la amistad de Dios. Pedir la intercesión de la Madre del Perpetuo Socorro es pedir esa mano firme que sostiene hasta el último paso.
Palabra de Dios sugerida
«El que persevere hasta el final se salvará» (Mateo 24,13).
Propósito
Perseveraré hoy en un propósito o deber que suelo dejar a medias, ofreciéndolo a Dios de la mano de María.
Oración del día
Madre del Perpetuo Socorro, que sostienes la mano del que se aferra a ti, no nos sueltes en el camino. Alcánzanos la gracia de perseverar hasta el final. Ruega por nosotros ante tu Hijo. Amén.
Día séptimo — Reina coronada y Madre
Memoria histórica
Por decreto del beato Pío IX, el icono del Perpetuo Socorro fue coronado canónicamente en 1867. Desde entonces, la devoción se ha extendido por todo el mundo, cumpliendo el encargo del Papa: «Haced que sea conocida en todo el mundo». La Iglesia reconoció así la realeza de esta Madre.
Meditación
María es Reina porque es Madre del Rey, y su realeza es servicio, como la de su Hijo, que «no vino a ser servido, sino a servir». La corona del Perpetuo Socorro no la ensalza por poder terreno, sino que confiesa su dignidad de Madre de Dios y de auxiliadora del pueblo cristiano. Honrar a María coronada es aprender de su humildad: cuanto más se abajó, más la exaltó el Señor. También nosotros seremos elevados si servimos.
Palabra de Dios sugerida
«Derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes» (Lucas 1,52).
Propósito
Practicaré hoy un acto de humildad concreto: ceder, callar una réplica o reconocer un error.
Oración del día
Madre del Perpetuo Socorro, Reina coronada y auxilio del pueblo cristiano, enséñanos que la verdadera grandeza está en servir. Que aprendamos de tu humildad y nos dejemos exaltar por Dios. Ruega por nosotros ante Cristo, Rey del universo. Amén.
Día octavo — La familia y el hogar bajo su amparo
Memoria histórica
En innumerables hogares de todo el mundo preside una estampa del Perpetuo Socorro, ante la cual generaciones enteras han rezado juntas, han presentado a sus hijos y han buscado amparo en las horas difíciles. El icono de la Madre con el Niño es imagen del hogar cristiano.
Meditación
Jesús creció en el hogar de Nazaret, sujeto a María y a José. En aquella familia sencilla aprendió, según su humanidad, a trabajar, a rezar y a amar. María, Madre del hogar, vela por nuestras familias y las encomienda a su Hijo. Pedir su intercesión por el matrimonio, los hijos, los ancianos y los que viven solos es confiar todos nuestros vínculos al amor de Dios.
Palabra de Dios sugerida
«Bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad… y Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres» (Lucas 2,51-52).
Propósito
Rezaré hoy por mi familia y procuraré un gesto de reconciliación o de ternura con alguien de mi hogar.
Oración del día
Madre del Perpetuo Socorro, Madre de la Sagrada Familia, guarda bajo tu manto nuestros hogares. Alcánzanos de tu Hijo unidad, paciencia y perdón; consuela a los que viven solos y bendice a nuestros mayores. Que en cada familia reine Cristo. Amén.
Día noveno — Envío a la vida
Memoria histórica
La novena culmina en la fiesta del 27 de junio, cuando la Iglesia y de modo especial los Redentoristas honran a la Madre del Perpetuo Socorro. Terminada la fiesta, los fieles vuelven a su vida diaria, llevando en el alma la fe reavivada junto a su Madre.
Meditación
La fiesta no es el final, sino el envío. El encargo de Pío IX —«haced que sea conocida en todo el mundo»— sigue vigente para cada uno de nosotros: dar a conocer a la Madre y, por ella, a Cristo. Como los pastores de Belén, que «se volvieron dando gloria y alabanza a Dios», también nosotros, tras la novena, hemos de volver transformados. La Madre del Perpetuo Socorro nos precede como auxilio y como esperanza.
Palabra de Dios sugerida
«Y los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían visto y oído» (Lucas 2,20).
Propósito
Daré a conocer a la Madre del Perpetuo Socorro a alguien, con una estampa, una oración o mi testimonio, y acudiré, si puedo, a la Eucaristía.
Oración del día
Madre del Perpetuo Socorro, auxilio que nunca falta, envíanos renovados a la vida de cada día. Que demos a conocer tu nombre y, por ti, lleguemos todos a Cristo, hasta el puerto eterno. Ruega por nosotros ahora y siempre. Amén.
Oración final
Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, al terminar esta novena te damos gracias por habernos acompañado estos nueve días. Tú, auxilio perpetuo de tus hijos, que sostienes la mano del que se aferra a ti, condúcenos siempre a tu Hijo Jesucristo, único Salvador y Señor. No permitas que nuestra devoción se quede en sentimiento pasajero; hazla vida de fe, esperanza y caridad. Socorre a la Iglesia, a los Redentoristas que difunden tu nombre, a los enfermos, a los que han caído, a las familias y a cuantos te invocamos con amor. Y cuando termine nuestro camino en la tierra, muéstranos, después de este destierro, a Jesús, fruto bendito de tu vientre. Por Cristo, nuestro Señor. Amén.
Peticiones de la comunidad
- Por la Iglesia y por el Papa, para que, bajo la intercesión de la Virgen María, anuncien con fidelidad el Evangelio de Cristo. Roguemos al Señor.
- Por los Misioneros Redentoristas y por cuantos difunden el Perpetuo Socorro, para que su devoción fructifique en obras de caridad. Roguemos al Señor.
- Por los que han caído en el pecado o en el desaliento, para que, aferrados a la Madre, se levanten y perseveren. Roguemos al Señor.
- Por los que sufren tentaciones y pruebas, para que acudan al auxilio perpetuo de María y hallen la calma en Cristo. Roguemos al Señor.
- Por los enfermos, los ancianos y las familias, para que, bajo el amparo de María, vivan la fe y la esperanza. Roguemos al Señor.
- Por nuestros difuntos, para que la Madre del Perpetuo Socorro los presente ante su Hijo y alcancen la luz eterna. Roguemos al Señor.
Novena preparada por el equipo de rezaelrosario.org como material devocional original. Los datos históricos se ofrecen conforme a la tradición y al magisterio de la Iglesia; la devoción se dirige a Dios, y a María se le pide su intercesión.