← Novenas

Novena a Nuestra Señora de la Caridad del Cobre

Fiesta el 8 de septiembre · Patrona de Cuba · Basílica Santuario Nacional del Cobre (Santiago de Cuba)

Nueve días de oración con la Patrona de Cuba, hallada sobre las aguas y Madre de un pueblo, que nos enseña a amar como Dios ama.

Basílica Santuario Nacional de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre (Santiago de Cuba)
Letra100 %

Novena original de rezaelrosario.org. Las meditaciones y oraciones propias de esta página han sido preparadas expresamente para acompañar durante nueve días esta devoción. No son transcripción ni adaptación encubierta de ediciones ajenas.

Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, Patrona de Cuba

En el poblado de El Cobre, a unos veinte kilómetros de Santiago de Cuba, se alza sobre una colina la Basílica Santuario Nacional de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, patrona de la isla. La tradición piadosa —recogida en el testimonio jurado de Juan Moreno en 1687— cuenta que, hacia 1612, tres hombres que buscaban sal en la bahía de Nipe hallaron flotando sobre una tablilla una pequeña imagen de la Virgen con el Niño, con la inscripción «Yo soy la Virgen de la Caridad». Aquellos tres descubridores —dos indios y un niño negro esclavo, a quienes el pueblo llama «los tres Juanes»— son signo de un pueblo mestizo reunido bajo el manto de María. Venerada primero entre los mineros del cobre, fue proclamada Patrona de Cuba por Benedicto XV en 1916, a petición de los veteranos de la independencia, y coronada canónicamente en 1936. Su fiesta se celebra el 8 de septiembre, Natividad de la Virgen.

Al comenzar esta novena conviene recordar, con verdad y sencillez, que a la Virgen María no la adoramos: la adoración se debe únicamente a Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. A María la veneramos como Madre del Señor y Madre nuestra, y acudimos a su intercesión, que jamás se detiene en ella, sino que nos conduce a Cristo. Cuanto pidamos a la Señora de la Caridad en estos nueve días será para amar más a su Hijo, «haced lo que Él os diga» (Juan 2,5). Ella, Madre de la Caridad, nos enseña a amar a Dios y al prójimo.

Datos esenciales de la advocación

  • Advocación: Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, Patrona de la República de Cuba.
  • Lugar: Basílica Santuario Nacional de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, en El Cobre, cerca de Santiago de Cuba; el templo actual se levantó hacia 1926-1927.
  • Marco eclesial: Arquidiócesis de Santiago de Cuba; basílica menor desde 1977.
  • Imagen: pequeña talla de la Virgen con el Niño en brazos, sobre una media luna; según la tradición, hallada hacia 1612 sobre las aguas de la bahía de Nipe con la inscripción «Yo soy la Virgen de la Caridad».
  • Descubridores: Juan y Rodrigo de Hoyos y Juan Moreno, «los tres Juanes» de la piedad popular.
  • Patronazgo y fiesta: proclamada Patrona de Cuba por Benedicto XV el 10 de mayo de 1916; coronada canónicamente el 20 de diciembre de 1936; Rosa de Oro en 2012. Visitada por san Juan Pablo II (1998), Benedicto XVI (2012) y Francisco (2015). Fiesta el 8 de septiembre.

Cómo prepararse para rezar la novena

La novena es un camino sereno de nueve días. Ante la Señora de la Caridad no buscamos un rito mágico, sino disponer el corazón a la conversión y a la confianza. Escoge un lugar y una hora fijos, aparta el ruido y prepárate como quien sube al santuario del Cobre para encontrarse con su Madre. Si es posible, acompaña la oración con una imagen de la Virgen, una vela encendida y la Sagrada Escritura abierta.

Reza sin prisa, dejando que las palabras calen hondo. Trae cada día una intención concreta: por tu familia, por los enfermos, por los que trabajan y por la Iglesia entera. Recuerda que pedir la intercesión de María es pedir que ella, la primera creyente, ruegue por nosotros ante su Hijo; por eso toda súplica termina en Cristo, único Salvador. La devoción de la Caridad nos enseña a amar como Dios ama.

Si puedes, une a la novena la confesión y la comunión. Así la devoción no se queda en sentimiento, sino que fructifica en vida cristiana: caridad con el prójimo, paciencia en la prueba y esperanza firme. La Señora de la Caridad no busca admiradores, sino discípulos de su Hijo.

Orden propuesto para cada día

  • En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
  • Oración inicial para todos los días e invocación al Espíritu Santo.
  • Lectura de la memoria histórica del día.
  • Meditación pausada del tema propio de la jornada.
  • Proclamación de la Palabra de Dios sugerida, en silencio orante.
  • Formulación del propósito concreto del día.
  • Oración del día a Nuestra Señora de la Caridad.
  • Un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria, y la Salve final.

Oración inicial para todos los días

Dios y Padre nuestro, que has querido darnos en la Santísima Virgen María una Madre que nos guía hacia tu Hijo, mira con bondad a cuantos nos acogemos a la advocación de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre. Concédenos, por su intercesión, amarte a ti sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos, confiar en tu amparo en medio de las tormentas y trabajar por la unidad y la paz de tu pueblo; y crecer en fe, esperanza y caridad. Que estos nueve días nos preparen a vivir como hijos tuyos. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Invocación al Espíritu Santo

Ven, Espíritu Santo, y llena el corazón de tus fieles; enciende en nosotros el fuego de tu amor. Tú que cubriste con tu sombra a la Virgen María para que el Verbo se hiciera carne, alcánzanos docilidad para escuchar la Palabra y fuerza para cumplirla. Enséñanos a orar como conviene, guía nuestra novena y haz que, con María, digamos siempre «hágase en mí según tu palabra» (Lucas 1,38). Amén.

Día primero — La Caridad, nombre y virtud

Memoria histórica

La tablilla sobre la que apareció la imagen llevaba escritas unas palabras que dieron nombre a la advocación: «Yo soy la Virgen de la Caridad». Así, el pueblo cubano venera a su Madre bajo el nombre de la más alta de las virtudes.

Meditación

La caridad es el amor de Dios derramado en nuestros corazones, que nos hace amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo por Él. «Aunque tuviera fe para mover montañas, si no tengo caridad, nada soy», dice san Pablo. María es la criatura más llena de caridad, porque amó perfectamente a Dios y a los hombres. Venerarla bajo este nombre es aprender de ella a amar. Pedir la intercesión de la Señora de la Caridad es pedir un corazón que ame de verdad, en obras y no solo en palabras.

Palabra de Dios sugerida

«Ahora permanecen la fe, la esperanza y la caridad; pero la mayor de todas es la caridad» (1 Corintios 13,13).

Propósito

Haré hoy una obra concreta de caridad con alguien que la necesite, sin esperar nada a cambio.

Oración del día

Señora de la Caridad, que llevas por nombre la mayor de las virtudes, enséñanos a amar a Dios sobre todo y al prójimo por Él. Que nuestra fe fructifique en caridad. Intercede por nosotros ante tu Hijo, que vive y reina por los siglos. Amén.

Día segundo — Hallada sobre las aguas

Memoria histórica

Según la tradición, los tres hombres navegaban por la bahía de Nipe cuando, tras una noche de mal tiempo, vieron flotar sobre las aguas una tablilla con la imagen de la Virgen, que no estaba mojada. La Madre les salió al encuentro en medio del mar.

Meditación

El mar embravecido es imagen antigua de las pruebas de la vida. Los discípulos, en la barca sacudida por la tormenta, temieron perecer, y Jesús calmó el viento y las olas. María, «Estrella del mar», es guía y auxilio del que navega entre tempestades: no aparta las pruebas, pero nos lleva a su Hijo, que manda en el viento y en el mar. Pedir la intercesión de la Señora de la Caridad es pedir fe en medio de la tormenta, seguros de que la Madre vela y nos conduce al puerto seguro que es Cristo.

Palabra de Dios sugerida

«Se levantó, increpó al viento y al mar, y sobrevino una gran calma» (Marcos 4,39).

Propósito

En una tormenta interior o exterior de estos días, haré un acto de fe, pidiendo a Jesús que traiga la calma.

Oración del día

Señora de la Caridad, Estrella del mar, que saliste al encuentro de tus hijos sobre las aguas, guíanos en las tormentas de la vida hacia el puerto seguro de tu Hijo. Ruega por nosotros. Amén.

Día tercero — Madre de un pueblo unido

Memoria histórica

Los tres descubridores de la imagen eran dos indios y un niño negro esclavo. En ellos, la Caridad del Cobre reúne desde el comienzo a un pueblo mestizo, hecho de razas y orígenes distintos, todos hijos de la misma Madre.

Meditación

Ante Dios no hay distinción de razas ni de condición: todos somos uno en Cristo Jesús, hijos del mismo Padre. Que la Madre saliera al encuentro de un indio libre, un indio y un esclavo negro enseña que su amor no hace acepción de personas y que la Iglesia reúne a todos los pueblos en una sola familia. Pedir la intercesión de la Señora de la Caridad es pedir por la unidad y la reconciliación, venciendo todo desprecio y toda división.

Palabra de Dios sugerida

«Ya no hay judío ni griego, esclavo ni libre… todos sois uno en Cristo Jesús» (Gálatas 3,28).

Propósito

Trataré hoy con igual respeto a todos, y daré un paso de reconciliación donde haya distancia o desprecio.

Oración del día

Señora de la Caridad, Madre de todos sin distinción, reúne a tu pueblo en la unidad y la fraternidad. Que nos reconozcamos hermanos, hijos de la misma Madre. Ruega por nosotros. Amén.

Día cuarto — María junto a los enfermos

Memoria histórica

Durante siglos, el pueblo cubano ha subido al santuario del Cobre con el corazón cargado por la enfermedad, propia o de sus seres queridos. Las paredes del santuario guardan innumerables testimonios de fieles que acudieron a la Madre en la hora del dolor.

Meditación

En las bodas de Caná, María advierte la necesidad y acude a su Hijo: «no tienen vino». Así intercede por los enfermos: presenta ante Cristo nuestras carencias y nos remite a Él, «haced lo que Él os diga». No es ella quien sana, sino su Hijo; pero su intercesión de Madre nos alcanza fortaleza para llevar la cruz y esperanza para confiar, incluso cuando la salud no llega como quisiéramos.

Palabra de Dios sugerida

«La madre de Jesús le dijo: «No tienen vino»» (Juan 2,3).

Propósito

Rezaré hoy por un enfermo concreto y, si me es posible, le haré una visita, una llamada o un gesto de cercanía.

Oración del día

Señora de la Caridad, consuelo de los afligidos, lleva ante tu Hijo el clamor de los enfermos y de quienes los cuidan. Alcánzales alivio, paciencia y esperanza, y a nosotros, corazón compasivo. Que en la cruz reconozcamos el amor de Cristo, salud verdadera. Amén.

Día quinto — Madre de los que trabajan

Memoria histórica

La devoción a la Caridad arraigó primero entre los esclavos y los mineros que trabajaban en las minas de cobre de la Sierra, cuyo nombre lleva la advocación. La Madre fue, desde el principio, consuelo de los pobres y de los que se ganaban el pan con esfuerzo.

Meditación

María conoció el trabajo humilde del hogar de Nazaret, junto a José el carpintero. Está cerca de cuantos trabajan y sufren, y su Hijo llamó bienaventurados a los pobres. Que la Caridad se hiciera querer primero de los esclavos y los mineros enseña que Dios mira con predilección a los pequeños. Pedir la intercesión de la Señora de la Caridad es pedir dignidad y consuelo para los que trabajan, y un corazón solidario con los pobres.

Palabra de Dios sugerida

«Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré» (Mateo 11,28).

Propósito

Ofreceré hoy mi trabajo a Dios y tendré un gesto de solidaridad con alguien que se esfuerza o pasa necesidad.

Oración del día

Señora de la Caridad, consuelo de los pobres y de los que trabajan, alcánzanos dignidad en el esfuerzo y corazón solidario. Que sirvamos a Cristo en los pequeños. Ruega por nosotros. Amén.

Día sexto — Madre de la patria

Memoria histórica

En 1916, los veteranos de la guerra de independencia pidieron al papa Benedicto XV que declarara a la Caridad del Cobre patrona de Cuba, y así se hizo. La Madre quedó unida para siempre a la historia y a los anhelos del pueblo cubano.

Meditación

María es Madre de cada creyente y también de los pueblos, porque es Madre del Salvador de todos. Al pie de la cruz, Jesús la dio como Madre al discípulo, y en él a cada nación que la acoge. Un pueblo que se sabe amparado por María camina con esperanza, buscando la paz, la justicia y la reconciliación, sin dejarse arrastrar por el odio. Pedir la intercesión de la Señora de la Caridad es pedir por Cuba y por nuestra propia tierra, para que vivan en concordia bajo el amparo de la Madre.

Palabra de Dios sugerida

«Ahí tienes a tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa» (Juan 19,27).

Propósito

Rezaré hoy por mi patria y por la concordia entre sus gentes, y haré un gesto concreto por el bien común.

Oración del día

Señora de la Caridad, Madre de Cuba y de todos los pueblos, vela por tu tierra y sus gentes. Alcánzales paz, justicia y reconciliación bajo tu manto. Ruega por nosotros ante tu Hijo. Amén.

Día séptimo — Reina coronada y Madre

Memoria histórica

El 20 de diciembre de 1936, la imagen de la Caridad del Cobre fue coronada canónicamente. Años después, tres papas —san Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco— peregrinaron a su santuario, y Benedicto XVI le concedió la Rosa de Oro. La Iglesia reconoció así la realeza de esta Madre.

Meditación

María es Reina porque es Madre del Rey, y su realeza es servicio, como la de su Hijo, que «no vino a ser servido, sino a servir». La corona de la Caridad no la ensalza por poder terreno, sino que confiesa su dignidad de Madre de Dios. Honrar a María coronada es aprender de su humildad: cuanto más se abajó, más la exaltó el Señor. También nosotros seremos elevados si servimos.

Palabra de Dios sugerida

«Derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes» (Lucas 1,52).

Propósito

Practicaré hoy un acto de humildad concreto: ceder, callar una réplica o reconocer un error.

Oración del día

Señora de la Caridad, Reina coronada y Madre, enséñanos que la verdadera grandeza está en servir. Que aprendamos de tu humildad y nos dejemos exaltar por Dios. Ruega por nosotros ante Cristo, Rey del universo. Amén.

Día octavo — La familia y el hogar bajo su amparo

Memoria histórica

En Cuba, la devoción a la Caridad se vive en familia: generaciones enteras han presentado a sus hijos ante «Cachita», han rezado juntas y han peregrinado al santuario del Cobre como quien vuelve a casa. La imagen de la Madre con el Niño es icono del hogar cristiano.

Meditación

Jesús creció en el hogar de Nazaret, sujeto a María y a José. En aquella familia sencilla aprendió, según su humanidad, a trabajar, a rezar y a amar. María, Madre del hogar, vela por nuestras familias y las encomienda a su Hijo. Pedir su intercesión por el matrimonio, los hijos, los ancianos y los que viven solos —o lejos de su tierra— es confiar todos nuestros vínculos al amor de Dios.

Palabra de Dios sugerida

«Bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad… y Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres» (Lucas 2,51-52).

Propósito

Rezaré hoy por mi familia y procuraré un gesto de reconciliación o de ternura con alguien de mi hogar.

Oración del día

Señora de la Caridad, Madre de la Sagrada Familia, guarda bajo tu manto nuestros hogares. Alcánzanos de tu Hijo unidad, paciencia y perdón; consuela a los que viven solos o lejos de su tierra y bendice a nuestros mayores. Que en cada familia reine Cristo. Amén.

Día noveno — Envío a la vida

Memoria histórica

La novena culmina en la fiesta del 8 de septiembre, Natividad de la Virgen, cuando Cuba entera honra a su Patrona. Terminada la fiesta, los fieles vuelven a su vida diaria, llevando en el alma la fe reavivada junto a su Madre.

Meditación

La fiesta no es el final, sino el envío. Celebrar el nacimiento de María es recordar que Dios hace fecundos los comienzos humildes: de una niña nacida sin ruido vino la Madre del Salvador. Como los pastores de Belén, que «se volvieron dando gloria y alabanza a Dios», también nosotros, tras la novena, hemos de volver a la vida transformados. La Señora de la Caridad nos precede como Madre y como esperanza, y nos envía a ser, para otros, servidores de la caridad.

Palabra de Dios sugerida

«Y los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían visto y oído» (Lucas 2,20).

Propósito

Llevaré el fruto de esta novena a mi vida cotidiana con una obra de caridad concreta, y acudiré, si puedo, a la Eucaristía.

Oración del día

Señora de la Caridad del Cobre, Patrona de Cuba, envíanos renovados a la vida de cada día. Que, aprendiendo de ti a amar, seamos servidores de la caridad, hasta llegar al puerto eterno de tu Hijo. Ruega por nosotros ahora y siempre. Amén.

Oración final

Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, Patrona de Cuba, al terminar esta novena te damos gracias por habernos acompañado estos nueve días. Tú, que saliste al encuentro de tus hijos sobre las aguas y nos enseñas a amar, condúcenos siempre a tu Hijo Jesucristo, único Salvador y Señor. No permitas que nuestra devoción se quede en sentimiento pasajero; hazla vida de fe, esperanza y caridad. Bendice a Cuba y a sus hijos dispersos por el mundo, a los enfermos, a los que trabajan, a las familias, a la Iglesia que peregrina y a cuantos te invocamos con amor. Y cuando termine nuestro camino en la tierra, muéstranos, después de este destierro, a Jesús, fruto bendito de tu vientre. Por Cristo, nuestro Señor. Amén.

Peticiones de la comunidad

  • Por la Iglesia y por el Papa, para que, bajo la intercesión de la Virgen María, anuncien con fidelidad el Evangelio de Cristo. Roguemos al Señor.
  • Por Cuba y por el santuario del Cobre, para que la devoción a la Caridad fructifique en obras de amor. Roguemos al Señor.
  • Por la unidad y la reconciliación entre las gentes, sin distinción de raza ni condición, para que se reconozcan hermanos. Roguemos al Señor.
  • Por los que atraviesan tormentas y por los que están lejos de su tierra, para que la Virgen los guíe al puerto seguro. Roguemos al Señor.
  • Por los enfermos, los que trabajan y las familias, para que, bajo el amparo de María, vivan la fe y la esperanza. Roguemos al Señor.
  • Por nuestros difuntos, para que la Señora de la Caridad los presente ante su Hijo y alcancen la luz eterna. Roguemos al Señor.

Novena preparada por el equipo de rezaelrosario.org como material devocional original. Los datos históricos se ofrecen conforme a la tradición y al magisterio de la Iglesia; la devoción se dirige a Dios, y a María se le pide su intercesión.