Novena a Nuestra Señora del Puerto (Madrid)
Fiesta de la Natividad (8 de septiembre) · Verbena de «la Melonera» · Real Ermita de la Virgen del Puerto (Madrid)
Nueve días de oración con Nuestra Señora del Puerto, paso seguro del camino y refugio del navegante de la vida, venerada en su Real Ermita junto al Manzanares.

Novena original de rezaelrosario.org. Las meditaciones y oraciones propias de esta página han sido preparadas expresamente para acompañar durante nueve días esta devoción. No son transcripción ni adaptación encubierta de ediciones ajenas.
Nuestra Señora del Puerto, paso seguro del camino
Junto al río Manzanares, en Madrid, se alza la Real Ermita de la Virgen del Puerto, una joya del barroco madrileño obra del arquitecto Pedro de Ribera, levantada entre 1716 y 1718 por iniciativa del marqués de Vadillo. Nació para el culto de la gente sencilla, especialmente de las lavanderas del Manzanares, para cuyos hijos el marqués fundó escuelas. Su advocación es de origen extremeño: procede de la Virgen del Puerto de Plasencia, cuyo nombre alude a un «puerto» de montaña, un paso seguro del camino a través de la sierra. La imagen original de Madrid se perdió en 1936 y hoy se venera una réplica; la ermita fue reconstruida e inaugurada de nuevo en 1951. Su fiesta se celebra en torno a la Natividad de la Virgen, el 8 de septiembre, con la popular verbena de «la Melonera».
Al comenzar esta novena conviene recordar, con verdad y sencillez, que a la Virgen María no la adoramos: la adoración se debe únicamente a Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. A María la veneramos como Madre del Señor y Madre nuestra, y acudimos a su intercesión, que jamás se detiene en ella, sino que nos conduce a Cristo. Cuanto pidamos a la Señora del Puerto en estos nueve días será para amar más a su Hijo, «haced lo que Él os diga» (Juan 2,5). Ella es paso seguro que nos conduce a Cristo, meta del camino.
Datos esenciales de la advocación
- Advocación: Nuestra Señora del Puerto, de origen extremeño (filial de la Virgen del Puerto de Plasencia); el «Puerto» alude a un paso de montaña, no a un puerto de mar.
- Lugar: Real Ermita de la Virgen del Puerto, junto al río Manzanares, Madrid (España).
- Marco eclesial: archidiócesis de Madrid.
- Ermita: templo barroco de Pedro de Ribera (1716-1718), de planta centralizada, promovido por el marqués de Vadillo para el culto popular, en especial de las lavanderas del Manzanares; declarado Monumento Nacional en 1945.
- Imagen: la talla original se perdió en 1936; hoy se venera una réplica. La imagen matriz de Plasencia es una Virgen de la leche del siglo XV-XVI, llamada «la Canchalera».
- Fiesta: en torno a la Natividad de la Virgen (8 de septiembre), con la verbena madrileña de «la Melonera» en el distrito de Arganzuela.
Cómo prepararse para rezar la novena
La novena es un camino sereno de nueve días. Ante la Señora del Puerto no buscamos un rito mágico, sino disponer el corazón a la conversión y a la confianza. Escoge un lugar y una hora fijos, aparta el ruido y prepárate como quien se acerca a la ermita del río para encontrarse con su Madre. Si es posible, acompaña la oración con una imagen de la Virgen, una vela encendida y la Sagrada Escritura abierta.
Reza sin prisa, dejando que las palabras calen hondo. Trae cada día una intención concreta: por tu familia, por los enfermos, por los que trabajan y por la Iglesia entera. Recuerda que pedir la intercesión de María es pedir que ella, la primera creyente, ruegue por nosotros ante su Hijo; por eso toda súplica termina en Cristo, único Salvador. La devoción del Puerto, paso seguro del camino, nos enseña a atravesar con Dios los pasos difíciles de la vida.
Si puedes, une a la novena la confesión y la comunión. Así la devoción no se queda en sentimiento, sino que fructifica en vida cristiana: caridad con el prójimo, paciencia en la prueba y esperanza firme. La Señora del Puerto no busca admiradores, sino discípulos de su Hijo.
Orden propuesto para cada día
- En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
- Oración inicial para todos los días e invocación al Espíritu Santo.
- Lectura de la memoria histórica del día.
- Meditación pausada del tema propio de la jornada.
- Proclamación de la Palabra de Dios sugerida, en silencio orante.
- Formulación del propósito concreto del día.
- Oración del día a Nuestra Señora del Puerto.
- Un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria, y la Salve final.
Oración inicial para todos los días
Dios y Padre nuestro, que has querido darnos en la Santísima Virgen María una Madre que nos guía hacia tu Hijo, mira con bondad a cuantos nos acogemos a la advocación de Nuestra Señora del Puerto. Concédenos, por su intercesión, atravesar con fe los pasos difíciles de la vida, hallar en ella refugio seguro y llegar a la meta que es Cristo. Que estos nueve días nos preparen a vivir como hijos tuyos en la fe, la esperanza y la caridad. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Invocación al Espíritu Santo
Ven, Espíritu Santo, y llena el corazón de tus fieles; enciende en nosotros el fuego de tu amor. Tú que cubriste con tu sombra a la Virgen María para que el Verbo se hiciera carne, alcánzanos docilidad para escuchar la Palabra y fuerza para cumplirla. Enséñanos a orar como conviene, guía nuestra novena y haz que, con María, digamos siempre «hágase en mí según tu palabra» (Lucas 1,38). Amén.
Día primero — Puerto y paso seguro del camino
Memoria histórica
El título «del Puerto» procede de la advocación de Plasencia y alude a un «puerto» de montaña: el paso seguro que permite atravesar la sierra sin perderse ni despeñarse. Es un nombre lleno de sentido para quien camina.
Meditación
La vida es un camino con montañas y pasos difíciles, y no siempre es fácil saber por dónde cruzar. María es como ese «puerto» seguro: el paso por el que se atraviesan sin peligro las alturas de la vida, porque nos conduce a Cristo, que es el Camino. Ella no es la meta, sino el paso que a ella lleva. Pedir la intercesión de la Señora del Puerto es pedir no equivocar la ruta, y atravesar de su mano los pasos difíciles hacia Dios.
Palabra de Dios sugerida
«Yo soy el camino, la verdad y la vida: nadie va al Padre sino por mí» (Juan 14,6).
Propósito
Ante una decisión difícil, buscaré hoy en la oración el paso seguro, encomendándome a María para acertar el camino.
Oración del día
Señora del Puerto, paso seguro del camino, condúcenos a través de las alturas difíciles de la vida hacia Cristo, meta y sendero. Que no perdamos la ruta. Intercede por nosotros ante Él, que vive y reina por los siglos. Amén.
Día segundo — Refugio del navegante de la vida
Memoria histórica
La ermita de la Virgen del Puerto se alza junto al río, y su título ha sugerido siempre a los fieles la imagen del puerto que acoge y da descanso. Aunque su origen es un paso de montaña, la piedad cristiana ha visto en María también el puerto donde el alma fondea segura.
Meditación
La tradición llama a María «estrella del mar» y refugio del que navega por el mar de este mundo. En las tormentas de la vida —las dudas, los miedos, las penas—, ella es puerto de calma que nos remite a Cristo, único descanso verdadero. Acogerse a la Madre es echar el ancla en Dios. Pedir la intercesión de la Señora del Puerto es buscar en ella amparo en la tempestad y esperanza de llegar a buen puerto.
Palabra de Dios sugerida
«Se alegraron de aquella bonanza, y él los condujo al puerto deseado» (Salmo 107,30).
Propósito
Confiaré hoy a la Virgen una tormenta interior que me quita la paz, buscando en Dios el puerto seguro.
Oración del día
Señora del Puerto, refugio del que navega por el mar de la vida, acoge nuestras tormentas y condúcenos al puerto seguro que es tu Hijo. Que echemos el ancla en Dios. Ruega por nosotros. Amén.
Día tercero — Madre de los humildes y los que trabajan
Memoria histórica
La ermita del Puerto nació para el culto de la gente sencilla, en especial de las lavanderas que trabajaban a orillas del Manzanares; y junto a ella se fundaron escuelas para sus hijos. Desde el principio, esta Virgen ha sido Madre de los humildes y de los que se ganan el pan con su esfuerzo.
Meditación
María conoce el trabajo y la pobreza: fue esposa de un artesano y madre de familia sencilla en Nazaret. No se avergüenza de los humildes; al contrario, cantó que Dios «enaltece a los humildes» y «colma de bienes a los hambrientos». Pedir la intercesión de la Señora del Puerto es pedir por los trabajadores, por los que llegan a fin de mes con dificultad, y aprender a mirar con dignidad y cariño a la gente sencilla.
Palabra de Dios sugerida
«Enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes» (Lucas 1,52-53).
Propósito
Trataré hoy con especial respeto y gratitud a quien me sirve o trabaja a mi lado, y rezaré por los que buscan trabajo.
Oración del día
Señora del Puerto, Madre de los humildes y los que trabajan, ampara a las familias que se ganan el pan con esfuerzo. Enséñanos a mirar con amor a los sencillos. Ruega por nosotros ante tu Hijo. Amén.
Día cuarto — María junto a los enfermos
Memoria histórica
Durante siglos, los madrileños han acudido a la Señora del Puerto con el corazón cargado por la enfermedad, propia o de sus seres queridos, para encomendarse a la Madre. Ante su venerada imagen, los fieles han depositado siempre súplicas confiadas por los que sufren en el cuerpo o en el alma.
Meditación
En las bodas de Caná, María advierte la necesidad y acude a su Hijo: «no tienen vino». Así intercede por los enfermos: presenta ante Cristo nuestras carencias y nos remite a Él, «haced lo que Él os diga». No es ella quien sana, sino su Hijo; pero su intercesión de Madre nos alcanza fortaleza para llevar la cruz y esperanza para confiar, incluso cuando la salud no llega como quisiéramos.
Palabra de Dios sugerida
«La madre de Jesús le dijo: «No tienen vino»» (Juan 2,3).
Propósito
Rezaré hoy por un enfermo concreto y, si me es posible, le haré una visita, una llamada o un gesto de cercanía.
Oración del día
Señora del Puerto, consuelo de los afligidos, lleva ante tu Hijo el clamor de los enfermos y de quienes los cuidan. Alcánzales alivio, paciencia y esperanza, y a nosotros, corazón compasivo. Que en la cruz reconozcamos el amor de Cristo, salud verdadera. Amén.
Día quinto — La Madre que alimenta la vida
Memoria histórica
La imagen matriz de Plasencia, de la que procede la advocación, es una «Virgen de la leche»: María aparece amamantando al Niño Jesús. Es una imagen tierna de la maternidad de la Virgen, que nutre y sostiene la vida.
Meditación
Que María alimente al Niño con su leche nos habla de la ternura de Dios, que se hizo pequeño y dependiente para estar cerca de nosotros. Y nos recuerda que también nuestra alma necesita alimentarse: de la Palabra de Dios y de la Eucaristía, verdadero pan de vida. María, que amamantó al Salvador, nos enseña a nutrir la vida de la gracia. Pedir la intercesión de la Señora del Puerto es pedir hambre de Dios y buscar el alimento que no perece.
Palabra de Dios sugerida
«Yo soy el pan de vida; el que viene a mí no tendrá hambre» (Juan 6,35).
Propósito
Alimentaré hoy mi alma con un rato de lectura de la Palabra de Dios y, si puedo, con la comunión.
Oración del día
Señora del Puerto, Madre que alimentaste al Salvador, enséñanos a nutrir la vida de la gracia con la Palabra y la Eucaristía. Que tengamos hambre de Dios. Ruega por nosotros. Amén.
Día sexto — La fe que se levanta de las ruinas
Memoria histórica
La ermita del Puerto quedó gravemente dañada en 1936, y su imagen original se perdió. Y, sin embargo, el templo fue reconstruido e inaugurado de nuevo en 1951, y la devoción madrileña no se apagó. La fe se levantó de las ruinas.
Meditación
La destrucción pudo con los muros y la madera, pero no con la fe, porque esta no se apoya en piedras, sino en Dios, que no puede ser destruido. La devoción del Puerto se rehízo, como se rehace la esperanza cristiana, fundada en Cristo resucitado. Pedir la intercesión de la Señora del Puerto es pedir una fe que sepa levantarse tras las caídas y reconstruir con esperanza lo que la adversidad derriba.
Palabra de Dios sugerida
«Aunque nuestro hombre exterior se va desmoronando, el interior se renueva de día en día» (2 Corintios 4,16).
Propósito
Ante algo roto o perdido en mi vida, haré hoy un acto de esperanza y volveré a empezar.
Oración del día
Señora del Puerto, cuya ermita se levantó de las ruinas, alcánzanos una fe que renazca tras toda caída. Que nuestra esperanza se funde en Cristo resucitado. Ruega por nosotros. Amén.
Día séptimo — Madre y Reina humilde
Memoria histórica
La Señora del Puerto ha sido honrada por el pueblo madrileño con romerías y verbenas populares, como la de «la Melonera». En su devoción sencilla y festiva, la gente humilde ha reconocido siempre a su Madre y Reina.
Meditación
María es Reina porque es Madre del Rey, y su realeza es servicio, como la de su Hijo, que «no vino a ser servido, sino a servir». No reina por poder terreno, sino por su humildad de esclava del Señor. Que su devoción sea popular y festiva muestra que la Madre está cerca de la gente sencilla. Honrar a María es aprender de su humildad: cuanto más se abajó, más la exaltó el Señor.
Palabra de Dios sugerida
«Derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes» (Lucas 1,52).
Propósito
Practicaré hoy un acto de humildad concreto: ceder, callar una réplica o reconocer un error.
Oración del día
Señora del Puerto, Madre y Reina cercana a los sencillos, enséñanos que la verdadera grandeza está en servir. Que aprendamos de tu humildad y nos dejemos exaltar por Dios. Ruega por nosotros ante Cristo, Rey del universo. Amén.
Día octavo — La familia y el hogar bajo su amparo
Memoria histórica
En Madrid, la devoción al Puerto se vive en familia: generaciones enteras han presentado a sus hijos ante la Virgen, han rezado juntos y han acudido a su verbena como quien vuelve a casa. La ermita del río ha sido, para tantos hogares madrileños, el corazón de la vida cristiana familiar.
Meditación
Jesús creció en el hogar de Nazaret, sujeto a María y a José. En aquella familia sencilla aprendió, según su humanidad, a trabajar, a rezar y a amar. María, Madre del hogar, vela por nuestras familias y las encomienda a su Hijo. Pedir su intercesión por el matrimonio, los hijos, los ancianos y los que viven solos es confiar todos nuestros vínculos al amor de Dios.
Palabra de Dios sugerida
«Bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad… y Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres» (Lucas 2,51-52).
Propósito
Rezaré hoy por mi familia y procuraré un gesto de reconciliación o de ternura con alguien de mi hogar.
Oración del día
Señora del Puerto, Madre de la Sagrada Familia, guarda bajo tu manto nuestros hogares. Alcánzanos de tu Hijo unidad, paciencia y perdón; consuela a los que viven solos y bendice a nuestros mayores. Que en cada familia reine Cristo. Amén.
Día noveno — Envío a la vida
Memoria histórica
La novena culmina en torno a la Natividad de la Virgen, el 8 de septiembre, cuando Madrid honra a la Señora del Puerto con su verbena. Terminada la fiesta, los fieles vuelven a su vida diaria, llevando en el alma la fe reavivada junto a su Madre.
Meditación
La fiesta no es el final, sino el envío. El nacimiento de María, que celebramos, fue aurora de la salvación, pues de ella nació el Sol que es Cristo. Como los pastores de Belén, que «se volvieron dando gloria y alabanza a Dios», también nosotros, tras la novena, hemos de volver a la vida transformados. La Señora del Puerto, paso seguro del camino, nos precede como Madre y como esperanza.
Palabra de Dios sugerida
«Y los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían visto y oído» (Lucas 2,20).
Propósito
Llevaré el fruto de esta novena a mi vida cotidiana con una obra buena concreta, y acudiré, si puedo, a la Eucaristía.
Oración del día
Señora del Puerto, que congregas a Madrid en tu ermita del río, envíanos renovados a la vida de cada día. Que, guiados por ti, atravesemos seguros los pasos de la vida hacia tu Hijo. Ruega por nosotros ahora y siempre. Amén.
Oración final
Nuestra Señora del Puerto, venerada en tu ermita junto al Manzanares, al terminar esta novena te damos gracias por habernos acompañado estos nueve días. Tú, paso seguro y refugio del camino, condúcenos siempre a tu Hijo Jesucristo, único Salvador y Señor, meta de nuestra vida. No permitas que nuestra devoción se quede en sentimiento pasajero; hazla vida de fe, esperanza y caridad. Bendice a Madrid, a las familias sencillas y trabajadoras, a la Iglesia que peregrina y a cuantos te invocamos con amor. Y cuando termine nuestro camino en la tierra, muéstranos, después de este destierro, a Jesús, fruto bendito de tu vientre. Por Cristo, nuestro Señor. Amén.
Peticiones de la comunidad
- Por la Iglesia y por el Papa, para que, bajo la intercesión de la Virgen María, anuncien con fidelidad el Evangelio de Cristo. Roguemos al Señor.
- Por Madrid y por cuantos custodian la ermita del Puerto, para que su devoción fructifique en obras de caridad. Roguemos al Señor.
- Por los que atraviesan pasos difíciles y encrucijadas en su vida, para que la Virgen los guíe al camino seguro que es Cristo. Roguemos al Señor.
- Por los trabajadores y las familias humildes, para que no les falte el pan ni la dignidad, bajo el amparo de María. Roguemos al Señor.
- Por los enfermos, los ancianos y las familias, para que, bajo el amparo de María, vivan la fe y la esperanza. Roguemos al Señor.
- Por nuestros difuntos, para que la Señora del Puerto los presente ante su Hijo y alcancen la luz eterna. Roguemos al Señor.
Novena preparada por el equipo de rezaelrosario.org como material devocional original. Los datos históricos se ofrecen conforme a la tradición y al magisterio de la Iglesia; la devoción se dirige a Dios, y a María se le pide su intercesión.