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Novena a la Mare de Déu de Montiel (Benaguasil)

Fiesta el 8 de septiembre · Patrona de Benaguasil (coronada en 1950) · Santuario de Montiel

Nueve días de oración con la Mare de Déu de Montiel, patrona de Benaguasil, la diminuta Virgen del rosario, «Reina de los Mártires», coronada canónicamente en 1950.

Santuario de Nuestra Señora de Montiel, en Benaguasil (Valencia)
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Novena original de rezaelrosario.org. Las meditaciones y oraciones propias de esta página han sido preparadas expresamente para acompañar durante nueve días esta devoción. No son transcripción ni adaptación encubierta de ediciones ajenas.

Mare de Déu de Montiel, la pequeña Virgen del Camp de Túria

En los montes de Montiel, en el término de Benaguasil (Valencia), se alza el santuario de Nuestra Señora de Montiel, patrona de la villa. Cuenta la piadosa tradición que el 4 de diciembre de 1620 un pastor aragonés llamado Graciano, al refugiarse del frío, halló entre unos resplandores una diminuta imagen de la Virgen en una cueva del cerro. Aquella talla, de apenas trece centímetros —una de las imágenes más pequeñas de la diócesis—, lleva un rosario en una mano y al Niño en la otra; al principio se la veneró como Virgen del Rosario, y desde 1669 como Virgen de Montiel. La imagen original se perdió en 1936, cuando el párroco don Fermín Gil Navarro la escondió y murió mártir sin revelar su paradero; hoy se venera una fiel réplica, coronada canónicamente en 1950 por el papa Pío XII. Su fiesta es el 8 de septiembre.

Al comenzar esta novena conviene recordar, con verdad y sencillez, que a la Virgen María no la adoramos: la adoración se debe únicamente a Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. A María la veneramos como Madre del Señor y Madre nuestra, y acudimos a su intercesión, que jamás se detiene en ella, sino que nos conduce a Cristo. Cuanto pidamos a la Señora de Montiel en estos nueve días será para amar más a su Hijo, «haced lo que Él os diga» (Juan 2,5). Ella, pequeña y humilde, nos conduce siempre a Cristo.

Datos esenciales de la advocación

  • Advocación: Mare de Déu de Montiel (Nuestra Señora de Montiel), patrona de Benaguasil, honrada con el título de «Reina de los Mártires».
  • Lugar: santuario de Nuestra Señora de Montiel, en los montes de Montiel, término de Benaguasil (comarca del Camp de Túria, provincia de Valencia, Comunidad Valenciana, España).
  • Marco eclesial: archidiócesis de Valencia; el santuario está custodiado por las Hermanas Terciarias Capuchinas de la Sagrada Familia.
  • Imagen: talla muy pequeña, de unos 13 cm, que sostiene un rosario en una mano y al Niño Jesús en la otra. La imagen original se perdió en 1936; hoy se venera una fiel réplica.
  • Santuario: templo del monte de Montiel, de una nave con bóveda de cañón, cuya ermita actual se inauguró hacia 1800; la imagen permanece allí todo el año y solo baja al pueblo para las fiestas.
  • Coronación y fiesta: coronada canónicamente en 1950 por el papa Pío XII. Fiesta principal el 8 de septiembre, con la bajada de la imagen a la parroquia en torno al 7 y la subida a finales de septiembre.

Cómo prepararse para rezar la novena

La novena es un camino sereno de nueve días. Ante la Señora de Montiel no buscamos un rito mágico, sino disponer el corazón a la conversión y a la confianza. Escoge un lugar y una hora fijos, aparta el ruido y prepárate como quien sube al santuario del monte para encontrarse con su Madre. Si es posible, acompaña la oración con una imagen de la Virgen, una vela encendida y la Sagrada Escritura abierta.

Reza sin prisa, dejando que las palabras calen hondo. Trae cada día una intención concreta: por tu familia, por los enfermos, por los que dan la vida por la fe y por la Iglesia entera. Recuerda que pedir la intercesión de María es pedir que ella, la primera creyente, ruegue por nosotros ante su Hijo; por eso toda súplica termina en Cristo, único Salvador. La devoción de Montiel, pequeña imagen de gran culto, nos enseña que Dios obra grandezas en lo humilde.

Si puedes, une a la novena la confesión y la comunión, y reza el Santo Rosario, propio de esta advocación. Así la devoción no se queda en sentimiento, sino que fructifica en vida cristiana: caridad con el prójimo, paciencia en la prueba y esperanza firme. La Señora de Montiel no busca admiradores, sino discípulos de su Hijo.

Orden propuesto para cada día

  • En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
  • Oración inicial para todos los días e invocación al Espíritu Santo.
  • Lectura de la memoria histórica del día.
  • Meditación pausada del tema propio de la jornada.
  • Proclamación de la Palabra de Dios sugerida, en silencio orante.
  • Formulación del propósito concreto del día.
  • Oración del día a Nuestra Señora de Montiel.
  • Un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria, y la Salve final.

Oración inicial para todos los días

Dios y Padre nuestro, que has querido darnos en la Santísima Virgen María una Madre que nos guía hacia tu Hijo, mira con bondad a cuantos nos acogemos a la advocación de Nuestra Señora de Montiel. Concédenos, por su intercesión, valorar lo humilde y pequeño, en lo que tú te complaces, contemplar los misterios de Cristo en el Rosario y crecer en fe, esperanza y caridad. Que estos nueve días nos preparen a vivir como hijos tuyos. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Invocación al Espíritu Santo

Ven, Espíritu Santo, y llena el corazón de tus fieles; enciende en nosotros el fuego de tu amor. Tú que cubriste con tu sombra a la Virgen María para que el Verbo se hiciera carne, alcánzanos docilidad para escuchar la Palabra y fuerza para cumplirla. Enséñanos a orar como conviene, guía nuestra novena y haz que, con María, digamos siempre «hágase en mí según tu palabra» (Lucas 1,38). Amén.

Día primero — La pequeñez que engrandece

Memoria histórica

La imagen de Montiel es diminuta, de apenas trece centímetros, una de las más pequeñas que se veneran; y, sin embargo, congrega desde hace cuatro siglos a un pueblo entero que la honra como patrona.

Meditación

Lo más pequeño puede encerrar lo más grande. En el seno de María, la humilde muchacha de Nazaret, cupo el Verbo eterno que el mundo entero no puede contener. Dios se complace en lo pequeño y desprecia la soberbia. La pequeñez de esta imagen es una lección: no es el tamaño lo que importa, sino la gracia que Dios pone. Pedir la intercesión de la Señora de Montiel es pedir valorar lo humilde y no medir la grandeza por la apariencia.

Palabra de Dios sugerida

«Ha mirado la humildad de su esclava… el Poderoso ha hecho obras grandes por mí» (Lucas 1,48-49).

Propósito

Cuidaré hoy con amor una tarea pequeña y escondida, sabiendo que en lo humilde obra Dios.

Oración del día

Señora de Montiel, pequeña imagen que congrega a un pueblo, enséñanos que Dios obra grandezas en lo humilde. Que no despreciemos lo pequeño ni nos ensoberbezcamos. Intercede por nosotros ante Cristo, que vive y reina por los siglos. Amén.

Día segundo — La luz en la cueva

Memoria histórica

Cuenta la piadosa tradición que un pastor aragonés, Graciano, refugiado del frío del invierno, vio unos resplandores y halló la imagen de la Virgen en una cueva del cerro de Montiel. La luz señaló, en la oscuridad, el tesoro escondido. Es relato devoto, no crónica histórica.

Meditación

Más allá del relato, la luz que brilla en la cueva es imagen de Cristo, luz del mundo, que ilumina las tinieblas y descubre la presencia de Dios en lo humilde. Y que sea un pastor sencillo quien la encuentra recuerda que Dios se revela a los pequeños. Pedir la intercesión de la Señora de Montiel es pedir ojos que sepan ver la luz de Dios en medio de las oscuridades de la vida.

Palabra de Dios sugerida

«El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande» (Isaías 9,1).

Propósito

Buscaré hoy la luz de Dios en una situación oscura de mi vida, sacándola a la oración.

Oración del día

Señora de Montiel, hallada entre resplandores por un pastor sencillo, haz que la luz de tu Hijo ilumine nuestras tinieblas. Que sepamos verla en medio de la oscuridad. Ruega por nosotros ante Cristo. Amén.

Día tercero — El rosario en su mano

Memoria histórica

La imagen de Montiel sostiene un rosario en su mano, y por él se la veneró al principio como Virgen del Rosario, hasta que en 1669 tomó el nombre del lugar de su hallazgo. El rosario es, desde el origen, seña de esta advocación.

Meditación

El Rosario es «el Evangelio meditado con María»: recorriendo sus misterios, contemplamos con ella la vida, muerte y resurrección de Cristo. Que la Virgen de Montiel lleve el rosario en la mano es una invitación permanente a esta oración sencilla y honda, que enseña a rezar a los pequeños y a los sabios. Pedir la intercesión de la Señora de Montiel es pedir amor al Rosario. Rézalo, y María te llevará a Jesús.

Palabra de Dios sugerida

«María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón» (Lucas 2,19).

Propósito

Rezaré hoy una parte del Rosario, deteniéndome con calma en cada misterio junto a María.

Oración del día

Señora de Montiel, que llevas el rosario en tu mano, enséñanos a contemplar contigo los misterios de Cristo. Que esta oración nos lleve al corazón de tu Hijo. Ruega por nosotros. Amén.

Día cuarto — María junto a los enfermos

Memoria histórica

Durante siglos, los vecinos de Benaguasil han acudido al santuario de Montiel con el corazón cargado por la enfermedad, propia o de sus seres queridos, para encomendarse a la Madre. Ante su venerada imagen, los fieles han depositado siempre súplicas confiadas por los que sufren en el cuerpo o en el alma.

Meditación

En las bodas de Caná, María advierte la necesidad y acude a su Hijo: «no tienen vino». Así intercede por los enfermos: presenta ante Cristo nuestras carencias y nos remite a Él, «haced lo que Él os diga». No es ella quien sana, sino su Hijo; pero su intercesión de Madre nos alcanza fortaleza para llevar la cruz y esperanza para confiar, incluso cuando la salud no llega como quisiéramos.

Palabra de Dios sugerida

«La madre de Jesús le dijo: «No tienen vino»» (Juan 2,3).

Propósito

Rezaré hoy por un enfermo concreto y, si me es posible, le haré una visita, una llamada o un gesto de cercanía.

Oración del día

Señora de Montiel, consuelo de los afligidos, lleva ante tu Hijo el clamor de los enfermos y de quienes los cuidan. Alcánzales alivio, paciencia y esperanza, y a nosotros, corazón compasivo. Que en la cruz reconozcamos el amor de Cristo, salud verdadera. Amén.

Día quinto — Reina de los Mártires

Memoria histórica

La imagen original de Montiel se perdió en 1936: el párroco don Fermín Gil Navarro la escondió para salvarla y murió mártir sin revelar dónde la había ocultado. Por eso, entre los títulos de la Virgen de Montiel destaca el de «Reina de los Mártires».

Meditación

El martirio es el testimonio supremo del amor: dar la vida por Cristo y por la fe. Aquel sacerdote, que calló hasta la muerte para salvar la imagen de la Madre, nos recuerda que la fidelidad a Dios puede costar cara, pero nunca defrauda. María, que estuvo firme al pie de la cruz, es Reina de los Mártires porque acompaña a cuantos sufren por su Hijo. Pedir la intercesión de la Señora de Montiel es pedir fidelidad y valentía para confesar la fe cueste lo que cueste.

Palabra de Dios sugerida

«Sé fiel hasta la muerte y te daré la corona de la vida» (Apocalipsis 2,10).

Propósito

Confesaré hoy mi fe sin miedo con un gesto sencillo, y rezaré por los cristianos perseguidos en el mundo.

Oración del día

Señora de Montiel, Reina de los Mártires, cuya imagen salvó un sacerdote con su vida, alcánzanos fidelidad y valentía para confesar la fe. Que seamos testigos fieles de tu Hijo hasta el fin. Ruega por nosotros. Amén.

Día sexto — El servicio hasta el extremo

Memoria histórica

El santuario de Montiel está custodiado por las Hermanas Terciarias Capuchinas de la Sagrada Familia, congregación entregada al cuidado de los más necesitados. La tradición recuerda a hermanas de esa familia religiosa que murieron atendiendo a enfermos en tiempos de epidemia.

Meditación

No hay amor más grande que dar la vida por los hermanos. La caridad heroica de quienes se gastan sirviendo a los enfermos y a los pobres es un reflejo del amor de Cristo, que se entregó por nosotros. María, sierva del Señor, es modelo de esa entrega humilde y total. Pedir la intercesión de la Señora de Montiel es pedir un corazón servicial, capaz de darse a los demás sin buscar recompensa.

Palabra de Dios sugerida

«Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos» (Juan 15,13).

Propósito

Serviré hoy a alguien necesitado con un gesto concreto de caridad, sin esperar nada a cambio.

Oración del día

Señora de Montiel, modelo de servicio humilde, enséñanos a darnos a los demás con caridad hasta el extremo. Que amemos como tu Hijo nos amó. Ruega por nosotros. Amén.

Día séptimo — Reina coronada y humilde

Memoria histórica

En 1950, un grupo de feligreses de Benaguasil llevó la imagen de Montiel a Roma, y el papa Pío XII la coronó canónicamente. El pueblo reconoció así la realeza de su Madre, pequeña en tamaño pero grande en gloria.

Meditación

María es Reina porque es Madre del Rey, y su realeza es servicio, como la de su Hijo, que «no vino a ser servido, sino a servir». La corona de Montiel no la ensalza por poder terreno, sino que confiesa su dignidad de Madre de Dios. Que una imagen tan pequeña sea coronada Reina proclama que Dios enaltece a los humildes. Honrar a María coronada es aprender de su humildad.

Palabra de Dios sugerida

«Derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes» (Lucas 1,52).

Propósito

Practicaré hoy un acto de humildad concreto: ceder, callar una réplica o reconocer un error.

Oración del día

Señora de Montiel, Reina coronada y humilde servidora, enséñanos que la verdadera grandeza está en servir. Que aprendamos de tu humildad y nos dejemos exaltar por Dios. Ruega por nosotros ante Cristo, Rey del universo. Amén.

Día octavo — La familia y el hogar bajo su amparo

Memoria histórica

En Benaguasil, la devoción a Montiel se vive en familia: generaciones enteras han subido al santuario a presentar sus hijos ante la Patrona, han rezado juntos y han acompañado la bajada y la subida de la imagen como quien vuelve a casa. El santuario del monte ha sido, para tantos hogares, el corazón de la vida cristiana familiar.

Meditación

Jesús creció en el hogar de Nazaret, sujeto a María y a José. En aquella familia sencilla aprendió, según su humanidad, a trabajar, a rezar y a amar. María, Madre del hogar, vela por nuestras familias y las encomienda a su Hijo. Pedir su intercesión por el matrimonio, los hijos, los ancianos y los que viven solos es confiar todos nuestros vínculos al amor de Dios.

Palabra de Dios sugerida

«Bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad… y Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres» (Lucas 2,51-52).

Propósito

Rezaré hoy por mi familia y procuraré un gesto de reconciliación o de ternura con alguien de mi hogar.

Oración del día

Señora de Montiel, Madre de la Sagrada Familia, guarda bajo tu manto nuestros hogares. Alcánzanos de tu Hijo unidad, paciencia y perdón; consuela a los que viven solos y bendice a nuestros mayores. Que en cada familia reine Cristo. Amén.

Día noveno — Envío a la vida

Memoria histórica

La novena mira a la fiesta del 8 de septiembre, cuando la imagen de Montiel, bajada del monte a la parroquia, es honrada por Benaguasil; después regresará a su santuario. Terminada la fiesta, los fieles vuelven a su vida diaria, llevando en el alma la fe reavivada junto a su Madre.

Meditación

La fiesta no es el final, sino el envío. El ciclo de bajada y subida de la imagen es imagen de la vida cristiana: María baja a compartir la vida del pueblo y lo eleva hacia Dios. Como los pastores de Belén, que «se volvieron dando gloria y alabanza a Dios», también nosotros, tras la novena, hemos de volver a la vida transformados. La Señora de Montiel nos precede como Madre y como esperanza.

Palabra de Dios sugerida

«Y los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían visto y oído» (Lucas 2,20).

Propósito

Llevaré el fruto de esta novena a mi vida cotidiana con una obra buena concreta, y acudiré, si puedo, a la Eucaristía.

Oración del día

Señora de Montiel, que bajas del monte a compartir la vida de tu pueblo y lo elevas hacia Dios, envíanos renovados a la vida de cada día. Que, guiados por ti, caminemos hacia tu Hijo. Ruega por nosotros ahora y siempre. Amén.

Oración final

Nuestra Señora de Montiel, patrona de Benaguasil, al terminar esta novena te damos gracias por habernos acompañado estos nueve días. Tú, pequeña y humilde, Reina de los Mártires, condúcenos siempre a tu Hijo Jesucristo, único Salvador y Señor. No permitas que nuestra devoción se quede en sentimiento pasajero; hazla vida de fe, esperanza y caridad. Bendice a Benaguasil, a las hermanas que custodian tu santuario, a la Iglesia de Valencia y a cuantos te invocamos con amor. Y cuando termine nuestro camino en la tierra, muéstranos, después de este destierro, a Jesús, fruto bendito de tu vientre. Por Cristo, nuestro Señor. Amén.

Peticiones de la comunidad

  • Por la Iglesia y por el Papa, para que, bajo la intercesión de la Virgen María, anuncien con fidelidad el Evangelio de Cristo. Roguemos al Señor.
  • Por Benaguasil y por las hermanas que custodian el santuario de Montiel, para que su devoción fructifique en obras de caridad. Roguemos al Señor.
  • Por los mártires y por los cristianos perseguidos en el mundo, para que la Reina de los Mártires los sostenga en la fidelidad. Roguemos al Señor.
  • Por quienes se entregan al cuidado de los enfermos y los pobres, para que amen con la caridad de Cristo. Roguemos al Señor.
  • Por los enfermos, los ancianos y las familias, para que, bajo el amparo de María, vivan la fe y la esperanza. Roguemos al Señor.
  • Por nuestros difuntos, para que la Señora de Montiel los presente ante su Hijo y alcancen la luz eterna. Roguemos al Señor.

Novena preparada por el equipo de rezaelrosario.org como material devocional original. Los datos históricos se ofrecen conforme a la tradición y al magisterio de la Iglesia; la devoción se dirige a Dios, y a María se le pide su intercesión.