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Novena a Nuestra Señora de los Reyes (Sevilla)

Fiesta el 15 de agosto (Asunción) · Patrona de Sevilla (coronada en 1904) · Capilla Real de la Catedral

Nueve días de oración con Nuestra Señora de los Reyes, patrona de Sevilla, ligada a san Fernando, coronada canónicamente en 1904, honrada en la Asunción.

Catedral de Sevilla, donde se venera a Nuestra Señora de los Reyes
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Novena original de rezaelrosario.org. Las meditaciones y oraciones propias de esta página han sido preparadas expresamente para acompañar durante nueve días esta devoción. No son transcripción ni adaptación encubierta de ediciones ajenas.

Nuestra Señora de los Reyes, patrona de Sevilla

En la Capilla Real de la Catedral de Sevilla se venera a Nuestra Señora de los Reyes, patrona de la ciudad y de la archidiócesis. Su imagen es una bellísima talla gótica del siglo XIII, sedente y de tamaño natural, articulada en el cuello, los brazos y el torso, con cabello de hilo de oro. Está unida desde antiguo al rey san Fernando III de Castilla, cuyo cuerpo incorrupto reposa en una urna de plata a los pies de la Virgen, en la misma Capilla Real: la tradición liga su culto a la reconquista de Sevilla, en 1248, cuando la imagen presidió la entrada del rey en la ciudad. Coronada canónicamente el 4 de diciembre de 1904 —la primera imagen mariana coronada de Andalucía— y proclamada patrona de Sevilla por el papa Pío XII en 1946, su gran día es el 15 de agosto, solemnidad de la Asunción, con la célebre procesión de la mañana.

Al comenzar esta novena conviene recordar, con verdad y sencillez, que a la Virgen María no la adoramos: la adoración se debe únicamente a Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. A María la veneramos como Madre del Señor y Madre nuestra, y acudimos a su intercesión, que jamás se detiene en ella, sino que nos conduce a Cristo. Cuanto pidamos a la Señora de los Reyes en estos nueve días será para amar más a su Hijo, «haced lo que Él os diga» (Juan 2,5). Ella, Madre del Rey de reyes, nos conduce siempre a Cristo.

Datos esenciales de la advocación

  • Advocación: Nuestra Señora de los Reyes, patrona de Sevilla y de su archidiócesis.
  • Lugar: Capilla Real de la Catedral de Sevilla (Andalucía, España).
  • Marco eclesial: archidiócesis de Sevilla.
  • Imagen: talla gótica del siglo XIII, de madera, sedente y de tamaño natural, con el Niño sobre el regazo; es una imagen articulada (cuello, brazos, torso) y conserva cabello de hilo de oro.
  • Vínculo real: ligada al rey san Fernando III, cuyo cuerpo incorrupto se venera en urna de plata en la misma Capilla Real; la tradición la une a la reconquista de Sevilla en 1248.
  • Coronación, patronazgo y fiesta: coronada canónicamente el 4 de diciembre de 1904 por el cardenal Ciriaco María Sancha; proclamada patrona de Sevilla por Pío XII en 1946. Fiesta principal el 15 de agosto (Asunción), con procesión matinal.

Cómo prepararse para rezar la novena

La novena es un camino sereno de nueve días. Ante la Señora de los Reyes no buscamos un rito mágico, sino disponer el corazón a la conversión y a la confianza. Escoge un lugar y una hora fijos, aparta el ruido y prepárate como quien entra en la Capilla Real para encontrarse con su Madre. Si es posible, acompaña la oración con una imagen de la Virgen, una vela encendida y la Sagrada Escritura abierta.

Reza sin prisa, dejando que las palabras calen hondo. Trae cada día una intención concreta: por tu familia, por los enfermos, por tu ciudad y por la Iglesia entera. Recuerda que pedir la intercesión de María es pedir que ella, la primera creyente, ruegue por nosotros ante su Hijo; por eso toda súplica termina en Cristo, único Salvador. La devoción a la Señora de los Reyes, Madre de una ciudad entera, nos enseña a poner la vida bajo su amparo.

Si puedes, une a la novena la confesión y la comunión. Así la devoción no se queda en sentimiento, sino que fructifica en vida cristiana: caridad con el prójimo, paciencia en la prueba y esperanza firme. La Señora de los Reyes no busca admiradores, sino discípulos de su Hijo.

Orden propuesto para cada día

  • En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
  • Oración inicial para todos los días e invocación al Espíritu Santo.
  • Lectura de la memoria histórica del día.
  • Meditación pausada del tema propio de la jornada.
  • Proclamación de la Palabra de Dios sugerida, en silencio orante.
  • Formulación del propósito concreto del día.
  • Oración del día a Nuestra Señora de los Reyes.
  • Un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria, y la Salve final.

Oración inicial para todos los días

Dios y Padre nuestro, que has querido darnos en la Santísima Virgen María una Madre que nos guía hacia tu Hijo, mira con bondad a cuantos nos acogemos a la advocación de Nuestra Señora de los Reyes. Concédenos, por su intercesión, reconocer a Cristo como Rey y Señor de nuestra vida, servirle con la humildad de los santos y crecer en fe, esperanza y caridad. Que estos nueve días nos preparen a vivir como hijos tuyos. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Invocación al Espíritu Santo

Ven, Espíritu Santo, y llena el corazón de tus fieles; enciende en nosotros el fuego de tu amor. Tú que cubriste con tu sombra a la Virgen María para que el Verbo se hiciera carne, alcánzanos docilidad para escuchar la Palabra y fuerza para cumplirla. Enséñanos a orar como conviene, guía nuestra novena y haz que, con María, digamos siempre «hágase en mí según tu palabra» (Lucas 1,38). Amén.

Día primero — Madre del Rey de reyes

Memoria histórica

La advocación «de los Reyes» une a la Virgen con el rey san Fernando III y con la realeza; pero, sobre todo, la proclama Madre del verdadero Rey, Cristo. Cuya imagen presidió, según la tradición, la entrada del santo rey en Sevilla en 1248.

Meditación

María es Reina porque es Madre del Rey. Pero el Reino de Cristo no es como los de este mundo: es un Reino de verdad y de vida, de justicia, de amor y de paz. Los reyes de la tierra pasan; Cristo reina para siempre. Pedir la intercesión de la Señora de los Reyes es pedir que Cristo reine de veras en nuestra vida, en nuestro corazón y en nuestras decisiones, por encima de todo otro señor.

Palabra de Dios sugerida

«En su manto lleva escrito un nombre: Rey de reyes y Señor de señores» (Apocalipsis 19,16).

Propósito

Reconoceré hoy a Cristo como Rey de mi vida en una decisión concreta, prefiriendo su voluntad a la mía.

Oración del día

Señora de los Reyes, Madre del Rey de reyes, haz que Cristo reine de veras en nuestra vida. Que le sirvamos como Señor por encima de todo. Intercede por nosotros ante Él, que vive y reina por los siglos. Amén.

Día segundo — La santidad en el servicio

Memoria histórica

A los pies de la Virgen de los Reyes reposa el cuerpo incorrupto de san Fernando III, rey y santo, que gobernó bajo el amparo de María. Su santidad no estuvo en el poder, sino en poner el poder al servicio de Dios y de su pueblo.

Meditación

La santidad es para todos, también para quien tiene autoridad. San Fernando enseña que gobernar es servir, y que la grandeza cristiana está en la humildad, no en la ambición. Jesús mismo dijo que el mayor ha de hacerse el más pequeño y el que manda, el que sirve. Pedir la intercesión de la Señora de los Reyes es pedir vivir con rectitud el lugar que Dios nos ha dado —en la familia, el trabajo o la sociedad—, sirviendo a los demás.

Palabra de Dios sugerida

«El mayor entre vosotros sea como el más joven, y el que gobierna como el que sirve» (Lucas 22,26).

Propósito

Ejerceré hoy con espíritu de servicio la autoridad o responsabilidad que tengo, por pequeña que sea.

Oración del día

Señora de los Reyes, a cuyos pies descansa el santo rey Fernando, enséñanos que la verdadera grandeza está en servir. Que pongamos al servicio de Dios y del prójimo cuanto somos. Ruega por nosotros ante tu Hijo. Amén.

Día tercero — La Madre que se inclina a bendecir

Memoria histórica

La imagen de los Reyes es una talla articulada, poco común en el siglo XIII: podía moverse para bendecir. En ese rasgo singular el pueblo ha visto siempre a una Madre que se inclina hacia sus hijos.

Meditación

Una imagen que se inclina para bendecir es signo de la ternura de María, que no permanece lejana, sino que se abaja hacia los pequeños y necesitados. Así hizo Dios en la Encarnación: se inclinó hacia nosotros haciéndose hombre. Pedir la intercesión de la Señora de los Reyes es pedir sentir su cercanía maternal y, a la vez, aprender a inclinarnos nosotros hacia los que sufren, con gestos de bendición y de ayuda.

Palabra de Dios sugerida

«Como una madre consuela a su hijo, así os consolaré yo» (Isaías 66,13).

Propósito

Me «inclinaré» hoy hacia alguien que sufre o está solo, con un gesto concreto de cercanía y consuelo.

Oración del día

Señora de los Reyes, Madre que te inclinas a bendecir, acércate a nosotros con tu ternura y enséñanos a inclinarnos hacia los que sufren. Que seamos bendición para los demás. Ruega por nosotros. Amén.

Día cuarto — María junto a los enfermos

Memoria histórica

Durante siglos, los sevillanos han acudido a la Señora de los Reyes con el corazón cargado por la enfermedad, propia o de sus seres queridos, para encomendarse a la Madre. Ante su venerada imagen, los fieles han depositado siempre súplicas confiadas por los que sufren en el cuerpo o en el alma.

Meditación

En las bodas de Caná, María advierte la necesidad y acude a su Hijo: «no tienen vino». Así intercede por los enfermos: presenta ante Cristo nuestras carencias y nos remite a Él, «haced lo que Él os diga». No es ella quien sana, sino su Hijo; pero su intercesión de Madre nos alcanza fortaleza para llevar la cruz y esperanza para confiar, incluso cuando la salud no llega como quisiéramos.

Palabra de Dios sugerida

«La madre de Jesús le dijo: «No tienen vino»» (Juan 2,3).

Propósito

Rezaré hoy por un enfermo concreto y, si me es posible, le haré una visita, una llamada o un gesto de cercanía.

Oración del día

Señora de los Reyes, consuelo de los afligidos, lleva ante tu Hijo el clamor de los enfermos y de quienes los cuidan. Alcánzales alivio, paciencia y esperanza, y a nosotros, corazón compasivo. Que en la cruz reconozcamos el amor de Cristo, salud verdadera. Amén.

Día quinto — El don gratuito de Dios

Memoria histórica

El origen de la venerada imagen se envuelve en la leyenda: unos dicen que fue obra de ángeles; otros, regalo de un rey santo. Son relatos piadosos, no historia documentada; pero todos coinciden en presentarla como un don recibido, no fabricado por manos ambiciosas.

Meditación

Más allá de las leyendas, hay una verdad honda: todo lo bueno es don de Dios, recibido gratis, no merecido. La misma María es el mayor don que Dios hizo a la humanidad después de su Hijo. Reconocer que cuanto tenemos es regalo nos hace humildes y agradecidos. Pedir la intercesión de la Señora de los Reyes es pedir un corazón que reciba con gratitud los dones de Dios y los comparta con generosidad.

Palabra de Dios sugerida

«¿Qué tienes que no hayas recibido? Y si lo has recibido, ¿de qué te enorgulleces?» (1 Corintios 4,7).

Propósito

Reconoceré hoy un don recibido de Dios y lo compartiré con alguien mediante un gesto de generosidad.

Oración del día

Señora de los Reyes, don precioso de Dios a su pueblo, enséñanos a recibir con gratitud cuanto Él nos regala y a compartirlo con generosidad. Que nada nos ensoberbezca. Ruega por nosotros. Amén.

Día sexto — Patrona de toda una ciudad

Memoria histórica

En 1946, el papa Pío XII proclamó a la Señora de los Reyes patrona de Sevilla y de su archidiócesis. La ciudad entera —grandes y pequeños, ricos y pobres— reconoció en ella a su Madre y protectora.

Meditación

Desde la cruz, Jesús entregó su Madre al discípulo amado: «ahí tienes a tu madre». En Juan estábamos todos, también las ciudades que la toman por patrona. Que Sevilla se ponga bajo el amparo de María es acoger el don que Cristo hizo desde la cruz. Pedir la intercesión de la Señora de los Reyes es pedir por nuestra ciudad, para que la fe dé fruto de caridad, de justicia y de paz entre sus gentes.

Palabra de Dios sugerida

«Después dijo al discípulo: «Ahí tienes a tu madre». Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa» (Juan 19,27).

Propósito

Recibiré hoy a María «en mi casa» con un gesto de devoción y rezaré por mi ciudad y sus necesidades.

Oración del día

Señora de los Reyes, patrona y Madre de tu ciudad, ampara a Sevilla y a cuantos te veneran. Que, acogiéndote como Madre, seamos comunidad de fe, caridad y paz. Ruega por nosotros ante tu Hijo. Amén.

Día séptimo — Reina coronada y asunta

Memoria histórica

El 4 de diciembre de 1904, la Señora de los Reyes fue coronada canónicamente, la primera imagen mariana coronada de Andalucía. Y su gran fiesta es el 15 de agosto, la Asunción: la Virgen, coronada en la tierra por su pueblo, ya reina en el cielo junto a su Hijo.

Meditación

La Asunción de María es prenda de nuestra esperanza: lo que en ella ya se ha cumplido se cumplirá en todos los que mueren en Cristo. María es Reina porque es Madre del Rey, y su realeza es servicio. La corona de 1904 confiesa en la tierra la gloria que Dios le dio en el cielo. Honrar a María coronada es aprender de su humildad: cuanto más se abajó, más la exaltó el Señor.

Palabra de Dios sugerida

«Una gran señal apareció en el cielo: una mujer vestida del sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas» (Apocalipsis 12,1).

Propósito

Levantaré hoy la mirada al cielo, meta de mi vida, y practicaré un acto de humildad concreto.

Oración del día

Señora de los Reyes, Reina coronada y asunta a la gloria, sé nuestra esperanza y enséñanos que Dios enaltece a los humildes. Que caminemos hacia la vida eterna con tu Hijo. Ruega por nosotros ante Cristo, Rey del universo. Amén.

Día octavo — La familia y el hogar bajo su amparo

Memoria histórica

En Sevilla, la devoción a los Reyes se vive en familia: generaciones enteras han presentado a sus hijos ante la Patrona, han rezado juntos y han acompañado su procesión de la Asunción como quien vuelve a casa. La Capilla Real ha sido, para tantos hogares sevillanos, el corazón de la vida cristiana familiar.

Meditación

Jesús creció en el hogar de Nazaret, sujeto a María y a José. En aquella familia sencilla aprendió, según su humanidad, a trabajar, a rezar y a amar. María, Madre del hogar, vela por nuestras familias y las encomienda a su Hijo. Pedir su intercesión por el matrimonio, los hijos, los ancianos y los que viven solos es confiar todos nuestros vínculos al amor de Dios.

Palabra de Dios sugerida

«Bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad… y Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres» (Lucas 2,51-52).

Propósito

Rezaré hoy por mi familia y procuraré un gesto de reconciliación o de ternura con alguien de mi hogar.

Oración del día

Señora de los Reyes, Madre de la Sagrada Familia, guarda bajo tu manto nuestros hogares. Alcánzanos de tu Hijo unidad, paciencia y perdón; consuela a los que viven solos y bendice a nuestros mayores. Que en cada familia reine Cristo. Amén.

Día noveno — Envío a la vida

Memoria histórica

La novena culmina en la fiesta del 15 de agosto, cuando la Señora de los Reyes recorre en procesión, al amanecer, las calles de Sevilla, y toda la ciudad honra a su patrona. Terminada la fiesta, los fieles vuelven a su vida diaria, llevando en el alma la fe reavivada junto a su Madre.

Meditación

La fiesta no es el final, sino el envío. Salir a las calles al amanecer del día de la Asunción es imagen de la esperanza: María asunta nos precede hacia la gloria. Como los pastores de Belén, que «se volvieron dando gloria y alabanza a Dios», también nosotros, tras la novena, hemos de volver a la vida transformados. La Señora de los Reyes nos precede como Madre y como esperanza.

Palabra de Dios sugerida

«Y los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían visto y oído» (Lucas 2,20).

Propósito

Llevaré el fruto de esta novena a mi vida cotidiana con una obra buena concreta, y acudiré, si puedo, a la Eucaristía.

Oración del día

Señora de los Reyes, que recorres al alba las calles de Sevilla, envíanos renovados a la vida de cada día. Que, guiados por ti, caminemos hacia la gloria de tu Hijo. Ruega por nosotros ahora y siempre. Amén.

Oración final

Nuestra Señora de los Reyes, patrona de Sevilla, al terminar esta novena te damos gracias por habernos acompañado estos nueve días. Tú, Madre del Rey de reyes, condúcenos siempre a tu Hijo Jesucristo, único Salvador y Señor. No permitas que nuestra devoción se quede en sentimiento pasajero; hazla vida de fe, esperanza y caridad. Bendice a Sevilla, a sus familias, a la Iglesia que peregrina y a cuantos te invocamos con amor. Y cuando termine nuestro camino en la tierra, muéstranos, después de este destierro, a Jesús, fruto bendito de tu vientre. Por Cristo, nuestro Señor. Amén.

Peticiones de la comunidad

  • Por la Iglesia y por el Papa, para que, bajo la intercesión de la Virgen María, anuncien con fidelidad el Evangelio de Cristo. Roguemos al Señor.
  • Por Sevilla y por cuantos custodian la Capilla Real de la Catedral, para que su devoción fructifique en obras de caridad. Roguemos al Señor.
  • Por quienes tienen autoridad en la sociedad, para que, como san Fernando, la ejerzan como servicio y no como dominio. Roguemos al Señor.
  • Por nuestra ciudad, para que crezcan en ella la justicia, la caridad y la paz bajo el amparo de María. Roguemos al Señor.
  • Por los enfermos, los ancianos y las familias, para que, bajo el amparo de María, vivan la fe y la esperanza. Roguemos al Señor.
  • Por nuestros difuntos, para que la Señora de los Reyes los presente ante su Hijo y alcancen la luz eterna. Roguemos al Señor.

Novena preparada por el equipo de rezaelrosario.org como material devocional original. Los datos históricos se ofrecen conforme a la tradición y al magisterio de la Iglesia; la devoción se dirige a Dios, y a María se le pide su intercesión.