Novena a Nuestra Señora de las Caldas
Fiesta el 15 de agosto (Asunción) · Santuario dominico de Las Caldas de Besaya (Cantabria)
Nueve días de oración con Nuestra Señora de las Caldas, la Virgen del valle del Besaya, en su santuario dominico junto a las aguas termales, Madre del Santo Rosario.

Novena original de rezaelrosario.org. Las meditaciones y oraciones propias de esta página han sido preparadas expresamente para acompañar durante nueve días esta devoción. No son transcripción ni adaptación encubierta de ediciones ajenas.
Nuestra Señora de las Caldas, la Virgen del valle del Besaya
En la hoz que abre el río Besaya, en Las Caldas de Besaya (municipio de Los Corrales de Buelna, Cantabria), se alza el santuario de Nuestra Señora de las Caldas, una de las imágenes marianas más veneradas de Cantabria. Su nombre viene de las aguas termales —«aquas cálidas»— del manantial junto al que se levantó la primitiva ermita medieval. Allí se venera una talla gótica de la Virgen sedente con el Niño. Desde 1605, el santuario está regido por los dominicos, la Orden de Predicadores, que lo hicieron casa de estudio y de oración y difundieron en él la devoción del Santo Rosario. El bello conjunto barroco actual se levantó a partir de 1663. Su fiesta principal es la Asunción, el 15 de agosto, y conserva la entrañable tradición de la bendición de rosas.
Al comenzar esta novena conviene recordar, con verdad y sencillez, que a la Virgen María no la adoramos: la adoración se debe únicamente a Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. A María la veneramos como Madre del Señor y Madre nuestra, y acudimos a su intercesión, que jamás se detiene en ella, sino que nos conduce a Cristo. Cuanto pidamos a la Señora de las Caldas en estos nueve días será para amar más a su Hijo, «haced lo que Él os diga» (Juan 2,5). Ella, Madre del Rosario, nos enseña a contemplar el Evangelio de su Hijo.
Datos esenciales de la advocación
- Advocación: Nuestra Señora de las Caldas, muy venerada en Cantabria, patrona del valle del Besaya.
- Lugar: santuario de Nuestra Señora de las Caldas, en Las Caldas de Besaya, municipio de Los Corrales de Buelna (Cantabria, España), junto a un manantial de aguas termales.
- Marco eclesial: diócesis de Santander; santuario regido por los dominicos (Orden de Predicadores) desde 1605.
- Imagen: talla gótica medieval de la Virgen sedente con el Niño, venerada desde la antigua ermita junto al río Besaya.
- Santuario: conjunto barroco (iglesia, claustro y convento) levantado a partir de 1663, con traslado a la nueva casa en 1683; retablo mayor barroco y tablas flamencas sobre san Vicente Ferrer. Bien de Interés Cultural.
- Fiesta y devoción: fiesta principal el 15 de agosto (Asunción), con procesión; tradición de la bendición de rosas (Fiesta de la Rosa), y honda devoción del Santo Rosario propia de la Orden dominicana.
Cómo prepararse para rezar la novena
La novena es un camino sereno de nueve días. Ante la Señora de las Caldas no buscamos un rito mágico, sino disponer el corazón a la conversión y a la confianza. Escoge un lugar y una hora fijos, aparta el ruido y prepárate como quien acude al santuario del valle para encontrarse con su Madre. Si es posible, acompaña la oración con una imagen de la Virgen, una vela encendida y la Sagrada Escritura abierta.
Reza sin prisa, dejando que las palabras calen hondo. Trae cada día una intención concreta: por tu familia, por los enfermos, por los que buscan a Dios y por la Iglesia entera. Recuerda que pedir la intercesión de María es pedir que ella, la primera creyente, ruegue por nosotros ante su Hijo; por eso toda súplica termina en Cristo, único Salvador. La devoción de las Caldas, casa dominica del Rosario, nos enseña a meditar la vida de Cristo con María.
Si puedes, une a la novena la confesión y la comunión. Y, muy propiamente en este santuario, reza el Santo Rosario. Así la devoción no se queda en sentimiento, sino que fructifica en vida cristiana: caridad con el prójimo, paciencia en la prueba y esperanza firme. La Señora de las Caldas no busca admiradores, sino discípulos de su Hijo.
Orden propuesto para cada día
- En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
- Oración inicial para todos los días e invocación al Espíritu Santo.
- Lectura de la memoria histórica del día.
- Meditación pausada del tema propio de la jornada.
- Proclamación de la Palabra de Dios sugerida, en silencio orante.
- Formulación del propósito concreto del día.
- Oración del día a Nuestra Señora de las Caldas.
- Un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria, y la Salve final.
Oración inicial para todos los días
Dios y Padre nuestro, que has querido darnos en la Santísima Virgen María una Madre que nos guía hacia tu Hijo, mira con bondad a cuantos nos acogemos a la advocación de Nuestra Señora de las Caldas. Concédenos, por su intercesión, contemplar con ella los misterios de Cristo en el Rosario, beber de la fuente de tu gracia y crecer en fe, esperanza y caridad. Que estos nueve días nos preparen a vivir como hijos tuyos. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Invocación al Espíritu Santo
Ven, Espíritu Santo, y llena el corazón de tus fieles; enciende en nosotros el fuego de tu amor. Tú que cubriste con tu sombra a la Virgen María para que el Verbo se hiciera carne, alcánzanos docilidad para escuchar la Palabra y fuerza para cumplirla. Enséñanos a orar como conviene, guía nuestra novena y haz que, con María, digamos siempre «hágase en mí según tu palabra» (Lucas 1,38). Amén.
Día primero — La fuente de agua y de gracia
Memoria histórica
El nombre de «las Caldas» viene del manantial de aguas termales junto al cual nació la primitiva ermita de la Virgen. Junto a la fuente de agua caliente creció el culto a la Madre, y con el tiempo, el santuario y hasta el balneario más antiguo de Cantabria.
Meditación
El agua que brota de la tierra es signo de la vida y de la gracia que vienen de Dios. Jesús se presentó como «agua viva» que sacia para siempre, y María nos conduce a esa fuente: no la retiene, nos lleva a ella. Pedir la intercesión de la Señora de las Caldas es pedir sed de Dios y saciarnos en Cristo, manantial que no se agota, en la oración y los sacramentos.
Palabra de Dios sugerida
«El que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá sed» (Juan 4,14).
Propósito
Buscaré hoy en la oración y en los sacramentos el agua viva de Cristo, y no en lo que no sacia el corazón.
Oración del día
Señora de las Caldas, que junto a la fuente nos llevas al agua viva que es tu Hijo, alcánzanos sed de Dios y saciedad en Él. Que no bebamos de cisternas rotas. Intercede por nosotros ante Cristo, que vive y reina por los siglos. Amén.
Día segundo — La Madre del Rosario
Memoria histórica
Regido por los dominicos desde 1605, el santuario de las Caldas ha sido siempre casa del Santo Rosario, la oración que la Orden de Predicadores ha difundido por el mundo entero. En este valle, María es honrada como Madre y maestra del Rosario.
Meditación
El Rosario es «el Evangelio meditado con María»: recorriendo sus misterios, contemplamos con ella la vida, muerte y resurrección de Cristo. No es repetición vacía, sino oración del corazón que se detiene en cada escena junto a la Madre. Pedir la intercesión de la Señora de las Caldas es pedir amor a esta oración sencilla y honda, que enseña a rezar a los pequeños y a los sabios. Reza el Rosario, y María te llevará a Jesús.
Palabra de Dios sugerida
«María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón» (Lucas 2,19).
Propósito
Rezaré hoy una parte del Rosario, deteniéndome con calma en cada misterio junto a María.
Oración del día
Señora de las Caldas, Madre y maestra del Rosario, enséñanos a contemplar contigo los misterios de Cristo. Que esta oración nos lleve al corazón de tu Hijo. Ruega por nosotros. Amén.
Día tercero — La rosa ofrecida a María
Memoria histórica
En las Caldas se conserva la entrañable tradición de la bendición de rosas, que los dominicos bendicen en la fiesta de la Rosa. Los fieles ofrecen a la Virgen esas flores hermosas y frágiles, signo del amor y de la vida entregada.
Meditación
La rosa, bella y efímera, es imagen de la propia vida, que ofrecemos a Dios por manos de María. Ofrecer una rosa es decir: «Señor, te entrego lo mejor y lo más frágil de mí». También el nombre «Rosario» significa «corona de rosas»: cada Avemaría es una flor que ofrecemos a la Madre. Pedir la intercesión de la Señora de las Caldas es aprender a ofrecer a Dios, con amor, lo hermoso y lo frágil de nuestra vida.
Palabra de Dios sugerida
«Os presentéis como ofrenda viva, santa, agradable a Dios» (Romanos 12,1).
Propósito
Ofreceré hoy a Dios, por manos de María, una obra o un sacrificio concreto, como quien ofrece una rosa.
Oración del día
Señora de las Caldas, a quien tu pueblo ofrece rosas, enséñanos a entregar a Dios lo hermoso y lo frágil de nuestra vida. Que cada oración sea una flor ofrecida por manos tuyas. Ruega por nosotros. Amén.
Día cuarto — María junto a los enfermos
Memoria histórica
Junto a las aguas que se tenían por curativas, los fieles de Cantabria han acudido durante siglos al santuario de las Caldas con el corazón cargado por la enfermedad, propia o de sus seres queridos. Un antiguo libro recogía desde el siglo XVI los favores atribuidos a su intercesión, testimonio de la confianza del pueblo.
Meditación
En las bodas de Caná, María advierte la necesidad y acude a su Hijo: «no tienen vino». Así intercede por los enfermos: presenta ante Cristo nuestras carencias y nos remite a Él, «haced lo que Él os diga». No es ella quien sana, sino su Hijo; pero su intercesión de Madre nos alcanza fortaleza para llevar la cruz y esperanza para confiar, incluso cuando la salud no llega como quisiéramos.
Palabra de Dios sugerida
«La madre de Jesús le dijo: «No tienen vino»» (Juan 2,3).
Propósito
Rezaré hoy por un enfermo concreto y, si me es posible, le haré una visita, una llamada o un gesto de cercanía.
Oración del día
Señora de las Caldas, consuelo de los afligidos, lleva ante tu Hijo el clamor de los enfermos y de quienes los cuidan. Alcánzales alivio, paciencia y esperanza, y a nosotros, corazón compasivo. Que en la cruz reconozcamos el amor de Cristo, salud verdadera. Amén.
Día quinto — Casa de estudio y de la Palabra
Memoria histórica
El santuario de las Caldas fue durante siglos casa de estudio de los dominicos, colegio y estudio de teología y filosofía al servicio de la predicación del Evangelio. Junto a la Virgen, generaciones de frailes se prepararon para anunciar a Cristo.
Meditación
El lema de los dominicos es «contemplar y dar a los demás lo contemplado». No se predica bien lo que no se ha meditado antes en la oración. María, que guardaba y meditaba la Palabra en su corazón, es maestra de esta contemplación fecunda. Pedir la intercesión de la Señora de las Caldas es pedir amor a la Palabra de Dios, ganas de conocerla mejor y valentía para transmitirla con la vida.
Palabra de Dios sugerida
«Lámpara es tu palabra para mis pasos, luz en mi sendero» (Salmo 119,105).
Propósito
Leeré hoy con atención un pasaje del Evangelio y lo meditaré para vivirlo y compartirlo.
Oración del día
Señora de las Caldas, maestra de la contemplación, alcánzanos amor a la Palabra de Dios y celo por anunciarla. Que, como tú, la guardemos y la meditemos en el corazón. Ruega por nosotros. Amén.
Día sexto — La fe que atraviesa los siglos
Memoria histórica
La imagen gótica de las Caldas ha sido venerada sin interrupción a lo largo de los siglos, sobreviviendo a guerras, a la invasión napoleónica y a la desamortización, que despojó y dispersó el convento. La fe del valle del Besaya no se apagó.
Meditación
Una devoción que persevera siglos, superando expolios y persecuciones, proclama que la fe es más fuerte que la adversidad. No se apoya en los muros de un convento, sino en Dios, fiel a sus promesas. La Señora de las Caldas nos alienta a perseverar, confiando en que la Iglesia, como su Señor, siempre resucita. Pedir su intercesión es pedir constancia en la fe, también cuando todo parece derrumbarse.
Palabra de Dios sugerida
«El que persevere hasta el final se salvará» (Mateo 24,13).
Propósito
Perseveraré hoy en un compromiso de oración o de caridad que me cueste mantener.
Oración del día
Señora de las Caldas, venerada sin cesar a pesar de guerras y despojos, alcánzanos constancia en la fe. Que confiemos en que la Iglesia, como Cristo, siempre resucita. Ruega por nosotros. Amén.
Día séptimo — La Asunción, nuestra esperanza
Memoria histórica
La fiesta principal de las Caldas es el 15 de agosto, solemnidad de la Asunción, cuando la imagen se baja de su camarín y se lleva en procesión. La Iglesia celebra que María fue llevada en cuerpo y alma a la gloria del cielo.
Meditación
La Asunción de María es prenda y anticipo de nuestra esperanza: lo que en ella ya se ha cumplido se cumplirá en todos los que mueren en Cristo. Ella, glorificada, es Reina porque es Madre del Rey, y su realeza es servicio. Nos precede como signo de esperanza segura y nos enseña que Dios enaltece a los humildes. Pedir la intercesión de la Señora de las Caldas es pedir vivir con la mirada puesta en la gloria que Dios nos promete.
Palabra de Dios sugerida
«Enaltece a los humildes; a los hambrientos los colma de bienes» (Lucas 1,52-53).
Propósito
Levantaré hoy la mirada al cielo, meta de mi vida, y practicaré un acto de humildad concreto.
Oración del día
Señora de las Caldas, asunta a la gloria del cielo, sé nuestra esperanza y enséñanos que Dios enaltece a los humildes. Que caminemos hacia la vida eterna con tu Hijo. Ruega por nosotros ante Cristo, Rey del universo. Amén.
Día octavo — La familia y el hogar bajo su amparo
Memoria histórica
En el valle del Besaya, la devoción a las Caldas se vive en familia: generaciones enteras han presentado a sus hijos ante la Virgen, han rezado juntos el Rosario y han acudido al santuario como quien vuelve a casa. La casa dominica ha sido, para tantos hogares, el corazón de la vida cristiana familiar.
Meditación
Jesús creció en el hogar de Nazaret, sujeto a María y a José. En aquella familia sencilla aprendió, según su humanidad, a trabajar, a rezar y a amar. María, Madre del hogar, vela por nuestras familias y las encomienda a su Hijo. Pedir su intercesión por el matrimonio, los hijos, los ancianos y los que viven solos es confiar todos nuestros vínculos al amor de Dios. Reza el Rosario en familia, y la Madre estará en medio de tu hogar.
Palabra de Dios sugerida
«Bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad… y Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres» (Lucas 2,51-52).
Propósito
Rezaré hoy por mi familia, a ser posible un rato juntos, y tendré un gesto de ternura con alguien de mi hogar.
Oración del día
Señora de las Caldas, Madre de la Sagrada Familia, guarda bajo tu manto nuestros hogares. Alcánzanos de tu Hijo unidad, paciencia y perdón; consuela a los que viven solos y bendice a nuestros mayores. Que en cada familia reine Cristo. Amén.
Día noveno — Envío a la vida
Memoria histórica
La novena mira a la fiesta de la Asunción, cuando el valle del Besaya sube al santuario a honrar a su Madre. Terminada la fiesta, los fieles vuelven a su vida diaria, llevando en el alma la fe reavivada y, en el corazón, el Rosario aprendido junto a la Virgen.
Meditación
La fiesta no es el final, sino el envío. Como los pastores de Belén, que «se volvieron dando gloria y alabanza a Dios», también nosotros, tras la novena, hemos de volver a la vida transformados. La Señora de las Caldas nos precede como Madre y como esperanza. Celebrar su memoria es comprometerse a vivir como hijos de Dios, contemplando cada día, con María, el rostro de Cristo.
Palabra de Dios sugerida
«Y los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían visto y oído» (Lucas 2,20).
Propósito
Llevaré el fruto de esta novena a mi vida cotidiana con una obra buena concreta, y acudiré, si puedo, a la Eucaristía.
Oración del día
Señora de las Caldas, que congregas al valle del Besaya en tu santuario, envíanos renovados a la vida de cada día. Que, guiados por ti y con el Rosario en la mano, contemplemos siempre el rostro de tu Hijo. Ruega por nosotros ahora y siempre. Amén.
Oración final
Nuestra Señora de las Caldas, venerada en tu santuario del valle del Besaya, al terminar esta novena te damos gracias por habernos acompañado estos nueve días. Tú, Madre del Rosario, condúcenos siempre a tu Hijo Jesucristo, único Salvador y Señor. No permitas que nuestra devoción se quede en sentimiento pasajero; hazla vida de fe, esperanza y caridad. Bendice a Cantabria, a los hijos de Santo Domingo, a la Iglesia de Santander y a cuantos te invocamos con amor. Y cuando termine nuestro camino en la tierra, muéstranos, después de este destierro, a Jesús, fruto bendito de tu vientre. Por Cristo, nuestro Señor. Amén.
Peticiones de la comunidad
- Por la Iglesia y por el Papa, para que, bajo la intercesión de la Virgen María, anuncien con fidelidad el Evangelio de Cristo. Roguemos al Señor.
- Por los dominicos que custodian el santuario de las Caldas, para que su predicación y su devoción fructifiquen en obras de caridad. Roguemos al Señor.
- Por los que difunden y rezan el Santo Rosario, para que, con María, contemplen el rostro de Cristo. Roguemos al Señor.
- Por los predicadores del Evangelio, para que den a los demás lo que antes han contemplado en la oración. Roguemos al Señor.
- Por los enfermos, los ancianos y las familias, para que, bajo el amparo de María, vivan la fe y la esperanza. Roguemos al Señor.
- Por nuestros difuntos, para que la Señora de las Caldas los presente ante su Hijo y alcancen la luz eterna. Roguemos al Señor.
Novena preparada por el equipo de rezaelrosario.org como material devocional original. Los datos históricos se ofrecen conforme a la tradición y al magisterio de la Iglesia; la devoción se dirige a Dios, y a María se le pide su intercesión.