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Novena a la Mare de Déu del Castell (Cullera)

Fiesta pascual: Baixà y Pujà · Patrona de Cullera (coronada en 1919) · Santuario del Castillo

Nueve días de oración con la Mare de Déu del Castell, Nuestra Señora de la Encarnación, patrona de Cullera, coronada canónicamente en 1919, atalaya sobre el mar y el Júcar.

Santuario de la Virgen del Castillo de Cullera (Valencia)
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Novena original de rezaelrosario.org. Las meditaciones y oraciones propias de esta página han sido preparadas expresamente para acompañar durante nueve días esta devoción. No son transcripción ni adaptación encubierta de ediciones ajenas.

Mare de Déu del Castell, atalaya de Cullera sobre el mar

En lo alto del cerro del castillo de Cullera (Valencia), dominando la ciudad, el mar Mediterráneo y la desembocadura del río Júcar, se alza el santuario de la Mare de Déu del Castell, patrona de la villa. Su advocación primitiva es Nuestra Señora de la Encarnación, aunque el pueblo la llama «del Castell» por venerarse junto a la antigua fortaleza. La imagen es una pequeña talla de alabastro gótico del siglo XIV, que sostiene un lirio y muestra al Niño con un osezno en los brazos; lleva vara de mando como «Alcaldesa Honoraria» de Cullera. El santuario actual, de estilo neobizantino, se levantó entre 1891 y 1897. Proclamada patrona canónica por el papa Benedicto XV en 1918, fue coronada canónicamente el 15 de mayo de 1919, y cada primavera baja a la ciudad en la fiesta de la «Baixà».

Al comenzar esta novena conviene recordar, con verdad y sencillez, que a la Virgen María no la adoramos: la adoración se debe únicamente a Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. A María la veneramos como Madre del Señor y Madre nuestra, y acudimos a su intercesión, que jamás se detiene en ella, sino que nos conduce a Cristo. Cuanto pidamos a la Señora del Castell en estos nueve días será para amar más a su Hijo, «haced lo que Él os diga» (Juan 2,5). Ella, que dijo «sí» a la Encarnación, nos enseña a acoger a Cristo en nuestra vida.

Datos esenciales de la advocación

  • Advocación: Mare de Déu del Castell (Nuestra Señora del Castillo), de advocación primitiva Nuestra Señora de la Encarnación; patrona de Cullera.
  • Lugar: santuario en el cerro del castillo de Cullera (provincia de Valencia, Comunidad Valenciana, España), sobre el mar Mediterráneo y la desembocadura del Júcar.
  • Marco eclesial: archidiócesis de Valencia; parroquia de los Santos Juanes.
  • Imagen: talla de alabastro policromado, de estilo gótico, del siglo XIV, de unos 38 cm; sostiene un lirio y muestra al Niño con un osezno; lleva vara de mando como «Alcaldesa Honoraria» de Cullera.
  • Santuario: templo de estilo neobizantino, construido entre 1891 y 1897, junto a la fortaleza medieval.
  • Patronazgo, coronación y fiesta: proclamada patrona canónica de Cullera por Benedicto XV en 1918 y coronada canónicamente el 15 de mayo de 1919. Su fiesta es movible, ligada a la Pascua, con la «Baixà» (bajada de la imagen a la ciudad) y la «Pujà» (subida al santuario).

Cómo prepararse para rezar la novena

La novena es un camino sereno de nueve días. Ante la Señora del Castell no buscamos un rito mágico, sino disponer el corazón a la conversión y a la confianza. Escoge un lugar y una hora fijos, aparta el ruido y prepárate como quien sube al santuario del castillo, entre el mar y el río, para encontrarse con su Madre. Si es posible, acompaña la oración con una imagen de la Virgen, una vela encendida y la Sagrada Escritura abierta.

Reza sin prisa, dejando que las palabras calen hondo. Trae cada día una intención concreta: por tu familia, por los enfermos, por tu ciudad y por la Iglesia entera. Recuerda que pedir la intercesión de María es pedir que ella, la primera creyente, ruegue por nosotros ante su Hijo; por eso toda súplica termina en Cristo, único Salvador. La devoción del Castell, que baja a la ciudad y sube al monte, nos enseña la cercanía de María y la llamada a elevarnos a Dios.

Si puedes, une a la novena la confesión y la comunión. Así la devoción no se queda en sentimiento, sino que fructifica en vida cristiana: caridad con el prójimo, paciencia en la prueba y esperanza firme. La Señora del Castell no busca admiradores, sino discípulos de su Hijo.

Orden propuesto para cada día

  • En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
  • Oración inicial para todos los días e invocación al Espíritu Santo.
  • Lectura de la memoria histórica del día.
  • Meditación pausada del tema propio de la jornada.
  • Proclamación de la Palabra de Dios sugerida, en silencio orante.
  • Formulación del propósito concreto del día.
  • Oración del día a la Mare de Déu del Castell.
  • Un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria, y la Salve final.

Oración inicial para todos los días

Dios y Padre nuestro, que has querido darnos en la Santísima Virgen María una Madre que nos guía hacia tu Hijo, mira con bondad a cuantos nos acogemos a la advocación de la Mare de Déu del Castell. Concédenos, por su intercesión, acoger a Cristo como ella lo acogió en la Encarnación, hacer de nuestra vida una respuesta generosa a tu voluntad y crecer en fe, esperanza y caridad. Que estos nueve días nos preparen a vivir como hijos tuyos. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Invocación al Espíritu Santo

Ven, Espíritu Santo, y llena el corazón de tus fieles; enciende en nosotros el fuego de tu amor. Tú que cubriste con tu sombra a la Virgen María para que el Verbo se hiciera carne, alcánzanos docilidad para escuchar la Palabra y fuerza para cumplirla. Enséñanos a orar como conviene, guía nuestra novena y haz que, con María, digamos siempre «hágase en mí según tu palabra» (Lucas 1,38). Amén.

Día primero — El «sí» de la Encarnación

Memoria histórica

La advocación primitiva de la patrona de Cullera es Nuestra Señora de la Encarnación. En ese título se recoge el misterio central de la fe: el momento en que María dijo «sí» al ángel y el Verbo de Dios se hizo carne en su seno.

Meditación

En la Anunciación, María acogió con fe la palabra de Dios y se ofreció entera: «hágase en mí según tu palabra». De aquel «sí» humilde dependió la salvación del mundo. También a nosotros nos pide Dios un «sí» cotidiano, para que Cristo nazca y crezca en nuestra vida. Pedir la intercesión de la Señora del Castell es pedir la generosidad de María para decir «sí» a la voluntad de Dios, sin miedo y sin reservas.

Palabra de Dios sugerida

«El Espíritu Santo vendrá sobre ti… Aquí está la esclava del Señor» (Lucas 1,35.38).

Propósito

Diré hoy un «sí» concreto a Dios en algo que me cueste, ofreciéndole mi voluntad.

Oración del día

Señora del Castell, Nuestra Señora de la Encarnación, enséñanos a decir «sí» a Dios como tú, para que Cristo nazca y crezca en nuestra vida. Intercede por nosotros ante Él, que vive y reina por los siglos. Amén.

Día segundo — Atalaya entre el mar y el río

Memoria histórica

El santuario del Castell se alza sobre el cerro de la antigua fortaleza, dominando Cullera, el Mediterráneo y la desembocadura del Júcar. Desde su altura, la Virgen preside la ciudad como atalaya y vigía de su pueblo.

Meditación

María, en la altura, vela por los suyos como una madre que no pierde de vista a sus hijos. No está lejos: desde lo alto acompaña la vida de la ciudad, el trabajo del campo y del mar, las alegrías y las penas. Su mirada nos recuerda que Dios vela por nosotros. Pedir la intercesión de la Señora del Castell es pedir vivir bajo esa mirada materna, sabiéndonos guardados y guiados por ella hacia su Hijo.

Palabra de Dios sugerida

«El Señor te guarda, el Señor es tu sombra… guardará tus entradas y salidas» (Salmo 121,5.8).

Propósito

Viviré hoy bajo la mirada de Dios, evitando lo que no haría si me supiera visto por Él.

Oración del día

Señora del Castell, atalaya de Cullera entre el mar y el río, vela por tu pueblo desde lo alto. Que nos sepamos siempre guardados por tu mirada de Madre. Ruega por nosotros ante tu Hijo. Amén.

Día tercero — El lirio y el osezno

Memoria histórica

La imagen del Castell sostiene un lirio en su mano, y el Niño Jesús lleva en sus brazos un pequeño osezno, rasgo iconográfico singular de esta talla gótica. Pureza y ternura se unen en la Madre y el Hijo.

Meditación

El lirio es signo antiguo de la pureza de María, la Inmaculada, «azucena entre espinas». Y el pequeño animal acogido en los brazos del Niño evoca la ternura de Dios, que acoge y protege a las criaturas más frágiles. También nosotros, débiles y pequeños, hallamos refugio en Cristo. Pedir la intercesión de la Señora del Castell es pedir la pureza de corazón de María y la confianza de sabernos acogidos, como el más humilde, en los brazos de Dios.

Palabra de Dios sugerida

«Como un pastor lleva en brazos los corderos y cuida de las ovejas madres» (Isaías 40,11).

Propósito

Cuidaré hoy con ternura a alguien frágil o pequeño, y pediré a Dios pureza de corazón.

Oración del día

Señora del Castell, que sostienes el lirio de la pureza y muestras la ternura de tu Hijo, alcánzanos un corazón limpio y confiado. Que nos sepamos acogidos en los brazos de Dios. Ruega por nosotros. Amén.

Día cuarto — María junto a los enfermos

Memoria histórica

Durante generaciones, los culleranos han acudido al santuario del Castell con el corazón cargado por la enfermedad, propia o de sus seres queridos, para encomendarse a la Madre. Ante su venerada imagen, los fieles han depositado siempre súplicas confiadas por los que sufren en el cuerpo o en el alma.

Meditación

En las bodas de Caná, María advierte la necesidad y acude a su Hijo: «no tienen vino». Así intercede por los enfermos: presenta ante Cristo nuestras carencias y nos remite a Él, «haced lo que Él os diga». No es ella quien sana, sino su Hijo; pero su intercesión de Madre nos alcanza fortaleza para llevar la cruz y esperanza para confiar, incluso cuando la salud no llega como quisiéramos.

Palabra de Dios sugerida

«La madre de Jesús le dijo: «No tienen vino»» (Juan 2,3).

Propósito

Rezaré hoy por un enfermo concreto y, si me es posible, le haré una visita, una llamada o un gesto de cercanía.

Oración del día

Señora del Castell, consuelo de los afligidos, lleva ante tu Hijo el clamor de los enfermos y de quienes los cuidan. Alcánzales alivio, paciencia y esperanza, y a nosotros, corazón compasivo. Que en la cruz reconozcamos el amor de Cristo, salud verdadera. Amén.

Día quinto — La «Baixà»: María baja a su pueblo

Memoria histórica

En la fiesta pascual, la imagen de la Señora del Castell baja en procesión desde el santuario del castillo hasta la ciudad, en la célebre «Baixà», entre miles de fieles, danzas y fuegos. La Madre desciende a caminar entre su pueblo.

Meditación

Que la Virgen «baje» a la ciudad es imagen hermosa de la cercanía de Dios, que en Cristo bajó del cielo para habitar entre nosotros. María, después de la Anunciación, «fue aprisa» a servir a su prima Isabel: no se quedó en su casa, sino que salió al encuentro. Pedir la intercesión de la Señora del Castell es pedir un corazón que, como ella, sepa «bajar» y acercarse a los demás, especialmente a los que sufren y necesitan.

Palabra de Dios sugerida

«María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a una ciudad de Judá» (Lucas 1,39).

Propósito

«Bajaré» hoy hacia alguien que me necesita, con una visita, una ayuda o una palabra cercana.

Oración del día

Señora del Castell, que bajas a caminar entre tu pueblo, enséñanos a salir al encuentro de los demás como tú fuiste aprisa a servir. Que imitemos la cercanía de tu Hijo. Ruega por nosotros. Amén.

Día sexto — Fidelidad en la persecución

Memoria histórica

El documento que proclamaba a la Virgen patrona de Cullera, dado por perdido en la Guerra Civil, fue hallado en el archivo diocesano en 2018; su salvaguarda se atribuye a un sacerdote mártir, en proceso de beatificación. La fe de Cullera resistió los tiempos de persecución.

Meditación

En tiempos de persecución, muchos cristianos custodiaron la fe con valentía, a veces al precio de la vida. Aquel sacerdote que guardó el documento nos recuerda que la fidelidad a Dios se prueba en la dificultad. María estuvo firme al pie de la cruz cuando casi todos huyeron. Pedir la intercesión de la Señora del Castell es pedir fidelidad y valentía para no avergonzarnos de la fe, también cuando cuesta o es incómoda.

Palabra de Dios sugerida

«Al que me confiese ante los hombres, yo también lo confesaré ante mi Padre del cielo» (Mateo 10,32).

Propósito

Confesaré hoy mi fe sin miedo con un gesto sencillo: una señal de la cruz, una palabra, una defensa serena.

Oración del día

Señora del Castell, cuya devoción fue custodiada con fidelidad en la persecución, alcánzanos valentía para confesar la fe sin avergonzarnos. Que seamos fieles a tu Hijo hasta el fin. Ruega por nosotros. Amén.

Día séptimo — Reina coronada de Cullera

Memoria histórica

Proclamada patrona canónica por el papa Benedicto XV en 1918, la Señora del Castell fue coronada canónicamente el 15 de mayo de 1919, siendo una de las primeras imágenes coronadas de la diócesis de Valencia. Cullera reconoció así la realeza de su Madre.

Meditación

María es Reina porque es Madre del Rey, y su realeza es servicio, como la de su Hijo, que «no vino a ser servido, sino a servir». La corona del Castell no la ensalza por poder terreno, sino que confiesa su dignidad de Madre de Dios. Honrar a María coronada es aprender de su humildad: cuanto más se abajó, más la exaltó el Señor. También nosotros seremos elevados si servimos.

Palabra de Dios sugerida

«Derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes» (Lucas 1,52).

Propósito

Practicaré hoy un acto de humildad concreto: ceder, callar una réplica o reconocer un error.

Oración del día

Señora del Castell, Reina coronada de Cullera, enséñanos que la verdadera grandeza está en servir. Que aprendamos de tu humildad y nos dejemos exaltar por Dios. Ruega por nosotros ante Cristo, Rey del universo. Amén.

Día octavo — La familia y el hogar bajo su amparo

Memoria histórica

En Cullera, la devoción al Castell se vive en familia: generaciones enteras han subido al santuario a presentar sus hijos ante la Patrona, han rezado juntos y han acompañado la Baixà y la Pujà como quien vuelve a casa. El santuario del castillo ha sido, para tantos hogares, el corazón de la vida cristiana familiar.

Meditación

Jesús creció en el hogar de Nazaret, sujeto a María y a José. En aquella familia sencilla aprendió, según su humanidad, a trabajar, a rezar y a amar. María, Madre del hogar, vela por nuestras familias y las encomienda a su Hijo. Pedir su intercesión por el matrimonio, los hijos, los ancianos y los que viven solos es confiar todos nuestros vínculos al amor de Dios.

Palabra de Dios sugerida

«Bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad… y Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres» (Lucas 2,51-52).

Propósito

Rezaré hoy por mi familia y procuraré un gesto de reconciliación o de ternura con alguien de mi hogar.

Oración del día

Señora del Castell, Madre de la Sagrada Familia, guarda bajo tu manto nuestros hogares. Alcánzanos de tu Hijo unidad, paciencia y perdón; consuela a los que viven solos y bendice a nuestros mayores. Que en cada familia reine Cristo. Amén.

Día noveno — La «Pujà»: envío a la vida

Memoria histórica

Las fiestas culminan con la «Pujà», cuando la imagen de la Señora del Castell regresa a su santuario en lo alto del castillo, cerrando la celebración. Terminada la fiesta, los fieles vuelven a su vida diaria, llevando en el alma la fe reavivada junto a su Madre.

Meditación

La «Pujà» —la subida— es imagen del envío: tras bajar a caminar entre su pueblo, la Virgen «sube» de nuevo, invitándonos a elevar el corazón hacia Dios. Como los pastores de Belén, que «se volvieron dando gloria y alabanza a Dios», también nosotros, tras la novena, hemos de volver a la vida transformados y con la mirada en lo alto. La Señora del Castell nos precede como Madre y como esperanza.

Palabra de Dios sugerida

«Y los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían visto y oído» (Lucas 2,20).

Propósito

Llevaré el fruto de esta novena a mi vida cotidiana con una obra buena concreta, y acudiré, si puedo, a la Eucaristía.

Oración del día

Señora del Castell, que subes de nuevo a tu santuario tras caminar entre tu pueblo, envíanos renovados a la vida de cada día. Que, guiados por ti, elevemos siempre el corazón hacia tu Hijo. Ruega por nosotros ahora y siempre. Amén.

Oración final

Mare de Déu del Castell, patrona de Cullera, al terminar esta novena te damos gracias por habernos acompañado estos nueve días. Tú, Nuestra Señora de la Encarnación, condúcenos siempre a tu Hijo Jesucristo, único Salvador y Señor. No permitas que nuestra devoción se quede en sentimiento pasajero; hazla vida de fe, esperanza y caridad. Bendice a Cullera, a las gentes del mar y del campo, a la Iglesia de Valencia y a cuantos te invocamos con amor. Y cuando termine nuestro camino en la tierra, muéstranos, después de este destierro, a Jesús, fruto bendito de tu vientre. Por Cristo, nuestro Señor. Amén.

Peticiones de la comunidad

  • Por la Iglesia y por el Papa, para que, bajo la intercesión de la Virgen María, anuncien con fidelidad el Evangelio de Cristo. Roguemos al Señor.
  • Por Cullera y por cuantos custodian el santuario del Castell, para que su devoción fructifique en obras de caridad. Roguemos al Señor.
  • Por los que sufren persecución o dificultades por su fe, para que, como los mártires, permanezcan fieles a Cristo. Roguemos al Señor.
  • Por las gentes del mar y del campo, para que la Virgen los acompañe en su trabajo y en sus fatigas. Roguemos al Señor.
  • Por los enfermos, los ancianos y las familias, para que, bajo el amparo de María, vivan la fe y la esperanza. Roguemos al Señor.
  • Por nuestros difuntos, para que la Señora del Castell los presente ante su Hijo y alcancen la luz eterna. Roguemos al Señor.

Novena preparada por el equipo de rezaelrosario.org como material devocional original. Los datos históricos se ofrecen conforme a la tradición y al magisterio de la Iglesia; la devoción se dirige a Dios, y a María se le pide su intercesión.