Novena a Nuestra Señora de Roncesvalles
Fiesta el 8 de septiembre · «Reina del Pirineo» · Real Colegiata de Roncesvalles
Nueve días de oración con Nuestra Señora de Roncesvalles, «Reina del Pirineo» y Madre de los peregrinos del Camino de Santiago, coronada canónicamente en 1960.

Novena original de rezaelrosario.org. Las meditaciones y oraciones propias de esta página han sido preparadas expresamente para acompañar durante nueve días esta devoción. No son transcripción ni adaptación encubierta de ediciones ajenas.
Nuestra Señora de Roncesvalles, Reina del Pirineo y Madre del peregrino
En lo alto de los Pirineos navarros, donde el Camino de Santiago entra en España tras el duro paso desde Saint-Jean-Pied-de-Port, se alza la Real Colegiata de Santa María de Roncesvalles. Nacida en el siglo XII como hospital para acoger a los peregrinos, guarda una bellísima imagen gótica de la Virgen sentada con el Niño, tallada en madera policromada y recubierta de plata, obra del siglo XIV; en ella, Madre e Hijo se buscan la mirada con ternura. Coronada canónicamente el 8 de septiembre de 1960, es llamada con cariño «la Reina del Pirineo». Durante siglos, Roncesvalles ha sido el primer refugio del peregrino cansado y un signo de la maternal acogida de María.
Al comenzar esta novena conviene recordar, con verdad y sencillez, que a la Virgen María no la adoramos: la adoración se debe únicamente a Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. A María la veneramos como Madre del Señor y Madre nuestra, y acudimos a su intercesión, que jamás se detiene en ella, sino que nos conduce a Cristo. Cuanto pidamos a la Señora de Roncesvalles en estos nueve días será para amar más a su Hijo, «haced lo que Él os diga» (Juan 2,5). Ella, Madre del peregrino, nos acompaña en el camino hacia la meta que es Cristo.
Datos esenciales de la advocación
- Advocación: Nuestra Señora de Roncesvalles (Santa María de Roncesvalles), llamada «la Reina del Pirineo», advocación de los peregrinos jacobeos.
- Lugar: Real Colegiata de Santa María de Roncesvalles (Orreaga), Navarra (España), en el Camino de Santiago, puerta de entrada del Camino Francés tras los Pirineos.
- Marco eclesial: archidiócesis de Pamplona y Tudela; la Colegiata conserva la figura del Prior.
- Imagen: talla gótica de la Virgen sentada con el Niño, en madera policromada recubierta de plata, realizada en Toulouse en el siglo XIV; Madre e Hijo se buscan la mirada.
- Santuario: conjunto monumental fundado hacia 1127 como hospital de peregrinos por impulso del rey Alfonso I el Batallador; la iglesia gótica actual fue promovida por el rey Sancho VII el Fuerte a comienzos del siglo XIII.
- Coronación y fiesta: coronada canónicamente el 8 de septiembre de 1960. Fiesta principal el 8 de septiembre (Natividad de la Virgen).
Cómo prepararse para rezar la novena
La novena es un camino sereno de nueve días. Ante la Señora de Roncesvalles no buscamos un rito mágico, sino disponer el corazón a la conversión y a la confianza. Escoge un lugar y una hora fijos, aparta el ruido y prepárate como quien llega, cansado pero confiado, al refugio de los peregrinos para encontrarse con su Madre. Si es posible, acompaña la oración con una imagen de la Virgen, una vela encendida y la Sagrada Escritura abierta.
Reza sin prisa, dejando que las palabras calen hondo. Trae cada día una intención concreta: por tu familia, por los enfermos, por los que caminan sin rumbo y por la Iglesia entera. Recuerda que pedir la intercesión de María es pedir que ella, la primera creyente, ruegue por nosotros ante su Hijo; por eso toda súplica termina en Cristo, único Salvador. La devoción de Roncesvalles, refugio del caminante, nos enseña que la vida es una peregrinación hacia Dios.
Si puedes, une a la novena la confesión y la comunión. Así la devoción no se queda en sentimiento, sino que fructifica en vida cristiana: caridad con el prójimo, paciencia en la prueba y esperanza firme. La Señora de Roncesvalles no busca admiradores, sino discípulos de su Hijo.
Orden propuesto para cada día
- En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
- Oración inicial para todos los días e invocación al Espíritu Santo.
- Lectura de la memoria histórica del día.
- Meditación pausada del tema propio de la jornada.
- Proclamación de la Palabra de Dios sugerida, en silencio orante.
- Formulación del propósito concreto del día.
- Oración del día a Nuestra Señora de Roncesvalles.
- Un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria, y la Salve final.
Oración inicial para todos los días
Dios y Padre nuestro, que has querido darnos en la Santísima Virgen María una Madre que nos guía hacia tu Hijo, mira con bondad a cuantos nos acogemos a la advocación de Nuestra Señora de Roncesvalles. Concédenos, por su intercesión, caminar sin desfallecer por la peregrinación de esta vida, hallar en ella refugio en la fatiga y llegar un día a la meta que es Cristo. Que estos nueve días nos preparen a vivir como hijos tuyos en la fe, la esperanza y la caridad. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Invocación al Espíritu Santo
Ven, Espíritu Santo, y llena el corazón de tus fieles; enciende en nosotros el fuego de tu amor. Tú que cubriste con tu sombra a la Virgen María para que el Verbo se hiciera carne, alcánzanos docilidad para escuchar la Palabra y fuerza para cumplirla. Enséñanos a orar como conviene, guía nuestra novena y haz que, con María, digamos siempre «hágase en mí según tu palabra» (Lucas 1,38). Amén.
Día primero — Madre del peregrino
Memoria histórica
Roncesvalles nació hacia 1127 como hospital para acoger a los peregrinos que, agotados, cruzaban los Pirineos camino de Santiago. Durante siglos ha sido el primer refugio en tierra española, donde el caminante hallaba techo, pan y el amparo de la Madre.
Meditación
La vida cristiana es una peregrinación: no somos de aquí para siempre, sino caminantes hacia la casa del Padre. Roncesvalles, refugio del peregrino cansado, es imagen de María, que acoge al que llega fatigado y le da fuerzas para seguir. Pedir la intercesión de la Señora de Roncesvalles es pedir que, en el cansancio del camino, no nos falte el consuelo de la Madre ni la esperanza de la meta.
Palabra de Dios sugerida
«Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré» (Mateo 11,28).
Propósito
Ofreceré hoy acogida a alguien que llega cansado o necesitado, con un gesto sencillo de hospitalidad.
Oración del día
Señora de Roncesvalles, refugio del peregrino, acoge nuestro cansancio y danos fuerzas para seguir el camino hacia tu Hijo. Que nunca nos falte tu amparo de Madre. Intercede por nosotros ante Cristo, que vive y reina por los siglos. Amén.
Día segundo — Reina del Pirineo
Memoria histórica
A la Señora de Roncesvalles la llama el pueblo «la Reina del Pirineo». Entronizada en lo alto de las montañas, preside los pasos fronterizos y los caminos, señora de las cumbres y guía de los que suben y bajan por ellas.
Meditación
María es Reina porque es Madre del Rey, y su realeza es maternal, no de dominio. Que se la llame «Reina del Pirineo» expresa que su señorío alcanza hasta las alturas y los lugares más ásperos, donde también Dios reina. Desde lo alto, ella vela por los caminantes. Pedir la intercesión de la Señora de Roncesvalles es pedir que su realeza maternal nos acompañe en los pasos difíciles y elevados de la vida.
Palabra de Dios sugerida
«Alzo mis ojos a los montes: ¿de dónde me vendrá el auxilio? El auxilio me viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra» (Salmo 121,1-2).
Propósito
En un «paso difícil» de estos días, alzaré los ojos a Dios y pediré el auxilio de María antes de actuar.
Oración del día
Señora de Roncesvalles, Reina del Pirineo, entronizada en las alturas, vela por los que caminan por los pasos difíciles de la vida. Que tu realeza maternal nos guíe siempre a Cristo. Ruega por nosotros. Amén.
Día tercero — La mirada entre la Madre y el Hijo
Memoria histórica
La imagen gótica de Roncesvalles tiene un rasgo singular y hermoso: rompiendo la rigidez frontal de otras tallas, la Madre y el Niño se buscan la mirada. Es una imagen de ternura e intimidad entre María y Jesús.
Meditación
Esa mirada mutua nos habla del amor entrañable entre la Madre y el Hijo, y nos invita a mirar nosotros a Jesús y a dejarnos mirar por Él. María contemplaba a su Hijo y guardaba todo en su corazón. Pedir la intercesión de la Señora de Roncesvalles es pedir aprender de ella a fijar la mirada en Cristo, con amor y confianza, en la oración de cada día.
Palabra de Dios sugerida
«María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón» (Lucas 2,19).
Propósito
Dedicaré hoy unos minutos a mirar en silencio a Cristo, en un crucifijo o un sagrario, dejándome mirar por Él.
Oración del día
Señora de Roncesvalles, que buscas la mirada de tu Hijo, enséñanos a contemplar a Cristo con amor y a dejarnos mirar por Él. Que Él sea el centro de nuestros ojos y de nuestro corazón. Ruega por nosotros. Amén.
Día cuarto — María junto a los enfermos
Memoria histórica
El hospital de Roncesvalles no solo daba techo: atendía a los peregrinos enfermos y agotados que llegaban tras el paso de las montañas. Desde su origen, esta casa ha sido lugar de cuidado de los que sufren, bajo la mirada de la Madre.
Meditación
En las bodas de Caná, María advierte la necesidad y acude a su Hijo: «no tienen vino». Así intercede por los enfermos: presenta ante Cristo nuestras carencias y nos remite a Él, «haced lo que Él os diga». No es ella quien sana, sino su Hijo; pero su intercesión de Madre nos alcanza fortaleza para llevar la cruz y esperanza para confiar, incluso cuando la salud no llega como quisiéramos.
Palabra de Dios sugerida
«La madre de Jesús le dijo: «No tienen vino»» (Juan 2,3).
Propósito
Rezaré hoy por un enfermo concreto y, si me es posible, le haré una visita, una llamada o un gesto de cercanía.
Oración del día
Señora de Roncesvalles, consuelo de los afligidos, lleva ante tu Hijo el clamor de los enfermos y de quienes los cuidan. Alcánzales alivio, paciencia y esperanza, y a nosotros, corazón compasivo. Que en la cruz reconozcamos el amor de Cristo, salud verdadera. Amén.
Día quinto — La hospitalidad y la caridad
Memoria histórica
Durante siglos, los canónigos y hospitaleros de Roncesvalles recibieron a cuantos llamaban a su puerta, sin distinción de origen ni condición. La hospitalidad con el peregrino era, para ellos, servicio a Cristo mismo.
Meditación
Jesús se identifica con el forastero: «fui peregrino y me acogisteis». Acoger al que llega es recibir al mismo Cristo. La tradición hospitalaria de Roncesvalles es Evangelio hecho vida. María, que acogió el Verbo en su seno, nos enseña a abrir la puerta y el corazón. Pedir la intercesión de la Señora de Roncesvalles es pedir un corazón hospitalario, atento al que llama y necesita.
Palabra de Dios sugerida
«Fui forastero, y me acogisteis… cada vez que lo hicisteis con uno de estos, conmigo lo hicisteis» (Mateo 25,35.40).
Propósito
Practicaré hoy una obra concreta de hospitalidad o de caridad con alguien que lo necesite.
Oración del día
Señora de Roncesvalles, madre de los que acogen, enséñanos a recibir en el forastero y el necesitado a tu Hijo. Que nuestra puerta y nuestro corazón estén siempre abiertos. Ruega por nosotros ante Cristo. Amén.
Día sexto — La gloria que Dios da a lo humilde
Memoria histórica
La imagen de Roncesvalles está tallada en humilde madera y, sin embargo, aparece revestida de plata, con la dignidad de una reina. Lo pobre y lo noble se unen en ella, como signo de la obra de Dios en María.
Meditación
La madera humilde revestida de plata es imagen de lo que Dios hace con los sencillos: los reviste de gloria. María, humilde esclava del Señor, fue exaltada por encima de todas las criaturas. Dios enaltece a los humildes. Pedir la intercesión de la Señora de Roncesvalles es pedir un corazón humilde, que no busque brillar por sí mismo, sino dejar que Dios lo revista de su gracia.
Palabra de Dios sugerida
«Ha mirado la humildad de su esclava… enaltece a los humildes» (Lucas 1,48.52).
Propósito
Haré hoy una obra buena sin buscar reconocimiento, contento de que solo Dios la vea.
Oración del día
Señora de Roncesvalles, humilde madera revestida de gloria, enséñanos que Dios enaltece a los humildes. Que no busquemos brillar, sino dejar que su gracia nos revista. Ruega por nosotros. Amén.
Día séptimo — Reina coronada de los caminos
Memoria histórica
El 8 de septiembre de 1960, la Señora de Roncesvalles fue coronada canónicamente. La Iglesia y el pueblo reconocieron así la realeza de la «Reina del Pirineo», Madre de los peregrinos que durante siglos han pasado por su casa.
Meditación
María es Reina porque es Madre del Rey, y su realeza es servicio, como la de su Hijo, que «no vino a ser servido, sino a servir». La corona de Roncesvalles no la ensalza por poder terreno, sino que confiesa su dignidad de Madre de Dios. Honrar a María coronada es aprender de su humildad: cuanto más se abajó, más la exaltó el Señor. También nosotros seremos elevados si servimos.
Palabra de Dios sugerida
«Derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes» (Lucas 1,52).
Propósito
Practicaré hoy un acto de humildad concreto: ceder, callar una réplica o reconocer un error.
Oración del día
Señora de Roncesvalles, Reina coronada de los caminos, enséñanos que la verdadera grandeza está en servir. Que aprendamos de tu humildad y nos dejemos exaltar por Dios. Ruega por nosotros ante Cristo, Rey del universo. Amén.
Día octavo — La familia y el hogar bajo su amparo
Memoria histórica
Cada año, de mayo a septiembre, las gentes de los valles navarros —y también de localidades francesas— peregrinan en familia a Roncesvalles para honrar a la Reina del Pirineo. Generaciones enteras han subido juntas a presentar sus hijos ante la Madre.
Meditación
Jesús creció en el hogar de Nazaret, sujeto a María y a José. En aquella familia sencilla aprendió, según su humanidad, a trabajar, a rezar y a amar. María, Madre del hogar, vela por nuestras familias y las encomienda a su Hijo. Pedir su intercesión por el matrimonio, los hijos, los ancianos y los que viven solos es confiar todos nuestros vínculos al amor de Dios.
Palabra de Dios sugerida
«Bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad… y Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres» (Lucas 2,51-52).
Propósito
Rezaré hoy por mi familia y procuraré un gesto de reconciliación o de ternura con alguien de mi hogar.
Oración del día
Señora de Roncesvalles, Madre de la Sagrada Familia, guarda bajo tu manto nuestros hogares. Alcánzanos de tu Hijo unidad, paciencia y perdón; consuela a los que viven solos y bendice a nuestros mayores. Que en cada familia reine Cristo. Amén.
Día noveno — Envío a la vida
Memoria histórica
La novena culmina en la fiesta del 8 de septiembre, cuando Roncesvalles honra a su Reina y los peregrinos reanudan su camino hacia Santiago. Terminada la fiesta, cada uno vuelve a su ruta y a su vida diaria, llevando en el alma la fe reavivada junto a su Madre.
Meditación
La fiesta no es el final, sino el envío; y en Roncesvalles, el camino apenas comienza. Como los pastores de Belén, que «se volvieron dando gloria y alabanza a Dios», también nosotros, tras la novena, hemos de reemprender la marcha transformados. La Señora de Roncesvalles nos precede como Madre y como esperanza en la peregrinación. Celebrar su memoria es comprometerse a caminar cada día hacia Dios.
Palabra de Dios sugerida
«Y los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían visto y oído» (Lucas 2,20).
Propósito
Llevaré el fruto de esta novena a mi vida cotidiana con una obra buena concreta, y acudiré, si puedo, a la Eucaristía.
Oración del día
Señora de Roncesvalles, que acoges al peregrino y lo envías renovado al camino, guíanos en la peregrinación de la vida. Que, de tu mano, lleguemos a la meta que es tu Hijo. Ruega por nosotros ahora y siempre. Amén.
Oración final
Nuestra Señora de Roncesvalles, Reina del Pirineo y Madre de los peregrinos, al terminar esta novena te damos gracias por habernos acompañado estos nueve días. Tú, refugio del caminante cansado, condúcenos siempre a tu Hijo Jesucristo, único Salvador y Señor, meta de nuestra peregrinación. No permitas que nuestra devoción se quede en sentimiento pasajero; hazla vida de fe, esperanza y caridad. Bendice a Navarra, a los peregrinos de todos los caminos, a la Iglesia de Pamplona y Tudela y a cuantos te invocamos con amor. Y cuando termine nuestro camino en la tierra, muéstranos, después de este destierro, a Jesús, fruto bendito de tu vientre. Por Cristo, nuestro Señor. Amén.
Peticiones de la comunidad
- Por la Iglesia y por el Papa, para que, bajo la intercesión de la Virgen María, anuncien con fidelidad el Evangelio de Cristo. Roguemos al Señor.
- Por la Real Colegiata de Roncesvalles y por cuantos acogen a los peregrinos, para que su hospitalidad fructifique en obras de caridad. Roguemos al Señor.
- Por los peregrinos del Camino de Santiago y por todos los que buscan a Dios, para que la Virgen los acompañe hasta la meta. Roguemos al Señor.
- Por los que caminan sin rumbo o han perdido la esperanza, para que hallen en María refugio y dirección. Roguemos al Señor.
- Por los enfermos, los ancianos y las familias, para que, bajo el amparo de María, vivan la fe y la esperanza. Roguemos al Señor.
- Por nuestros difuntos, para que la Señora de Roncesvalles los presente ante su Hijo y alcancen la luz eterna. Roguemos al Señor.
Novena preparada por el equipo de rezaelrosario.org como material devocional original. Los datos históricos se ofrecen conforme a la tradición y al magisterio de la Iglesia; la devoción se dirige a Dios, y a María se le pide su intercesión.