Novena a Nuestra Señora de Arrate
Fiesta y gran romería el 8 de septiembre · Patrona de Eibar · Santuario del monte Arrate
Nueve días de oración con la Virgen del monte Arrate, «Nuestra Señora entre las piedras», Inmaculada y patrona de Eibar, coronada canónicamente en 1929.

Novena original de rezaelrosario.org. Las meditaciones y oraciones propias de esta página han sido preparadas expresamente para acompañar durante nueve días esta devoción. No son transcripción ni adaptación encubierta de ediciones ajenas.
Nuestra Señora de Arrate, la Virgen entre las piedras del monte
En lo alto del monte Arrate, a más de quinientos metros sobre la ciudad de Eibar (Gipuzkoa), se alza el santuario de Nuestra Señora de Arrate, uno de los más queridos del País Vasco. En documentos antiguos se la llamaba «Arriarteko Andra Mari», «Nuestra Señora entre las piedras», por su emplazamiento sobre las peñas del monte. Su imagen es una talla gótica de madera policromada, de finales del siglo XIII o comienzos del XIV, con la particularidad de ser la única imagen medieval que lleva la advocación de la Inmaculada Concepción. El papa Pío XI la proclamó patrona de Eibar el 25 de abril de 1928, y al año siguiente, en 1929, fue coronada canónicamente. Cada 8 de septiembre, una romería multitudinaria sube al monte para honrar a la Madre.
Al comenzar esta novena conviene recordar, con verdad y sencillez, que a la Virgen María no la adoramos: la adoración se debe únicamente a Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. A María la veneramos como Madre del Señor y Madre nuestra, y acudimos a su intercesión, que jamás se detiene en ella, sino que nos conduce a Cristo. Cuanto pidamos a la Señora de Arrate en estos nueve días será para amar más a su Hijo, «haced lo que Él os diga» (Juan 2,5). Ella, firme sobre la peña, nos enseña a apoyar la vida en la roca que es Cristo.
Datos esenciales de la advocación
- Advocación: Nuestra Señora de Arrate (Andra Mari de Arrate), «Arriarteko Andra Mari» (Nuestra Señora entre las piedras), patrona de Eibar.
- Lugar: santuario en el monte Arrate, sobre Eibar (provincia de Gipuzkoa, País Vasco, España), a unos 556 metros de altitud.
- Marco eclesial: hoy diócesis de San Sebastián (en el tiempo del patronazgo y la coronación, la diócesis de Vitoria).
- Imagen: talla gótica de madera policromada, de finales del siglo XIII o comienzos del XIV, de la Virgen con el Niño; única imagen medieval con la advocación de la Inmaculada Concepción.
- Santuario: templo de origen gótico, documentado ya en 1498, con notable bóveda de madera de casetones (siglo XVI) y lienzos de Ignacio Zuloaga.
- Patronazgo y fiesta: declarada patrona de Eibar por Pío XI el 25 de abril de 1928 y coronada canónicamente en 1929. Fiesta y gran romería el 8 de septiembre (Natividad de la Virgen); la celebración se trasladó del 8 de diciembre a septiembre en 1563.
Cómo prepararse para rezar la novena
La novena es un camino sereno de nueve días. Ante la Señora de Arrate no buscamos un rito mágico, sino disponer el corazón a la conversión y a la confianza. Escoge un lugar y una hora fijos, aparta el ruido y prepárate como quien sube al monte, esforzándose en la cuesta, para encontrarse arriba con su Madre. Si es posible, acompaña la oración con una imagen de la Virgen, una vela encendida y la Sagrada Escritura abierta.
Reza sin prisa, dejando que las palabras calen hondo. Trae cada día una intención concreta: por tu familia, por los enfermos, por los que trabajan y por la Iglesia entera. Recuerda que pedir la intercesión de María es pedir que ella, la primera creyente, ruegue por nosotros ante su Hijo; por eso toda súplica termina en Cristo, único Salvador. La devoción de Arrate, que sube al monte cada año, nos enseña que la fe es también esfuerzo y ascenso.
Si puedes, une a la novena la confesión y la comunión. Así la devoción no se queda en sentimiento, sino que fructifica en vida cristiana: caridad con el prójimo, paciencia en la prueba y esperanza firme. La Señora de Arrate no busca admiradores, sino discípulos de su Hijo.
Orden propuesto para cada día
- En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
- Oración inicial para todos los días e invocación al Espíritu Santo.
- Lectura de la memoria histórica del día.
- Meditación pausada del tema propio de la jornada.
- Proclamación de la Palabra de Dios sugerida, en silencio orante.
- Formulación del propósito concreto del día.
- Oración del día a Nuestra Señora de Arrate.
- Un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria, y la Salve final.
Oración inicial para todos los días
Dios y Padre nuestro, que has querido darnos en la Santísima Virgen María una Madre que nos guía hacia tu Hijo, mira con bondad a cuantos nos acogemos a la advocación de Nuestra Señora de Arrate. Concédenos, por su intercesión, apoyar la vida en la roca firme que es Cristo, subir cada día hacia ti con corazón esforzado y crecer en fe, esperanza y caridad. Que estos nueve días nos preparen a vivir como hijos tuyos. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Invocación al Espíritu Santo
Ven, Espíritu Santo, y llena el corazón de tus fieles; enciende en nosotros el fuego de tu amor. Tú que cubriste con tu sombra a la Virgen María para que el Verbo se hiciera carne, alcánzanos docilidad para escuchar la Palabra y fuerza para cumplirla. Enséñanos a orar como conviene, guía nuestra novena y haz que, con María, digamos siempre «hágase en mí según tu palabra» (Lucas 1,38). Amén.
Día primero — La Inmaculada anticipada
Memoria histórica
La imagen de Arrate tiene una singularidad notable: siendo una talla medieval, es la única de su tiempo que lleva la advocación de la Inmaculada Concepción, siglos antes de que este misterio fuera definido como dogma en 1854. La fe del pueblo se adelantó a proclamar a María «llena de gracia».
Meditación
María fue concebida sin pecado por la gracia de Dios, en previsión de los méritos de Cristo. No es una gracia que ella se dio a sí misma, sino don del Redentor, del que fue la primera y más perfecta beneficiaria. La Inmaculada de Arrate nos recuerda que Dios prepara con amor a los suyos y que la santidad es siempre don recibido. Pedir la intercesión de la Señora de Arrate es pedir un corazón limpio, purificado por la gracia de su Hijo.
Palabra de Dios sugerida
«Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo» (Lucas 1,28).
Propósito
Pediré hoy a Dios la pureza de corazón y cuidaré una de mis palabras, miradas o pensamientos.
Oración del día
Señora de Arrate, Inmaculada por la gracia de tu Hijo, alcánzanos un corazón limpio y agradecido. Que reconozcamos en ti la obra maestra de la redención. Intercede por nosotros ante Cristo, que vive y reina por los siglos. Amén.
Día segundo — Nuestra Señora entre las piedras
Memoria histórica
El nombre antiguo de la advocación, «Arriarteko Andra Mari» —Nuestra Señora entre las piedras—, evoca el santuario firme sobre las peñas del monte Arrate. Allí, entre la roca dura de la tierra vasca, se venera a la Madre desde hace siglos.
Meditación
La Escritura llama a Dios «mi roca, mi fortaleza», y Cristo es la piedra angular. María, firme sobre la peña de Arrate, nos remite a esa roca. La Virgen no sustituye al cimiento, sino que nos enseña a apoyarnos en él con fe inquebrantable. Pedir la intercesión de la Señora de Arrate es pedir estabilidad interior: no edificar la vida sobre la arena de lo pasajero, sino sobre la roca firme de Cristo.
Palabra de Dios sugerida
«El Señor es mi roca, mi fortaleza, mi libertador» (Salmo 18,3).
Propósito
Ante una preocupación que me desestabiliza, buscaré hoy apoyo firme en la oración y en la fe.
Oración del día
Señora de Arrate, Nuestra Señora entre las piedras, firme sobre la peña del monte, enséñanos a apoyar la vida en la roca que es tu Hijo. Que nada nos derribe. Ruega por nosotros ante Cristo. Amén.
Día tercero — La subida al monte
Memoria histórica
Cada 8 de septiembre, los eibarreses y las gentes de la comarca suben al monte Arrate en romería para honrar a su patrona. La cuesta, el esfuerzo y la altura forman parte de la fiesta: se sube a Arrate como quien peregrina hacia lo alto.
Meditación
En la Biblia, subir al monte es imagen del encuentro con Dios: Abrahán, Moisés y el mismo Jesús suben a orar. La vida cristiana es una ascensión que cuesta, pero que lleva a la cumbre del amor. La subida a Arrate nos enseña que la fe pide esfuerzo y que la conversión es un camino cuesta arriba, alentado por la gracia. Pedir la intercesión de la Señora de Arrate es pedir fuerzas para no detenernos en la subida hacia Dios.
Palabra de Dios sugerida
«¿Quién puede subir al monte del Señor? El de manos inocentes y puro corazón» (Salmo 24,3-4).
Propósito
Aceptaré hoy con buen ánimo un esfuerzo o una dificultad, ofreciéndolo como paso hacia Dios.
Oración del día
Señora de Arrate, meta de tantos romeros que suben al monte, danos fuerzas para ascender cada día hacia Dios sin desfallecer en la cuesta. Que no nos detengamos. Ruega por nosotros ante tu Hijo. Amén.
Día cuarto — María junto a los enfermos
Memoria histórica
Durante siglos, los fieles de Eibar y su comarca han subido al santuario de Arrate con el corazón cargado por la enfermedad, propia o de sus seres queridos. Una piadosa costumbre popular era pasar bajo el manto de la Virgen encomendándole a los niños y a los enfermos, expresión sencilla de la confianza en su amparo maternal.
Meditación
En las bodas de Caná, María advierte la necesidad y acude a su Hijo: «no tienen vino». Así intercede por los enfermos: presenta ante Cristo nuestras carencias y nos remite a Él, «haced lo que Él os diga». No es ella quien sana, sino su Hijo; pero su intercesión de Madre nos alcanza fortaleza para llevar la cruz y esperanza para confiar, incluso cuando la salud no llega como quisiéramos.
Palabra de Dios sugerida
«La madre de Jesús le dijo: «No tienen vino»» (Juan 2,3).
Propósito
Rezaré hoy por un enfermo concreto y, si me es posible, le haré una visita, una llamada o un gesto de cercanía.
Oración del día
Señora de Arrate, consuelo de los afligidos, lleva ante tu Hijo el clamor de los enfermos y de quienes los cuidan. Alcánzales alivio, paciencia y esperanza, y a nosotros, corazón compasivo. Que en la cruz reconozcamos el amor de Cristo, salud verdadera. Amén.
Día quinto — Bajo el manto de la Madre
Memoria histórica
La devoción a Arrate es la de un pueblo entero que se acoge a su Madre sin distinción: obreros y artesanos, músicos populares y gentes del mar, jóvenes y ancianos. Todos se sienten cobijados bajo el manto de la Virgen del monte.
Meditación
La antigua oración cristiana canta: «Bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios». El manto de María es signo de su protección maternal, que no excluye a nadie. Ella, que acogió a Juan al pie de la cruz, nos acoge a todos como hijos. Pedir la intercesión de la Señora de Arrate es refugiarnos bajo su manto, seguros de que la Madre no desprecia las súplicas de sus hijos en la necesidad.
Palabra de Dios sugerida
«Mujer, ahí tienes a tu hijo… Ahí tienes a tu madre» (Juan 19,26-27).
Propósito
Me acogeré hoy con confianza al amparo de María y acogeré yo a alguien que se sienta solo o excluido.
Oración del día
Señora de Arrate, que cobijas bajo tu manto a todo tu pueblo, acógenos como Madre y no desprecies nuestras súplicas. Enséñanos a acoger nosotros a los demás. Ruega por nosotros ante tu Hijo. Amén.
Día sexto — La fe hecha belleza
Memoria histórica
El santuario de Arrate guarda tesoros de arte al servicio de la fe: su bóveda de madera de casetones del siglo XVI y los lienzos del pintor eibarrés Ignacio Zuloaga. Generaciones de artistas y artesanos han querido honrar a la Madre con lo mejor de sus manos.
Meditación
La belleza que rodea a la Virgen no es lujo vano, sino oración hecha color, madera y forma. El arte cristiano nace del deseo de ofrecer a Dios lo mejor, como María ofreció su vida entera. La belleza verdadera conduce a Dios, fuente de toda hermosura. Pedir la intercesión de la Señora de Arrate es aprender a poner nuestros dones y trabajos al servicio de Dios y del prójimo, con esmero y amor.
Palabra de Dios sugerida
«Todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor» (Colosenses 3,23).
Propósito
Haré hoy una tarea con especial esmero y la ofreceré a Dios como quien la hace para Él.
Oración del día
Señora de Arrate, honrada por artistas y artesanos con lo mejor de sus manos, enséñanos a poner nuestros dones al servicio de Dios y del prójimo. Que nuestra vida sea ofrenda hermosa. Ruega por nosotros. Amén.
Día séptimo — Reina coronada y Madre de todos
Memoria histórica
Proclamada patrona de Eibar por el papa Pío XI en 1928, la Señora de Arrate fue coronada canónicamente en 1929. Todo un pueblo reconoció así la realeza de su Madre, que reina no por poder terreno, sino por ser Madre del Rey.
Meditación
María es Reina porque es Madre del Rey, y su realeza es servicio, como la de su Hijo, que «no vino a ser servido, sino a servir». La corona de Arrate no la ensalza por vanagloria, sino que confiesa su dignidad de Madre de Dios. Honrar a María coronada es aprender de su humildad: cuanto más se abajó, más la exaltó el Señor. También nosotros seremos elevados si servimos.
Palabra de Dios sugerida
«Derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes» (Lucas 1,52).
Propósito
Practicaré hoy un acto de humildad concreto: ceder, callar una réplica o reconocer un error.
Oración del día
Señora de Arrate, Reina coronada y Madre de todo tu pueblo, enséñanos que la verdadera grandeza está en servir. Que aprendamos de tu humildad y nos dejemos exaltar por Dios. Ruega por nosotros ante Cristo, Rey del universo. Amén.
Día octavo — La familia y el hogar bajo su amparo
Memoria histórica
En Eibar y su comarca, la devoción a Arrate se vive en familia: generaciones enteras han subido al monte a presentar sus hijos ante la Patrona, han rezado juntos y han acudido a su romería como quien vuelve a casa. El santuario del monte ha sido, para tantos hogares, el corazón de la vida cristiana familiar.
Meditación
Jesús creció en el hogar de Nazaret, sujeto a María y a José. En aquella familia sencilla aprendió, según su humanidad, a trabajar, a rezar y a amar. María, Madre del hogar, vela por nuestras familias y las encomienda a su Hijo. Pedir su intercesión por el matrimonio, los hijos, los ancianos y los que viven solos es confiar todos nuestros vínculos al amor de Dios.
Palabra de Dios sugerida
«Bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad… y Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres» (Lucas 2,51-52).
Propósito
Rezaré hoy por mi familia y procuraré un gesto de reconciliación o de ternura con alguien de mi hogar.
Oración del día
Señora de Arrate, Madre de la Sagrada Familia, guarda bajo tu manto nuestros hogares. Alcánzanos de tu Hijo unidad, paciencia y perdón; consuela a los que viven solos y bendice a nuestros mayores. Que en cada familia reine Cristo. Amén.
Día noveno — Envío a la vida
Memoria histórica
La novena culmina mirando a la gran romería del 8 de septiembre, cuando Eibar sube al monte para honrar a su patrona con misa mayor, música y danzas. Terminada la fiesta, los romeros bajan de Arrate a su vida diaria, llevando en el alma la fe reavivada junto a su Madre.
Meditación
La fiesta no es el final, sino el envío. Como los pastores de Belén, que «se volvieron dando gloria y alabanza a Dios», también nosotros, tras la novena, hemos de volver a la vida transformados. La Señora de Arrate, firme sobre su monte, nos precede como Madre y como esperanza. Celebrar su memoria es comprometerse a vivir como hijos de Dios, subiendo cada día hacia Él.
Palabra de Dios sugerida
«Y los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían visto y oído» (Lucas 2,20).
Propósito
Llevaré el fruto de esta novena a mi vida cotidiana con una obra buena concreta, y acudiré, si puedo, a la Eucaristía.
Oración del día
Señora de Arrate, que congregas a tu pueblo en la cumbre del monte, envíanos renovados a la vida de cada día. Que, guiados por ti, subamos siempre hacia tu Hijo. Ruega por nosotros ahora y siempre. Amén.
Oración final
Nuestra Señora de Arrate, venerada en tu santuario del monte sobre Eibar, al terminar esta novena te damos gracias por habernos acompañado estos nueve días. Tú, Inmaculada firme sobre la peña, condúcenos siempre a tu Hijo Jesucristo, único Salvador y Señor. No permitas que nuestra devoción se quede en sentimiento pasajero; hazla vida de fe, esperanza y caridad. Bendice a Eibar, a toda su comarca, a la Iglesia de San Sebastián y a cuantos te invocamos con amor. Y cuando termine nuestro camino en la tierra, muéstranos, después de este destierro, a Jesús, fruto bendito de tu vientre. Por Cristo, nuestro Señor. Amén.
Peticiones de la comunidad
- Por la Iglesia y por el Papa, para que, bajo la intercesión de la Virgen María, anuncien con fidelidad el Evangelio de Cristo. Roguemos al Señor.
- Por Eibar y por cuantos custodian el santuario de Arrate, para que su devoción fructifique en obras de caridad. Roguemos al Señor.
- Por los que suben cuesta arriba en la vida —los que sufren, trabajan y luchan—, para que no desfallezcan en su ascensión hacia Dios. Roguemos al Señor.
- Por los artistas y trabajadores, para que pongan sus dones al servicio del bien y de la belleza que conduce a Dios. Roguemos al Señor.
- Por los enfermos, los ancianos y las familias, para que, bajo el manto de María, vivan la fe y la esperanza. Roguemos al Señor.
- Por nuestros difuntos, para que la Señora de Arrate los presente ante su Hijo y alcancen la luz eterna. Roguemos al Señor.
Novena preparada por el equipo de rezaelrosario.org como material devocional original. Los datos históricos se ofrecen conforme a la tradición y al magisterio de la Iglesia; la devoción se dirige a Dios, y a María se le pide su intercesión.