Novena a Nuestra Señora de Cogullada
Fiesta en la Pascua de Pentecostés (lunes de Pentecostés) · Santuario de Cogullada (Zaragoza)
Nueve días de oración con la Virgen del canto del pájaro, venerada en su antiguo monasterio junto al río Gállego, a las afueras de Zaragoza.

Novena original de rezaelrosario.org. Las meditaciones y oraciones propias de esta página han sido preparadas expresamente para acompañar durante nueve días esta devoción. No son transcripción ni adaptación encubierta de ediciones ajenas.
Nuestra Señora de Cogullada, la Virgen del canto del pájaro
A las afueras de Zaragoza, junto al río Gállego, se levanta el antiguo monasterio de Nuestra Señora de Cogullada, uno de los santuarios marianos más entrañables de la ciudad. Su nombre no viene de un cogullo ni de un monte, sino de un pájaro: la «cogujada», la alondra crestada que abunda en las riberas del Gállego. Cuenta la tradición, recogida ya en el siglo XVII por Fray Diego Murillo, que una mujer humilde halló en el campo la imagen de la Virgen guiada por el canto de aquel ave; por eso la iconografía la representa con el Niño sosteniendo un pajarillo. La imagen venerada, talla de alabastro de la escuela aragonesa, evoca de cerca a la Virgen del Pilar. Su fiesta principal se celebra en la Pascua de Pentecostés, y una antiquísima cofradía mantiene viva la devoción desde tiempos remotos.
Al comenzar esta novena conviene recordar, con verdad y sencillez, que a la Virgen María no la adoramos: la adoración se debe únicamente a Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. A María la veneramos como Madre del Señor y Madre nuestra, y acudimos a su intercesión, que jamás se detiene en ella, sino que nos conduce a Cristo. Cuanto pidamos a la Señora de Cogullada en estos nueve días será para amar más a su Hijo, «haced lo que Él os diga» (Juan 2,5). Ella, que muestra al Niño, quiere conducirnos siempre a Cristo.
Datos esenciales de la advocación
- Advocación: Nuestra Señora de Cogullada, cuyo nombre deriva de la «cogujada» (alondra crestada) del relato tradicional del hallazgo.
- Lugar: monasterio de Nuestra Señora de Cogullada, extramuros de Zaragoza, junto al río Gállego (Aragón, España). Archidiócesis de Zaragoza.
- Imagen: talla de alabastro de la escuela aragonesa, de iconografía próxima a la Virgen del Pilar, con el Niño que porta un pajarillo en alusión a la cogujada.
- Tradición: una mujer humilde halló la imagen en el campo, guiada por el canto del ave; la tradición piadosa remonta la veneración a tiempos de San Braulio de Zaragoza (siglo VII).
- Santuario: conjunto conventual construido entre 1658 y 1663 junto a la ermita preexistente; custodiado por los capuchinos hasta la Desamortización de 1835 y, más tarde, por benedictinos; hoy el edificio pertenece a una fundación bancaria.
- Fiesta: se celebra en la Pascua de Pentecostés (el lunes de Pentecostés), con romería al monasterio; la mantiene una antiquísima cofradía con sede en el santuario.
Cómo prepararse para rezar la novena
La novena es un camino sereno de nueve días. Ante la Señora de Cogullada no buscamos un rito mágico, sino disponer el corazón a la conversión y a la confianza. Escoge un lugar y una hora fijos, aparta el ruido y prepárate como quien se acerca al santuario junto al río para encontrarse con su Madre. Si es posible, acompaña la oración con una imagen de la Virgen, una vela encendida y la Sagrada Escritura abierta.
Reza sin prisa, dejando que las palabras calen hondo. Trae cada día una intención concreta: por tu familia, por los enfermos, por los que trabajan y por la Iglesia entera. Recuerda que pedir la intercesión de María es pedir que ella, la primera creyente, ruegue por nosotros ante su Hijo; por eso toda súplica termina en Cristo, único Salvador. La devoción de Cogullada, humilde como el canto de un pájaro, nos enseña a reconocer a Dios en lo pequeño.
Si puedes, une a la novena la confesión y la comunión. Así la devoción no se queda en sentimiento, sino que fructifica en vida cristiana: caridad con el prójimo, paciencia en la prueba y esperanza firme. La Señora de Cogullada no busca admiradores, sino discípulos de su Hijo.
Orden propuesto para cada día
- En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
- Oración inicial para todos los días e invocación al Espíritu Santo.
- Lectura de la memoria histórica del día.
- Meditación pausada del tema propio de la jornada.
- Proclamación de la Palabra de Dios sugerida, en silencio orante.
- Formulación del propósito concreto del día.
- Oración del día a Nuestra Señora de Cogullada.
- Un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria, y la Salve final.
Oración inicial para todos los días
Dios y Padre nuestro, que has querido darnos en la Santísima Virgen María una Madre que nos guía hacia tu Hijo, mira con bondad a cuantos nos acogemos a la advocación de Nuestra Señora de Cogullada. Concédenos, por su intercesión, reconocer tu voz en lo humilde y lo pequeño, como el canto de un pájaro, y seguirte con corazón sencillo. Que estos nueve días nos preparen a vivir como hijos tuyos en la fe, la esperanza y la caridad. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Invocación al Espíritu Santo
Ven, Espíritu Santo, y llena el corazón de tus fieles; enciende en nosotros el fuego de tu amor. Tú que cubriste con tu sombra a la Virgen María para que el Verbo se hiciera carne, alcánzanos docilidad para escuchar la Palabra y fuerza para cumplirla. Enséñanos a orar como conviene, guía nuestra novena y haz que, con María, digamos siempre «hágase en mí según tu palabra» (Lucas 1,38). Amén.
Día primero — Dios en lo humilde
Memoria histórica
Cuenta la tradición, recogida por Fray Diego Murillo en 1616, que una mujer humilde, guiada por el canto de una cogujada —una modesta alondra de las riberas del Gállego—, halló en el campo la imagen de la Virgen. De aquel pájaro sencillo tomó su nombre la advocación de Cogullada.
Meditación
Más allá de la belleza del relato —tradición piadosa, no crónica histórica—, hay en él una verdad honda: Dios se sirve de lo pequeño y humilde para conducir las almas. El canto de un pájaro y una mujer sencilla bastan para que se descubra a la Madre. Así actúa Dios, que «escogió lo débil del mundo para confundir a lo fuerte». Pedir la intercesión de la Señora de Cogullada es pedir ojos que sepan reconocer a Dios en lo pequeño de cada día.
Palabra de Dios sugerida
«Dios escogió lo necio del mundo para confundir a los sabios, y lo débil del mundo para confundir a lo fuerte» (1 Corintios 1,27).
Propósito
Buscaré hoy a Dios en las cosas pequeñas y humildes, y daré gracias por un detalle sencillo de la jornada.
Oración del día
Señora de Cogullada, hallada por el canto humilde de un pájaro, enséñanos a reconocer a Dios en lo pequeño y a seguirle con corazón sencillo. Intercede por nosotros ante Cristo, que vive y reina por los siglos. Amén.
Día segundo — El Niño y el pajarillo
Memoria histórica
La imagen venerada representa a la Virgen sosteniendo al Niño Jesús, que porta en sus manos un pajarillo, en recuerdo de la cogujada del hallazgo. Es una iconografía tierna, cercana, que ha enamorado a generaciones de zaragozanos.
Meditación
El Niño que sostiene un pequeño pájaro nos habla de la Providencia de Dios, que cuida hasta del más humilde de los seres: «ni un pájaro cae en tierra sin que lo permita vuestro Padre». Si Dios cuida de las aves, cuánto más de nosotros. María nos muestra a ese Niño, Dios hecho pequeño, para enseñarnos la ternura del Padre. Pedir la intercesión de la Señora de Cogullada es aprender a abandonarnos, confiados, en la Providencia divina.
Palabra de Dios sugerida
«¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Y ni uno de ellos cae en tierra sin que lo permita vuestro Padre» (Mateo 10,29).
Propósito
Depositaré hoy en Dios una preocupación que me quita la paz, confiando en su Providencia.
Oración del día
Señora de Cogullada, que muestras al Niño con el pajarillo en sus manos, enséñanos a confiar en la Providencia del Padre, que cuida de las aves y mucho más de sus hijos. Ruega por nosotros ante tu Hijo. Amén.
Día tercero — María junto a la ciudad y el río
Memoria histórica
El santuario de Cogullada se alza extramuros de Zaragoza, junto al río Gállego, en un paraje que antaño fue campo y hoy roza la ciudad. Durante siglos ha sido lugar de romería y descanso para los zaragozanos, una Virgen cercana a la vida cotidiana y laboriosa de su pueblo.
Meditación
María no está lejos de nuestra vida ordinaria: está junto a la ciudad, junto al río, junto al trabajo de cada día. Como en Zaragoza vela la Virgen del Pilar, en Cogullada vela también la Madre sobre las faenas y fatigas de su gente. Pedir la intercesión de la Señora de Cogullada es pedir que la fe no quede encerrada en el templo, sino que impregne el trabajo, la casa y la calle.
Palabra de Dios sugerida
«Ya comáis, ya bebáis o hagáis lo que hagáis, hacedlo todo para gloria de Dios» (1 Corintios 10,31).
Propósito
Ofreceré hoy mi trabajo a Dios, haciéndolo con esmero y por amor, como oración.
Oración del día
Señora de Cogullada, Madre cercana junto a la ciudad y el río, santifica nuestro trabajo y nuestra vida diaria. Que todo lo hagamos para gloria de Dios. Intercede por nosotros ante tu Hijo. Amén.
Día cuarto — María junto a los enfermos
Memoria histórica
A lo largo de los siglos, los zaragozanos han acudido al santuario de Cogullada con el corazón cargado por la enfermedad, propia o de sus seres queridos, para encomendarse a la Virgen. Ante su venerable imagen de alabastro, los fieles han depositado siempre súplicas confiadas por los que sufren en el cuerpo o en el alma.
Meditación
En las bodas de Caná, María advierte la necesidad y acude a su Hijo: «no tienen vino». Así intercede por los enfermos: presenta ante Cristo nuestras carencias y nos remite a Él, «haced lo que Él os diga». No es ella quien sana, sino su Hijo; pero su intercesión de Madre nos alcanza fortaleza para llevar la cruz y esperanza para confiar, incluso cuando la salud no llega como quisiéramos.
Palabra de Dios sugerida
«La madre de Jesús le dijo: «No tienen vino»» (Juan 2,3).
Propósito
Rezaré hoy por un enfermo concreto y, si me es posible, le haré una visita, una llamada o un gesto de cercanía.
Oración del día
Señora de Cogullada, consuelo de los afligidos, lleva ante tu Hijo el clamor de los enfermos y de quienes los cuidan. Alcánzales alivio, paciencia y esperanza, y a nosotros, corazón compasivo. Que en la cruz reconozcamos el amor de Cristo, salud verdadera. Amén.
Día quinto — La devoción que persevera
Memoria histórica
La antiquísima cofradía de Nuestra Señora de Cogullada ha mantenido viva la devoción pese a los avatares de los siglos: la Desamortización de 1835, que expulsó a los capuchinos, y los cambios de titularidad del edificio. La fe del pueblo zaragozano no se apagó con las mudanzas de la historia.
Meditación
La perseverancia es prueba del amor verdadero. Una cofradía que sostiene el culto durante siglos, superando desamortizaciones y dificultades, proclama que la fe no se rinde. Cristo alabó a los que perseveran hasta el fin. Pedir la intercesión de la Señora de Cogullada es pedir constancia en la oración y fidelidad en la fe, también cuando las circunstancias cambian y arrecian las dificultades.
Palabra de Dios sugerida
«El que persevere hasta el final se salvará» (Mateo 24,13).
Propósito
Perseveraré hoy en un compromiso de oración o de caridad que me cueste mantener.
Oración del día
Señora de Cogullada, cuya devoción ha perseverado durante siglos, alcánzanos constancia en la fe y fidelidad en la oración. Que no nos rindamos ante las dificultades. Ruega por nosotros ante tu Hijo. Amén.
Día sexto — El Espíritu Santo y Pentecostés
Memoria histórica
La fiesta principal de Cogullada se celebra en la Pascua de Pentecostés, con romería al monasterio el lunes siguiente a la solemnidad. Así, la devoción a la Madre queda unida en Zaragoza a la venida del Espíritu Santo sobre la Iglesia.
Meditación
En Pentecostés, los discípulos estaban reunidos en oración con María cuando descendió el Espíritu. La Madre acompaña siempre a la Iglesia que nace del Espíritu. Que Cogullada celebre su fiesta en Pentecostés nos recuerda que toda auténtica devoción mariana desemboca en el Espíritu Santo, que nos hace hijos de Dios. Pedir la intercesión de la Señora de Cogullada es pedir que el Espíritu renueve nuestra vida.
Palabra de Dios sugerida
«Todos quedaron llenos del Espíritu Santo» (Hechos 2,4).
Propósito
Invocaré hoy al Espíritu Santo pidiéndole uno de sus dones que sienta que más necesito.
Oración del día
Señora de Cogullada, que reúnes a tu pueblo en la Pascua de Pentecostés, alcánzanos del Espíritu Santo sus dones y su fuego. Que, con María en oración, la Iglesia se renueve. Ruega por nosotros. Amén.
Día séptimo — María y el pilar de la fe
Memoria histórica
La imagen de Cogullada, de iconografía próxima a la Virgen del Pilar, enlaza esta devoción con la gran tradición mariana de Zaragoza, ciudad que venera a María como columna firme de su fe desde tiempos antiquísimos.
Meditación
María es «pilar» y columna que sostiene la fe del pueblo, no porque supla a Cristo, sino porque nos lleva a Él con firmeza inquebrantable. Como el Pilar de Zaragoza, la Señora de Cogullada nos invita a apoyar la vida en la fe. La verdadera columna es Cristo, y María es la que, firme al pie de la cruz, nos enseña a permanecer. Pedir su intercesión es pedir una fe que no se tambalee.
Palabra de Dios sugerida
«Junto a la cruz de Jesús estaba su madre» (Juan 19,25).
Propósito
Ante una dificultad, permaneceré hoy firme en la fe, sin ceder al desánimo, como María al pie de la cruz.
Oración del día
Señora de Cogullada, imagen de la Madre firme como columna de la fe, sostennos para que no nos tambaleemos en la prueba. Enséñanos a permanecer junto a la cruz de tu Hijo. Ruega por nosotros. Amén.
Día octavo — La familia y el hogar bajo su amparo
Memoria histórica
En Zaragoza y su entorno, la devoción a Cogullada se vive en familia: generaciones enteras han acudido en romería al santuario, han presentado a sus hijos ante la Virgen y han rezado juntos. El monasterio junto al Gállego ha sido, para tantos hogares, lugar de encuentro y de fe.
Meditación
Jesús creció en el hogar de Nazaret, sujeto a María y a José. En aquella familia sencilla aprendió, según su humanidad, a trabajar, a rezar y a amar. María, Madre del hogar, vela por nuestras familias y las encomienda a su Hijo. Pedir su intercesión por el matrimonio, los hijos, los ancianos y los que viven solos es confiar todos nuestros vínculos al amor de Dios.
Palabra de Dios sugerida
«Bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad… y Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres» (Lucas 2,51-52).
Propósito
Rezaré hoy por mi familia y procuraré un gesto de reconciliación o de ternura con alguien de mi hogar.
Oración del día
Señora de Cogullada, Madre de la Sagrada Familia, guarda bajo tu manto nuestros hogares. Alcánzanos de tu Hijo unidad, paciencia y perdón; consuela a los que viven solos y bendice a nuestros mayores. Que en cada familia reine Cristo. Amén.
Día noveno — Envío a la vida
Memoria histórica
La novena culmina mirando a la romería de Pentecostés, cuando los zaragozanos suben al santuario de Cogullada para honrar a su Madre. Terminada la fiesta, los fieles vuelven a su vida diaria, llevando en el alma la fe reavivada junto a la Virgen del canto del pájaro.
Meditación
La fiesta no es el final, sino el envío. Como los pastores de Belén, que «se volvieron dando gloria y alabanza a Dios», también nosotros, tras la novena, hemos de volver a la vida transformados. La Señora de Cogullada nos precede como Madre y como esperanza. Celebrar su memoria es comprometerse a vivir como hijos de Dios, atentos a su voz en lo pequeño de cada día.
Palabra de Dios sugerida
«Y los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían visto y oído» (Lucas 2,20).
Propósito
Llevaré el fruto de esta novena a mi vida cotidiana con una obra buena concreta, y acudiré, si puedo, a la Eucaristía.
Oración del día
Señora de Cogullada, que congregas a tu pueblo junto al Gállego, envíanos renovados a la vida de cada día. Que, guiados por ti, sepamos reconocer a Dios en lo humilde y seguirle con corazón sencillo. Ruega por nosotros ahora y siempre. Amén.
Oración final
Nuestra Señora de Cogullada, venerada en tu santuario junto al río Gállego, al terminar esta novena te damos gracias por habernos acompañado estos nueve días. Tú, que muestras al Niño con el pajarillo, condúcenos siempre a tu Hijo Jesucristo, único Salvador y Señor. No permitas que nuestra devoción se quede en sentimiento pasajero; hazla vida de fe, esperanza y caridad. Bendice a Zaragoza, a los cofrades y romeros de Cogullada, a la Iglesia que peregrina y a cuantos te invocamos con amor. Y cuando termine nuestro camino en la tierra, muéstranos, después de este destierro, a Jesús, fruto bendito de tu vientre. Por Cristo, nuestro Señor. Amén.
Peticiones de la comunidad
- Por la Iglesia y por el Papa, para que, bajo la intercesión de la Virgen María, anuncien con fidelidad el Evangelio de Cristo. Roguemos al Señor.
- Por Zaragoza y por la cofradía de Cogullada, para que su devoción fructifique en obras de caridad. Roguemos al Señor.
- Por quienes buscan a Dios y aún no lo encuentran, para que la Virgen los guíe, como a la mujer del relato, al encuentro de su Hijo. Roguemos al Señor.
- Por la renovación de la Iglesia en el Espíritu Santo, cuya fiesta celebra Cogullada, para que sea fiel y misionera. Roguemos al Señor.
- Por los enfermos, los ancianos y las familias, para que, bajo el amparo de María, vivan la fe y la esperanza. Roguemos al Señor.
- Por nuestros difuntos, para que la Señora de Cogullada los presente ante su Hijo y alcancen la luz eterna. Roguemos al Señor.
Novena preparada por el equipo de rezaelrosario.org como material devocional original. Los datos históricos se ofrecen conforme a la tradición y al magisterio de la Iglesia; la devoción se dirige a Dios, y a María se le pide su intercesión.