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Novena a Nuestra Señora de la Antigua de Orduña

Fiesta: 8 de mayo (Ochomayos) · Santuario de la Antigua (Orduña)

Nueve días de oración a Nuestra Señora de la Antigua, patrona de Orduña, venerada en su santuario al pie del Txarlazo.

Santuario de Nuestra Señora de la Antigua, en Orduña (Bizkaia)
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Novena original de rezaelrosario.org. Las meditaciones y oraciones propias de esta página han sido preparadas expresamente para acompañar durante nueve días esta devoción. No son transcripción ni adaptación encubierta de ediciones ajenas.

Nuestra Señora de la Antigua, la Madre de siempre que vela sobre Orduña

A los pies del imponente monte Txarlazo, en la ciudad vizcaína de Orduña (Urduña), se alza el santuario de Nuestra Señora de la Antigua, su patrona. La imagen es una talla gótica del siglo XIV, en madera de tilo, del tipo de las «Andra Mari»: la Virgen sentada en majestad, con el Niño que bendice. A sus pies aparece tallada una morera, en recuerdo de la tradición según la cual un pastor halló la imagen enredada en las ramas de aquel árbol. Su nombre, «la Antigua» —antes «Santa María la Vieja»—, ya se documenta a finales del siglo XIII, y habla de la antigüedad de una fe recibida de los mayores.

Al comenzar esta novena conviene recordar, con verdad y sencillez, que a la Virgen María no la adoramos: la adoración se debe únicamente a Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. A María la veneramos como Madre del Señor y Madre nuestra, y acudimos a su intercesión, que jamás se detiene en ella, sino que nos conduce a Cristo. Cuanto pidamos a la Señora de la Antigua en estos nueve días será para amar más a su Hijo, «haced lo que Él os diga» (Juan 2,5). Ella, Madre de siempre, quiere que guardemos y transmitamos la fe de los antiguos.

Datos esenciales de la advocación

  • Advocación: Nuestra Señora de la Antigua, patrona de Orduña (Urduña).
  • Lugar: santuario de Nuestra Señora de la Antigua, en Orduña (provincia de Bizkaia, País Vasco, España), al pie del monte Txarlazo; templo barroco del siglo XVIII, de planta de cruz latina.
  • Marco eclesial: diócesis de Vitoria.
  • Imagen: talla gótica del siglo XIV, en madera de tilo policromada, del tipo «Andra Mari»: la Virgen entronizada con el Niño, que sostiene un libro y bendice; a sus pies, una morera tallada, en alusión al lugar del hallazgo.
  • Historia: documentada desde finales del siglo XIII como «Santa María la Vieja», de donde deriva «la Antigua». Proclamada patrona de Orduña en 1639 y coronada canónicamente en 1930. En lo alto del Txarlazo se levantó en 1904 un gran monumento a la Virgen, con la morera y la imagen entre las ramas.
  • Fiesta: 8 de mayo, corazón de las fiestas patronales conocidas como los «Ochomayos» (Otxomaios); son tradicionales las romerías al monte Txarlazo.

Cómo prepararse para rezar la novena

La novena es un camino sereno de nueve días. Ante la Señora de la Antigua no buscamos un rito mágico, sino disponer el corazón a la conversión y a la confianza. Escoge un lugar y una hora fijos, aparta el ruido y prepárate como quien entra en el santuario, a los pies del Txarlazo, para encontrarse con su Madre. Si es posible, acompaña la oración con una imagen de la Virgen, una vela encendida y la Sagrada Escritura abierta.

Reza sin prisa, dejando que las palabras calen hondo. Trae cada día una intención concreta: por tu familia, por los enfermos, por tu ciudad y por la Iglesia entera. Recuerda que pedir la intercesión de María es pedir que ella, la primera creyente, ruegue por nosotros ante su Hijo; por eso toda súplica termina en Cristo, único Salvador. El nombre «la Antigua» nos invita a guardar y transmitir el tesoro de la fe recibida de los mayores.

Si puedes, une a la novena la confesión y la comunión. Así la devoción no se queda en sentimiento, sino que fructifica en vida cristiana: caridad con el prójimo, paciencia en la prueba y esperanza firme. La Señora de la Antigua no busca admiradores, sino discípulos de su Hijo.

Orden propuesto para cada día

  • En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
  • Oración inicial para todos los días e invocación al Espíritu Santo.
  • Lectura de la memoria histórica del día.
  • Meditación pausada del tema propio de la jornada.
  • Proclamación de la Palabra de Dios sugerida, en silencio orante.
  • Formulación del propósito concreto del día.
  • Oración del día a Nuestra Señora de la Antigua.
  • Un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria, y la Salve final.

Oración inicial para todos los días

Dios y Padre nuestro, que has querido darnos en la Santísima Virgen María una Madre que nos guía hacia tu Hijo, mira con bondad a cuantos nos acogemos a la advocación de Nuestra Señora de la Antigua. Concédenos, por su intercesión, guardar con fidelidad la fe recibida de nuestros mayores y transmitirla a los que vienen detrás. Que estos nueve días nos preparen a vivir como hijos tuyos en la fe, la esperanza y la caridad. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Invocación al Espíritu Santo

Ven, Espíritu Santo, y llena el corazón de tus fieles; enciende en nosotros el fuego de tu amor. Tú que cubriste con tu sombra a la Virgen María para que el Verbo se hiciera carne, alcánzanos docilidad para escuchar la Palabra y fuerza para cumplirla. Enséñanos a orar como conviene, guía nuestra novena y haz que, con María, digamos siempre «hágase en mí según tu palabra» (Lucas 1,38). Amén.

Día primero — La fe de siempre

Memoria histórica

El nombre «la Antigua» —antes «Santa María la Vieja»— se documenta ya a finales del siglo XIII, y expresa la antigüedad de una devoción que atraviesa los siglos. Generaciones de orduñeses han venerado a la misma Madre, transmitiéndose de padres a hijos la fe recibida.

Meditación

La fe no es una novedad que cada uno inventa, sino un tesoro antiguo que se recibe y se transmite. San Pablo recordaba a Timoteo la fe «que tuvieron tu abuela y tu madre». Honrar a «la Antigua» es agradecer esa herencia de fe que nos precede y compromete. Pedir su intercesión es pedir fidelidad a la fe de siempre, la de la Iglesia, y valor para transmitirla, sin dejarnos arrastrar por las modas pasajeras.

Palabra de Dios sugerida

«Me acuerdo de la fe sincera que hay en ti, la misma que tuvieron tu abuela Loide y tu madre Eunice» (2 Timoteo 1,5).

Propósito

Daré gracias por quienes me transmitieron la fe y buscaré transmitirla yo con una palabra o un gesto sencillo.

Oración del día

Señora de la Antigua, Madre de siempre, ayúdanos a guardar con fidelidad la fe recibida de nuestros mayores y a transmitirla a los que vienen detrás. Que no la cambiemos por las modas del mundo. Intercede por nosotros ante Cristo, que vive y reina por los siglos. Amén.

Día segundo — Hallada por un pastor, en la morera

Memoria histórica

La tradición cuenta que un pastor halló la imagen de la Señora de la Antigua enredada en las ramas de una morera, al pie del monte Txarlazo. Por eso, a los pies de la talla y en el gran monumento de la cumbre, aparece esculpida aquella morera. La Iglesia distingue siempre, con prudencia, la piadosa leyenda del dato histórico; pero el signo del pastor y del árbol ha quedado unido a la fe de Orduña.

Meditación

Dios se manifiesta a los sencillos y se sirve de lo humilde: un pastor, un árbol. Como a los pastores de Belén, revela su gracia a los pequeños. Que la Virgen se deje hallar en un árbol del monte expresa que Dios sale al encuentro del hombre en lo cotidiano. Pedir la intercesión de la Señora de la Antigua es pedir un corazón sencillo, capaz de reconocer a Dios en los signos humildes de cada día.

Palabra de Dios sugerida

«Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque… se las has revelado a la gente sencilla» (Mateo 11,25).

Propósito

Buscaré hoy a Dios en un signo sencillo de mi jornada —la naturaleza, un encuentro, un trabajo— y le daré gracias.

Oración del día

Señora de la Antigua, hallada según la tradición por un pastor en la morera del monte, alcánzanos un corazón sencillo que sepa reconocer a Dios en lo humilde. Intercede por nosotros ante Cristo. Amén.

Día tercero — La Virgen en la cumbre

Memoria histórica

En 1904 se erigió, al borde del cantil del monte Txarlazo, un gran monumento a la Señora de la Antigua, que representa la morera con la imagen de la Virgen entre las ramas. Desde entonces, la Virgen vela desde la cumbre sobre la ciudad de Orduña, y los fieles suben al monte en romería a saludarla.

Meditación

«Levanto mis ojos a los montes: ¿de dónde me vendrá el auxilio? El auxilio me viene del Señor.» La Virgen en la cumbre es imagen de la que, desde lo alto, intercede y vela por su pueblo, y de la que nos invita a elevar el corazón hacia Dios. Subir al monte es imagen del ascenso interior del alma. Pedir la intercesión de la Señora de la Antigua es pedir que ella, centinela desde la altura, nos guarde y nos ayude a buscar las cosas de arriba.

Palabra de Dios sugerida

«Levanto mis ojos a los montes: ¿de dónde me vendrá el auxilio? El auxilio me viene del Señor» (Salmo 121,1-2).

Propósito

En algún momento de agobio, elevaré hoy el corazón a Dios con una breve oración, en vez de quedarme en la queja.

Oración del día

Señora de la Antigua, que velas desde la cumbre del Txarlazo, guarda a tu pueblo y eleva nuestro corazón hacia Dios. Que busquemos siempre las cosas de arriba. Ruega por nosotros ante tu Hijo. Amén.

Día cuarto — María junto a los enfermos

Memoria histórica

A lo largo de los siglos, los vecinos de Orduña han acudido al santuario de la Antigua con el corazón cargado por la enfermedad, propia o de sus seres queridos, para encomendarse a la Virgen. Ante su imagen, los fieles han depositado siempre súplicas confiadas por los que sufren en el cuerpo o en el alma.

Meditación

En las bodas de Caná, María advierte la necesidad y acude a su Hijo: «no tienen vino». Así intercede por los enfermos: presenta ante Cristo nuestras carencias y nos remite a Él, «haced lo que Él os diga». No es ella quien sana, sino su Hijo; pero su intercesión de Madre nos alcanza fortaleza para llevar la cruz y esperanza para confiar, incluso cuando la salud no llega como quisiéramos.

Palabra de Dios sugerida

«La madre de Jesús le dijo: «No tienen vino»» (Juan 2,3).

Propósito

Rezaré hoy por un enfermo concreto y, si me es posible, le haré una visita, una llamada o un gesto de cercanía.

Oración del día

Señora de la Antigua, consuelo de los afligidos, lleva ante tu Hijo el clamor de los enfermos y de quienes los cuidan. Alcánzales alivio, paciencia y esperanza, y a nosotros, corazón compasivo. Que en la cruz reconozcamos el amor de Cristo, salud verdadera. Amén.

Día quinto — La fe de un pueblo

Memoria histórica

La devoción a la Antigua es símbolo de protección y de memoria colectiva para Orduña. El 8 de mayo, en los «Ochomayos», la ciudad entera se vuelca en torno a su Patrona en su fiesta más querida, expresión de una fe popular arraigada desde la Edad Media.

Meditación

La fe de un pueblo, transmitida en las fiestas, las romerías y la vida cotidiana, es un tesoro que agrada a Dios. En la sencillez de la devoción popular late a menudo una fe más honda que la de la sabiduría orgullosa. Honrar a María es confesar la fe en Cristo que ella nos entregó. Pedir la intercesión de la Señora de la Antigua es pedir que la fe de Orduña, y la nuestra, no se enfríe ni se pierda, sino que crezca en obras.

Palabra de Dios sugerida

«Mantengamos firme la confesión de la esperanza, pues es fiel el que ha prometido» (Hebreos 10,23).

Propósito

Viviré hoy mi fe con coherencia también en público, sin avergonzarme de ella, y la manifestaré en una obra de caridad.

Oración del día

Señora de la Antigua, protección y memoria de Orduña, guarda y aviva la fe de tu pueblo. Que nunca se apague la lámpara encendida por nuestros mayores. Intercede ante tu Hijo para que seamos testigos fieles del Evangelio. Amén.

Día sexto — La esperanza que no defrauda

Memoria histórica

La devoción a la Señora de la Antigua, arraigada desde la Edad Media, ha atravesado los siglos y se ha renovado una y otra vez: del santuario barroco del siglo XVIII al monumento del Txarlazo de 1904 y a la coronación de 1930. La fe de Orduña no se ha apagado con el tiempo.

Meditación

La esperanza cristiana no es optimismo ingenuo, sino certeza fundada en Cristo resucitado. Una devoción tan antigua y tan viva proclama que la fe no muere. La Señora de la Antigua, Madre de siempre, nos alienta a esperar en Dios «que no defrauda», también en nuestras noches personales.

Palabra de Dios sugerida

«La esperanza no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones» (Romanos 5,5).

Propósito

Ante un motivo de desánimo, renovaré hoy un acto de esperanza, poniendo el futuro en las manos de Dios.

Oración del día

Señora de la Antigua, venerada por siglos y siempre viva, sostén nuestra esperanza cuando arrecie la prueba. Enséñanos a esperar en Dios contra toda desilusión. Intercede por nosotros, para que participemos un día de la gloria de Cristo resucitado. Amén.

Día séptimo — María, humilde y coronada

Memoria histórica

En 1930, la Señora de la Antigua fue coronada canónicamente, reconociéndose así públicamente su realeza de Madre de Dios y su patronazgo sobre Orduña, que ya la había proclamado su patrona en 1639. La corona no la ensalza por poder terreno, sino que confiesa su dignidad de Madre del Rey.

Meditación

María es Reina porque es Madre del Rey, y su realeza es servicio, como la de su Hijo, que «no vino a ser servido, sino a servir». La corona de la Señora de la Antigua remite a la corona de gloria que Dios da a los humildes. Honrar a María coronada es aprender de su humildad: cuanto más se abajó, más la exaltó el Señor. También nosotros seremos elevados si servimos.

Palabra de Dios sugerida

«Derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes» (Lucas 1,52).

Propósito

Practicaré hoy un acto de humildad concreto: ceder, callar una réplica o reconocer un error.

Oración del día

Señora de la Antigua, Reina coronada y humilde servidora, enséñanos que la verdadera grandeza está en servir. Que aprendamos de tu humildad y nos dejemos exaltar por Dios. Ruega por nosotros ante Cristo, Rey del universo. Amén.

Día octavo — La familia y el hogar bajo su amparo

Memoria histórica

En Orduña, la devoción a la Antigua se vive en familia: generaciones enteras han presentado a sus hijos ante la Patrona, han rezado juntos y han subido al Txarlazo en romería como quien camina con su Madre. El santuario ha sido, para tantos hogares orduñeses, el corazón de la vida cristiana familiar.

Meditación

Jesús creció en el hogar de Nazaret, sujeto a María y a José. En aquella familia sencilla aprendió, según su humanidad, a trabajar, a rezar y a amar. María, Madre del hogar, vela por nuestras familias y las encomienda a su Hijo. Pedir su intercesión por el matrimonio, los hijos, los ancianos y los que viven solos es confiar todos nuestros vínculos al amor de Dios.

Palabra de Dios sugerida

«Bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad… y Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres» (Lucas 2,51-52).

Propósito

Rezaré hoy por mi familia y procuraré un gesto de reconciliación o de ternura con alguien de mi hogar.

Oración del día

Señora de la Antigua, Madre de la Sagrada Familia, guarda bajo tu manto nuestros hogares. Alcánzanos de tu Hijo unidad, paciencia y perdón; consuela a los que viven solos y bendice a nuestros mayores. Que en cada familia reine Cristo. Amén.

Día noveno — Envío a la vida, en los Ochomayos

Memoria histórica

La novena culmina en la fiesta del 8 de mayo, los «Ochomayos», cuando Orduña honra con alegría a su Patrona. Terminada la fiesta, los orduñeses vuelven a su vida diaria, llevando en el alma la fe reavivada y la protección de su Madre de siempre.

Meditación

La fiesta no es el final, sino el envío. Como los pastores de Belén, que «se volvieron dando gloria y alabanza a Dios», también nosotros, tras la novena, hemos de volver a la vida transformados. La Señora de la Antigua, centinela desde la cumbre, nos precede como Madre y como esperanza. Celebrar su memoria es comprometerse a vivir como hijos de Dios, fieles a la fe de siempre, camino de la vida eterna.

Palabra de Dios sugerida

«Y los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían visto y oído» (Lucas 2,20).

Propósito

Llevaré el fruto de esta novena a mi vida cotidiana con una obra buena concreta, y acudiré, si puedo, a la Eucaristía.

Oración del día

Señora de la Antigua, que reúnes a Orduña en tu fiesta, envíanos renovados a la vida de cada día. Que la fe de siempre, reavivada junto a ti, dé fruto en obras. Caminando tras de ti, lleguemos a la Pascua eterna de tu Hijo. Ruega por nosotros ahora y siempre. Amén.

Oración final

Nuestra Señora de la Antigua, patrona de Orduña, al terminar esta novena te damos gracias por habernos acompañado estos nueve días desde tu santuario, a los pies del Txarlazo. Tú, Madre de siempre que velas desde la cumbre, condúcenos siempre a tu Hijo Jesucristo, único Salvador y Señor. No permitas que nuestra devoción se quede en sentimiento pasajero; hazla vida de fe, esperanza y caridad. Bendice a la ciudad de Orduña, a la Iglesia de Vitoria y a cuantos te invocamos con amor. Y cuando termine nuestro camino en la tierra, muéstranos, después de este destierro, a Jesús, fruto bendito de tu vientre. Por Cristo, nuestro Señor. Amén.

Peticiones de la comunidad

  • Por la Iglesia y por el Papa, para que, bajo la intercesión de la Virgen María, anuncien con fidelidad el Evangelio de Cristo. Roguemos al Señor.
  • Por la ciudad de Orduña y por cuantos custodian el santuario de la Antigua, para que su devoción fructifique en obras de caridad. Roguemos al Señor.
  • Por que sepamos guardar y transmitir la fe recibida de nuestros mayores. Roguemos al Señor.
  • Por los enfermos, los ancianos y los que sufren en soledad, para que encuentren en Dios consuelo y en María cercanía maternal. Roguemos al Señor.
  • Por las familias, para que sean hogares de fe, perdón y ternura a imagen de la casa de Nazaret. Roguemos al Señor.
  • Por nuestros difuntos, para que la Señora de la Antigua los presente ante su Hijo y alcancen la luz eterna. Roguemos al Señor.

Novena preparada por el equipo de rezaelrosario.org como material devocional original. Los datos históricos se ofrecen conforme a la tradición y al magisterio de la Iglesia; la devoción se dirige a Dios, y a María se le pide su intercesión.