Novena a Nuestra Señora de los Remedios de Mondoñedo
Fiesta: 9 de septiembre (domingo siguiente al 8) · Santuario dos Remedios (Mondoñedo)
Nueve días de oración a Nuestra Señora de los Remedios, patrona de Mondoñedo y de su diócesis, venerada en su santuario barroco.

Novena original de rezaelrosario.org. Las meditaciones y oraciones propias de esta página han sido preparadas expresamente para acompañar durante nueve días esta devoción. No son transcripción ni adaptación encubierta de ediciones ajenas.
Nuestra Señora de los Remedios, auxilio y descanso del caminante en Mondoñedo
A la entrada de la vieja ciudad episcopal de Mondoñedo, en Lugo, junto a una alameda centenaria, se alza el santuario de Nuestra Señora de los Remedios, patrona de la ciudad y de la diócesis de Mondoñedo-Ferrol. Nacido en 1558 como humilde ermita que servía de hospedería a los peregrinos que se dirigían a Santiago, el actual templo barroco se levantó entre 1733 y 1738 por encargo del obispo Sarmiento, y guarda en su retablo dorado la venerada talla de la Virgen. Advocación de «Remedios», la ciudad la ha invocado siempre como auxilio en el peligro y remedio de sus necesidades.
Al comenzar esta novena conviene recordar, con verdad y sencillez, que a la Virgen María no la adoramos: la adoración se debe únicamente a Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. A María la veneramos como Madre del Señor y Madre nuestra, y acudimos a su intercesión, que jamás se detiene en ella, sino que nos conduce a Cristo. Cuanto pidamos a la Señora de los Remedios en estos nueve días será para amar más a su Hijo, «haced lo que Él os diga» (Juan 2,5). Ella, remedio de los afligidos, quiere alcanzarnos el auxilio de Dios en toda necesidad.
Datos esenciales de la advocación
- Advocación: Nuestra Señora de los Remedios (Nosa Señora dos Remedios), patrona de Mondoñedo.
- Lugar: santuario de los Remedios, a la entrada de Mondoñedo, junto a la Alameda de los Remedios (provincia de Lugo, Galicia, España); templo barroco de planta de cruz latina, iglesia parroquial desde 1895.
- Marco eclesial: diócesis de Mondoñedo-Ferrol, de la que es patrona.
- Historia: ermita levantada en 1558, que servía de hospedería a los peregrinos del Camino; el templo actual se construyó entre 1733 y 1738 por encargo del obispo Sarmiento. Alberga la talla barroca de la Virgen en su retablo dorado, y conserva un rico tesoro textil bordado en Cantón (China).
- Devoción: invocada también como patrona del mar por las gentes de la costa cantábrica; según la tradición, un marino salvado de un naufragio en el siglo XVIII costeó en agradecimiento las ricas sedas del santuario.
- Fiesta: 9 de septiembre, trasladada habitualmente al domingo siguiente al 8; las fiestas de Os Remedios, precedidas de novena, se celebran en torno a esas fechas con solemne procesión.
Cómo prepararse para rezar la novena
La novena es un camino sereno de nueve días. Ante la Señora de los Remedios no buscamos un rito mágico, sino disponer el corazón a la conversión y a la confianza. Escoge un lugar y una hora fijos, aparta el ruido y prepárate como quien entra en el santuario para encontrarse con su Madre. Si es posible, acompaña la oración con una imagen de la Virgen, una vela encendida y la Sagrada Escritura abierta.
Reza sin prisa, dejando que las palabras calen hondo. Trae cada día una intención concreta: por tu familia, por los enfermos, por los que viven del mar y por la Iglesia entera. Recuerda que pedir la intercesión de María es pedir que ella, la primera creyente, ruegue por nosotros ante su Hijo; por eso toda súplica termina en Cristo, único Salvador. El nombre «Remedios» nos invita a acudir a la Virgen con confianza en toda necesidad, esperando de Dios el auxilio.
Si puedes, une a la novena la confesión y la comunión. Así la devoción no se queda en sentimiento, sino que fructifica en vida cristiana: caridad con el prójimo, paciencia en la prueba y esperanza firme. La Señora de los Remedios no busca admiradores, sino discípulos de su Hijo.
Orden propuesto para cada día
- En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
- Oración inicial para todos los días e invocación al Espíritu Santo.
- Lectura de la memoria histórica del día.
- Meditación pausada del tema propio de la jornada.
- Proclamación de la Palabra de Dios sugerida, en silencio orante.
- Formulación del propósito concreto del día.
- Oración del día a Nuestra Señora de los Remedios.
- Un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria, y la Salve final.
Oración inicial para todos los días
Dios y Padre nuestro, que has querido darnos en la Santísima Virgen María una Madre que nos guía hacia tu Hijo, mira con bondad a cuantos nos acogemos a la advocación de Nuestra Señora de los Remedios. Concédenos, por su intercesión, acudir a ti con confianza en toda necesidad, seguros de que tú eres nuestro auxilio y remedio. Que estos nueve días nos preparen a vivir como hijos tuyos en la fe, la esperanza y la caridad. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Invocación al Espíritu Santo
Ven, Espíritu Santo, y llena el corazón de tus fieles; enciende en nosotros el fuego de tu amor. Tú que cubriste con tu sombra a la Virgen María para que el Verbo se hiciera carne, alcánzanos docilidad para escuchar la Palabra y fuerza para cumplirla. Enséñanos a orar como conviene, guía nuestra novena y haz que, con María, digamos siempre «hágase en mí según tu palabra» (Lucas 1,38). Amén.
Día primero — Remedio en la necesidad
Memoria histórica
La advocación de «Remedios» expresa el corazón de esta devoción: María como auxilio y remedio de los que están en apuro. Durante siglos, las gentes de Mondoñedo y de toda la diócesis han acudido a este santuario para pedir el remedio de sus males, confiando en la intercesión de su Madre.
Meditación
En las bodas de Caná, cuando faltó el vino, María advirtió la necesidad y acudió a su Hijo. Ella no obra por sí misma el remedio, sino que nos remite a Cristo: «haced lo que Él os diga». La Virgen es «socorro de los cristianos» porque nos lleva al único que puede socorrernos de verdad. Pedir la intercesión de la Señora de los Remedios es aprender a acudir a Dios con confianza en toda necesidad, por medio de su Madre.
Palabra de Dios sugerida
«La madre de Jesús le dijo: «No tienen vino»» (Juan 2,3).
Propósito
Presentaré hoy a Dios, por medio de María, una necesidad concreta mía o de otros, con confianza filial.
Oración del día
Señora de los Remedios, auxilio de los que están en apuro, alcánzanos de tu Hijo el remedio de nuestros males. Enséñanos a acudir a Dios con confianza en toda necesidad. Intercede por nosotros ante Cristo, que vive y reina por los siglos. Amén.
Día segundo — La Madre que acoge al peregrino
Memoria histórica
La ermita primitiva de los Remedios, de 1558, servía de hospedería a los peregrinos que, por el Camino del Norte, se dirigían a Santiago de Compostela. Así, desde su origen, la Virgen de los Remedios se hizo Madre que acoge, alimenta y da descanso al caminante fatigado.
Meditación
La hospitalidad es una virtud muy querida por Dios: «no os olvidéis de la hospitalidad; gracias a ella, algunos hospedaron a ángeles sin saberlo». Acoger al peregrino, al forastero, al necesitado, es acoger a Cristo mismo. María, que acogió en su seno al Salvador, es modelo de esa acogida. Pedir la intercesión de la Señora de los Remedios es pedir un corazón hospitalario, que abra la puerta al que llega cansado, como su santuario abrió la suya a los peregrinos.
Palabra de Dios sugerida
«No os olvidéis de la hospitalidad; gracias a ella, algunos, sin saberlo, hospedaron a ángeles» (Hebreos 13,2).
Propósito
Practicaré hoy la hospitalidad con alguien: acogeré con calidez a quien llegue o llame, o ayudaré a un forastero o necesitado.
Oración del día
Señora de los Remedios, que en tu santuario acogiste a los peregrinos del Camino, haznos hospitalarios con el que llega cansado. Que en el forastero y el necesitado sepamos acoger a tu Hijo. Ruega por nosotros ante Cristo. Amén.
Día tercero — Estrella del mar cantábrico
Memoria histórica
La Señora de los Remedios ha sido invocada como patrona del mar por las gentes de la costa, y hubo navíos que llevaron su nombre. La tradición cuenta que un marino, salvado de un naufragio en el siglo XVIII, costeó en agradecimiento las ricas sedas bordadas en Cantón que aún guarda el santuario.
Meditación
La tradición cristiana llama a María «estrella del mar», la que guía al navegante hacia el puerto seguro que es Cristo. El marino salvado que ofreció lo mejor a su Virgen desde la lejana China es imagen de la gratitud del que, librado del naufragio, no olvida el beneficio. Pedir la intercesión de la Señora de los Remedios es pedir que ella nos guíe en las tempestades de la vida y nos enseñe a agradecer, como aquel marinero, los auxilios recibidos.
Palabra de Dios sugerida
«Se alegraron de aquella bonanza, y él los condujo al puerto deseado» (Salmo 107,30).
Propósito
Rezaré hoy por los que viven del mar, y daré gracias a Dios por un peligro del que me libró en el pasado.
Oración del día
Señora de los Remedios, estrella del mar, guía a los navegantes al puerto seguro que es tu Hijo, y enséñanos a agradecer los auxilios recibidos. Ampara a las gentes del mar. Ruega por nosotros ante Cristo. Amén.
Día cuarto — María junto a los enfermos
Memoria histórica
A lo largo de los siglos, los fieles de Mondoñedo y de la diócesis han acudido al santuario de los Remedios con el corazón cargado por la enfermedad, propia o de sus seres queridos, para encomendarse a la Virgen. Ante su imagen, los fieles han depositado siempre súplicas confiadas por los que sufren en el cuerpo o en el alma.
Meditación
En las bodas de Caná, María advierte la necesidad y acude a su Hijo: «no tienen vino». Así intercede por los enfermos: presenta ante Cristo nuestras carencias y nos remite a Él, «haced lo que Él os diga». No es ella quien sana, sino su Hijo; pero su intercesión de Madre nos alcanza fortaleza para llevar la cruz y esperanza para confiar, incluso cuando la salud no llega como quisiéramos.
Palabra de Dios sugerida
«La madre de Jesús le dijo: «No tienen vino»» (Juan 2,3).
Propósito
Rezaré hoy por un enfermo concreto y, si me es posible, le haré una visita, una llamada o un gesto de cercanía.
Oración del día
Señora de los Remedios, consuelo de los afligidos, lleva ante tu Hijo el clamor de los enfermos y de quienes los cuidan. Alcánzales alivio, paciencia y esperanza, y a nosotros, corazón compasivo. Que en la cruz reconozcamos el amor de Cristo, salud verdadera. Amén.
Día quinto — Ofrecer a Dios lo mejor
Memoria histórica
El santuario de los Remedios guarda un rico tesoro: siete retablos, el mayor dorado, y un conjunto de sedas y ornamentos bordados en Cantón, ofrecidos según la tradición por un devoto agradecido. La belleza del conjunto barroco expresa el deseo de ofrecer a la Madre, y por ella a Dios, lo más hermoso.
Meditación
María, en Betania, fue testigo de cómo una mujer derramó sobre Jesús un perfume carísimo, y Él la defendió: «ha hecho una obra buena conmigo». Ofrecer a Dios lo mejor, sin cálculo mezquino, es propio del amor. La belleza del arte sagrado no es lujo vano, sino gratitud hecha ofrenda. Pedir la intercesión de la Señora de los Remedios es pedir un corazón generoso, que dé a Dios lo mejor de sí: el tiempo, los talentos, el amor.
Palabra de Dios sugerida
«Dejadla: ha hecho conmigo una obra buena» (Marcos 14,6).
Propósito
Ofreceré hoy a Dios lo mejor de mí en algo concreto: mi mejor esfuerzo, mi tiempo, un don que suelo reservarme.
Oración del día
Señora de los Remedios, a quien tu pueblo ofreció lo más hermoso, alcánzanos un corazón generoso que dé a Dios lo mejor de sí. Que no le regateemos nuestro amor. Ruega por nosotros ante tu Hijo. Amén.
Día sexto — La esperanza que no defrauda
Memoria histórica
Desde la ermita de 1558 hasta el gran templo barroco del siglo XVIII, y hasta hoy, la devoción a la Señora de los Remedios ha permanecido viva en Mondoñedo, cuidada y embellecida por generaciones de fieles. Cada septiembre, la ciudad se vuelca en las fiestas de su Patrona.
Meditación
La esperanza cristiana no es optimismo ingenuo, sino certeza fundada en Cristo resucitado. Una devoción que perdura siglos y se renueva de generación en generación proclama que la fe no muere. La Señora de los Remedios, auxilio constante de su pueblo, nos alienta a esperar en Dios «que no defrauda», también en nuestras noches personales.
Palabra de Dios sugerida
«La esperanza no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones» (Romanos 5,5).
Propósito
Ante un motivo de desánimo, renovaré hoy un acto de esperanza, poniendo el futuro en las manos de Dios.
Oración del día
Señora de los Remedios, auxilio de tu pueblo por siglos, sostén nuestra esperanza cuando arrecie la prueba. Enséñanos a esperar en Dios contra toda desilusión. Intercede por nosotros, para que participemos un día de la gloria de Cristo resucitado. Amén.
Día séptimo — Madre de toda una diócesis
Memoria histórica
La devoción a la Señora de los Remedios trasciende la ciudad de Mondoñedo y abarca toda la diócesis de Mondoñedo-Ferrol, de la que es patrona. Bajo su amparo se reúne un amplio territorio de tierras y de mar, de ciudades y de aldeas, unido en la fe a una misma Madre.
Meditación
Desde la cruz, Jesús dio a María como Madre a todos los hombres. Bajo su maternidad, un pueblo entero —una diócesis— se reconoce familia. Una Madre común hace hermanos a los hijos de distintos lugares. Pedir la intercesión de la Señora de los Remedios es rezar por toda la Iglesia local, por sus pastores y fieles, y trabajar por la unión y la caridad entre todos.
Palabra de Dios sugerida
«Luego dice al discípulo: «Ahí tienes a tu madre»» (Juan 19,27).
Propósito
Rezaré hoy por mi diócesis, por su obispo y sacerdotes, y por la unión y la caridad entre los fieles.
Oración del día
Señora de los Remedios, Madre de toda tu diócesis, reúnenos bajo tu manto en la fe y la caridad. Que, hijos de una misma Madre, vivamos como hermanos. Ruega por nosotros ante tu Hijo. Amén.
Día octavo — La familia y el hogar bajo su amparo
Memoria histórica
En Mondoñedo y en su comarca, la devoción a los Remedios se vive en familia: generaciones enteras han presentado a sus hijos ante la Patrona, han rezado juntos y han acudido a sus fiestas de septiembre como quien vuelve a casa. El santuario ha sido, para tantos hogares mindonienses, el corazón de la vida cristiana familiar.
Meditación
Jesús creció en el hogar de Nazaret, sujeto a María y a José. En aquella familia sencilla aprendió, según su humanidad, a trabajar, a rezar y a amar. María, Madre del hogar, vela por nuestras familias y las encomienda a su Hijo. Pedir su intercesión por el matrimonio, los hijos, los ancianos y los que viven solos es confiar todos nuestros vínculos al amor de Dios.
Palabra de Dios sugerida
«Bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad… y Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres» (Lucas 2,51-52).
Propósito
Rezaré hoy por mi familia y procuraré un gesto de reconciliación o de ternura con alguien de mi hogar.
Oración del día
Señora de los Remedios, Madre de la Sagrada Familia, guarda bajo tu manto nuestros hogares. Alcánzanos de tu Hijo unidad, paciencia y perdón; consuela a los que viven solos y bendice a nuestros mayores. Que en cada familia reine Cristo. Amén.
Día noveno — Envío desde el santuario a la vida
Memoria histórica
La novena culmina en las fiestas de septiembre, cuando Mondoñedo honra a su Patrona con solemne procesión. Terminada la fiesta, los fieles vuelven a su vida diaria, llevando en el alma la fe reavivada y el auxilio recibido junto a su Madre.
Meditación
La fiesta no es el final, sino el envío. Como los pastores de Belén, que «se volvieron dando gloria y alabanza a Dios», también nosotros, tras la novena, hemos de volver a la vida transformados. La Señora de los Remedios, auxilio del caminante, nos precede como Madre y como esperanza. Celebrar su memoria es comprometerse a vivir como hijos de Dios, peregrinos hacia la patria eterna.
Palabra de Dios sugerida
«Y los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían visto y oído» (Lucas 2,20).
Propósito
Llevaré el fruto de esta novena a mi vida cotidiana con una obra buena concreta, y acudiré, si puedo, a la Eucaristía.
Oración del día
Señora de los Remedios, que reúnes a Mondoñedo en tu santuario, envíanos renovados a la vida de cada día. Que el auxilio recibido junto a ti nos acompañe en el camino. Peregrinando tras de ti, lleguemos a la Pascua eterna de tu Hijo. Ruega por nosotros ahora y siempre. Amén.
Oración final
Nuestra Señora de los Remedios, patrona de Mondoñedo y de su diócesis, al terminar esta novena te damos gracias por habernos acompañado estos nueve días desde tu santuario. Tú, remedio de los afligidos y amparo del caminante y del que va por mar, condúcenos siempre a tu Hijo Jesucristo, único Salvador y Señor. No permitas que nuestra devoción se quede en sentimiento pasajero; hazla vida de fe, esperanza y caridad. Bendice a Mondoñedo, a la tierra de Galicia, a la Iglesia de Mondoñedo-Ferrol y a cuantos te invocamos con amor. Y cuando termine nuestro camino en la tierra, muéstranos, después de este destierro, a Jesús, fruto bendito de tu vientre. Por Cristo, nuestro Señor. Amén.
Peticiones de la comunidad
- Por la Iglesia y por el Papa, para que, bajo la intercesión de la Virgen María, anuncien con fidelidad el Evangelio de Cristo. Roguemos al Señor.
- Por Mondoñedo, por su diócesis y por cuantos custodian el santuario de los Remedios, para que su devoción fructifique en obras de caridad. Roguemos al Señor.
- Por los peregrinos y por los que viven del mar, para que la Virgen los acoja, los guíe y los conduzca al puerto seguro. Roguemos al Señor.
- Por los enfermos, los ancianos y los que sufren en soledad, para que encuentren en Dios consuelo y en María cercanía maternal. Roguemos al Señor.
- Por las familias, para que sean hogares de fe, perdón y ternura a imagen de la casa de Nazaret. Roguemos al Señor.
- Por nuestros difuntos, para que la Señora de los Remedios los presente ante su Hijo y alcancen la luz eterna. Roguemos al Señor.
Novena preparada por el equipo de rezaelrosario.org como material devocional original. Los datos históricos se ofrecen conforme a la tradición y al magisterio de la Iglesia; la devoción se dirige a Dios, y a María se le pide su intercesión.