Novena a Nuestra Señora del Coro
Fiesta: 15 de agosto (Asunción) · Basílica de Santa María del Coro (San Sebastián)
Nueve días de oración a Nuestra Señora del Coro, patrona de San Sebastián, venerada en su basílica de la Parte Vieja.

Novena original de rezaelrosario.org. Las meditaciones y oraciones propias de esta página han sido preparadas expresamente para acompañar durante nueve días esta devoción. No son transcripción ni adaptación encubierta de ediciones ajenas.
Nuestra Señora del Coro, Madre que preside la oración de San Sebastián
En la Parte Vieja de San Sebastián, al pie del monte Urgull, se alza la basílica de Santa María del Coro, la iglesia más antigua de la ciudad, donde se venera a su patrona, Nuestra Señora del Coro —en euskera, Koruko Andre Maria—. La imagen es una pequeña talla de madera, de unos cuarenta centímetros, datable entre los siglos XV y XVI, de rostro moreno y expresión dulce. Su nombre recuerda, según la tradición, que la imagen presidía el coro, el lugar donde la comunidad rezaba las horas y elevaba a Dios sus alabanzas. La actual basílica, de estilo barroco, se levantó en el siglo XVIII sobre un templo anterior.
Al comenzar esta novena conviene recordar, con verdad y sencillez, que a la Virgen María no la adoramos: la adoración se debe únicamente a Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. A María la veneramos como Madre del Señor y Madre nuestra, y acudimos a su intercesión, que jamás se detiene en ella, sino que nos conduce a Cristo. Cuanto pidamos a la Señora del Coro en estos nueve días será para amar más a su Hijo, «haced lo que Él os diga» (Juan 2,5). Ella, que preside la oración de su pueblo, quiere enseñarnos a alabar a Dios.
Datos esenciales de la advocación
- Advocación: Nuestra Señora del Coro (Koruko Andre Maria), patrona de San Sebastián.
- Lugar: basílica de Santa María del Coro, en la Parte Vieja de San Sebastián (Donostia), al pie del monte Urgull (provincia de Gipuzkoa, País Vasco, España); la iglesia más antigua de la ciudad.
- Marco eclesial: diócesis de San Sebastián; el templo fue declarado basílica menor el 12 de febrero de 1973.
- Imagen: talla de madera de unos 40 cm, datable entre los siglos XV y XVI, de tez morena y rostro dulce; en 1756 se le realizó un revestimiento de plata.
- Historia: la actual basílica barroca se construyó entre 1743 y 1774, sobre un templo anterior muy dañado por la explosión del polvorín del castillo en 1688; el nombre «del Coro» se vincula, según la tradición, a que la imagen presidía el coro del antiguo templo.
- Fiesta: 15 de agosto, festividad de la Asunción, precedida de la solemne Salve del día 14.
Cómo prepararse para rezar la novena
La novena es un camino sereno de nueve días. Ante la Señora del Coro no buscamos un rito mágico, sino disponer el corazón a la conversión y a la confianza. Escoge un lugar y una hora fijos, aparta el ruido y prepárate como quien entra en la basílica para encontrarse con su Madre. Si es posible, acompaña la oración con una imagen de la Virgen, una vela encendida y la Sagrada Escritura abierta.
Reza sin prisa, dejando que las palabras calen hondo. Trae cada día una intención concreta: por tu familia, por los enfermos, por tu ciudad y por la Iglesia entera. Recuerda que pedir la intercesión de María es pedir que ella, la primera creyente, ruegue por nosotros ante su Hijo; por eso toda súplica termina en Cristo, único Salvador. El nombre «del Coro» nos invita a hacer de la alabanza a Dios el centro de nuestra oración.
Si puedes, une a la novena la confesión y la comunión. Así la devoción no se queda en sentimiento, sino que fructifica en vida cristiana: caridad con el prójimo, paciencia en la prueba y esperanza firme. La Señora del Coro no busca admiradores, sino discípulos de su Hijo.
Orden propuesto para cada día
- En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
- Oración inicial para todos los días e invocación al Espíritu Santo.
- Lectura de la memoria histórica del día.
- Meditación pausada del tema propio de la jornada.
- Proclamación de la Palabra de Dios sugerida, en silencio orante.
- Formulación del propósito concreto del día.
- Oración del día a Nuestra Señora del Coro.
- Un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria, y la Salve final.
Oración inicial para todos los días
Dios y Padre nuestro, que has querido darnos en la Santísima Virgen María una Madre que nos guía hacia tu Hijo, mira con bondad a cuantos nos acogemos a la advocación de Nuestra Señora del Coro. Concédenos, por su intercesión, un corazón que sepa alabarte sin cesar, uniendo nuestra voz a la de María y a la de toda la Iglesia. Que estos nueve días nos preparen a vivir como hijos tuyos en la fe, la esperanza y la caridad. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Invocación al Espíritu Santo
Ven, Espíritu Santo, y llena el corazón de tus fieles; enciende en nosotros el fuego de tu amor. Tú que cubriste con tu sombra a la Virgen María para que el Verbo se hiciera carne, alcánzanos docilidad para escuchar la Palabra y fuerza para cumplirla. Enséñanos a orar como conviene, guía nuestra novena y haz que, con María, digamos siempre «hágase en mí según tu palabra» (Lucas 1,38). Amén.
Día primero — La Madre que preside la oración
Memoria histórica
El nombre «del Coro» recuerda, según la tradición, que la imagen presidía el coro del antiguo templo, el lugar donde la comunidad rezaba las horas —maitines, vísperas, la Salve— y elevaba a Dios sus alabanzas. Así, María quedó ligada al corazón mismo de la oración del pueblo donostiarra.
Meditación
María es maestra y modelo de oración. En el Cenáculo, tras la Ascensión, los apóstoles «perseveraban unánimes en la oración, con María, la madre de Jesús». Ella preside la oración de la Iglesia, no como quien la sustituye, sino como quien la acompaña y sostiene. Pedir la intercesión de la Señora del Coro es pedir constancia y fervor en la oración, para hacer de ella, como María, el centro de la vida.
Palabra de Dios sugerida
«Todos perseveraban unánimes en la oración, con María, la madre de Jesús» (Hechos 1,14).
Propósito
Dedicaré hoy un rato de oración algo más largo o atento de lo habitual, uniéndome a María en la alabanza a Dios.
Oración del día
Señora del Coro, que presides la oración de tu pueblo, enséñanos a orar con constancia y fervor. Que hagamos, como tú, de la alabanza a Dios el centro de nuestra vida. Intercede por nosotros ante Cristo, que vive y reina por los siglos. Amén.
Día segundo — La dulzura del rostro moreno
Memoria histórica
La imagen de la Señora del Coro es una talla pequeña, de rostro moreno y expresión dulce, que los donostiarras contemplan desde hace siglos. En su pequeñez y su ternura, el pueblo ha visto la cercanía de una Madre accesible, a quien no cuesta acercarse.
Meditación
La dulzura del rostro de María refleja la ternura de Dios, que es «compasivo y misericordioso». Su cercanía nos anima a acudir a ella con confianza filial, sin miedo, como el niño a su madre. Pedir la intercesión de la Señora del Coro es dejarse mirar por esa dulzura, y aprender de ella a tratar a los demás con ternura y bondad, especialmente a los más pequeños y necesitados.
Palabra de Dios sugerida
«El Señor es compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia» (Salmo 103,8).
Propósito
Trataré hoy con especial dulzura y paciencia a alguien, sobre todo a quien más lo necesite.
Oración del día
Señora del Coro, de rostro dulce y maternal, enséñanos a acudir a ti con confianza y a tratar a los demás con ternura. Que reflejemos la misericordia de Dios. Ruega por nosotros ante tu Hijo. Amén.
Día tercero — La calle salvada del fuego
Memoria histórica
En el incendio que asoló San Sebastián el 31 de agosto de 1813, la única calle que se salvó de las llamas fue precisamente la que conduce a la iglesia de la Virgen, hoy calle 31 de Agosto. El pueblo donostiarra ha guardado siempre memoria de aquel hecho como signo del amparo de su Madre.
Meditación
Sea cual sea la explicación de aquel suceso, la piedad popular vio en él una señal de la protección de María. La Escritura promete que «torre fuerte es el nombre del Señor: a ella se acoge el justo». María nos conduce a ese refugio que es su Hijo. Pedir la intercesión de la Señora del Coro es pedir amparo en los incendios de la vida —las pruebas, las crisis— y confiar en que Dios nunca abandona a los suyos.
Palabra de Dios sugerida
«Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza, poderoso defensor en el peligro» (Salmo 46,2).
Propósito
Ante una preocupación de hoy, haré un acto de confianza en Dios, mi refugio, por intercesión de María.
Oración del día
Señora del Coro, amparo de San Sebastián en la hora del fuego, condúcenos al refugio seguro que es tu Hijo. Que en las pruebas de la vida no perdamos la confianza en Dios. Ruega por nosotros ante Cristo. Amén.
Día cuarto — María junto a los enfermos
Memoria histórica
A lo largo de los siglos, los donostiarras han acudido a la basílica del Coro con el corazón cargado por la enfermedad, propia o de sus seres queridos, para encomendarse a la Virgen. Ante su venerada imagen, los fieles han depositado siempre súplicas confiadas por los que sufren en el cuerpo o en el alma.
Meditación
En las bodas de Caná, María advierte la necesidad y acude a su Hijo: «no tienen vino». Así intercede por los enfermos: presenta ante Cristo nuestras carencias y nos remite a Él, «haced lo que Él os diga». No es ella quien sana, sino su Hijo; pero su intercesión de Madre nos alcanza fortaleza para llevar la cruz y esperanza para confiar, incluso cuando la salud no llega como quisiéramos.
Palabra de Dios sugerida
«La madre de Jesús le dijo: «No tienen vino»» (Juan 2,3).
Propósito
Rezaré hoy por un enfermo concreto y, si me es posible, le haré una visita, una llamada o un gesto de cercanía.
Oración del día
Señora del Coro, consuelo de los afligidos, lleva ante tu Hijo el clamor de los enfermos y de quienes los cuidan. Alcánzales alivio, paciencia y esperanza, y a nosotros, corazón compasivo. Que en la cruz reconozcamos el amor de Cristo, salud verdadera. Amén.
Día quinto — La Salve de la víspera
Memoria histórica
La víspera de la fiesta, el 14 de agosto, San Sebastián canta a su Patrona la solemne Salve, en una tradición muy viva y querida. Con esa antigua oración, el pueblo saluda a María como Madre de Misericordia, esperanza nuestra, y le confía su vida.
Meditación
La Salve es una de las oraciones marianas más hermosas: «Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra». En ella nos reconocemos «desterrados hijos de Eva», que suspiran y lloran en este valle de lágrimas, y pedimos a María que nos muestre a Jesús. Pedir la intercesión de la Señora del Coro es hacer nuestra esa súplica confiada, sabiéndonos peregrinos que caminan hacia Dios.
Palabra de Dios sugerida
«Desde ahora me llamarán bienaventurada todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí» (Lucas 1,48-49).
Propósito
Rezaré hoy con devoción la Salve, saludando a María como Madre de misericordia y esperanza nuestra.
Oración del día
Señora del Coro, a quien tu pueblo canta la Salve, Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos y muéstranos a Jesús. Ruega por nosotros ante Él. Amén.
Día sexto — La fe que renace de la destrucción
Memoria histórica
El templo anterior de la Virgen del Coro quedó muy dañado por la explosión del polvorín del castillo en 1688. El pueblo donostiarra, lejos de abandonar a su Patrona, levantó entre 1743 y 1774 la actual y hermosa basílica barroca, y siguió venerándola con la misma fe. La devoción renació de la destrucción.
Meditación
La esperanza cristiana no es optimismo ingenuo, sino certeza fundada en Cristo resucitado. Cuando un pueblo reconstruye el templo destruido y mantiene viva su fe, proclama que la devoción no muere. La Señora del Coro, cuya basílica surgió tras la catástrofe, nos alienta a esperar en Dios «que no defrauda», y a reedificar con fe lo que la prueba derriba.
Palabra de Dios sugerida
«La esperanza no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones» (Romanos 5,5).
Propósito
Ante un motivo de desánimo, renovaré hoy un acto de esperanza, poniendo el futuro en las manos de Dios.
Oración del día
Señora del Coro, cuya basílica renació tras la destrucción, sostén nuestra esperanza cuando arrecie la prueba. Enséñanos a esperar en Dios contra toda desilusión. Intercede por nosotros, para que participemos un día de la gloria de Cristo resucitado. Amén.
Día séptimo — María, asunta al cielo
Memoria histórica
La fiesta de la Señora del Coro se celebra el 15 de agosto, solemnidad de la Asunción de la Virgen María. Así, la devoción donostiarra une la memoria de su Patrona a la de aquella niña de Nazaret que, llena de gracia, fue elevada al cielo en cuerpo y alma.
Meditación
La Asunción es la culminación de la vida de María y anuncio de nuestra esperanza: donde ella ha llegado, esperamos llegar los que seguimos a su Hijo. Su cuerpo, que llevó al Salvador, no conoció la corrupción, sino la gloria. Honrar a María asunta es levantar la mirada hacia el cielo, meta de nuestra peregrinación. Pedir su intercesión es pedir que ella, ya en la gloria, nos alcance la gracia de vivir orientados a la vida eterna.
Palabra de Dios sugerida
«Una gran señal apareció en el cielo: una mujer vestida de sol, con la luna bajo sus pies» (Apocalipsis 12,1).
Propósito
Levantaré hoy la mirada al cielo, meta de mi vida, y viviré alguna acción con la vista puesta en lo eterno, no solo en lo pasajero.
Oración del día
Señora del Coro, asunta al cielo en cuerpo y alma, eleva nuestra mirada hacia la patria eterna. Que, siguiendo a tu Hijo, lleguemos donde tú ya estás. Ruega por nosotros ante Cristo, Rey del universo. Amén.
Día octavo — La familia y el hogar bajo su amparo
Memoria histórica
En San Sebastián, la devoción al Coro se vive en familia: generaciones enteras han presentado a sus hijos ante la Patrona, han rezado juntos la Salve y han acudido a su fiesta como quien vuelve a casa. La basílica de la Parte Vieja ha sido, para tantos hogares donostiarras, el corazón de la vida cristiana familiar.
Meditación
Jesús creció en el hogar de Nazaret, sujeto a María y a José. En aquella familia sencilla aprendió, según su humanidad, a trabajar, a rezar y a amar. María, Madre del hogar, vela por nuestras familias y las encomienda a su Hijo. Pedir su intercesión por el matrimonio, los hijos, los ancianos y los que viven solos es confiar todos nuestros vínculos al amor de Dios.
Palabra de Dios sugerida
«Bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad… y Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres» (Lucas 2,51-52).
Propósito
Rezaré hoy por mi familia y procuraré un gesto de reconciliación o de ternura con alguien de mi hogar.
Oración del día
Señora del Coro, Madre de la Sagrada Familia, guarda bajo tu manto nuestros hogares. Alcánzanos de tu Hijo unidad, paciencia y perdón; consuela a los que viven solos y bendice a nuestros mayores. Que en cada familia reine Cristo. Amén.
Día noveno — Envío a la vida
Memoria histórica
La novena culmina en la fiesta del 15 de agosto, cuando San Sebastián honra con solemnidad a su Patrona en el día de la Asunción. Terminada la fiesta, los donostiarras vuelven a su vida diaria, llevando en el alma la fe reavivada y el canto de la Salve a su Madre.
Meditación
La fiesta no es el final, sino el envío. Como los pastores de Belén, que «se volvieron dando gloria y alabanza a Dios», también nosotros, tras la novena, hemos de volver a la vida transformados. La Señora del Coro, que preside la oración y ya reina en el cielo, nos precede como Madre y como esperanza. Celebrar su fiesta es comprometerse a vivir como hijos de Dios, alabándolo, camino de la vida eterna.
Palabra de Dios sugerida
«Y los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían visto y oído» (Lucas 2,20).
Propósito
Llevaré el fruto de esta novena a mi vida cotidiana con una obra buena concreta, y acudiré, si puedo, a la Eucaristía.
Oración del día
Señora del Coro, que reúnes a San Sebastián en tu basílica, envíanos renovados a la vida de cada día. Que la alabanza a Dios, aprendida junto a ti, llene nuestra vida. Caminando tras de ti, lleguemos a la Pascua eterna de tu Hijo. Ruega por nosotros ahora y siempre. Amén.
Oración final
Nuestra Señora del Coro, patrona de San Sebastián, al terminar esta novena te damos gracias por habernos acompañado estos nueve días desde tu basílica de la Parte Vieja. Tú, que presides la oración de tu pueblo y fuiste asunta al cielo, condúcenos siempre a tu Hijo Jesucristo, único Salvador y Señor. No permitas que nuestra devoción se quede en sentimiento pasajero; hazla vida de fe, esperanza y caridad. Bendice a la ciudad de San Sebastián, a la Iglesia de Gipuzkoa y a cuantos te invocamos con amor. Y cuando termine nuestro camino en la tierra, muéstranos, después de este destierro, a Jesús, fruto bendito de tu vientre. Por Cristo, nuestro Señor. Amén.
Peticiones de la comunidad
- Por la Iglesia y por el Papa, para que, bajo la intercesión de la Virgen María, anuncien con fidelidad el Evangelio de Cristo. Roguemos al Señor.
- Por la ciudad de San Sebastián y por quienes custodian la basílica del Coro, para que su devoción fructifique en obras de caridad. Roguemos al Señor.
- Por que crezca en todos el amor a la oración, uniéndonos a María en la alabanza a Dios. Roguemos al Señor.
- Por los enfermos, los ancianos y los que sufren en soledad, para que encuentren en Dios consuelo y en María cercanía maternal. Roguemos al Señor.
- Por las familias, para que sean hogares de fe, perdón y ternura a imagen de la casa de Nazaret. Roguemos al Señor.
- Por nuestros difuntos, para que la Señora del Coro los presente ante su Hijo y alcancen la luz eterna. Roguemos al Señor.
Novena preparada por el equipo de rezaelrosario.org como material devocional original. Los datos históricos se ofrecen conforme a la tradición y al magisterio de la Iglesia; la devoción se dirige a Dios, y a María se le pide su intercesión.