Novena a Nuestra Señora de la Salud de Barbatona
Fiesta: 8 de septiembre (Natividad) · Romería: 2º domingo de mayo · Santuario de Barbatona (Sigüenza)
Nueve días de oración a Nuestra Señora de la Salud, venerada en su santuario de Barbatona (Sigüenza, Guadalajara).

Novena original de rezaelrosario.org. Las meditaciones y oraciones propias de esta página han sido preparadas expresamente para acompañar durante nueve días esta devoción. No son transcripción ni adaptación encubierta de ediciones ajenas.
Nuestra Señora de la Salud de Barbatona, salud del cuerpo y del alma en la serranía seguntina
En la pequeña aldea de Barbatona, en el término de Sigüenza, junto a un manantial que dio vida al lugar, se alza el santuario de Nuestra Señora de la Salud, una de las devociones marianas más queridas de la comarca de Guadalajara. La imagen es una talla mariana bajomedieval, de sencilla y esquemática factura; la tradición cuenta que fue hallada, oculta entre las ramas de un pino, por un pastor. Conocida primero como Nuestra Señora de los Remedios, desde 1702 fijó su título definitivo de «Nuestra Señora de la Salud», con el que se hizo la más popular de toda la serranía seguntina.
Al comenzar esta novena conviene recordar, con verdad y sencillez, que a la Virgen María no la adoramos: la adoración se debe únicamente a Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. A María la veneramos como Madre del Señor y Madre nuestra, y acudimos a su intercesión, que jamás se detiene en ella, sino que nos conduce a Cristo. Cuanto pidamos a la Señora de la Salud en estos nueve días será para amar más a su Hijo, «haced lo que Él os diga» (Juan 2,5). Ella, invocada como salud de los enfermos, quiere alcanzarnos, más aún que la salud del cuerpo, la salud del alma.
Datos esenciales de la advocación
- Advocación: Nuestra Señora de la Salud, venerada en Barbatona.
- Lugar: santuario de Nuestra Señora de la Salud, en Barbatona, aldea del municipio de Sigüenza (provincia de Guadalajara, Castilla-La Mancha, España), junto a un manantial.
- Marco eclesial: diócesis de Sigüenza-Guadalajara.
- Imagen e historia: talla mariana bajomedieval; según la tradición, hallada por un pastor oculta en un pino. Conocida como Nuestra Señora de los Remedios, tomó el título de «de la Salud» en 1702. La imagen fue dañada en una profanación durante la Guerra de Sucesión (1710) y restaurada con limosnas del pueblo; el santuario barroco actual se levantó en el siglo XVIII.
- Coronación: coronación canónica en 1955, por el Nuncio Apostólico en España, Mons. Ildebrando Antoniutti, con indulgencias del papa Pío XII.
- Fiesta y romería: su fiesta litúrgica se vincula a la Natividad de la Virgen (8 de septiembre); la romería más emblemática sube a pie desde la catedral de Sigüenza, unos siete kilómetros, el segundo domingo de mayo.
Cómo prepararse para rezar la novena
La novena es un camino sereno de nueve días. Ante la Señora de la Salud no buscamos un rito mágico, sino disponer el corazón a la conversión y a la confianza. Escoge un lugar y una hora fijos, aparta el ruido y prepárate como quien acude al santuario junto al manantial para encontrarse con su Madre. Si es posible, acompaña la oración con una imagen de la Virgen, una vela encendida y la Sagrada Escritura abierta.
Reza sin prisa, dejando que las palabras calen hondo. Trae cada día una intención concreta: por tu familia, por los enfermos, por tu comarca y por la Iglesia entera. Recuerda que pedir la intercesión de María es pedir que ella, la primera creyente, ruegue por nosotros ante su Hijo; por eso toda súplica termina en Cristo, único Salvador. El título mismo, «de la Salud», nos invita a pedir la salud del cuerpo, pero sobre todo la del alma.
Si puedes, une a la novena la confesión y la comunión. Así la devoción no se queda en sentimiento, sino que fructifica en vida cristiana: caridad con el prójimo, paciencia en la prueba y esperanza firme. La Señora de la Salud no busca admiradores, sino discípulos de su Hijo.
Orden propuesto para cada día
- En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
- Oración inicial para todos los días e invocación al Espíritu Santo.
- Lectura de la memoria histórica del día.
- Meditación pausada del tema propio de la jornada.
- Proclamación de la Palabra de Dios sugerida, en silencio orante.
- Formulación del propósito concreto del día.
- Oración del día a Nuestra Señora de la Salud.
- Un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria, y la Salve final.
Oración inicial para todos los días
Dios y Padre nuestro, que has querido darnos en la Santísima Virgen María una Madre que nos guía hacia tu Hijo, mira con bondad a cuantos nos acogemos a la advocación de Nuestra Señora de la Salud. Concédenos, por su intercesión, la salud del cuerpo si conviene a nuestro bien, y siempre la salud del alma, que es la gracia; y en la enfermedad, la fortaleza y la esperanza. Que estos nueve días nos preparen a vivir como hijos tuyos en la fe, la esperanza y la caridad. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Invocación al Espíritu Santo
Ven, Espíritu Santo, y llena el corazón de tus fieles; enciende en nosotros el fuego de tu amor. Tú que cubriste con tu sombra a la Virgen María para que el Verbo se hiciera carne, alcánzanos docilidad para escuchar la Palabra y fuerza para cumplirla. Enséñanos a orar como conviene, guía nuestra novena y haz que, con María, digamos siempre «hágase en mí según tu palabra» (Lucas 1,38). Amén.
Día primero — Salud de los enfermos
Memoria histórica
Conocida primero como Nuestra Señora de los Remedios, esta imagen fijó en 1702 su título de «Nuestra Señora de la Salud», con el que se hizo la más popular de la comarca seguntina. En su nombre, generaciones de fieles la han invocado como remedio y salud en la enfermedad y la prueba.
Meditación
La Iglesia llama a María «salud de los enfermos». No porque ella cure por sí misma, sino porque nos conduce a Cristo, médico de cuerpos y almas, que pasó haciendo el bien y sanando. Pedir la intercesión de la Señora de la Salud es acudir a la Madre para que presente ante su Hijo nuestras dolencias, y para que, sanos o enfermos, alcancemos lo más importante: la salud del alma, que es vivir en gracia de Dios.
Palabra de Dios sugerida
«No necesitan médico los sanos, sino los enfermos… no he venido a llamar a justos, sino a pecadores» (Marcos 2,17).
Propósito
Pediré hoy a la Virgen, más que la salud del cuerpo, la del alma, y buscaré sanar alguna herida interior con el perdón o la oración.
Oración del día
Señora de la Salud, invocada como remedio de los enfermos, condúcenos a Cristo, médico de cuerpos y almas. Alcánzanos, más aún que la salud del cuerpo, la salud del alma en gracia de Dios. Intercede por nosotros ante Cristo, que vive y reina por los siglos. Amén.
Día segundo — La fuente y el agua de la vida
Memoria histórica
El santuario de Barbatona se alza junto a un manantial que dio agua y vida al lugar. En una tierra de secano, la fuente ha sido siempre signo de bendición, y su cercanía al santuario ha unido en la piedad popular el agua que brota y la Madre que da la salud.
Meditación
El agua de la fuente es, en la Escritura, imagen de la gracia y de la vida que Dios da. Jesús se presenta como fuente de agua viva que apaga toda sed del alma, y María es cauce que nos conduce a Él. Junto al manantial de Barbatona, el fiel aprende que la verdadera salud brota de Dios. Pedir la intercesión de la Señora de la Salud es pedir beber de Cristo, manantial que salta hasta la vida eterna.
Palabra de Dios sugerida
«El que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá sed» (Juan 4,14).
Propósito
Buscaré hoy, en la oración, saciar la sed de mi alma en Dios, y agradeceré el don del agua compartiéndola con quien lo necesite.
Oración del día
Señora de la Salud, venerada junto al manantial, condúcenos a tu Hijo, fuente de agua viva. Que en Él saciemos la sed más honda del alma. Ruega por nosotros ante Cristo. Amén.
Día tercero — La fe hallada en lo escondido
Memoria histórica
La tradición cuenta que la imagen fue hallada por un pastor, oculta entre las ramas de un pino, donde probablemente había sido escondida en tiempos difíciles para protegerla. La Iglesia distingue siempre, con prudencia, la piadosa leyenda del dato histórico; pero el signo de la imagen escondida que vuelve a hallarse ha quedado unido a la fe de Barbatona.
Meditación
Hay tiempos en que la fe se esconde, como la imagen entre las ramas: épocas de prueba, inviernos del alma. Pero no se pierde: aguarda su hora y vuelve a manifestarse. Dios hace hallar el tesoro escondido a quien lo busca con corazón sencillo, como el pastor. Pedir la intercesión de la Señora de la Salud es pedir que sepamos guardar la fe en las horas difíciles y buscarla de nuevo cuando parezca oculta.
Palabra de Dios sugerida
«El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra… va, vende todo lo que tiene y compra el campo» (Mateo 13,44).
Propósito
Buscaré hoy el tesoro de la fe con un rato de oración fiel, aunque me cueste, como quien busca lo escondido.
Oración del día
Señora de la Salud, hallada según la tradición oculta entre las ramas, ayúdanos a guardar la fe en la prueba y a buscarla cuando parezca escondida. Que la tengamos por tesoro por el que vale la pena darlo todo. Ruega por nosotros ante tu Hijo. Amén.
Día cuarto — María junto a los enfermos
Memoria histórica
Como su título indica, Barbatona ha sido durante siglos santuario de enfermos: los fieles de Sigüenza y de toda la comarca, e incluso de tierras vecinas de Soria y de Aragón, han acudido a la Señora de la Salud para pedir el remedio de sus dolencias y las de sus seres queridos, con confianza filial.
Meditación
En las bodas de Caná, María advierte la necesidad y acude a su Hijo: «no tienen vino». Así intercede por los enfermos: presenta ante Cristo nuestras carencias y nos remite a Él, «haced lo que Él os diga». No es ella quien sana, sino su Hijo; pero su intercesión de Madre nos alcanza fortaleza para llevar la cruz y esperanza para confiar, incluso cuando la salud no llega como quisiéramos.
Palabra de Dios sugerida
«La madre de Jesús le dijo: «No tienen vino»» (Juan 2,3).
Propósito
Rezaré hoy por un enfermo concreto y, si me es posible, le haré una visita, una llamada o un gesto de cercanía.
Oración del día
Señora de la Salud, consuelo de los afligidos, lleva ante tu Hijo el clamor de los enfermos y de quienes los cuidan. Alcánzales alivio, paciencia y esperanza, y a nosotros, corazón compasivo. Que en la cruz reconozcamos el amor de Cristo, salud verdadera. Amén.
Día quinto — Reparar el ultraje
Memoria histórica
En 1710, durante la Guerra de Sucesión, unas tropas profanaron la iglesia y dañaron la imagen de la Señora de la Salud. El pueblo, dolido por el ultraje, la restauró con sus limosnas y siguió venerándola con mayor amor. La reparación popular expresó la fidelidad de una devoción herida.
Meditación
Ante las ofensas a Dios y a lo sagrado, el cristiano responde no con odio, sino con reparación y mayor amor. Como el pueblo de Barbatona restauró a su Madre ultrajada, también nosotros estamos llamados a reparar, con actos de amor y de desagravio, las ofensas que se hacen a Dios en el mundo y en nuestra propia vida. Pedir la intercesión de la Señora de la Salud es pedir un corazón que repare el mal con el bien.
Palabra de Dios sugerida
«No te dejes vencer por el mal; antes bien, vence al mal con el bien» (Romanos 12,21).
Propósito
Repararé hoy alguna falta mía con un acto de amor o de desagravio, y responderé a una ofensa con el bien.
Oración del día
Señora de la Salud, cuya imagen ultrajada restauró la fe de tu pueblo, enséñanos a reparar el mal con el bien. Que respondamos a las ofensas con amor y desagravio. Ruega por nosotros ante tu Hijo. Amén.
Día sexto — La esperanza que no defrauda
Memoria histórica
La devoción a la Señora de la Salud ha atravesado los siglos: superó la profanación de 1710, levantó un nuevo santuario barroco en el siglo XVIII y culminó en la coronación de 1955. Cada segundo domingo de mayo, miles de fieles suben a pie desde Sigüenza a su santuario, prueba de una fe que no se ha apagado.
Meditación
La esperanza cristiana no es optimismo ingenuo, sino certeza fundada en Cristo resucitado. Una devoción que perdura siglos, superando ultrajes y pruebas, proclama que la fe no muere. La Señora de la Salud, remedio de su pueblo, nos alienta a esperar en Dios «que no defrauda», también en nuestras noches personales.
Palabra de Dios sugerida
«La esperanza no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones» (Romanos 5,5).
Propósito
Ante un motivo de desánimo, renovaré hoy un acto de esperanza, poniendo el futuro en las manos de Dios.
Oración del día
Señora de la Salud, venerada por siglos a pesar de las pruebas, sostén nuestra esperanza cuando arrecie la dificultad. Enséñanos a esperar en Dios contra toda desilusión. Intercede por nosotros, para que participemos un día de la gloria de Cristo resucitado. Amén.
Día séptimo — María, humilde y coronada
Memoria histórica
En 1955, la Señora de la Salud fue coronada canónicamente por el Nuncio Apostólico en España, Mons. Ildebrando Antoniutti, con indulgencias del papa Pío XII; la corona se costeó con donativos de toda la diócesis. La corona reconoce públicamente la dignidad de la Madre de Dios y la fidelidad del pueblo seguntino.
Meditación
María es Reina porque es Madre del Rey, y su realeza es servicio, como la de su Hijo, que «no vino a ser servido, sino a servir». La corona de la Señora de la Salud, costeada por todo un pueblo, remite a la corona de gloria que Dios da a los humildes. Honrar a María coronada es aprender de su humildad: cuanto más se abajó, más la exaltó el Señor. También nosotros seremos elevados si servimos.
Palabra de Dios sugerida
«Derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes» (Lucas 1,52).
Propósito
Practicaré hoy un acto de humildad concreto: ceder, callar una réplica o reconocer un error.
Oración del día
Señora de la Salud, Reina coronada y humilde servidora, enséñanos que la verdadera grandeza está en servir. Que aprendamos de tu humildad y nos dejemos exaltar por Dios. Ruega por nosotros ante Cristo, Rey del universo. Amén.
Día octavo — La familia y el hogar bajo su amparo
Memoria histórica
En Sigüenza y en los pueblos de la comarca, la devoción a la Salud de Barbatona se vive en familia: generaciones enteras han presentado a sus hijos ante la Virgen, han rezado juntos y han subido a pie a la romería como quien camina con su Madre. El santuario ha sido, para tantos hogares seguntinos, el corazón de la vida cristiana familiar.
Meditación
Jesús creció en el hogar de Nazaret, sujeto a María y a José. En aquella familia sencilla aprendió, según su humanidad, a trabajar, a rezar y a amar. María, Madre del hogar, vela por nuestras familias y las encomienda a su Hijo. Pedir su intercesión por el matrimonio, los hijos, los ancianos y los que viven solos es confiar todos nuestros vínculos al amor de Dios.
Palabra de Dios sugerida
«Bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad… y Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres» (Lucas 2,51-52).
Propósito
Rezaré hoy por mi familia y procuraré un gesto de reconciliación o de ternura con alguien de mi hogar.
Oración del día
Señora de la Salud, Madre de la Sagrada Familia, guarda bajo tu manto nuestros hogares. Alcánzanos de tu Hijo unidad, paciencia y perdón; consuela a los que viven solos y bendice a nuestros mayores. Que en cada familia reine Cristo. Amén.
Día noveno — Envío desde el santuario a la vida
Memoria histórica
Cada romería y cada fiesta de la Señora de la Salud culminan cuando, tras la oración, los fieles descienden del santuario y vuelven a Sigüenza y a sus pueblos. Bajan distintos: llevan en el alma la paz recibida junto a su Madre y el propósito de vivir con más salud del alma su fe cristiana.
Meditación
La fiesta no es el final, sino el envío. Como los pastores de Belén, que «se volvieron dando gloria y alabanza a Dios», también nosotros, tras la novena, hemos de volver a la vida transformados. La Señora de la Salud, remedio de su pueblo, nos precede como Madre y como esperanza. Celebrar su memoria es comprometerse a vivir como hijos de Dios, sanos en el alma, camino de la vida eterna.
Palabra de Dios sugerida
«Y los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían visto y oído» (Lucas 2,20).
Propósito
Llevaré el fruto de esta novena a mi vida cotidiana con una obra buena concreta, y acudiré, si puedo, a la Eucaristía.
Oración del día
Señora de la Salud, que reúnes a la comarca seguntina en tu santuario de Barbatona, envíanos renovados a la vida de cada día. Que la salud del alma recibida junto a ti dé fruto en obras. Caminando tras de ti, lleguemos a la Pascua eterna de tu Hijo. Ruega por nosotros ahora y siempre. Amén.
Oración final
Nuestra Señora de la Salud, venerada en tu santuario de Barbatona, al terminar esta novena te damos gracias por habernos acompañado estos nueve días. Tú, remedio de los enfermos y salud de tu pueblo, condúcenos siempre a tu Hijo Jesucristo, único Salvador y Señor, médico de cuerpos y almas. No permitas que nuestra devoción se quede en sentimiento pasajero; hazla vida de fe, esperanza y caridad. Bendice a Barbatona, a Sigüenza, a la comarca seguntina, a la Iglesia de Sigüenza-Guadalajara y a cuantos te invocamos con amor. Y cuando termine nuestro camino en la tierra, muéstranos, después de este destierro, a Jesús, fruto bendito de tu vientre. Por Cristo, nuestro Señor. Amén.
Peticiones de la comunidad
- Por la Iglesia y por el Papa, para que, bajo la intercesión de la Virgen María, anuncien con fidelidad el Evangelio de Cristo. Roguemos al Señor.
- Por Barbatona, por Sigüenza y por la comarca seguntina, para que su devoción a la Señora de la Salud fructifique en obras de caridad. Roguemos al Señor.
- Por los enfermos y por quienes los cuidan, para que hallen en Cristo, médico de cuerpos y almas, alivio y esperanza. Roguemos al Señor.
- Por la salud del alma de todos, para que, sanados del pecado, vivamos en la gracia de Dios. Roguemos al Señor.
- Por las familias, para que sean hogares de fe, perdón y ternura a imagen de la casa de Nazaret. Roguemos al Señor.
- Por nuestros difuntos, para que la Señora de la Salud los presente ante su Hijo y alcancen la luz eterna. Roguemos al Señor.
Novena preparada por el equipo de rezaelrosario.org como material devocional original. Los datos históricos se ofrecen conforme a la tradición y al magisterio de la Iglesia; la devoción se dirige a Dios, y a María se le pide su intercesión.