← Novenas

Novena a Nuestra Señora de la Soterraña

Fiesta: 8 de septiembre (Natividad) · Ofrenda de las Velas · Monasterio de la Soterraña (Santa María la Real de Nieva)

Nueve días de oración a Nuestra Señora de la Soterraña, patrona de Santa María la Real de Nieva, venerada en su monasterio dominico.

Monasterio de Nuestra Señora de la Soterraña, en Santa María la Real de Nieva (Segovia)
Letra100 %

Novena original de rezaelrosario.org. Las meditaciones y oraciones propias de esta página han sido preparadas expresamente para acompañar durante nueve días esta devoción. No son transcripción ni adaptación encubierta de ediciones ajenas.

Nuestra Señora de la Soterraña, la Virgen enterrada que salió a la luz en Nieva

En la villa segoviana de Santa María la Real de Nieva se venera a Nuestra Señora de la Soterraña, su patrona, en el hermoso monasterio gótico que lleva su nombre. «Soterraña» significa en castellano antiguo «enterrada» o «subterránea»: según la tradición, la imagen fue hallada bajo tierra en 1392, cuando la Virgen se apareció a un humilde pastor, Pedro Amador, pidiéndole que avisara al obispo para desenterrarla. En torno a aquel hallazgo, la reina Catalina de Lancáster, esposa de Enrique III de Castilla, mandó levantar el santuario y fundó la villa, entregando después el monasterio a los frailes dominicos.

Al comenzar esta novena conviene recordar, con verdad y sencillez, que a la Virgen María no la adoramos: la adoración se debe únicamente a Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. A María la veneramos como Madre del Señor y Madre nuestra, y acudimos a su intercesión, que jamás se detiene en ella, sino que nos conduce a Cristo. Cuanto pidamos a la Señora de la Soterraña en estos nueve días será para amar más a su Hijo, «haced lo que Él os diga» (Juan 2,5). Ella, que salió a la luz de lo escondido, quiere sacar a la luz lo mejor de nuestra alma.

Datos esenciales de la advocación

  • Advocación: Nuestra Señora de la Soterraña, patrona de Santa María la Real de Nieva.
  • Lugar: iglesia-monasterio de Nuestra Señora de la Soterraña, en Santa María la Real de Nieva (provincia de Segovia, Castilla y León, España); conjunto gótico de finales del siglo XIV y del XV, custodiado históricamente por los dominicos.
  • Marco eclesial: diócesis de Segovia.
  • Historia: el nombre «Soterraña» (enterrada) procede de la tradición del hallazgo de la imagen bajo tierra en 1392, atribuido a la aparición a un pastor, Pedro Amador; la reina Catalina de Lancáster fundó el santuario y la villa, y en 1399 entregó el monasterio a los dominicos.
  • Imagen: talla de madera, dañada por un incendio en 1900 y restaurada después por el escultor Aniceto Marinas. (No debe confundirse con las Soterrañas de Olmedo y de Ávila, advocaciones distintas.)
  • Fiesta: 8 de septiembre, Natividad de la Virgen, precedida de novena; la víspera se celebra la tradicional Ofrenda de las Velas.

Cómo prepararse para rezar la novena

La novena es un camino sereno de nueve días. Ante la Señora de la Soterraña no buscamos un rito mágico, sino disponer el corazón a la conversión y a la confianza. Escoge un lugar y una hora fijos, aparta el ruido y prepárate como quien entra en el monasterio para encontrarse con su Madre. Si es posible, acompaña la oración con una imagen de la Virgen, una vela encendida y la Sagrada Escritura abierta.

Reza sin prisa, dejando que las palabras calen hondo. Trae cada día una intención concreta: por tu familia, por los enfermos, por tu pueblo y por la Iglesia entera. Recuerda que pedir la intercesión de María es pedir que ella, la primera creyente, ruegue por nosotros ante su Hijo; por eso toda súplica termina en Cristo, único Salvador. La Virgen que salió de lo escondido nos invita a sacar a la luz, en la confesión, lo que enturbia nuestra alma.

Si puedes, une a la novena la confesión y la comunión. Así la devoción no se queda en sentimiento, sino que fructifica en vida cristiana: caridad con el prójimo, paciencia en la prueba y esperanza firme. La Señora de la Soterraña no busca admiradores, sino discípulos de su Hijo.

Orden propuesto para cada día

  • En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
  • Oración inicial para todos los días e invocación al Espíritu Santo.
  • Lectura de la memoria histórica del día.
  • Meditación pausada del tema propio de la jornada.
  • Proclamación de la Palabra de Dios sugerida, en silencio orante.
  • Formulación del propósito concreto del día.
  • Oración del día a Nuestra Señora de la Soterraña.
  • Un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria, y la Salve final.

Oración inicial para todos los días

Dios y Padre nuestro, que has querido darnos en la Santísima Virgen María una Madre que nos guía hacia tu Hijo, mira con bondad a cuantos nos acogemos a la advocación de Nuestra Señora de la Soterraña. Concédenos, por su intercesión, que salga a la luz lo mejor de nuestra alma, y que, como la imagen escondida y hallada, nuestra fe brille de nuevo con la gracia de tu Hijo. Que estos nueve días nos preparen a vivir como hijos tuyos en la fe, la esperanza y la caridad. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Invocación al Espíritu Santo

Ven, Espíritu Santo, y llena el corazón de tus fieles; enciende en nosotros el fuego de tu amor. Tú que cubriste con tu sombra a la Virgen María para que el Verbo se hiciera carne, alcánzanos docilidad para escuchar la Palabra y fuerza para cumplirla. Enséñanos a orar como conviene, guía nuestra novena y haz que, con María, digamos siempre «hágase en mí según tu palabra» (Lucas 1,38). Amén.

Día primero — Lo escondido que sale a la luz

Memoria histórica

El nombre «Soterraña» —enterrada— procede de la tradición según la cual la imagen estuvo oculta bajo tierra y fue hallada en 1392. La Iglesia distingue siempre, con prudencia, la piadosa leyenda del dato histórico; pero el signo de la imagen escondida que sale a la luz ha quedado unido a la fe de Nieva.

Meditación

Hay tesoros escondidos que Dios hace salir a la luz a su tiempo. También en nuestra alma hay fe sepultada bajo el peso de las preocupaciones o del pecado, esperando ser desenterrada por la gracia. Jesús dijo que nada hay oculto que no llegue a manifestarse. Pedir la intercesión de la Señora de la Soterraña es pedir que Dios saque a la luz lo bueno que hay en nosotros, y que nada quede sepultado que deba brillar para su gloria.

Palabra de Dios sugerida

«Nada hay oculto que no llegue a descubrirse, ni escondido que no llegue a saberse y a ponerse a la luz» (Lucas 8,17).

Propósito

Sacaré hoy a la luz, en un examen de conciencia, algo que enturbia mi alma, para presentarlo a Dios y, si puedo, confesarlo.

Oración del día

Señora de la Soterraña, imagen escondida que saliste a la luz, haz que salga a la luz lo mejor de nuestra alma y que nuestra fe brille de nuevo. Intercede por nosotros ante Cristo, que vive y reina por los siglos. Amén.

Día segundo — El pastor sencillo

Memoria histórica

La tradición cuenta que la Virgen se manifestó a un humilde pastor, Pedro Amador, pidiéndole que avisara al obispo para desenterrar la imagen. De nuevo, como en Belén, Dios escogió a un pastor para revelar su designio. De aquel encuentro nació la gran devoción de Nieva.

Meditación

Dios se sirve de los pequeños. A los pastores de Belén se les anunció primero el nacimiento del Salvador, y ellos corrieron a anunciarlo. El pastor de Nieva es figura del creyente que, habiendo recibido un don de Dios, no se lo guarda, sino que lo comunica. Pedir la intercesión de la Señora de la Soterraña es pedir un corazón sencillo y misionero, dispuesto a anunciar a los demás lo que ha recibido.

Palabra de Dios sugerida

«Los pastores se dijeron unos a otros: «Vayamos a Belén»… y al verlo, contaron lo que les habían dicho de aquel niño» (cf. Lucas 2,15.17).

Propósito

Compartiré hoy mi fe con alguien mediante una palabra sencilla, una invitación a rezar o un testimonio.

Oración del día

Señora de la Soterraña, revelada a un pastor sencillo, haznos anunciadores de tu Hijo. Que, habiendo recibido tu gracia, no la guardemos, sino que la compartamos. Ruega por nosotros ante Cristo. Amén.

Día tercero — La fe que ordena la vida

Memoria histórica

La reina Catalina de Lancáster, esposa de Enrique III de Castilla, mandó levantar el santuario en el lugar del hallazgo y fundó en torno a él la villa de Santa María la Real de Nieva; en 1399 entregó el monasterio a los frailes dominicos. De la fe de una reina nacieron un pueblo entero y una casa de oración.

Meditación

La fe no es un asunto privado: cuando es viva, ordena y transforma la vida entera, también la pública. Una reina puso su poder al servicio del culto a Dios y de su Madre, y su gesto dio origen a una villa. Pedir la intercesión de la Señora de la Soterraña es pedir que nuestra fe informe todas las dimensiones de la vida —el trabajo, la familia, la sociedad—, para que en todo reine Cristo.

Palabra de Dios sugerida

«Buscad primero el reino de Dios y su justicia, y todo lo demás se os dará por añadidura» (Mateo 6,33).

Propósito

Pondré hoy mi fe en práctica en un ámbito concreto de mi vida diaria —el trabajo, el trato con los demás— buscando primero el reino de Dios.

Oración del día

Señora de la Soterraña, en cuyo honor una reina fundó villa y monasterio, haz que nuestra fe ordene toda nuestra vida. Que en el trabajo, la familia y la sociedad reine tu Hijo. Ruega por nosotros ante Cristo. Amén.

Día cuarto — María junto a los enfermos

Memoria histórica

A lo largo de los siglos, los vecinos de Santa María la Real de Nieva y de la comarca han acudido al monasterio de la Soterraña con el corazón cargado por la enfermedad, propia o de sus seres queridos, para encomendarse a la Virgen. Ante su imagen, los fieles han depositado siempre súplicas confiadas por los que sufren en el cuerpo o en el alma.

Meditación

En las bodas de Caná, María advierte la necesidad y acude a su Hijo: «no tienen vino». Así intercede por los enfermos: presenta ante Cristo nuestras carencias y nos remite a Él, «haced lo que Él os diga». No es ella quien sana, sino su Hijo; pero su intercesión de Madre nos alcanza fortaleza para llevar la cruz y esperanza para confiar, incluso cuando la salud no llega como quisiéramos.

Palabra de Dios sugerida

«La madre de Jesús le dijo: «No tienen vino»» (Juan 2,3).

Propósito

Rezaré hoy por un enfermo concreto y, si me es posible, le haré una visita, una llamada o un gesto de cercanía.

Oración del día

Señora de la Soterraña, consuelo de los afligidos, lleva ante tu Hijo el clamor de los enfermos y de quienes los cuidan. Alcánzales alivio, paciencia y esperanza, y a nosotros, corazón compasivo. Que en la cruz reconozcamos el amor de Cristo, salud verdadera. Amén.

Día quinto — La ofrenda de las velas

Memoria histórica

En la víspera de la fiesta, Santa María la Real de Nieva celebra la tradicional Ofrenda de las Velas: los vecinos, en representación de las calles de la villa, llevan velas ante su Patrona en gesto de devoción y agradecimiento. La luz de tantas velas encendidas expresa la fe viva de todo un pueblo.

Meditación

La vela encendida es signo de la fe: pequeña llama que ilumina y se consume dándose. Jesús nos llama «luz del mundo» y nos pide no esconder nuestra lámpara. Ofrecer una vela a la Virgen es un modo sencillo de decir: «que mi vida arda para Dios». Pedir la intercesión de la Señora de la Soterraña es pedir que nuestra fe sea luz encendida que alumbre a los demás con el ejemplo de la caridad.

Palabra de Dios sugerida

«Brille así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre» (Mateo 5,16).

Propósito

Encenderé hoy, real o simbólicamente, la luz de mi fe con una obra buena que alumbre a alguien.

Oración del día

Señora de la Soterraña, ante quien tu pueblo enciende sus velas, haz que nuestra fe sea luz que arde y se da. Que nuestras buenas obras den gloria a Dios. Ruega por nosotros ante tu Hijo. Amén.

Día sexto — La fe que renace de las cenizas

Memoria histórica

En 1900, un incendio dañó la venerada imagen de la Soterraña, que fue restaurada por el escultor Aniceto Marinas. El pueblo de Nieva, lejos de abandonar a su Madre, la recompuso y siguió venerándola con la misma fe. La devoción superó también aquella prueba.

Meditación

La esperanza cristiana no es optimismo ingenuo, sino certeza fundada en Cristo resucitado. Cuando una imagen dañada se restaura y una devoción se mantiene tras el fuego, el pueblo proclama que la fe no muere. La Señora de la Soterraña, que salió de lo escondido y resurgió de las cenizas, nos alienta a esperar en Dios «que no defrauda», y a reconstruir con fe lo que la prueba destruye.

Palabra de Dios sugerida

«La esperanza no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones» (Romanos 5,5).

Propósito

Ante un motivo de desánimo, renovaré hoy un acto de esperanza, poniendo el futuro en las manos de Dios.

Oración del día

Señora de la Soterraña, cuya imagen resurgió tras el fuego, sostén nuestra esperanza cuando arrecie la prueba. Enséñanos a esperar en Dios contra toda desilusión. Intercede por nosotros, para que participemos un día de la gloria de Cristo resucitado. Amén.

Día séptimo — La Natividad de María, aurora de la salvación

Memoria histórica

La fiesta de la Soterraña se celebra el 8 de septiembre, día en que la Iglesia conmemora la Natividad de la Virgen María. Así, la devoción de Nieva une la memoria de su Patrona a la del nacimiento de aquella niña que sería Madre de Dios.

Meditación

El nacimiento de María es aurora de la salvación: en ella empieza a despuntar el día de Cristo, que es el Sol. La Iglesia canta con gozo el nacimiento de la que, humilde y llena de gracia, dio al mundo al Salvador. Honrar a María en su Natividad es dar gracias a Dios por haber preparado en ella una Madre para su Hijo y para nosotros. Pedir su intercesión es acogerla como aurora que nos anuncia a Cristo.

Palabra de Dios sugerida

«Genealogía de Jesucristo… Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo» (cf. Mateo 1,1.16).

Propósito

Daré gracias a Dios por el don de María y rezaré con gozo un Avemaría, contemplando el comienzo de la salvación.

Oración del día

Señora de la Soterraña, cuyo nacimiento celebramos como aurora de la salvación, condúcenos a Cristo, tu Hijo, Sol que nace de lo alto. Que tu venida al mundo alegre nuestra esperanza. Ruega por nosotros ante Él. Amén.

Día octavo — La familia y el hogar bajo su amparo

Memoria histórica

En Santa María la Real de Nieva, la devoción a la Soterraña se vive en familia: generaciones enteras han presentado a sus hijos ante la Patrona, han rezado juntos y han acudido a su fiesta y a la Ofrenda de las Velas como quien vuelve a casa. El monasterio ha sido, para tantos hogares, el corazón de la vida cristiana familiar.

Meditación

Jesús creció en el hogar de Nazaret, sujeto a María y a José. En aquella familia sencilla aprendió, según su humanidad, a trabajar, a rezar y a amar. María, Madre del hogar, vela por nuestras familias y las encomienda a su Hijo. Pedir su intercesión por el matrimonio, los hijos, los ancianos y los que viven solos es confiar todos nuestros vínculos al amor de Dios.

Palabra de Dios sugerida

«Bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad… y Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres» (Lucas 2,51-52).

Propósito

Rezaré hoy por mi familia y procuraré un gesto de reconciliación o de ternura con alguien de mi hogar.

Oración del día

Señora de la Soterraña, Madre de la Sagrada Familia, guarda bajo tu manto nuestros hogares. Alcánzanos de tu Hijo unidad, paciencia y perdón; consuela a los que viven solos y bendice a nuestros mayores. Que en cada familia reine Cristo. Amén.

Día noveno — Envío a la vida

Memoria histórica

La novena culmina en la fiesta del 8 de septiembre, cuando Santa María la Real de Nieva honra con solemnidad a su Patrona. Terminada la fiesta, los vecinos vuelven a su vida diaria, llevando en el alma la fe reavivada y la luz de las velas ofrecidas a su Madre.

Meditación

La fiesta no es el final, sino el envío. Como los pastores de Belén, que «se volvieron dando gloria y alabanza a Dios», también nosotros, tras la novena, hemos de volver a la vida transformados. La Señora de la Soterraña, que salió de lo escondido a la luz, nos precede como Madre y como esperanza. Celebrar su memoria es comprometerse a vivir como hijos de Dios, siendo luz en el mundo, camino de la vida eterna.

Palabra de Dios sugerida

«Y los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían visto y oído» (Lucas 2,20).

Propósito

Llevaré el fruto de esta novena a mi vida cotidiana con una obra buena concreta, y acudiré, si puedo, a la Eucaristía.

Oración del día

Señora de la Soterraña, que reúnes a Nieva en tu monasterio, envíanos renovados a la vida de cada día. Que la luz recibida junto a ti alumbre nuestros pasos. Caminando tras de ti, lleguemos a la Pascua eterna de tu Hijo. Ruega por nosotros ahora y siempre. Amén.

Oración final

Nuestra Señora de la Soterraña, patrona de Santa María la Real de Nieva, al terminar esta novena te damos gracias por habernos acompañado estos nueve días desde tu monasterio. Tú, imagen enterrada que saliste a la luz, condúcenos siempre a tu Hijo Jesucristo, único Salvador y Señor. No permitas que nuestra devoción se quede en sentimiento pasajero; hazla vida de fe, esperanza y caridad. Bendice a la villa de Nieva, a la Iglesia de Segovia y a cuantos te invocamos con amor. Y cuando termine nuestro camino en la tierra, muéstranos, después de este destierro, a Jesús, fruto bendito de tu vientre. Por Cristo, nuestro Señor. Amén.

Peticiones de la comunidad

  • Por la Iglesia y por el Papa, para que, bajo la intercesión de la Virgen María, anuncien con fidelidad el Evangelio de Cristo. Roguemos al Señor.
  • Por la villa de Santa María la Real de Nieva y por quienes custodian el monasterio de la Soterraña, para que su devoción fructifique en obras de caridad. Roguemos al Señor.
  • Por los enfermos, los ancianos y los que sufren en soledad, para que encuentren en Dios consuelo y en María cercanía maternal. Roguemos al Señor.
  • Por los que tienen la fe sepultada bajo el peso de las preocupaciones o del pecado, para que la gracia de Dios la saque de nuevo a la luz. Roguemos al Señor.
  • Por las familias, para que sean hogares de fe, perdón y ternura a imagen de la casa de Nazaret. Roguemos al Señor.
  • Por nuestros difuntos, para que la Señora de la Soterraña los presente ante su Hijo y alcancen la luz eterna. Roguemos al Señor.

Novena preparada por el equipo de rezaelrosario.org como material devocional original. Los datos históricos se ofrecen conforme a la tradición y al magisterio de la Iglesia; la devoción se dirige a Dios, y a María se le pide su intercesión.