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Novena a Nuestra Señora del Val

Fiesta: tercer domingo de septiembre · Ermita de la Virgen del Val (Alcalá de Henares)

Nueve días de oración a Nuestra Señora del Val, patrona de Alcalá de Henares, venerada en su ermita junto al río Henares.

Ermita de Nuestra Señora del Val, junto al río Henares, en Alcalá de Henares
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Novena original de rezaelrosario.org. Las meditaciones y oraciones propias de esta página han sido preparadas expresamente para acompañar durante nueve días esta devoción. No son transcripción ni adaptación encubierta de ediciones ajenas.

Nuestra Señora del Val, Madre y Alcaldesa de Alcalá de Henares junto al río

A las afueras de Alcalá de Henares, junto al río Henares, se alza la ermita de Nuestra Señora del Val, patrona de la ciudad complutense. Su imagen es una talla de alabastro de la Virgen con el Niño, venerada desde la Edad Media. Una piadosa tradición cuenta que un labrador, salvado por la Virgen de morir ahogado en el río, halló después su imagen en la ribera; y que, llevada al pueblo, «regresaba» al paraje del Val, por lo que allí se le levantó capilla. El nombre «del Val» procede del topónimo de aquel valle del Henares. Tan honda es la devoción alcalaína que la ciudad la tiene por su Alcaldesa perpetua.

Al comenzar esta novena conviene recordar, con verdad y sencillez, que a la Virgen María no la adoramos: la adoración se debe únicamente a Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. A María la veneramos como Madre del Señor y Madre nuestra, y acudimos a su intercesión, que jamás se detiene en ella, sino que nos conduce a Cristo. Cuanto pidamos a la Señora del Val en estos nueve días será para amar más a su Hijo, «haced lo que Él os diga» (Juan 2,5). Ella, que según la tradición salvó de las aguas, quiere librarnos de todo peligro y conducirnos a Dios.

Datos esenciales de la advocación

  • Advocación: Nuestra Señora del Val, patrona de Alcalá de Henares.
  • Lugar: ermita de Nuestra Señora del Val, junto al río Henares, en Alcalá de Henares (Comunidad de Madrid, España).
  • Marco eclesial: diócesis de Alcalá de Henares.
  • Imagen: talla en alabastro de la Virgen con el Niño, de tradición medieval; el nombre «del Val» procede del topónimo del paraje del valle del Henares.
  • Historia: en 1376, por orden del arzobispo de Toledo Pedro Tenorio, se edificó un templo gótico; incendiado en la Guerra de la Independencia, el edificio actual, de estilo neogótico y neomudéjar, se reconstruyó entre 1926 y 1929.
  • Estado eclesial: patrona de Alcalá de Henares, coronada canónicamente en 2009; la ciudad la venera además como Alcaldesa perpetua. Su fiesta principal se celebra el tercer domingo de septiembre, con traslado procesional entre la ermita y la Catedral-Magistral.

Cómo prepararse para rezar la novena

La novena es un camino sereno de nueve días. Ante la Señora del Val no buscamos un rito mágico, sino disponer el corazón a la conversión y a la confianza. Escoge un lugar y una hora fijos, aparta el ruido y prepárate como quien se acerca a la ermita junto al río para encontrarse con su Madre. Si es posible, acompaña la oración con una imagen de la Virgen, una vela encendida y la Sagrada Escritura abierta.

Reza sin prisa, dejando que las palabras calen hondo. Trae cada día una intención concreta: por tu familia, por los enfermos, por tu ciudad y por la Iglesia entera. Recuerda que pedir la intercesión de María es pedir que ella, la primera creyente, ruegue por nosotros ante su Hijo; por eso toda súplica termina en Cristo, único Salvador. La Virgen que ampara junto al río nos invita a confiarle todos nuestros peligros.

Si puedes, une a la novena la confesión y la comunión. Así la devoción no se queda en sentimiento, sino que fructifica en vida cristiana: caridad con el prójimo, paciencia en la prueba y esperanza firme. La Señora del Val no busca admiradores, sino discípulos de su Hijo.

Orden propuesto para cada día

  • En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
  • Oración inicial para todos los días e invocación al Espíritu Santo.
  • Lectura de la memoria histórica del día.
  • Meditación pausada del tema propio de la jornada.
  • Proclamación de la Palabra de Dios sugerida, en silencio orante.
  • Formulación del propósito concreto del día.
  • Oración del día a Nuestra Señora del Val.
  • Un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria, y la Salve final.

Oración inicial para todos los días

Dios y Padre nuestro, que has querido darnos en la Santísima Virgen María una Madre que nos guía hacia tu Hijo, mira con bondad a cuantos nos acogemos a la advocación de Nuestra Señora del Val. Concédenos, por su intercesión, ser librados de todo peligro del cuerpo y del alma, y confiar en ti como el que es rescatado de las aguas. Que estos nueve días nos preparen a vivir como hijos tuyos en la fe, la esperanza y la caridad. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Invocación al Espíritu Santo

Ven, Espíritu Santo, y llena el corazón de tus fieles; enciende en nosotros el fuego de tu amor. Tú que cubriste con tu sombra a la Virgen María para que el Verbo se hiciera carne, alcánzanos docilidad para escuchar la Palabra y fuerza para cumplirla. Enséñanos a orar como conviene, guía nuestra novena y haz que, con María, digamos siempre «hágase en mí según tu palabra» (Lucas 1,38). Amén.

Día primero — Rescatados de las aguas

Memoria histórica

La tradición cuenta que un labrador, a punto de perecer ahogado en el río Henares, invocó a la Virgen y fue salvado, y que después halló su imagen en la ribera. La Iglesia distingue siempre, con prudencia, la piadosa leyenda del dato histórico; pero el relato del rescate de las aguas ha quedado unido a la devoción alcalaína a la Señora del Val.

Meditación

Las aguas profundas son, en la Escritura, imagen del peligro y de la angustia: «sálvame, Dios mío, que las aguas me llegan al cuello». En el Bautismo, Dios nos rescata de la muerte y nos da vida nueva. La Virgen, que según la tradición salvó al labrador de las aguas, nos recuerda que Dios tiende su mano al que se hunde. Pedir la intercesión de la Señora del Val es pedir ser librados de las aguas que amenazan con anegarnos: el pecado, el miedo, la desesperación.

Palabra de Dios sugerida

«Extendió su mano desde lo alto y me tomó, me sacó de las aguas caudalosas» (Salmo 18,17).

Propósito

Confiaré hoy a Dios, por medio de María, una situación que me angustia y amenaza con hundirme, pidiendo su auxilio.

Oración del día

Señora del Val, que según la tradición salvaste de las aguas al que te invocó, líbranos de cuanto amenaza con anegarnos y tiende tu mano al que se hunde. Condúcenos a tu Hijo, que nos rescata de la muerte. Intercede por nosotros ante Cristo, que vive y reina por los siglos. Amén.

Día segundo — La Madre que quiere quedarse con los suyos

Memoria histórica

Cuenta la tradición que, hallada la imagen y llevada al pueblo, «regresaba» una y otra vez al paraje del Val, junto al río; por eso allí, en el lugar que ella parecía elegir, se le levantó la ermita. La Virgen quiso quedarse cerca de los labradores y del río, en el corazón de la tierra alcalaína.

Meditación

El relato expresa una verdad: María quiere estar cerca de sus hijos, en su tierra y en su vida cotidiana. No es una Madre distante, sino cercana, que elige quedarse entre los suyos. Dios mismo «acampó entre nosotros». Pedir la intercesión de la Señora del Val es acoger esa cercanía maternal y hacerle sitio en nuestra casa y en nuestro corazón.

Palabra de Dios sugerida

«Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa» (Juan 19,27).

Propósito

Haré hoy sitio a María en mi casa con un gesto sencillo: una imagen, una oración en familia, una jaculatoria.

Oración del día

Señora del Val, que quisiste quedarte cerca de tu pueblo, ven a habitar en nuestro corazón y en nuestro hogar. Que te recibamos como el discípulo, y contigo recibamos a tu Hijo. Ruega por nosotros ante Cristo. Amén.

Día tercero — Madre de toda la ciudad

Memoria histórica

Tan honda es la devoción de Alcalá a la Señora del Val que la ciudad la tiene por su Alcaldesa perpetua, título que expresa el amparo maternal de la Virgen no solo sobre el templo, sino sobre toda la comunidad, su vida civil y sus autoridades.

Meditación

Desde la cruz, Jesús dio a María como Madre a todos los hombres. Bajo su maternidad, una ciudad entera se reconoce familia. Que se la nombre Alcaldesa recuerda que el verdadero gobierno es servicio y que toda autoridad debe ejercerse con amor de madre. Pedir la intercesión de la Señora del Val es rezar por la propia ciudad, por sus gobernantes y por la concordia entre los vecinos.

Palabra de Dios sugerida

«Buscad el bien de la ciudad… y rogad por ella al Señor, porque en su bien está el vuestro» (cf. Jeremías 29,7).

Propósito

Rezaré hoy por mi ciudad, por sus autoridades y por la concordia entre los vecinos, y buscaré el bien común en algo concreto.

Oración del día

Señora del Val, Madre y Alcaldesa de Alcalá, ampara a toda tu ciudad y a cuantos la gobiernan. Que reine entre los vecinos la concordia y el bien común. Ruega por nosotros ante tu Hijo. Amén.

Día cuarto — María junto a los enfermos

Memoria histórica

A lo largo de los siglos, los alcalaínos han acudido a la ermita del Val con el corazón cargado por la enfermedad, propia o de sus seres queridos, para encomendarse a la Virgen. Ante su imagen de alabastro, los fieles han depositado siempre súplicas confiadas por los que sufren en el cuerpo o en el alma.

Meditación

En las bodas de Caná, María advierte la necesidad y acude a su Hijo: «no tienen vino». Así intercede por los enfermos: presenta ante Cristo nuestras carencias y nos remite a Él, «haced lo que Él os diga». No es ella quien sana, sino su Hijo; pero su intercesión de Madre nos alcanza fortaleza para llevar la cruz y esperanza para confiar, incluso cuando la salud no llega como quisiéramos.

Palabra de Dios sugerida

«La madre de Jesús le dijo: «No tienen vino»» (Juan 2,3).

Propósito

Rezaré hoy por un enfermo concreto y, si me es posible, le haré una visita, una llamada o un gesto de cercanía.

Oración del día

Señora del Val, consuelo de los afligidos, lleva ante tu Hijo el clamor de los enfermos y de quienes los cuidan. Alcánzales alivio, paciencia y esperanza, y a nosotros, corazón compasivo. Que en la cruz reconozcamos el amor de Cristo, salud verdadera. Amén.

Día quinto — La fe de los sencillos

Memoria histórica

La devoción del Val nació entre gente sencilla —labradores de la vega del Henares— y creció como fe popular arraigada en el corazón de Alcalá desde la Edad Media. En la ermita junto al río, generaciones de alcalaínos han rezado con la fe humilde de los que trabajan la tierra.

Meditación

Dios revela sus misterios «a la gente sencilla». La fe de los labradores, tenaz y agradecida, agrada al Señor más que la sabiduría orgullosa. La Virgen, humilde muchacha de Nazaret, es Madre predilecta de los pobres y trabajadores. Pedir la intercesión de la Señora del Val es pedir un corazón sencillo, capaz de reconocer a Dios en lo cotidiano y de darle gracias.

Palabra de Dios sugerida

«Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque… se las has revelado a la gente sencilla» (Mateo 11,25).

Propósito

Daré gracias por quienes me transmitieron la fe y buscaré transmitirla yo con una palabra o un gesto sencillo.

Oración del día

Señora del Val, Madre de la fe sencilla de tu pueblo, guarda y aviva la fe de Alcalá. Que nunca se apague la lámpara encendida por nuestros mayores. Intercede ante tu Hijo para que seamos testigos fieles del Evangelio. Amén.

Día sexto — La fe que renace tras la destrucción

Memoria histórica

La ermita del Val, levantada en el siglo XIV por orden del arzobispo Pedro Tenorio, fue saqueada e incendiada durante la Guerra de la Independencia. Lejos de abandonar a su Patrona, el pueblo de Alcalá reconstruyó su ermita entre 1926 y 1929, y siguió acudiendo a la Virgen. La devoción superó la destrucción.

Meditación

La esperanza cristiana no es optimismo ingenuo, sino certeza fundada en Cristo resucitado. Cuando un pueblo reconstruye el templo destruido y mantiene viva su fe, proclama que la devoción no muere. La Señora del Val, cuya ermita renació de las cenizas, nos alienta a esperar en Dios «que no defrauda», y a reedificar con fe lo que la prueba derriba.

Palabra de Dios sugerida

«La esperanza no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones» (Romanos 5,5).

Propósito

Ante un motivo de desánimo, renovaré hoy un acto de esperanza, poniendo el futuro en las manos de Dios.

Oración del día

Señora del Val, cuya ermita renació tras la destrucción, sostén nuestra esperanza cuando arrecie la prueba. Enséñanos a esperar en Dios contra toda desilusión. Intercede por nosotros, para que participemos un día de la gloria de Cristo resucitado. Amén.

Día séptimo — María, humilde y coronada

Memoria histórica

En 2009, la Señora del Val fue coronada canónicamente, reconociéndose así públicamente su realeza de Madre de Dios sobre la ciudad que la venera desde hace siglos y que la tiene por Alcaldesa perpetua. La corona no la ensalza por poder terreno, sino que confiesa su dignidad de Madre del Rey.

Meditación

María es Reina porque es Madre del Rey, y su realeza es servicio, como la de su Hijo, que «no vino a ser servido, sino a servir». La corona de la Señora del Val remite a la corona de gloria que Dios da a los humildes. Honrar a María coronada es aprender de su humildad: cuanto más se abajó, más la exaltó el Señor. También nosotros seremos elevados si servimos.

Palabra de Dios sugerida

«Derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes» (Lucas 1,52).

Propósito

Practicaré hoy un acto de humildad concreto: ceder, callar una réplica o reconocer un error.

Oración del día

Señora del Val, Reina coronada y Madre de Alcalá, enséñanos que la verdadera grandeza está en servir. Que aprendamos de tu humildad y nos dejemos exaltar por Dios. Ruega por nosotros ante Cristo, Rey del universo. Amén.

Día octavo — La familia y el hogar bajo su amparo

Memoria histórica

En Alcalá de Henares, la devoción al Val se vive en familia: generaciones enteras han presentado a sus hijos ante la Patrona, han rezado juntos y han acompañado su traslado y su fiesta como quien camina con su Madre. La ermita junto al río ha sido, para tantos hogares alcalaínos, el corazón de la vida cristiana familiar.

Meditación

Jesús creció en el hogar de Nazaret, sujeto a María y a José. En aquella familia sencilla aprendió, según su humanidad, a trabajar, a rezar y a amar. María, Madre del hogar, vela por nuestras familias y las encomienda a su Hijo. Pedir su intercesión por el matrimonio, los hijos, los ancianos y los que viven solos es confiar todos nuestros vínculos al amor de Dios.

Palabra de Dios sugerida

«Bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad… y Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres» (Lucas 2,51-52).

Propósito

Rezaré hoy por mi familia y procuraré un gesto de reconciliación o de ternura con alguien de mi hogar.

Oración del día

Señora del Val, Madre de la Sagrada Familia, guarda bajo tu manto nuestros hogares. Alcánzanos de tu Hijo unidad, paciencia y perdón; consuela a los que viven solos y bendice a nuestros mayores. Que en cada familia reine Cristo. Amén.

Día noveno — Del traslado a la vida

Memoria histórica

La novena culmina en la Fiesta Grande, el tercer domingo de septiembre, cuando la imagen, trasladada antes a la Catedral-Magistral para los cultos, regresa en procesión a su ermita junto al río, acompañada por toda la ciudad. Terminada la fiesta, los alcalaínos vuelven a su vida diaria con la fe reavivada.

Meditación

La fiesta no es el final, sino el envío. Como los pastores de Belén, que «se volvieron dando gloria y alabanza a Dios», también nosotros, tras la novena, hemos de volver a la vida transformados. La Señora del Val, que ampara junto al río, nos precede como Madre y como esperanza. Celebrar su memoria es comprometerse a vivir como hijos de Dios, camino de la vida eterna.

Palabra de Dios sugerida

«Y los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían visto y oído» (Lucas 2,20).

Propósito

Llevaré el fruto de esta novena a mi vida cotidiana con una obra buena concreta, y acudiré, si puedo, a la Eucaristía.

Oración del día

Señora del Val, que reúnes a Alcalá en tu ermita junto al río, envíanos renovados a la vida de cada día. Que la fe reavivada junto a ti dé fruto en obras. Caminando tras de ti, lleguemos a la Pascua eterna de tu Hijo. Ruega por nosotros ahora y siempre. Amén.

Oración final

Nuestra Señora del Val, patrona de Alcalá de Henares, al terminar esta novena te damos gracias por habernos acompañado estos nueve días desde tu ermita junto al río Henares. Tú, que según la tradición salvaste de las aguas y quisiste quedarte con tu pueblo, condúcenos siempre a tu Hijo Jesucristo, único Salvador y Señor. No permitas que nuestra devoción se quede en sentimiento pasajero; hazla vida de fe, esperanza y caridad. Bendice a la ciudad de Alcalá, a la Iglesia de Alcalá de Henares y a cuantos te invocamos con amor. Y cuando termine nuestro camino en la tierra, muéstranos, después de este destierro, a Jesús, fruto bendito de tu vientre. Por Cristo, nuestro Señor. Amén.

Peticiones de la comunidad

  • Por la Iglesia y por el Papa, para que, bajo la intercesión de la Virgen María, anuncien con fidelidad el Evangelio de Cristo. Roguemos al Señor.
  • Por la ciudad de Alcalá de Henares y por quienes la gobiernan, para que, bajo el amparo de su Alcaldesa, busquen el bien común y la concordia. Roguemos al Señor.
  • Por los que se encuentran en peligro y por los que se hunden en la angustia, para que la Virgen les tienda su mano y los conduzca a Dios. Roguemos al Señor.
  • Por los enfermos, los ancianos y los que sufren en soledad, para que encuentren en Dios consuelo y en María cercanía maternal. Roguemos al Señor.
  • Por las familias, para que sean hogares de fe, perdón y ternura a imagen de la casa de Nazaret. Roguemos al Señor.
  • Por nuestros difuntos, para que la Señora del Val los presente ante su Hijo y alcancen la luz eterna. Roguemos al Señor.

Novena preparada por el equipo de rezaelrosario.org como material devocional original. Los datos históricos se ofrecen conforme a la tradición y al magisterio de la Iglesia; la devoción se dirige a Dios, y a María se le pide su intercesión.