Novena a Nuestra Señora de Luna
Devoción compartida de Pozoblanco y Villanueva de Córdoba · Santuario de la Jara (Los Pedroches)
Nueve días de oración a Nuestra Señora de Luna, patrona de Pozoblanco y Villanueva de Córdoba, venerada en su santuario de Los Pedroches.

Novena original de rezaelrosario.org. Las meditaciones y oraciones propias de esta página han sido preparadas expresamente para acompañar durante nueve días esta devoción. No son transcripción ni adaptación encubierta de ediciones ajenas.
Nuestra Señora de Luna, Madre peregrina que une a los pueblos de Los Pedroches
En plena dehesa de la Jara, entre encinas, a medio camino entre Pozoblanco y Villanueva de Córdoba, se alza el santuario de Nuestra Señora de Luna, patrona compartida de ambos pueblos de la comarca cordobesa de Los Pedroches. La tradición cuenta que un pastor halló la imagen, hacia comienzos del siglo XV, en una encina próxima al lugar donde hoy se venera. Su historia es singular: una misma imagen es Madre de dos villas vecinas que, tras haber pleiteado por ella en siglos pasados, hoy la coronan juntas. La Virgen no reside fija en un templo urbano, sino que peregrina entre su santuario del campo y los dos pueblos.
Al comenzar esta novena conviene recordar, con verdad y sencillez, que a la Virgen María no la adoramos: la adoración se debe únicamente a Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. A María la veneramos como Madre del Señor y Madre nuestra, y acudimos a su intercesión, que jamás se detiene en ella, sino que nos conduce a Cristo. Cuanto pidamos a la Señora de Luna en estos nueve días será para amar más a su Hijo, «haced lo que Él os diga» (Juan 2,5). Ella, Madre peregrina, quiere caminar con nosotros hacia Dios.
Datos esenciales de la advocación
- Advocación: Nuestra Señora de Luna, patrona compartida de Pozoblanco y Villanueva de Córdoba.
- Lugar: santuario (ermita) de Nuestra Señora de Luna, en la dehesa de la Jara, entre Pozoblanco y Villanueva de Córdoba, comarca de Los Pedroches (provincia de Córdoba, Andalucía, España).
- Marco eclesial: diócesis de Córdoba.
- Historia: la ermita se remonta, según la documentación de antiguos pleitos, hacia mediados del siglo XV; la tradición sitúa el hallazgo de la imagen por un pastor a comienzos de ese siglo. El culto, hoy compartido por dos pueblos, consta documentalmente desde el siglo XVI.
- Coronación: coronación canónica pontificia, aprobada por la Santa Sede en enero de 2025 y celebrada el 7 de diciembre de 2025 en el santuario de la Jara, presidida por el obispo de Córdoba, con la imposición de sendas coronas a la Virgen y al Niño.
- Devoción: la imagen alterna su estancia a lo largo del año entre el santuario y los dos pueblos, con romerías de traslado; las romerías de la Virgen de Luna en Los Pedroches han sido declaradas Bien de Interés Cultural.
Cómo prepararse para rezar la novena
La novena es un camino sereno de nueve días. Ante la Señora de Luna no buscamos un rito mágico, sino disponer el corazón a la conversión y a la confianza. Escoge un lugar y una hora fijos, aparta el ruido y prepárate como quien acude al santuario de la dehesa para encontrarse con su Madre. Si es posible, acompaña la oración con una imagen de la Virgen, una vela encendida y la Sagrada Escritura abierta.
Reza sin prisa, dejando que las palabras calen hondo. Trae cada día una intención concreta: por tu familia, por los enfermos, por tu pueblo y por la Iglesia entera. Recuerda que pedir la intercesión de María es pedir que ella, la primera creyente, ruegue por nosotros ante su Hijo; por eso toda súplica termina en Cristo, único Salvador. La Virgen peregrina de Los Pedroches nos enseña que la vida es camino hacia Dios.
Si puedes, une a la novena la confesión y la comunión. Así la devoción no se queda en sentimiento, sino que fructifica en vida cristiana: caridad con el prójimo, paciencia en la prueba y esperanza firme. La Señora de Luna no busca admiradores, sino discípulos de su Hijo.
Orden propuesto para cada día
- En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
- Oración inicial para todos los días e invocación al Espíritu Santo.
- Lectura de la memoria histórica del día.
- Meditación pausada del tema propio de la jornada.
- Proclamación de la Palabra de Dios sugerida, en silencio orante.
- Formulación del propósito concreto del día.
- Oración del día a Nuestra Señora de Luna.
- Un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria, y la Salve final.
Oración inicial para todos los días
Dios y Padre nuestro, que has querido darnos en la Santísima Virgen María una Madre que nos guía hacia tu Hijo, mira con bondad a cuantos nos acogemos a la advocación de Nuestra Señora de Luna. Concédenos, por su intercesión, caminar unidos como hermanos hacia ti, superando divisiones y rencores, y peregrinar con fe por los caminos de la vida. Que estos nueve días nos preparen a vivir como hijos tuyos en la fe, la esperanza y la caridad. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Invocación al Espíritu Santo
Ven, Espíritu Santo, y llena el corazón de tus fieles; enciende en nosotros el fuego de tu amor. Tú que cubriste con tu sombra a la Virgen María para que el Verbo se hiciera carne, alcánzanos docilidad para escuchar la Palabra y fuerza para cumplirla. Enséñanos a orar como conviene, guía nuestra novena y haz que, con María, digamos siempre «hágase en mí según tu palabra» (Lucas 1,38). Amén.
Día primero — La encina y el pastor
Memoria histórica
La tradición cuenta que un pastor de Los Pedroches halló la imagen de la Virgen de Luna, a comienzos del siglo XV, en una encina de la dehesa. La Iglesia distingue siempre, con prudencia, la piadosa leyenda del dato histórico; pero el signo de la encina y del pastor sencillo ha quedado unido a la devoción de esta tierra de encinares.
Meditación
Dios se manifiesta a los sencillos y se sirve de lo humilde. Como a los pastores de Belén, reveló su gracia a un pastor de la dehesa. La encina, árbol recio de raíces hondas propio de Los Pedroches, es imagen de la fe firme, arraigada en la tierra y en Dios. Pedir la intercesión de la Señora de Luna es pedir un corazón sencillo, capaz de reconocer a Dios en lo humilde y cotidiano.
Palabra de Dios sugerida
«Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque… se las has revelado a la gente sencilla» (Mateo 11,25).
Propósito
Buscaré hoy un rato de silencio para reconocer a Dios en lo sencillo y cotidiano, como el pastor que halló a la Virgen.
Oración del día
Señora de Luna, hallada según la tradición por un pastor entre las encinas, alcánzanos un corazón sencillo y una fe arraigada como la encina en la tierra. Intercede por nosotros ante Cristo, que vive y reina por los siglos. Amén.
Día segundo — La Madre que une a los hermanos
Memoria histórica
La historia de la Virgen de Luna tiene una lección hermosa: dos pueblos vecinos, Pozoblanco y Villanueva de Córdoba, que en siglos pasados llegaron a pleitear por la custodia de la imagen, hoy la veneran juntos como patrona común y la coronaron juntos en 2025. La misma Virgen que fue motivo de disputa se ha convertido en signo de reconciliación.
Meditación
María es Madre de todos, y una Madre no divide, sino que reúne. Su maternidad nos hace hermanos. Donde hubo pleito y rivalidad, la devoción a la misma Madre puede engendrar concordia. Jesús rezó «para que todos sean uno». Pedir la intercesión de la Señora de Luna es pedir la gracia de la reconciliación en nuestras familias, entre vecinos y en la Iglesia, superando divisiones y rencores.
Palabra de Dios sugerida
«Que todos sean uno, como tú, Padre, en mí y yo en ti» (Juan 17,21).
Propósito
Daré hoy un paso de reconciliación o de concordia con alguien con quien esté distanciado.
Oración del día
Señora de Luna, que reúnes a dos pueblos hermanos bajo tu manto, haz de nosotros artífices de reconciliación. Que, hijos de una misma Madre, vivamos como hermanos. Ruega por nosotros ante tu Hijo. Amén.
Día tercero — La Virgen peregrina
Memoria histórica
La Señora de Luna no reside fija en un templo urbano: a lo largo del año, su imagen «camina» entre el santuario de la dehesa y los dos pueblos, en romerías de traslado que congregan a Los Pedroches. Es una Madre peregrina, que sale al encuentro de sus hijos por los caminos del campo.
Meditación
La vida cristiana es una peregrinación hacia la casa del Padre. La Virgen que camina entre los pueblos es imagen de la Iglesia peregrina y de María, que «se puso en camino» para servir. Pedir la intercesión de la Señora de Luna es pedir vivir como peregrinos, sin apegarnos a lo pasajero, con la mirada puesta en la meta, y caminar acompañando a los hermanos.
Palabra de Dios sugerida
«No tenemos aquí ciudad permanente, sino que buscamos la futura» (Hebreos 13,14).
Propósito
Viviré hoy con espíritu de peregrino, sin aferrarme a lo material, y acompañaré a alguien en su camino.
Oración del día
Señora de Luna, Madre peregrina que caminas entre tus pueblos, enséñanos a vivir como peregrinos hacia la casa del Padre. Que caminemos con fe, acompañando a los hermanos. Ruega por nosotros ante Cristo. Amén.
Día cuarto — María junto a los enfermos
Memoria histórica
A lo largo de los siglos, los vecinos de Pozoblanco, de Villanueva de Córdoba y de Los Pedroches han acudido al santuario de Luna con el corazón cargado por la enfermedad, propia o de sus seres queridos, para encomendarse a la Virgen. Ante su imagen, los fieles han depositado siempre súplicas confiadas por los que sufren en el cuerpo o en el alma.
Meditación
En las bodas de Caná, María advierte la necesidad y acude a su Hijo: «no tienen vino». Así intercede por los enfermos: presenta ante Cristo nuestras carencias y nos remite a Él, «haced lo que Él os diga». No es ella quien sana, sino su Hijo; pero su intercesión de Madre nos alcanza fortaleza para llevar la cruz y esperanza para confiar, incluso cuando la salud no llega como quisiéramos.
Palabra de Dios sugerida
«La madre de Jesús le dijo: «No tienen vino»» (Juan 2,3).
Propósito
Rezaré hoy por un enfermo concreto y, si me es posible, le haré una visita, una llamada o un gesto de cercanía.
Oración del día
Señora de Luna, consuelo de los afligidos, lleva ante tu Hijo el clamor de los enfermos y de quienes los cuidan. Alcánzales alivio, paciencia y esperanza, y a nosotros, corazón compasivo. Que en la cruz reconozcamos el amor de Cristo, salud verdadera. Amén.
Día quinto — La fe de la dehesa
Memoria histórica
La devoción a la Señora de Luna tiene un fuerte carácter campero: su santuario se alza aislado en la dehesa de encinas de Los Pedroches, lejos de los núcleos urbanos, y su romería reúne a las gentes del campo. Durante siglos, labradores y pastores han transmitido esta fe sencilla y tenaz de generación en generación.
Meditación
La fe de los pueblos sencillos, arraigada como la encina, agrada a Dios. En la dureza de la vida del campo, la Virgen ha sido consuelo y esperanza. Honrar a María es confesar la fe en Cristo que ella nos entregó. Pedir su intercesión es agradecer la fe recibida de nuestros mayores y comprometernos a transmitirla, para que no se pierda.
Palabra de Dios sugerida
«Mantengamos firme la confesión de la esperanza, pues es fiel el que ha prometido» (Hebreos 10,23).
Propósito
Daré gracias por quienes me transmitieron la fe y buscaré transmitirla yo con una palabra o un gesto sencillo.
Oración del día
Señora de Luna, que has sostenido la fe de las gentes de la dehesa, guarda y aviva la fe de tu pueblo. Que nunca se apague la lámpara encendida por nuestros mayores. Intercede ante tu Hijo para que seamos testigos fieles del Evangelio. Amén.
Día sexto — La esperanza que no defrauda
Memoria histórica
El culto a la Señora de Luna, documentado sin interrupción desde el siglo XVI sobre una ermita del siglo XV, ha atravesado siglos, pleitos y cambios, y ha culminado gozosamente en la coronación pontificia de 2025. Una devoción tan antigua y tan viva es testimonio de una esperanza que el tiempo no ha agotado.
Meditación
La esperanza cristiana no es optimismo ingenuo, sino certeza fundada en Cristo resucitado. Que una devoción perdure siglos y florezca de nuevo en nuestros días proclama que la fe no muere. La Señora de Luna, venerada por generaciones, nos alienta a esperar en Dios «que no defrauda», también en nuestras noches personales.
Palabra de Dios sugerida
«La esperanza no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones» (Romanos 5,5).
Propósito
Ante un motivo de desánimo, renovaré hoy un acto de esperanza, poniendo el futuro en las manos de Dios.
Oración del día
Señora de Luna, venerada por siglos y coronada en nuestros días, sostén nuestra esperanza cuando arrecie la prueba. Enséñanos a esperar en Dios contra toda desilusión. Intercede por nosotros, para que participemos un día de la gloria de Cristo resucitado. Amén.
Día séptimo — Madre e Hijo, coronados
Memoria histórica
El 7 de diciembre de 2025, tras la aprobación de la Santa Sede, la Señora de Luna fue coronada canónicamente en su santuario de la Jara, presidida la ceremonia por el obispo de Córdoba, con la imposición de sendas coronas a la Virgen y al Niño. La coronación se vivió como sello de la unión entre los dos pueblos que la veneran.
Meditación
María es Reina porque es Madre del Rey, y la corona del Niño proclama que el verdadero Rey es Cristo. Que las dos coronas se impusieran juntas, y que la coronación uniera a dos pueblos antaño enfrentados, muestra que la realeza de María es servicio y comunión. Honrar a María coronada es reconocer el señorío de su Hijo y aprender de su humildad, que enaltece a los que sirven.
Palabra de Dios sugerida
«Derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes» (Lucas 1,52).
Propósito
Reconoceré hoy el señorío de Cristo con un acto de obediencia a su voluntad y un gesto de humildad.
Oración del día
Señora de Luna, coronada junto a tu Hijo y sello de unión entre tus pueblos, enséñanos a reconocer el señorío de Cristo y a servir con humildad. Que reine Él en nuestro corazón. Ruega por nosotros ante Cristo, Rey del universo. Amén.
Día octavo — La familia y el hogar bajo su amparo
Memoria histórica
En Pozoblanco, en Villanueva de Córdoba y en Los Pedroches, la devoción a la Señora de Luna se vive en familia: generaciones enteras han presentado a sus hijos ante la Patrona, han rezado juntos y han acompañado sus romerías como quien camina con su Madre. El santuario ha sido, para tantos hogares, el corazón de la vida cristiana familiar.
Meditación
Jesús creció en el hogar de Nazaret, sujeto a María y a José. En aquella familia sencilla aprendió, según su humanidad, a trabajar, a rezar y a amar. María, Madre del hogar, vela por nuestras familias y las encomienda a su Hijo. Pedir su intercesión por el matrimonio, los hijos, los ancianos y los que viven solos es confiar todos nuestros vínculos al amor de Dios.
Palabra de Dios sugerida
«Bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad… y Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres» (Lucas 2,51-52).
Propósito
Rezaré hoy por mi familia y procuraré un gesto de reconciliación o de ternura con alguien de mi hogar.
Oración del día
Señora de Luna, Madre de la Sagrada Familia, guarda bajo tu manto nuestros hogares. Alcánzanos de tu Hijo unidad, paciencia y perdón; consuela a los que viven solos y bendice a nuestros mayores. Que en cada familia reine Cristo. Amén.
Día noveno — Envío desde la dehesa a la vida
Memoria histórica
Cada romería de traslado de la Señora de Luna culmina cuando, tras acompañar a la Virgen por los caminos de la dehesa, los romeros de los dos pueblos vuelven a sus casas y trabajos. Bajan distintos: llevan en el alma la paz recibida junto a su Madre y el propósito de vivir como hermanos.
Meditación
La fiesta no es el final, sino el envío. Como los pastores de Belén, que «se volvieron dando gloria y alabanza a Dios», también nosotros, tras la novena, hemos de volver a la vida transformados. La Señora de Luna, Madre peregrina, nos precede como Madre y como esperanza. Celebrar su memoria es comprometerse a vivir como hijos de Dios y hermanos entre nosotros, camino de la vida eterna.
Palabra de Dios sugerida
«Y los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían visto y oído» (Lucas 2,20).
Propósito
Llevaré el fruto de esta novena a mi vida cotidiana con una obra buena concreta, y acudiré, si puedo, a la Eucaristía.
Oración del día
Señora de Luna, que reúnes a tus pueblos en tu santuario de la dehesa, envíanos renovados a la vida de cada día. Que la paz recibida junto a ti nos haga hermanos. Caminando tras de ti, lleguemos a la Pascua eterna de tu Hijo. Ruega por nosotros ahora y siempre. Amén.
Oración final
Nuestra Señora de Luna, patrona de Pozoblanco y de Villanueva de Córdoba, al terminar esta novena te damos gracias por habernos acompañado estos nueve días desde tu santuario de la dehesa de la Jara. Tú, Madre peregrina que unes a tus pueblos, condúcenos siempre a tu Hijo Jesucristo, único Salvador y Señor. No permitas que nuestra devoción se quede en sentimiento pasajero; hazla vida de fe, esperanza y caridad, y de fraternidad entre los hermanos. Bendice a Los Pedroches, a la Iglesia de Córdoba y a cuantos te invocamos con amor. Y cuando termine nuestro camino en la tierra, muéstranos, después de este destierro, a Jesús, fruto bendito de tu vientre. Por Cristo, nuestro Señor. Amén.
Peticiones de la comunidad
- Por la Iglesia y por el Papa, para que, bajo la intercesión de la Virgen María, anuncien con fidelidad el Evangelio de Cristo. Roguemos al Señor.
- Por Pozoblanco, por Villanueva de Córdoba y por Los Pedroches, para que, unidos por su Patrona, vivan la fraternidad y la caridad. Roguemos al Señor.
- Por la reconciliación entre los pueblos y las familias divididas, para que la Virgen los una como Madre común. Roguemos al Señor.
- Por los enfermos, los ancianos y los que sufren en soledad, para que encuentren en Dios consuelo y en María cercanía maternal. Roguemos al Señor.
- Por las familias y por las gentes del campo, para que, bajo el amparo de María, vivan en la fe. Roguemos al Señor.
- Por nuestros difuntos, para que la Señora de Luna los presente ante su Hijo y alcancen la luz eterna. Roguemos al Señor.
Novena preparada por el equipo de rezaelrosario.org como material devocional original. Los datos históricos se ofrecen conforme a la tradición y al magisterio de la Iglesia; la devoción se dirige a Dios, y a María se le pide su intercesión.