Novena a Nuestra Señora de la Peña de Sepúlveda
Fiesta: 29 de septiembre · Santuario de la Virgen de la Peña (Sepúlveda)
Nueve días de oración a Nuestra Señora de la Peña, patrona de Sepúlveda, venerada en su santuario románico sobre las hoces del Duratón.

Novena original de rezaelrosario.org. Las meditaciones y oraciones propias de esta página han sido preparadas expresamente para acompañar durante nueve días esta devoción. No son transcripción ni adaptación encubierta de ediciones ajenas.
Nuestra Señora de la Peña, trono de sabiduría sobre las hoces del Duratón
En la villa segoviana de Sepúlveda, asomada al impresionante desfiladero de las hoces del río Duratón, se alza el santuario de Nuestra Señora de la Peña, patrona de la villa y de toda su Comunidad de Villa y Tierra. Su iglesia es una joya del románico segoviano del siglo XII, con un tímpano de portada único en la comarca. La imagen es una talla medieval que representa a la Virgen sentada en majestad con el Niño en brazos —«trono de sabiduría»—, venerada desde antiguo por las gentes de esta tierra de riscos y agua.
Al comenzar esta novena conviene recordar, con verdad y sencillez, que a la Virgen María no la adoramos: la adoración se debe únicamente a Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. A María la veneramos como Madre del Señor y Madre nuestra, y acudimos a su intercesión, que jamás se detiene en ella, sino que nos conduce a Cristo. Cuanto pidamos a la Señora de la Peña en estos nueve días será para amar más a su Hijo, «haced lo que Él os diga» (Juan 2,5). Ella, que sostiene en su regazo a la Sabiduría eterna, quiere presentárnoslo a nosotros.
Datos esenciales de la advocación
- Advocación: Nuestra Señora de la Peña, patrona de Sepúlveda y de su Comunidad de Villa y Tierra.
- Lugar: santuario de Nuestra Señora de la Peña, sobre las hoces del río Duratón, en Sepúlveda (provincia de Segovia, Castilla y León, España); iglesia románica del siglo XII con pórtico y añadidos posteriores.
- Marco eclesial: diócesis de Segovia.
- Imagen: talla medieval (fechada por las fuentes entre los siglos XII y XIII), Virgen en majestad con el Niño, del tipo «Sedes Sapientiae» (trono de sabiduría).
- Tradición: se narra la ocultación de la imagen en una cueva ante la invasión musulmana y su hallazgo posterior por un pastor, que vio unas luces salir de la roca al anochecer.
- Coronación y fiesta: coronación canónica el 28 de septiembre de 1996, por el obispo de Segovia Luis Gutiérrez Martín; es una de las tres imágenes coronadas de la diócesis, junto a la Fuencisla y el Henar. La fiesta principal se celebra el 29 de septiembre.
Cómo prepararse para rezar la novena
La novena es un camino sereno de nueve días. Ante la Señora de la Peña no buscamos un rito mágico, sino disponer el corazón a la conversión y a la confianza. Escoge un lugar y una hora fijos, aparta el ruido y prepárate como quien se asoma al santuario sobre las hoces para encontrarse con su Madre. Si es posible, acompaña la oración con una imagen de la Virgen, una vela encendida y la Sagrada Escritura abierta.
Reza sin prisa, dejando que las palabras calen hondo. Trae cada día una intención concreta: por tu familia, por los enfermos, por tu pueblo y por la Iglesia entera. Recuerda que pedir la intercesión de María es pedir que ella, la primera creyente, ruegue por nosotros ante su Hijo; por eso toda súplica termina en Cristo, único Salvador. La Virgen en majestad, que presenta al Niño, nos enseña que ella siempre nos lleva a Él.
Si puedes, une a la novena la confesión y la comunión. Así la devoción no se queda en sentimiento, sino que fructifica en vida cristiana: caridad con el prójimo, paciencia en la prueba y esperanza firme. La Señora de la Peña no busca admiradores, sino discípulos de su Hijo.
Orden propuesto para cada día
- En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
- Oración inicial para todos los días e invocación al Espíritu Santo.
- Lectura de la memoria histórica del día.
- Meditación pausada del tema propio de la jornada.
- Proclamación de la Palabra de Dios sugerida, en silencio orante.
- Formulación del propósito concreto del día.
- Oración del día a Nuestra Señora de la Peña.
- Un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria, y la Salve final.
Oración inicial para todos los días
Dios y Padre nuestro, que has querido darnos en la Santísima Virgen María una Madre que nos guía hacia tu Hijo, mira con bondad a cuantos nos acogemos a la advocación de Nuestra Señora de la Peña. Concédenos, por su intercesión, cimentar nuestra vida sobre la roca firme que es Cristo, y acoger la verdadera sabiduría, que consiste en conocerte y amarte. Que estos nueve días nos preparen a vivir como hijos tuyos en la fe, la esperanza y la caridad. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Invocación al Espíritu Santo
Ven, Espíritu Santo, y llena el corazón de tus fieles; enciende en nosotros el fuego de tu amor. Tú que cubriste con tu sombra a la Virgen María para que el Verbo se hiciera carne, alcánzanos docilidad para escuchar la Palabra y fuerza para cumplirla. Enséñanos a orar como conviene, guía nuestra novena y haz que, con María, digamos siempre «hágase en mí según tu palabra» (Lucas 1,38). Amén.
Día primero — Trono de la Sabiduría
Memoria histórica
La imagen de la Señora de la Peña es una Virgen en majestad, sentada con el Niño sobre el regazo, del tipo que la tradición llama «Sedes Sapientiae», trono de sabiduría. En estas tallas medievales, María aparece como el asiento real donde se sienta Cristo, la Sabiduría de Dios, que ella presenta al mundo.
Meditación
María es llamada «trono de la Sabiduría» porque llevó en su seno y sostuvo en su regazo a Cristo, «sabiduría de Dios». Ella no retiene al Niño para sí: lo muestra, lo ofrece. La verdadera sabiduría no es la del mundo, sino conocer y amar a Dios. Pedir la intercesión de la Señora de la Peña es pedir esa sabiduría del corazón, que ella nos alcanza presentándonos siempre a su Hijo.
Palabra de Dios sugerida
«Cristo, fuerza de Dios y sabiduría de Dios» (1 Corintios 1,24).
Propósito
Buscaré hoy la sabiduría verdadera dedicando un rato a la Palabra de Dios o a la oración, por encima de tantas prisas.
Oración del día
Señora de la Peña, trono de la Sabiduría, que sostienes y nos presentas a tu Hijo, alcánzanos la sabiduría del corazón, que consiste en conocer y amar a Dios. Intercede por nosotros ante Cristo, que vive y reina por los siglos. Amén.
Día segundo — María sobre la roca
Memoria histórica
El santuario se llama «de la Peña» porque se alza sobre la roca viva, asomado al desfiladero de las hoces del Duratón. Aquel emplazamiento sobrecogedor, de riscos y agua, ha hecho de la Virgen imagen de firmeza: Madre plantada sobre la peña, que vela sobre el abismo.
Meditación
La Escritura llama a Dios «roca» y «peña»: firme, seguro, inconmovible. Jesús enseñó que quien edifica sobre roca resiste las tormentas. María, sobre la peña, nos remite a esa roca que es su Hijo. Refugiarse en ella es refugiarse en Cristo. Pedir su intercesión es pedir cimentar la vida en lo estable de Dios, no en la arena de lo pasajero, para no derrumbarnos cuando lleguen las pruebas.
Palabra de Dios sugerida
«El Señor es mi roca, mi alcázar, mi libertador… mi roca, en quien me refugio» (Salmo 18,3).
Propósito
Ante una preocupación de hoy, haré un acto de confianza en Dios, mi roca firme, en vez de apoyarme solo en mis fuerzas.
Oración del día
Señora de la Peña, plantada sobre la roca que vela el abismo, condúcenos al refugio firme que es tu Hijo. Que edifiquemos nuestra vida sobre Él y no nos derribe ninguna tormenta. Ruega por nosotros ante Cristo. Amén.
Día tercero — La fe escondida y hallada
Memoria histórica
La tradición cuenta que la imagen fue escondida en una cueva ante la invasión musulmana y hallada siglos después por un pastor, que vio unas luces salir de la roca al anochecer. La Iglesia distingue siempre, con prudencia, la piadosa leyenda del dato histórico; pero el relato expresa una verdad honda: la fe, guardada en la prueba, vuelve a manifestarse.
Meditación
También hay tiempos en que la fe parece esconderse: épocas oscuras, persecuciones, inviernos del alma. Pero como la imagen oculta en la peña, no se pierde: aguarda su hora y vuelve a brillar. La luz que el pastor vio salir de la roca es imagen de Cristo, «luz del mundo», que nunca se apaga. Pedir la intercesión de la Señora de la Peña es pedir que, en las horas oscuras, sepamos guardar la fe y esperar su nuevo amanecer.
Palabra de Dios sugerida
«La luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la ha vencido» (Juan 1,5).
Propósito
En algún momento de oscuridad interior de hoy, avivaré mi fe con una breve oración de confianza en Cristo, luz del mundo.
Oración del día
Señora de la Peña, hallada por la luz que salía de la roca, ayúdanos a guardar la fe en las horas oscuras. Que esperemos siempre el amanecer de Cristo, luz que la tiniebla no vence. Ruega por nosotros ante tu Hijo. Amén.
Día cuarto — María junto a los enfermos
Memoria histórica
A lo largo de los siglos, los vecinos de Sepúlveda y de su Tierra han acudido al santuario de la Peña con el corazón cargado por la enfermedad, propia o de sus seres queridos, para encomendarse a la Virgen. Ante su imagen, los fieles han depositado siempre súplicas confiadas por los que sufren en el cuerpo o en el alma.
Meditación
En las bodas de Caná, María advierte la necesidad y acude a su Hijo: «no tienen vino». Así intercede por los enfermos: presenta ante Cristo nuestras carencias y nos remite a Él, «haced lo que Él os diga». No es ella quien sana, sino su Hijo; pero su intercesión de Madre nos alcanza fortaleza para llevar la cruz y esperanza para confiar, incluso cuando la salud no llega como quisiéramos.
Palabra de Dios sugerida
«La madre de Jesús le dijo: «No tienen vino»» (Juan 2,3).
Propósito
Rezaré hoy por un enfermo concreto y, si me es posible, le haré una visita, una llamada o un gesto de cercanía.
Oración del día
Señora de la Peña, consuelo de los afligidos, lleva ante tu Hijo el clamor de los enfermos y de quienes los cuidan. Alcánzales alivio, paciencia y esperanza, y a nosotros, corazón compasivo. Que en la cruz reconozcamos el amor de Cristo, salud verdadera. Amén.
Día quinto — La caridad que nace de la fe
Memoria histórica
La devoción a la Señora de la Peña ha unido durante siglos a toda la Comunidad de Villa y Tierra de Sepúlveda, un amplio conjunto de pueblos que la tienen por Patrona común. Esa fe compartida ha inspirado la solidaridad y el auxilio mutuo entre los vecinos de la comarca.
Meditación
María, apenas concebido el Verbo, «se puso en camino y fue aprisa» a servir a su prima Isabel. Su respuesta al don de Dios fue el servicio. Venerarla sin imitarla sería vano. Pedir su intercesión es pedir que nos contagie su prontitud para la caridad, pues «la fe sin obras está muerta». El amor a Dios y el amor al hermano son inseparables.
Palabra de Dios sugerida
«En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá» (Lucas 1,39).
Propósito
Buscaré hoy una ocasión concreta de servir a alguien sin esperar nada a cambio, por pequeña que sea.
Oración del día
Señora de la Peña, que fuiste presta en el servicio, muévenos a una caridad diligente y sin ruido. Que nuestra devoción no se quede en palabras, sino que se haga manos abiertas. Ruega por nosotros ante tu Hijo, para que amemos como Él nos amó. Amén.
Día sexto — La esperanza que no defrauda
Memoria histórica
La iglesia románica de la Peña, levantada en el siglo XII, ha resistido casi novecientos años sobre la roca, testigo de la fe de innumerables generaciones. Que un templo tan antiguo siga siendo casa de oración y meta de peregrinación es testimonio de una esperanza que no se agota con el tiempo.
Meditación
La esperanza cristiana no es optimismo ingenuo, sino certeza fundada en Cristo resucitado. Un santuario que resiste siglos y un pueblo que sigue subiendo a él proclaman que la fe no muere. La Señora de la Peña, firme sobre la roca, nos alienta a esperar en Dios «que no defrauda», también en nuestras noches personales.
Palabra de Dios sugerida
«La esperanza no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones» (Romanos 5,5).
Propósito
Ante un motivo de desánimo, renovaré hoy un acto de esperanza, poniendo el futuro en las manos de Dios.
Oración del día
Señora de la Peña, venerada por siglos sobre la roca firme, sostén nuestra esperanza cuando arrecie la prueba. Enséñanos a esperar en Dios contra toda desilusión. Intercede por nosotros, para que participemos un día de la gloria de Cristo resucitado. Amén.
Día séptimo — María, humilde y coronada
Memoria histórica
El 28 de septiembre de 1996, ante miles de fieles, la Señora de la Peña fue coronada canónicamente por el obispo de Segovia Luis Gutiérrez Martín. Es una de las tres únicas imágenes coronadas de la diócesis, junto a la Fuencisla y el Henar. La corona reconoce públicamente su dignidad de Madre de Dios.
Meditación
María es Reina porque es Madre del Rey, y su realeza es servicio, como la de su Hijo, que «no vino a ser servido, sino a servir». La corona de la Señora de la Peña remite a la corona de gloria que Dios da a los humildes. Honrar a María coronada es aprender de su humildad: cuanto más se abajó, más la exaltó el Señor. También nosotros seremos elevados si servimos.
Palabra de Dios sugerida
«Derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes» (Lucas 1,52).
Propósito
Practicaré hoy un acto de humildad concreto: ceder, callar una réplica o reconocer un error.
Oración del día
Señora de la Peña, Reina coronada y humilde servidora, enséñanos que la verdadera grandeza está en servir. Que aprendamos de tu humildad y nos dejemos exaltar por Dios. Ruega por nosotros ante Cristo, Rey del universo. Amén.
Día octavo — La familia y el hogar bajo su amparo
Memoria histórica
En Sepúlveda y en los pueblos de su Tierra, la devoción a la Peña se vive en familia: generaciones enteras han presentado a sus hijos ante la Patrona, han rezado juntos y han acudido a su fiesta como quien vuelve a casa. El santuario ha sido, para tantos hogares, el corazón de la vida cristiana familiar.
Meditación
Jesús creció en el hogar de Nazaret, sujeto a María y a José. En aquella familia sencilla aprendió, según su humanidad, a trabajar, a rezar y a amar. María, Madre del hogar, vela por nuestras familias y las encomienda a su Hijo. Pedir su intercesión por el matrimonio, los hijos, los ancianos y los que viven solos es confiar todos nuestros vínculos al amor de Dios.
Palabra de Dios sugerida
«Bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad… y Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres» (Lucas 2,51-52).
Propósito
Rezaré hoy por mi familia y procuraré un gesto de reconciliación o de ternura con alguien de mi hogar.
Oración del día
Señora de la Peña, Madre de la Sagrada Familia, guarda bajo tu manto nuestros hogares. Alcánzanos de tu Hijo unidad, paciencia y perdón; consuela a los que viven solos y bendice a nuestros mayores. Que en cada familia reine Cristo. Amén.
Día noveno — Envío desde la Peña a la vida
Memoria histórica
La novena culmina en la fiesta del 29 de septiembre, día grande de la Patrona, en que Sepúlveda honra a la Señora de la Peña, cuya imagen —según la tradición— fue trasladada un día como este a su santuario. Terminada la fiesta, los sepulvedanos vuelven a su vida diaria, llevando en el alma la fe reavivada.
Meditación
La fiesta no es el final, sino el envío. Como los pastores de Belén, que «se volvieron dando gloria y alabanza a Dios», también nosotros, tras la novena, hemos de volver a la vida transformados. La Señora de la Peña, firme sobre la roca, nos precede como Madre y como esperanza. Celebrar su memoria es comprometerse a vivir como hijos de Dios, camino de la vida eterna.
Palabra de Dios sugerida
«Y los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían visto y oído» (Lucas 2,20).
Propósito
Llevaré el fruto de esta novena a mi vida cotidiana con una obra buena concreta, y acudiré, si puedo, a la Eucaristía.
Oración del día
Señora de la Peña, que reúnes a Sepúlveda en tu santuario sobre las hoces, envíanos renovados a la vida de cada día. Que la fe reavivada junto a ti dé fruto en obras. Caminando tras de ti, lleguemos a la Pascua eterna de tu Hijo. Ruega por nosotros ahora y siempre. Amén.
Oración final
Nuestra Señora de la Peña, patrona de Sepúlveda, al terminar esta novena te damos gracias por habernos acompañado estos nueve días desde tu santuario sobre las hoces del Duratón. Tú, trono de la Sabiduría y Madre firme sobre la roca, condúcenos siempre a tu Hijo Jesucristo, único Salvador y Señor. No permitas que nuestra devoción se quede en sentimiento pasajero; hazla vida de fe, esperanza y caridad. Bendice a Sepúlveda y a su Tierra, a la Iglesia de Segovia y a cuantos te invocamos con amor. Y cuando termine nuestro camino en la tierra, muéstranos, después de este destierro, a Jesús, fruto bendito de tu vientre. Por Cristo, nuestro Señor. Amén.
Peticiones de la comunidad
- Por la Iglesia y por el Papa, para que, bajo la intercesión de la Virgen María, anuncien con fidelidad el Evangelio de Cristo. Roguemos al Señor.
- Por la villa de Sepúlveda y por toda su Comunidad de Villa y Tierra, para que su devoción a la Señora de la Peña fructifique en obras de caridad. Roguemos al Señor.
- Por los que buscan la verdad y la sabiduría, para que la encuentren en Cristo, sabiduría de Dios. Roguemos al Señor.
- Por los enfermos, los ancianos y los que sufren en soledad, para que encuentren en Dios consuelo y en María cercanía maternal. Roguemos al Señor.
- Por las familias, para que sean hogares de fe, perdón y ternura a imagen de la casa de Nazaret. Roguemos al Señor.
- Por nuestros difuntos, para que la Señora de la Peña los presente ante su Hijo y alcancen la luz eterna. Roguemos al Señor.
Novena preparada por el equipo de rezaelrosario.org como material devocional original. Los datos históricos se ofrecen conforme a la tradición y al magisterio de la Iglesia; la devoción se dirige a Dios, y a María se le pide su intercesión.