Novena a Nuestra Señora de Hontanares
Fiesta y romería: domingo siguiente al 8 de septiembre · Ermita de Hontanares (Riaza)
Nueve días de oración a Nuestra Señora de Hontanares, patrona de Riaza, venerada en su ermita de la Sierra de Ayllón.

Novena original de rezaelrosario.org. Las meditaciones y oraciones propias de esta página han sido preparadas expresamente para acompañar durante nueve días esta devoción. No son transcripción ni adaptación encubierta de ediciones ajenas.
Nuestra Señora de Hontanares, luz de la sierra sobre la villa de Riaza
En plena Sierra de Ayllón, a unos mil cuatrocientos metros de altitud y a pocos kilómetros de Riaza, se alza la ermita de Nuestra Señora de Hontanares, gran devoción mariana de la villa segoviana. Su nombre proviene de un antiguo poblado, Fontanar u Hontanar, cuya iglesia veneraba a la Virgen y cuyo término se anexionó a Riaza a comienzos del siglo XV. La ermita actual se levantó en 1606, sobre el lugar del templo medieval anterior. La tradición cuenta que la imagen, ocultada en tiempos difíciles, fue hallada de nuevo por un pastor, que la encontró aún iluminada por un candil de aceite dejado encendido por quienes la escondieron.
Al comenzar esta novena conviene recordar, con verdad y sencillez, que a la Virgen María no la adoramos: la adoración se debe únicamente a Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. A María la veneramos como Madre del Señor y Madre nuestra, y acudimos a su intercesión, que jamás se detiene en ella, sino que nos conduce a Cristo. Cuanto pidamos a la Señora de Hontanares en estos nueve días será para amar más a su Hijo, «haced lo que Él os diga» (Juan 2,5). Ella, luz que no se apagó en la sierra, quiere mantener encendida la lámpara de nuestra fe.
Datos esenciales de la advocación
- Advocación: Nuestra Señora de Hontanares, patrona de Riaza (venerada junto con Nuestra Señora del Manto).
- Lugar: ermita de Nuestra Señora de Hontanares, en la Sierra de Ayllón, a unos 4,5 km de Riaza, hacia los 1.400 metros de altitud (provincia de Segovia, Castilla y León, España).
- Marco eclesial: diócesis de Segovia.
- Historia: el nombre procede del antiguo poblado de Fontanar/Hontanar, anexionado a Riaza a inicios del siglo XV; la ermita actual data de 1606, levantada sobre el templo medieval anterior.
- Tradición: se narra la ocultación de la imagen en tiempos difíciles y su hallazgo posterior por un pastor, que la encontró alumbrada por un candil aún encendido.
- Fiesta: la romería principal se celebra el domingo siguiente al 8 de septiembre, declarada de interés turístico regional; hay además una segunda romería, el «Hontanarillo», y otra en mayo. En la pradera del santuario es tradición danzar de cara a la Virgen mientras se le canta la Salve.
Cómo prepararse para rezar la novena
La novena es un camino sereno de nueve días. Ante la Señora de Hontanares no buscamos un rito mágico, sino disponer el corazón a la conversión y a la confianza. Escoge un lugar y una hora fijos, aparta el ruido y prepárate como quien sube a la ermita de la sierra para encontrarse con su Madre. Si es posible, acompaña la oración con una imagen de la Virgen, una vela encendida y la Sagrada Escritura abierta.
Reza sin prisa, dejando que las palabras calen hondo. Trae cada día una intención concreta: por tu familia, por los enfermos, por tu pueblo y por la Iglesia entera. Recuerda que pedir la intercesión de María es pedir que ella, la primera creyente, ruegue por nosotros ante su Hijo; por eso toda súplica termina en Cristo, único Salvador. El candil que no se apagó nos recuerda mantener siempre encendida la lámpara de la fe.
Si puedes, une a la novena la confesión y la comunión. Así la devoción no se queda en sentimiento, sino que fructifica en vida cristiana: caridad con el prójimo, paciencia en la prueba y esperanza firme. La Señora de Hontanares no busca admiradores, sino discípulos de su Hijo.
Orden propuesto para cada día
- En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
- Oración inicial para todos los días e invocación al Espíritu Santo.
- Lectura de la memoria histórica del día.
- Meditación pausada del tema propio de la jornada.
- Proclamación de la Palabra de Dios sugerida, en silencio orante.
- Formulación del propósito concreto del día.
- Oración del día a Nuestra Señora de Hontanares.
- Un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria, y la Salve final.
Oración inicial para todos los días
Dios y Padre nuestro, que has querido darnos en la Santísima Virgen María una Madre que nos guía hacia tu Hijo, mira con bondad a cuantos nos acogemos a la advocación de Nuestra Señora de Hontanares. Concédenos, por su intercesión, mantener siempre encendida la lámpara de la fe, como el candil que la alumbró en la sierra, y buscarte con corazón sencillo. Que estos nueve días nos preparen a vivir como hijos tuyos en la fe, la esperanza y la caridad. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Invocación al Espíritu Santo
Ven, Espíritu Santo, y llena el corazón de tus fieles; enciende en nosotros el fuego de tu amor. Tú que cubriste con tu sombra a la Virgen María para que el Verbo se hiciera carne, alcánzanos docilidad para escuchar la Palabra y fuerza para cumplirla. Enséñanos a orar como conviene, guía nuestra novena y haz que, con María, digamos siempre «hágase en mí según tu palabra» (Lucas 1,38). Amén.
Día primero — La luz que no se apaga
Memoria histórica
La tradición cuenta que la imagen de Hontanares, ocultada en tiempos difíciles, fue hallada por un pastor que la encontró aún alumbrada por un candil de aceite, dejado encendido por quienes la escondieron. La Iglesia distingue siempre, con prudencia, la piadosa leyenda del dato histórico; pero el signo del candil que no se apaga se ha hecho imagen de la fe que permanece viva a través de los siglos.
Meditación
Jesús habla de las vírgenes prudentes que mantienen encendidas sus lámparas esperando al esposo. La fe es esa lámpara que no debemos dejar apagar, alimentándola con la oración, los sacramentos y las obras buenas. Pedir la intercesión de la Señora de Hontanares es pedir que, como el candil de la sierra, nuestra fe siga ardiendo aun en las horas oscuras, aguardando la venida del Señor.
Palabra de Dios sugerida
«Estad en vela, porque no sabéis el día ni la hora… Las prudentes llevaron aceite en las alcuzas» (cf. Mateo 25,4.13).
Propósito
Alimentaré hoy la lámpara de mi fe con un rato de oración algo más largo o atento de lo habitual.
Oración del día
Señora de Hontanares, hallada aún alumbrada por un candil encendido, mantén viva la lámpara de nuestra fe. Que no la dejemos apagar en las horas oscuras. Intercede por nosotros ante Cristo, que vive y reina por los siglos. Amén.
Día segundo — El pastor que avisa al pueblo
Memoria histórica
Según la tradición, fue un pastor quien halló la imagen y avisó al pueblo, que acudió a la sierra a venerarla. En torno a aquel hallazgo se congregó la fe de Riaza, que hizo de Hontanares su gran devoción mariana.
Meditación
Como a los pastores de Belén, Dios se manifiesta a los sencillos y los envía a anunciar. El pastor de Hontanares es figura del creyente que, habiendo encontrado a Dios, no se lo guarda, sino que corre a compartirlo. Pedir la intercesión de la Señora de Hontanares es pedir un corazón sencillo y misionero, capaz de anunciar a los demás la alegría de haber encontrado a Cristo por medio de su Madre.
Palabra de Dios sugerida
«Los pastores se dijeron unos a otros: «Vayamos a Belén a ver esto que ha pasado»… y lo contaron» (cf. Lucas 2,15.17).
Propósito
Compartiré hoy mi fe con alguien mediante una palabra sencilla, una invitación a rezar o un testimonio.
Oración del día
Señora de Hontanares, revelada a un pastor sencillo que avisó al pueblo, haznos anunciadores de tu Hijo. Que, habiéndolo encontrado, no nos lo guardemos, sino que lo compartamos. Ruega por nosotros ante Cristo. Amén.
Día tercero — La Virgen de la sierra y de las fuentes
Memoria histórica
El santuario se alza en la sierra, a gran altitud, y su nombre, Hontanares, evoca las fuentes y manantiales de la montaña. Rodeada de praderas, la ermita ha sido durante siglos lugar de encuentro del pueblo con su Madre, en medio de la naturaleza serrana.
Meditación
El agua de las fuentes es en la Escritura signo de la vida que Dios da. Jesús se presenta como la fuente de agua viva que apaga toda sed del alma; y María es cauce que nos lleva a esa fuente. En la altura serrana, lejos del ruido, es más fácil oír la voz de Dios. Pedir la intercesión de la Señora de Hontanares es pedir que ella nos conduzca a beber de Cristo, manantial que nunca se agota.
Palabra de Dios sugerida
«El que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá sed» (Juan 4,14).
Propósito
Buscaré hoy un rato de silencio, lejos del ruido, para beber de Dios en la oración y saciar la sed del alma.
Oración del día
Señora de Hontanares, Virgen de la sierra y de las fuentes, condúcenos a tu Hijo, manantial de agua viva. Que en Él saciemos la sed más honda de nuestra alma. Ruega por nosotros ante Cristo. Amén.
Día cuarto — María junto a los enfermos
Memoria histórica
A lo largo de los siglos, los vecinos de Riaza y de los pueblos de la sierra han subido a la ermita de Hontanares con el corazón cargado por la enfermedad, propia o de sus seres queridos, para encomendarse a la Virgen. Ante su imagen, los fieles han depositado siempre súplicas confiadas por los que sufren en el cuerpo o en el alma.
Meditación
En las bodas de Caná, María advierte la necesidad y acude a su Hijo: «no tienen vino». Así intercede por los enfermos: presenta ante Cristo nuestras carencias y nos remite a Él, «haced lo que Él os diga». No es ella quien sana, sino su Hijo; pero su intercesión de Madre nos alcanza fortaleza para llevar la cruz y esperanza para confiar, incluso cuando la salud no llega como quisiéramos.
Palabra de Dios sugerida
«La madre de Jesús le dijo: «No tienen vino»» (Juan 2,3).
Propósito
Rezaré hoy por un enfermo concreto y, si me es posible, le haré una visita, una llamada o un gesto de cercanía.
Oración del día
Señora de Hontanares, consuelo de los afligidos, lleva ante tu Hijo el clamor de los enfermos y de quienes los cuidan. Alcánzales alivio, paciencia y esperanza, y a nosotros, corazón compasivo. Que en la cruz reconozcamos el amor de Cristo, salud verdadera. Amén.
Día quinto — La alegría que danza ante la Virgen
Memoria histórica
En la romería de Hontanares es tradición danzar en la pradera, de cara a la imagen de la Virgen, mientras se le canta la Salve. Aquella alegría festiva, sencilla y honda, expresa el gozo de un pueblo que celebra a su Madre en medio de la naturaleza.
Meditación
El rey David danzó ante el Arca de la Alianza, gozoso ante la presencia de Dios; y María es la nueva Arca, que lleva en su seno al Señor. La alegría cristiana no es frivolidad, sino fruto del Espíritu, gozo de quien se sabe amado por Dios. Pedir la intercesión de la Señora de Hontanares es pedir esa alegría verdadera, que ni las penas del mundo pueden arrebatar.
Palabra de Dios sugerida
«Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador» (Lucas 1,46-47).
Propósito
Cultivaré hoy la alegría cristiana, agradeciendo a Dios sus dones y transmitiendo buen ánimo a quienes me rodean.
Oración del día
Señora de Hontanares, ante quien tu pueblo danza gozoso en la pradera, alcánzanos la alegría verdadera, fruto del Espíritu. Que, como tú en el Magníficat, nuestra alma se alegre en Dios. Ruega por nosotros ante tu Hijo. Amén.
Día sexto — La esperanza que no defrauda
Memoria histórica
La devoción a Hontanares heredó la fe del antiguo poblado de Fontanar, hoy desaparecido, y la mantuvo viva en Riaza levantando la ermita de 1606 y celebrando cada año su romería. Aunque el poblado se extinguió, su fe no murió: pervive en la villa que acogió a la Virgen.
Meditación
La esperanza cristiana no es optimismo ingenuo, sino certeza fundada en Cristo resucitado. Que la fe de un pueblo desaparecido siga viva en otro, siglos después, proclama que la Iglesia no muere y que la oración pervive de generación en generación. La Señora de Hontanares nos alienta a esperar en Dios «que no defrauda», también cuando todo parece perderse.
Palabra de Dios sugerida
«La esperanza no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones» (Romanos 5,5).
Propósito
Ante un motivo de desánimo, renovaré hoy un acto de esperanza, poniendo el futuro en las manos de Dios.
Oración del día
Señora de Hontanares, cuya fe pervivió al desaparecer el poblado que te veneraba, sostén nuestra esperanza cuando arrecie la prueba. Enséñanos a esperar en Dios contra toda desilusión. Intercede por nosotros, para que participemos un día de la gloria de Cristo resucitado. Amén.
Día séptimo — Dos devociones, una sola Madre
Memoria histórica
Riaza celebra sus fiestas patronales en honor de dos advocaciones marianas: Nuestra Señora del Manto y la Virgen de Hontanares. Dos títulos y una sola Madre, la Virgen María, en cuya devoción se reúne todo el pueblo.
Meditación
Las distintas advocaciones no son distintas «vírgenes»: son modos de contemplar y honrar a la única Madre de Dios, según los dones y la historia de cada lugar. Bajo el Manto o en Hontanares, es siempre María quien nos lleva a Cristo. Pedir su intercesión es acogerse a su maternidad única, que no divide, sino que reúne a los hijos en torno a su Hijo.
Palabra de Dios sugerida
«Junto a la cruz de Jesús estaba su madre… «Ahí tienes a tu madre»» (Juan 19,25.27).
Propósito
Acogeré hoy conscientemente a María como Madre, confiándole a ella, que me lleva a Cristo, una preocupación concreta.
Oración del día
Señora de Hontanares, venerada en Riaza junto a Nuestra Señora del Manto, reúnenos a todos bajo tu única maternidad. Que, cualquiera sea el nombre con que te invoquemos, nos lleves siempre a tu Hijo. Ruega por nosotros ante Cristo. Amén.
Día octavo — La familia y el hogar bajo su amparo
Memoria histórica
En Riaza, la devoción a Hontanares se vive en familia: generaciones enteras han subido a la sierra para presentar a sus hijos ante la Virgen, rezar juntos y acudir a la romería como quien vuelve a casa. La ermita ha sido, para tantos hogares, el corazón de la vida cristiana familiar.
Meditación
Jesús creció en el hogar de Nazaret, sujeto a María y a José. En aquella familia sencilla aprendió, según su humanidad, a trabajar, a rezar y a amar. María, Madre del hogar, vela por nuestras familias y las encomienda a su Hijo. Pedir su intercesión por el matrimonio, los hijos, los ancianos y los que viven solos es confiar todos nuestros vínculos al amor de Dios.
Palabra de Dios sugerida
«Bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad… y Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres» (Lucas 2,51-52).
Propósito
Rezaré hoy por mi familia y procuraré un gesto de reconciliación o de ternura con alguien de mi hogar.
Oración del día
Señora de Hontanares, Madre de la Sagrada Familia, guarda bajo tu manto nuestros hogares. Alcánzanos de tu Hijo unidad, paciencia y perdón; consuela a los que viven solos y bendice a nuestros mayores. Que en cada familia reine Cristo. Amén.
Día noveno — Envío desde la sierra a la vida
Memoria histórica
La romería del domingo siguiente al 8 de septiembre culmina cuando, tras la misa y la danza en la pradera, los romeros descienden de la sierra y vuelven a Riaza y a sus casas. Bajan distintos: llevan en el alma la paz y la alegría recibidas junto a su Madre en la altura.
Meditación
La fiesta no es el final, sino el envío. Como los pastores de Belén, que «se volvieron dando gloria y alabanza a Dios», también nosotros, tras la novena, hemos de volver a la vida transformados. La Señora de Hontanares, luz de la sierra, nos precede como Madre y como esperanza. Celebrar su memoria es comprometerse a vivir como hijos de Dios, camino de la vida eterna.
Palabra de Dios sugerida
«Y los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían visto y oído» (Lucas 2,20).
Propósito
Llevaré el fruto de esta novena a mi vida cotidiana con una obra buena concreta, y acudiré, si puedo, a la Eucaristía.
Oración del día
Señora de Hontanares, que reúnes a Riaza en tu ermita de la sierra, envíanos renovados a la vida de cada día. Que la paz y la alegría recibidas junto a ti se traduzcan en fidelidad. Caminando tras de ti, lleguemos a la Pascua eterna de tu Hijo. Ruega por nosotros ahora y siempre. Amén.
Oración final
Nuestra Señora de Hontanares, venerada en tu ermita de la Sierra de Ayllón, al terminar esta novena te damos gracias por habernos acompañado estos nueve días. Tú, luz que no se apagó en la montaña, condúcenos siempre a tu Hijo Jesucristo, único Salvador y Señor. No permitas que nuestra devoción se quede en sentimiento pasajero; hazla vida de fe, esperanza y caridad. Bendice a la villa de Riaza, a la Iglesia de Segovia y a cuantos te invocamos con amor. Y cuando termine nuestro camino en la tierra, muéstranos, después de este destierro, a Jesús, fruto bendito de tu vientre. Por Cristo, nuestro Señor. Amén.
Peticiones de la comunidad
- Por la Iglesia y por el Papa, para que, bajo la intercesión de la Virgen María, anuncien con fidelidad el Evangelio de Cristo. Roguemos al Señor.
- Por la villa de Riaza y por los pueblos de la sierra, para que su devoción a la Señora de Hontanares fructifique en obras de caridad. Roguemos al Señor.
- Por los enfermos, los ancianos y los que sufren en soledad, para que encuentren en Dios consuelo y en María cercanía maternal. Roguemos al Señor.
- Por los que han dejado apagar la lámpara de su fe, para que, como el candil de Hontanares, vuelvan a encenderla en la gracia de Dios. Roguemos al Señor.
- Por las familias, para que sean hogares de fe, perdón y ternura a imagen de la casa de Nazaret. Roguemos al Señor.
- Por nuestros difuntos, para que la Señora de Hontanares los presente ante su Hijo y alcancen la luz eterna. Roguemos al Señor.
Novena preparada por el equipo de rezaelrosario.org como material devocional original. Los datos históricos se ofrecen conforme a la tradición y al magisterio de la Iglesia; la devoción se dirige a Dios, y a María se le pide su intercesión.