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Novena a Nuestra Señora del Pueyo

Fiesta: 8 de septiembre (Natividad) y Ofrenda de flores y frutos · Santuario del Pueyo (Barbastro)

Nueve días de oración a Nuestra Señora del Pueyo, patrona de Barbastro, venerada en su santuario del Somontano.

Santuario y monasterio de Nuestra Señora del Pueyo, sobre el Somontano de Barbastro (Huesca)
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Novena original de rezaelrosario.org. Las meditaciones y oraciones propias de esta página han sido preparadas expresamente para acompañar durante nueve días esta devoción. No son transcripción ni adaptación encubierta de ediciones ajenas.

Nuestra Señora del Pueyo, atalaya y Madre sobre el Somontano de Barbastro

Sobre un cerro que se alza como atalaya a pocos kilómetros de Barbastro, dominando el Somontano y con el Pirineo al fondo, se levanta el santuario de Nuestra Señora del Pueyo, corazón mariano de la comarca. La tradición cuenta que hacia el año 1101 la Virgen se apareció a un pastor llamado Balandrán, entre los resplandores de un almendro, pidiéndole que se levantara una capilla en la cumbre. El primer documento histórico del santuario es de 1251, una carta del rey Jaime I de Aragón. Durante siglos, el Pueyo ha sido casa de comunidades religiosas —benedictinos entre ellas— y meta de las romerías de todos los pueblos del Somontano.

Al comenzar esta novena conviene recordar, con verdad y sencillez, que a la Virgen María no la adoramos: la adoración se debe únicamente a Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. A María la veneramos como Madre del Señor y Madre nuestra, y acudimos a su intercesión, que jamás se detiene en ella, sino que nos conduce a Cristo. Cuanto pidamos a la Señora del Pueyo en estos nueve días será para amar más a su Hijo, «haced lo que Él os diga» (Juan 2,5). Ella, atalaya en lo alto, quiere elevar nuestra mirada hacia Dios.

Datos esenciales de la advocación

  • Advocación: Nuestra Señora de El Pueyo, patrona de Barbastro.
  • Lugar: Santuario y monasterio de Nuestra Señora de El Pueyo, sobre un cerro a unos cinco kilómetros de Barbastro, en el Somontano (provincia de Huesca, Aragón, España).
  • Marco eclesial: diócesis de Barbastro-Monzón.
  • Historia: la tradición sitúa hacia 1101 la aparición al pastor Balandrán; el primer documento histórico es de 1251 (carta de Jaime I de Aragón). El santuario conserva núcleo románico con claustro, ampliaciones góticas y reforma del siglo XVII.
  • Comunidades: custodiado por benedictinos desde 1889 (dieciocho de ellos, mártires en 1936), después por claretianos, y desde 2009 por el Instituto del Verbo Encarnado.
  • Celebraciones: Barbastro honra a su Patrona en las fiestas de la Natividad de la Virgen, el 8 de septiembre, con la tradicional Ofrenda de flores y frutos; hay además romería el Lunes de Pascua y romerías de los pueblos del Somontano en mayo.

Cómo prepararse para rezar la novena

La novena es un camino sereno de nueve días. Ante la Señora del Pueyo no buscamos un rito mágico, sino disponer el corazón a la conversión y a la confianza. Escoge un lugar y una hora fijos, aparta el ruido y prepárate como quien sube al cerro para encontrarse con su Madre. Si es posible, acompaña la oración con una imagen de la Virgen, una vela encendida y la Sagrada Escritura abierta.

Reza sin prisa, dejando que las palabras calen hondo. Trae cada día una intención concreta: por tu familia, por los enfermos, por tu pueblo y por la Iglesia entera. Recuerda que pedir la intercesión de María es pedir que ella, la primera creyente, ruegue por nosotros ante su Hijo; por eso toda súplica termina en Cristo, único Salvador. El testimonio de los mártires del Pueyo nos recuerda que la fe puede pedir fidelidad hasta el extremo.

Si puedes, une a la novena la confesión y la comunión. Así la devoción no se queda en sentimiento, sino que fructifica en vida cristiana: caridad con el prójimo, paciencia en la prueba y esperanza firme. La Señora del Pueyo no busca admiradores, sino discípulos de su Hijo.

Orden propuesto para cada día

  • En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
  • Oración inicial para todos los días e invocación al Espíritu Santo.
  • Lectura de la memoria histórica del día.
  • Meditación pausada del tema propio de la jornada.
  • Proclamación de la Palabra de Dios sugerida, en silencio orante.
  • Formulación del propósito concreto del día.
  • Oración del día a Nuestra Señora del Pueyo.
  • Un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria, y la Salve final.

Oración inicial para todos los días

Dios y Padre nuestro, que has querido darnos en la Santísima Virgen María una Madre que nos guía hacia tu Hijo, mira con bondad a cuantos nos acogemos a la advocación de Nuestra Señora del Pueyo. Concédenos, por su intercesión, un corazón que sepa subir a lo alto para buscarte, fiel hasta el extremo como los mártires que la veneraron. Que estos nueve días nos preparen a vivir como hijos tuyos en la fe, la esperanza y la caridad. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Invocación al Espíritu Santo

Ven, Espíritu Santo, y llena el corazón de tus fieles; enciende en nosotros el fuego de tu amor. Tú que cubriste con tu sombra a la Virgen María para que el Verbo se hiciera carne, alcánzanos docilidad para escuchar la Palabra y fuerza para cumplirla. Enséñanos a orar como conviene, guía nuestra novena y haz que, con María, digamos siempre «hágase en mí según tu palabra» (Lucas 1,38). Amén.

Día primero — El almendro y el pastor

Memoria histórica

La tradición cuenta que hacia 1101 la Virgen se apareció al pastor Balandrán entre los resplandores de un almendro, en la cumbre del cerro, pidiendo que allí se le levantara una capilla. La Iglesia distingue siempre, con prudencia, la piadosa leyenda del dato histórico; el primer documento cierto es de 1251. Pero el signo del almendro florecido y del pastor sencillo ha quedado grabado en la fe del Somontano.

Meditación

El almendro es el primer árbol que florece, cuando aún es invierno: signo de esperanza y de vigilancia. En Jeremías, la vara de almendro anuncia que Dios «vela» sobre su palabra para cumplirla. Dios se sirve de lo humilde —un pastor, un árbol— para manifestar su gracia. Pedir la intercesión de la Señora del Pueyo es pedir un corazón vigilante y esperanzado, atento a la venida del Señor.

Palabra de Dios sugerida

«»¿Qué ves, Jeremías?» Respondí: «Veo una rama de almendro». El Señor me dijo: «Bien has visto, porque yo velo sobre mi palabra para cumplirla»» (Jeremías 1,11-12).

Propósito

Comenzaré hoy el día con un acto de esperanza y vigilancia, ofreciendo a Dios mis tareas como quien espera su venida.

Oración del día

Señora del Pueyo, anunciada, según la tradición, entre los resplandores de un almendro, alcánzanos un corazón vigilante y esperanzado. Que velemos aguardando a tu Hijo. Intercede por nosotros ante Cristo, que vive y reina por los siglos. Amén.

Día segundo — La atalaya sobre el Somontano

Memoria histórica

El santuario del Pueyo se alza como atalaya sobre el cerro, dominando el Somontano de Barbastro, con vistas al Pirineo y al valle. Desde aquella altura, la Virgen ha velado durante siglos sobre los pueblos de la comarca, que suben a ella en romería como quien busca refugio en lo alto.

Meditación

«Levanto mis ojos a los montes: ¿de dónde me vendrá el auxilio? El auxilio me viene del Señor.» Subir a un santuario en la altura es imagen de elevar el corazón por encima de lo terreno para buscar a Dios. María no es la cima, sino la que nos conduce a ella; como Madre, nos toma de la mano y nos eleva hacia el Altísimo. Pedir su intercesión es pedir que no vivamos arrastrados por lo bajo, sino atentos a las cosas de arriba.

Palabra de Dios sugerida

«Levanto mis ojos a los montes: ¿de dónde me vendrá el auxilio? El auxilio me viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra» (Salmo 121,1-2).

Propósito

En algún momento de agobio, elevaré hoy el corazón a Dios con una breve oración, en vez de quedarme en la queja.

Oración del día

Señora del Pueyo, atalaya que velas sobre el Somontano, eleva nuestra mirada hacia Dios. Que no vivamos arrastrados por lo terreno, sino buscando las cosas de arriba. Ruega por nosotros ante tu Hijo. Amén.

Día tercero — Fieles hasta el martirio

Memoria histórica

Los monjes benedictinos, establecidos en el Pueyo desde 1889, vivieron al pie de la Virgen; dieciocho de ellos fueron asesinados en 1936, durante la persecución religiosa. Su testimonio de fidelidad hasta la muerte queda unido para siempre a este santuario, junto a los numerosos mártires de la ciudad de Barbastro de aquellos días.

Meditación

El martirio es la forma suprema del amor: dar la vida por Cristo. María estuvo de pie junto a la cruz de su Hijo, y acompaña a los mártires en su hora. Pocos serán llamados a derramar la sangre, pero todos a un martirio cotidiano: ser fieles a Dios en lo pequeño, resistir la tentación, no avergonzarse del Evangelio. Pedir la intercesión de la Señora del Pueyo es pedir esa fidelidad valiente.

Palabra de Dios sugerida

«Sé fiel hasta la muerte, y te daré la corona de la vida» (Apocalipsis 2,10).

Propósito

Seré hoy fiel a Dios en algo concreto que me cueste, sin avergonzarme de mi fe ante los demás.

Oración del día

Señora del Pueyo, que acompañaste a tus hijos mártires en la hora de la prueba, alcánzanos fidelidad valiente a tu Hijo. Que no nos avergoncemos del Evangelio ni cedamos ante el temor. Ruega por nosotros ante Cristo. Amén.

Día cuarto — María junto a los enfermos

Memoria histórica

A lo largo de los siglos, los vecinos de Barbastro y del Somontano han subido al Pueyo con el corazón cargado por la enfermedad, propia o de sus seres queridos, para encomendarse a la Virgen. En su santuario, los fieles han depositado siempre súplicas confiadas por los que sufren en el cuerpo o en el alma.

Meditación

En las bodas de Caná, María advierte la necesidad y acude a su Hijo: «no tienen vino». Así intercede por los enfermos: presenta ante Cristo nuestras carencias y nos remite a Él, «haced lo que Él os diga». No es ella quien sana, sino su Hijo; pero su intercesión de Madre nos alcanza fortaleza para llevar la cruz y esperanza para confiar, incluso cuando la salud no llega como quisiéramos.

Palabra de Dios sugerida

«La madre de Jesús le dijo: «No tienen vino»» (Juan 2,3).

Propósito

Rezaré hoy por un enfermo concreto y, si me es posible, le haré una visita, una llamada o un gesto de cercanía.

Oración del día

Señora del Pueyo, consuelo de los afligidos, lleva ante tu Hijo el clamor de los enfermos y de quienes los cuidan. Alcánzales alivio, paciencia y esperanza, y a nosotros, corazón compasivo. Que en la cruz reconozcamos el amor de Cristo, salud verdadera. Amén.

Día quinto — La ofrenda de flores y frutos

Memoria histórica

En las fiestas de la Natividad de la Virgen, el 8 de septiembre, Barbastro sube al Pueyo con la tradicional Ofrenda de flores y frutos a su Patrona: la ciudad entera, con sus trajes, sus cantos y sus bailes, deposita ante María lo mejor de su tierra en gesto de gratitud.

Meditación

Ofrecer flores y frutos a la Virgen es signo de algo más hondo: ofrecer a Dios, por manos de María, los frutos de nuestra vida. La verdadera ofrenda que Él espera es el corazón y las obras buenas. Como la tierra da su fruto, también nuestra vida está llamada a dar frutos de caridad. Pedir la intercesión de la Señora del Pueyo es pedir que nuestra ofrenda no sean solo flores, sino vida entregada.

Palabra de Dios sugerida

«En esto recibe gloria mi Padre: en que deis mucho fruto y seáis discípulos míos» (Juan 15,8).

Propósito

Ofreceré hoy a Dios, por manos de María, alguna obra buena concreta como fruto agradecido de mi vida.

Oración del día

Señora del Pueyo, a quien Barbastro ofrece sus flores y frutos, enséñanos a ofrecer a Dios los frutos de nuestra vida. Que demos fruto abundante de caridad. Ruega por nosotros ante tu Hijo. Amén.

Día sexto — La esperanza que no defrauda

Memoria histórica

El santuario del Pueyo ha atravesado siglos de historia: desamortizaciones, guerras y persecuciones. En 1843, cuando la desamortización amenazaba con dispersarlo, los vecinos de Barbastro lo recuperaron. Y tras el martirio de 1936, la vida religiosa volvió a florecer en él. La devoción ha renacido una y otra vez.

Meditación

La esperanza cristiana no es optimismo ingenuo, sino certeza fundada en Cristo resucitado. Un santuario que resiste desamortizaciones y persecuciones y vuelve a llenarse de oración proclama que la fe no muere. La Señora del Pueyo, venerada por siglos, nos alienta a esperar en Dios «que no defrauda», también en nuestras noches personales.

Palabra de Dios sugerida

«La esperanza no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones» (Romanos 5,5).

Propósito

Ante un motivo de desánimo, renovaré hoy un acto de esperanza, poniendo el futuro en las manos de Dios.

Oración del día

Señora del Pueyo, cuyo santuario renació tras desamortizaciones y persecuciones, sostén nuestra esperanza cuando arrecie la prueba. Enséñanos a esperar en Dios contra toda desilusión. Intercede por nosotros, para que participemos un día de la gloria de Cristo resucitado. Amén.

Día séptimo — Madre de una ciudad cuna de santos

Memoria histórica

Barbastro, la ciudad que venera a la Señora del Pueyo, es cuna de santos y mártires: en ella nació san Josemaría Escrivá (1902), y en ella sufrieron martirio numerosos religiosos en 1936. El Pueyo es el santuario mariano emblemático de esta tierra fecunda en fe.

Meditación

Los pueblos que aman a María dan fruto de santidad. La Virgen, primera discípula de su Hijo, forma en la escuela de su ejemplo a los santos de cada tierra. No hay santidad sin María, porque ella nos lleva siempre a Cristo. Pedir la intercesión de la Señora del Pueyo es pedir que también nuestra vida, con la suya como modelo, se abra a la llamada universal a la santidad.

Palabra de Dios sugerida

«Esta es la voluntad de Dios: vuestra santificación» (1 Tesalonicenses 4,3).

Propósito

Daré hoy un paso concreto hacia la santidad en mi estado de vida: en el trabajo, la familia o la oración.

Oración del día

Señora del Pueyo, Madre de una tierra cuna de santos y mártires, condúcenos por el camino de la santidad. Que, mirándote a ti, aprendamos a seguir de cerca a tu Hijo. Ruega por nosotros ante Cristo. Amén.

Día octavo — La familia y el hogar bajo su amparo

Memoria histórica

En Barbastro y en los pueblos del Somontano, la devoción al Pueyo se vive en familia: generaciones enteras han subido al cerro para presentar a sus hijos ante la Patrona, rezar juntos y acudir a las romerías como quien vuelve a casa. El santuario ha sido, para tantos hogares, el corazón de la vida cristiana familiar.

Meditación

Jesús creció en el hogar de Nazaret, sujeto a María y a José. En aquella familia sencilla aprendió, según su humanidad, a trabajar, a rezar y a amar. María, Madre del hogar, vela por nuestras familias y las encomienda a su Hijo. Pedir su intercesión por el matrimonio, los hijos, los ancianos y los que viven solos es confiar todos nuestros vínculos al amor de Dios.

Palabra de Dios sugerida

«Bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad… y Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres» (Lucas 2,51-52).

Propósito

Rezaré hoy por mi familia y procuraré un gesto de reconciliación o de ternura con alguien de mi hogar.

Oración del día

Señora del Pueyo, Madre de la Sagrada Familia, guarda bajo tu manto nuestros hogares. Alcánzanos de tu Hijo unidad, paciencia y perdón; consuela a los que viven solos y bendice a nuestros mayores. Que en cada familia reine Cristo. Amén.

Día noveno — Envío desde el cerro a la vida

Memoria histórica

Cada romería y cada fiesta culminan cuando, tras la oración y la ofrenda, los peregrinos descienden del cerro y vuelven a sus pueblos. Bajan distintos: llevan en el alma la paz recibida junto a la Señora del Pueyo y el propósito de vivir mejor su fe.

Meditación

La fiesta no es el final, sino el envío. Como los pastores de Belén, que «se volvieron dando gloria y alabanza a Dios», también nosotros, terminada la oración, hemos de volver a la vida transformados. La Señora del Pueyo, atalaya sobre el Somontano, nos precede como Madre y como esperanza. Celebrar su memoria es comprometerse a vivir como hijos de Dios, camino de la vida eterna.

Palabra de Dios sugerida

«Y los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían visto y oído» (Lucas 2,20).

Propósito

Llevaré el fruto de esta novena a mi vida cotidiana con una obra buena concreta, y acudiré, si puedo, a la Eucaristía.

Oración del día

Señora del Pueyo, que reúnes a tu pueblo en tu santuario del cerro, envíanos renovados a la vida de cada día. Que la paz recibida junto a ti se traduzca en fidelidad. Caminando tras de ti, lleguemos a la Pascua eterna de tu Hijo. Ruega por nosotros ahora y siempre. Amén.

Oración final

Nuestra Señora del Pueyo, patrona de Barbastro, al terminar esta novena te damos gracias por habernos acompañado estos nueve días desde tu santuario del cerro. Tú, anunciada, según la tradición, entre los resplandores de un almendro y venerada por mártires y santos, condúcenos siempre a tu Hijo Jesucristo, único Salvador y Señor. No permitas que nuestra devoción se quede en sentimiento pasajero; hazla vida de fe, esperanza y caridad. Bendice a Barbastro, al Somontano, a la Iglesia de Barbastro-Monzón y a cuantos te invocamos con amor. Y cuando termine nuestro camino en la tierra, muéstranos, después de este destierro, a Jesús, fruto bendito de tu vientre. Por Cristo, nuestro Señor. Amén.

Peticiones de la comunidad

  • Por la Iglesia y por el Papa, para que, bajo la intercesión de la Virgen María, anuncien con fidelidad el Evangelio de Cristo. Roguemos al Señor.
  • Por la ciudad de Barbastro y por los pueblos del Somontano, para que su devoción a la Señora del Pueyo fructifique en obras de caridad. Roguemos al Señor.
  • Por los cristianos perseguidos y por los mártires de nuestro tiempo, para que, fieles hasta el extremo, alcancen la corona de la vida. Roguemos al Señor.
  • Por los enfermos, los ancianos y los que sufren en soledad, para que encuentren en Dios consuelo y en María cercanía maternal. Roguemos al Señor.
  • Por las familias, para que sean hogares de fe, perdón y ternura a imagen de la casa de Nazaret. Roguemos al Señor.
  • Por nuestros difuntos, para que la Señora del Pueyo los presente ante su Hijo y alcancen la luz eterna. Roguemos al Señor.

Novena preparada por el equipo de rezaelrosario.org como material devocional original. Los datos históricos se ofrecen conforme a la tradición y al magisterio de la Iglesia; la devoción se dirige a Dios, y a María se le pide su intercesión.