Novena a Nuestra Señora de los Milagros de Ágreda
Fiestas patronales en torno al Corpus Christi · Basílica de los Milagros (Ágreda)
Nueve días de oración a Nuestra Señora de los Milagros, patrona de Ágreda, venerada en su basílica de la villa mariana soriana.

Novena original de rezaelrosario.org. Las meditaciones y oraciones propias de esta página han sido preparadas expresamente para acompañar durante nueve días esta devoción. No son transcripción ni adaptación encubierta de ediciones ajenas.
Nuestra Señora de los Milagros, Madre y Patrona de la villa mariana de Ágreda
A los pies del Moncayo, en la villa soriana de Ágreda, se venera a Nuestra Señora de los Milagros, patrona de la ciudad y de su comarca. Su imagen, una talla tardorrománica del siglo XIV, preside la Basílica de Nuestra Señora de los Milagros, antigua iglesia del convento de San Agustín, adonde fue trasladada en 1857. Antes se la conoció como «Virgen de Yanguas» y se veneró en la iglesia de San Martín. Ágreda es una villa profundamente mariana: en ella custodia el pueblo a su Patrona y guarda también la memoria de la Venerable María de Jesús de Ágreda, monja concepcionista y autora de la «Mística Ciudad de Dios», dos glorias marianas de una misma tierra.
Al comenzar esta novena conviene recordar, con verdad y sencillez, que a la Virgen María no la adoramos: la adoración se debe únicamente a Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. A María la veneramos como Madre del Señor y Madre nuestra, y acudimos a su intercesión, que jamás se detiene en ella, sino que nos conduce a Cristo. Cuanto pidamos a la Señora de los Milagros en estos nueve días será para amar más a su Hijo, «haced lo que Él os diga» (Juan 2,5). Ella, invocada por su pueblo desde hace siglos, quiere obrar en nosotros el mayor milagro: la conversión del corazón.
Datos esenciales de la advocación
- Advocación: Nuestra Señora de los Milagros, patrona de Ágreda (Soria) y su Tierra.
- Lugar: Basílica de Nuestra Señora de los Milagros, en la villa de Ágreda, comarca del Moncayo (provincia de Soria, Castilla y León, España); templo del siglo XVI de la antigua casa agustina.
- Marco eclesial: diócesis de Osma-Soria.
- Imagen: talla tardorrománica del siglo XIV, de autor desconocido; conocida primero como «Virgen de Yanguas» y trasladada a la actual basílica en 1857. Es la misma imagen antigua, restaurada en 1976.
- Patronazgo: patrona de la villa y su Tierra desde 1644, reafirmado en 1944; coronación canónica el 7 de junio de 1947.
- Fiesta: las fiestas patronales se celebran en torno a la solemnidad del Corpus Christi, por lo que su fecha varía cada año (en junio); el día grande es el sábado siguiente al Corpus.
Cómo prepararse para rezar la novena
La novena es un camino sereno de nueve días. Ante la Señora de los Milagros no buscamos un rito mágico, sino disponer el corazón a la conversión y a la confianza. Escoge un lugar y una hora fijos, aparta el ruido y prepárate como quien entra en la basílica para encontrarse con su Madre. Si es posible, acompaña la oración con una imagen de la Virgen, una vela encendida y la Sagrada Escritura abierta.
Reza sin prisa, dejando que las palabras calen hondo. Trae cada día una intención concreta: por tu familia, por los enfermos, por tu pueblo y por la Iglesia entera. Recuerda que pedir la intercesión de María es pedir que ella, la primera creyente, ruegue por nosotros ante su Hijo; por eso toda súplica termina en Cristo, único Salvador. Los verdaderos milagros que hemos de pedir son los del alma: la fe, la esperanza y la caridad.
Si puedes, une a la novena la confesión y la comunión, tan propias de una fiesta ligada al Corpus Christi. Así la devoción no se queda en sentimiento, sino que fructifica en vida cristiana: caridad con el prójimo, paciencia en la prueba y esperanza firme. La Señora de los Milagros no busca admiradores, sino discípulos de su Hijo.
Orden propuesto para cada día
- En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
- Oración inicial para todos los días e invocación al Espíritu Santo.
- Lectura de la memoria histórica del día.
- Meditación pausada del tema propio de la jornada.
- Proclamación de la Palabra de Dios sugerida, en silencio orante.
- Formulación del propósito concreto del día.
- Oración del día a Nuestra Señora de los Milagros.
- Un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria, y la Salve final.
Oración inicial para todos los días
Dios y Padre nuestro, que has querido darnos en la Santísima Virgen María una Madre que nos guía hacia tu Hijo, mira con bondad a cuantos nos acogemos a la advocación de Nuestra Señora de los Milagros. Concédenos, por su intercesión, el mayor de los milagros: un corazón convertido, que te ame sobre todas las cosas y sirva a los hermanos. Que estos nueve días nos preparen a vivir como hijos tuyos en la fe, la esperanza y la caridad. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Invocación al Espíritu Santo
Ven, Espíritu Santo, y llena el corazón de tus fieles; enciende en nosotros el fuego de tu amor. Tú que cubriste con tu sombra a la Virgen María para que el Verbo se hiciera carne, alcánzanos docilidad para escuchar la Palabra y fuerza para cumplirla. Enséñanos a orar como conviene, guía nuestra novena y haz que, con María, digamos siempre «hágase en mí según tu palabra» (Lucas 1,38). Amén.
Día primero — La Madre de los Milagros
Memoria histórica
La tradición sitúa el origen del nombre «de los Milagros» en un episodio del año 1527: durante una procesión del Corpus Christi, al pasar ante la casa de un vecino que trabajaba en día santo, la imagen se habría detenido, moviendo a conversión. La Iglesia distingue siempre, con prudencia, la piadosa tradición del hecho históricamente probado; pero el pueblo de Ágreda ha visto en su Patrona a la Madre que obra el verdadero milagro: llevar los corazones a Dios.
Meditación
El mayor milagro no es el prodigio material, sino la conversión del corazón. Jesús reprochó a quienes buscaban señales y no creían. María, en Caná, propició el primer signo de su Hijo, pero siempre remitiendo a Él: «haced lo que Él os diga». Pedir la intercesión de la Señora de los Milagros es pedir, antes que nada, el milagro de una vida nueva, según el Evangelio.
Palabra de Dios sugerida
«Así, el primero de sus signos, lo hizo Jesús en Caná de Galilea… y sus discípulos creyeron en él» (Juan 2,11).
Propósito
Pediré hoy a Dios el milagro de convertir algo concreto de mi vida, y daré un paso pequeño en esa dirección.
Oración del día
Señora de los Milagros, que conduces los corazones a tu Hijo, obra en nosotros el milagro de la conversión. Que no busquemos señales vanas, sino la vida nueva del Evangelio. Intercede por nosotros ante Cristo, que vive y reina por los siglos. Amén.
Día segundo — La Eucaristía, corazón de la fiesta
Memoria histórica
Las fiestas de la Señora de los Milagros se celebran en torno al Corpus Christi, la solemnidad del Cuerpo y la Sangre del Señor. Esta unión no es casual: la devoción a la Madre y la adoración del Hijo presente en la Eucaristía caminan juntas en la vida de la villa agredeña.
Meditación
María llevó a Cristo en su seno y lo dio al mundo; en la Eucaristía, ese mismo Cristo se nos da como alimento. Toda auténtica devoción mariana desemboca en la Eucaristía, centro de la vida cristiana, donde solo a Dios se adora. Pedir la intercesión de la Señora de los Milagros es pedir un amor cada vez mayor al Santísimo Sacramento, hacia el que ella nos conduce.
Palabra de Dios sugerida
«El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna» (Juan 6,54).
Propósito
Haré hoy un acto de fe y amor a Jesús Eucaristía, y procuraré participar en la Misa con más atención.
Oración del día
Señora de los Milagros, que llevaste a Cristo en tu seno, condúcenos a la Eucaristía, donde Él se nos da. Aumenta nuestra fe y nuestro amor al Santísimo Sacramento. Ruega por nosotros ante tu Hijo. Amén.
Día tercero — Una villa mariana
Memoria histórica
Ágreda es una villa profundamente mariana: en ella se venera a la Virgen de los Milagros y se guarda la memoria de la Venerable María de Jesús de Ágreda (1602-1665), monja concepcionista y autora de la «Mística Ciudad de Dios», una obra dedicada a la vida de la Virgen. Dos glorias marianas —la Patrona y la Venerable— florecieron en una misma tierra, sin confundirse, como dos frutos de una fe honda.
Meditación
Un pueblo que ama a María da fruto de santidad. La Venerable María de Jesús dedicó su vida a contemplar y escribir sobre la Madre de Dios; el pueblo la venera en su Patrona. Toda devoción mariana verdadera no se detiene en María, sino que, a través de ella, conduce a Cristo y produce santos. Pedir la intercesión de la Señora de los Milagros es pedir que también nuestra tierra y nuestra casa sean marianas y fecundas en el bien.
Palabra de Dios sugerida
«Desde ahora me llamarán bienaventurada todas las generaciones» (Lucas 1,48).
Propósito
Dedicaré hoy un rato a conocer mejor a la Virgen leyendo un pasaje del Evangelio donde ella aparece.
Oración del día
Señora de los Milagros, gloria de la villa mariana de Ágreda, haz de nuestra tierra y de nuestro hogar casa que te ame y dé fruto de santidad. Que, contemplándote, lleguemos siempre a tu Hijo. Ruega por nosotros ante Cristo. Amén.
Día cuarto — María junto a los enfermos
Memoria histórica
A lo largo de los siglos, los vecinos de Ágreda y su comarca han acudido a la Señora de los Milagros con el corazón cargado por la enfermedad, propia o de sus seres queridos. Ante su imagen, invocada en tiempos de peste y necesidad, los fieles han depositado siempre súplicas confiadas por los que sufren en el cuerpo o en el alma.
Meditación
En las bodas de Caná, María advierte la necesidad y acude a su Hijo: «no tienen vino». Así intercede por los enfermos: presenta ante Cristo nuestras carencias y nos remite a Él, «haced lo que Él os diga». No es ella quien sana, sino su Hijo; pero su intercesión de Madre nos alcanza fortaleza para llevar la cruz y esperanza para confiar, incluso cuando la salud no llega como quisiéramos.
Palabra de Dios sugerida
«La madre de Jesús le dijo: «No tienen vino»» (Juan 2,3).
Propósito
Rezaré hoy por un enfermo concreto y, si me es posible, le haré una visita, una llamada o un gesto de cercanía.
Oración del día
Señora de los Milagros, consuelo de los afligidos, lleva ante tu Hijo el clamor de los enfermos y de quienes los cuidan. Alcánzales alivio, paciencia y esperanza, y a nosotros, corazón compasivo. Que en la cruz reconozcamos el amor de Cristo, salud verdadera. Amén.
Día quinto — Madre de un pueblo unido
Memoria histórica
Desde 1644, la Señora de los Milagros es patrona no solo de la villa de Ágreda, sino de toda su Tierra, un conjunto de pueblos de la comarca que se acogieron a su amparo. Una Madre común reúne bajo su manto a toda una comarca, expresión de fraternidad y de fe compartida.
Meditación
En la cruz, Jesús nos dio a María por Madre de todos: «Ahí tienes a tu madre». Bajo su maternidad, los hombres somos hermanos. Un pueblo que venera a una misma Madre está llamado a vivir la caridad y la concordia. Pedir la intercesión de la Señora de los Milagros es pedir la unidad entre los vecinos, entre las familias y en la Iglesia, superando divisiones y rencores.
Palabra de Dios sugerida
«Luego dice al discípulo: «Ahí tienes a tu madre»» (Juan 19,27).
Propósito
Daré hoy un paso de reconciliación o de concordia con alguien con quien esté distanciado.
Oración del día
Señora de los Milagros, Madre común de Ágreda y su Tierra, reúnenos bajo tu manto en la caridad y la concordia. Que, hijos de una misma Madre, vivamos como hermanos. Ruega por nosotros ante tu Hijo. Amén.
Día sexto — La esperanza que no defrauda
Memoria histórica
La imagen de la Señora de los Milagros ha atravesado siglos: venerada primero en San Martín, trasladada a la basílica en 1857 tras la desaparición del convento agustino por la desamortización, y restaurada en 1976, sigue siendo la misma talla antigua que rezaron generaciones. La devoción ha perdurado a pesar de los cambios de la historia.
Meditación
La esperanza cristiana no es optimismo ingenuo, sino certeza fundada en Cristo resucitado. Que una devoción sobreviva a desamortizaciones y avatares y siga viva proclama que la fe no muere. La Señora de los Milagros, venerada durante siglos, nos alienta a esperar en Dios «que no defrauda», también en nuestras noches personales.
Palabra de Dios sugerida
«La esperanza no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones» (Romanos 5,5).
Propósito
Ante un motivo de desánimo, renovaré hoy un acto de esperanza, poniendo el futuro en las manos de Dios.
Oración del día
Señora de los Milagros, venerada por generaciones a pesar de los avatares de la historia, sostén nuestra esperanza cuando arrecie la prueba. Enséñanos a esperar en Dios contra toda desilusión. Intercede por nosotros, para que participemos un día de la gloria de Cristo resucitado. Amén.
Día séptimo — María, humilde y coronada
Memoria histórica
El 7 de junio de 1947, la Señora de los Milagros fue coronada canónicamente, reconociéndose así públicamente su realeza de Madre de Dios sobre el pueblo que la venera desde hace siglos. La corona no la ensalza por poder terreno, sino que confiesa su dignidad de Madre del Rey.
Meditación
María es Reina porque es Madre del Rey, y su realeza es servicio, como la de su Hijo, que «no vino a ser servido, sino a servir». La corona de la Señora de los Milagros remite a la corona de gloria que Dios da a los humildes. Honrar a María coronada es aprender de su humildad: cuanto más se abajó, más la exaltó el Señor. También nosotros seremos elevados si servimos.
Palabra de Dios sugerida
«Derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes» (Lucas 1,52).
Propósito
Practicaré hoy un acto de humildad concreto: ceder, callar una réplica o reconocer un error.
Oración del día
Señora de los Milagros, Reina coronada y humilde servidora, enséñanos que la verdadera grandeza está en servir. Que aprendamos de tu humildad y nos dejemos exaltar por Dios. Ruega por nosotros ante Cristo, Rey del universo. Amén.
Día octavo — La familia y el hogar bajo su amparo
Memoria histórica
En Ágreda, la devoción a los Milagros se vive en familia: generaciones enteras han presentado a sus hijos ante la Patrona, han rezado juntos y han acudido a sus fiestas del Corpus como quien vuelve a casa. La basílica ha sido, para tantos hogares agredeños, el corazón de la vida cristiana familiar.
Meditación
Jesús creció en el hogar de Nazaret, sujeto a María y a José. En aquella familia sencilla aprendió, según su humanidad, a trabajar, a rezar y a amar. María, Madre del hogar, vela por nuestras familias y las encomienda a su Hijo. Pedir su intercesión por el matrimonio, los hijos, los ancianos y los que viven solos es confiar todos nuestros vínculos al amor de Dios.
Palabra de Dios sugerida
«Bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad… y Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres» (Lucas 2,51-52).
Propósito
Rezaré hoy por mi familia y procuraré un gesto de reconciliación o de ternura con alguien de mi hogar.
Oración del día
Señora de los Milagros, Madre de la Sagrada Familia, guarda bajo tu manto nuestros hogares. Alcánzanos de tu Hijo unidad, paciencia y perdón; consuela a los que viven solos y bendice a nuestros mayores. Que en cada familia reine Cristo. Amén.
Día noveno — Envío desde la basílica a la vida
Memoria histórica
La novena culmina en las fiestas patronales del Corpus, cuando Ágreda entera se vuelca en torno a su Patrona y al Santísimo Sacramento. Terminada la celebración, los agredeños vuelven a su vida diaria, llevando en el alma la fe reavivada junto a su Madre y ante la Eucaristía.
Meditación
La fiesta no es el final, sino el envío. Como los pastores de Belén, que «se volvieron dando gloria y alabanza a Dios», también nosotros, tras la novena, hemos de volver a la vida transformados. La Señora de los Milagros nos precede como Madre y como esperanza. Celebrar su memoria es comprometerse a vivir como hijos de Dios, con el corazón puesto en la Eucaristía, camino de la vida eterna.
Palabra de Dios sugerida
«Y los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían visto y oído» (Lucas 2,20).
Propósito
Llevaré el fruto de esta novena a mi vida cotidiana con una obra buena concreta, y acudiré, si puedo, a la Eucaristía.
Oración del día
Señora de los Milagros, que reúnes a Ágreda en torno a tu Hijo Eucaristía, envíanos renovados a la vida de cada día. Que la fe reavivada junto a ti dé fruto en obras. Caminando tras de ti, lleguemos a la Pascua eterna de tu Hijo. Ruega por nosotros ahora y siempre. Amén.
Oración final
Nuestra Señora de los Milagros, patrona de Ágreda y su Tierra, al terminar esta novena te damos gracias por habernos acompañado estos nueve días desde tu basílica. Tú, Madre venerada por siglos en esta villa mariana, condúcenos siempre a tu Hijo Jesucristo, único Salvador y Señor, presente en la Eucaristía. No permitas que nuestra devoción se quede en sentimiento pasajero; hazla vida de fe, esperanza y caridad. Obra en nosotros el mayor milagro, la conversión del corazón. Bendice a Ágreda, a la Iglesia de Osma-Soria y a cuantos te invocamos con amor. Y cuando termine nuestro camino en la tierra, muéstranos, después de este destierro, a Jesús, fruto bendito de tu vientre. Por Cristo, nuestro Señor. Amén.
Peticiones de la comunidad
- Por la Iglesia y por el Papa, para que, bajo la intercesión de la Virgen María, anuncien con fidelidad el Evangelio de Cristo. Roguemos al Señor.
- Por la villa de Ágreda y su Tierra, para que, unidos bajo su Patrona, vivan la caridad y la concordia. Roguemos al Señor.
- Por los enfermos, los ancianos y los que sufren en soledad, para que encuentren en Dios consuelo y en María cercanía maternal. Roguemos al Señor.
- Por un amor más hondo a la Eucaristía, hacia la que la Virgen nos conduce, para que la adoremos y la recibamos con fe. Roguemos al Señor.
- Por las familias, para que sean hogares de fe, perdón y ternura a imagen de la casa de Nazaret. Roguemos al Señor.
- Por nuestros difuntos, para que la Señora de los Milagros los presente ante su Hijo y alcancen la luz eterna. Roguemos al Señor.
Novena preparada por el equipo de rezaelrosario.org como material devocional original. Los datos históricos se ofrecen conforme a la tradición y al magisterio de la Iglesia; la devoción se dirige a Dios, y a María se le pide su intercesión.