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Novena a Nuestra Señora de Ujué

Romería del domingo siguiente a San Marcos (25 de abril) · Santuario de Santa María de Ujué

Nueve días de oración a Nuestra Señora de Ujué, venerada en su santuario e iglesia-fortaleza de la tierra navarra.

Santuario e iglesia-fortaleza de Santa María de Ujué, en Navarra
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Novena original de rezaelrosario.org. Las meditaciones y oraciones propias de esta página han sido preparadas expresamente para acompañar durante nueve días esta devoción. No son transcripción ni adaptación encubierta de ediciones ajenas.

Nuestra Señora de Ujué, Madre y baluarte en lo alto de la tierra navarra

En lo alto de un cerro que domina la zona media de Navarra se alza la iglesia-fortaleza de Santa María de Ujué, uno de los santuarios marianos más antiguos y queridos del viejo reino. Sus torres almenadas, sus pasos de ronda y sus recios contrafuertes le dan aspecto de castillo, porque nació en la frontera como baluarte y como casa de la Virgen. Dentro, sobre el altar, preside una talla románica del siglo XII, la Virgen sentada con el Niño sobre las rodillas, ambos de frente, forrada de plata por el rey Carlos II; y a pocos pasos se conserva, como ofrenda, el corazón de aquel monarca. La tradición cuenta que el nombre «Ujué» —del vasco «uxua», paloma— recuerda a la paloma que guió a un pastor hasta la imagen escondida.

Al comenzar esta novena conviene recordar, con verdad y sencillez, que a la Virgen María no la adoramos: la adoración se debe únicamente a Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. A María la veneramos como Madre del Señor y Madre nuestra, y acudimos a su intercesión, que jamás se detiene en ella, sino que nos conduce a Cristo. Cuanto pidamos a la Señora de Ujué en estos nueve días será para amar más a su Hijo, «haced lo que Él os diga» (Juan 2,5). Ella, torre fuerte en lo alto, quiere ser también refugio y baluarte de nuestra alma.

Datos esenciales de la advocación

  • Advocación: Nuestra Señora de Ujué (Santa María de Ujué).
  • Lugar: Santuario e iglesia-fortaleza de Santa María, en la villa medieval de Ujué (en euskera, Uxue), Navarra, España, en lo alto de un cerro de la Merindad de Olite.
  • Marco eclesial: archidiócesis de Pamplona y Tudela. Monumento declarado de interés nacional.
  • Imagen: talla románica de madera policromada, la Virgen sedente con el Niño, datada hacia el siglo XII; en el siglo XIV el rey Carlos II la mandó recubrir de plata. En el santuario se custodia también el corazón de Carlos II de Navarra.
  • Coronación: coronación canónica el 8 de septiembre de 1952, a las afueras de la villa.
  • Romería: célebre romería, con práctica establecida en 1725, que sube al santuario el domingo siguiente a la fiesta de San Marcos (25 de abril); acuden peregrinos de numerosos pueblos navarros, y son famosos los romeros penitentes de Tafalla, que caminan con túnica negra, cadenas y pesadas cruces.

Cómo prepararse para rezar la novena

La novena es un camino sereno de nueve días. Ante la Señora de Ujué no buscamos un rito mágico, sino disponer el corazón a la conversión y a la confianza. Escoge un lugar y una hora fijos, aparta el ruido y prepárate como quien sube la cuesta hasta el santuario para encontrarse con su Madre. Si es posible, acompaña la oración con una imagen de la Virgen, una vela encendida y la Sagrada Escritura abierta.

Reza sin prisa, dejando que las palabras calen hondo. Trae cada día una intención concreta: por tu familia, por los enfermos, por tu pueblo y por la Iglesia entera. Recuerda que pedir la intercesión de María es pedir que ella, la primera creyente, ruegue por nosotros ante su Hijo; por eso toda súplica termina en Cristo, único Salvador. Los romeros que suben con cruces y cadenas nos enseñan que la fe se hace también penitencia y camino.

Si puedes, une a la novena la confesión y la comunión. Así la devoción no se queda en sentimiento, sino que fructifica en vida cristiana: caridad con el prójimo, paciencia en la prueba y esperanza firme. La Señora de Ujué no busca admiradores, sino discípulos de su Hijo que caminen hacia Dios.

Orden propuesto para cada día

  • En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
  • Oración inicial para todos los días e invocación al Espíritu Santo.
  • Lectura de la memoria histórica del día.
  • Meditación pausada del tema propio de la jornada.
  • Proclamación de la Palabra de Dios sugerida, en silencio orante.
  • Formulación del propósito concreto del día.
  • Oración del día a Nuestra Señora de Ujué.
  • Un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria, y la Salve final.

Oración inicial para todos los días

Dios y Padre nuestro, que has querido darnos en la Santísima Virgen María una Madre que nos guía hacia tu Hijo, mira con bondad a cuantos nos acogemos a la advocación de Nuestra Señora de Ujué. Concédenos, por su intercesión, un corazón fuerte como su santuario y humilde como el del pastor que la halló, para buscarte con perseverancia. Que estos nueve días nos preparen a vivir como hijos tuyos en la fe, la esperanza y la caridad. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Invocación al Espíritu Santo

Ven, Espíritu Santo, y llena el corazón de tus fieles; enciende en nosotros el fuego de tu amor. Tú que cubriste con tu sombra a la Virgen María para que el Verbo se hiciera carne, alcánzanos docilidad para escuchar la Palabra y fuerza para cumplirla. Enséñanos a orar como conviene, guía nuestra novena y haz que, con María, digamos siempre «hágase en mí según tu palabra» (Lucas 1,38). Amén.

Día primero — La paloma y el pastor

Memoria histórica

La tradición cuenta que un pastor, guiado por el vuelo de una paloma, descubrió la imagen de la Virgen escondida en una oquedad del cerro; y que de aquella paloma —«uxua» en vasco— tomó nombre el lugar, Ujué. La Iglesia distingue siempre, con prudencia, la piadosa leyenda del dato histórico; pero el signo de la paloma y del pastor sencillo ha quedado grabado en la fe de Navarra.

Meditación

La paloma es en la Escritura signo del Espíritu Santo, que descendió sobre Jesús en el Jordán y que cubrió con su sombra a María. Dios se sirve de lo humilde —una paloma, un pastor— para conducir el alma hasta Él. Pedir la intercesión de la Señora de Ujué es pedir docilidad al Espíritu, para dejarnos guiar hasta el escondite donde Dios nos espera.

Palabra de Dios sugerida

«Vio abrirse el cielo y al Espíritu bajar hacia él como una paloma» (Marcos 1,10).

Propósito

Buscaré hoy un momento de silencio para dejarme guiar por el Espíritu Santo con una breve oración de docilidad.

Oración del día

Señora de Ujué, hallada por un pastor guiado por una paloma, alcánzanos docilidad al Espíritu de Dios. Que nos dejemos conducir por Él hasta el encuentro con tu Hijo. Intercede por nosotros ante Cristo, que vive y reina por los siglos. Amén.

Día segundo — Santuario-fortaleza: María, refugio

Memoria histórica

El santuario de Ujué es a la vez iglesia y fortaleza: nació en la frontera, cuando el reino de Pamplona defendía su tierra, y conserva torres almenadas, pasos de ronda y recios muros. Sobre un edificio anterior se levantó el templo románico entre los siglos XI y XII, y después se le añadió la gran nave gótica. La Virgen habita, así, en un baluarte de piedra.

Meditación

La Escritura llama a Dios roca, fortaleza y refugio. El santuario-fortaleza de Ujué, con su Señora dentro, recuerda que la verdadera seguridad no está en los muros, sino en Dios. María no es la fortaleza, sino la que nos conduce a ella; como Madre, nos lleva al abrigo del Altísimo. Refugiarse en María es refugiarse en Cristo, torre y baluarte del alma.

Palabra de Dios sugerida

«Torre fuerte es el nombre del Señor: a ella se acoge el justo y se pone a salvo» (Proverbios 18,10).

Propósito

Ante un temor o una preocupación de hoy, haré un acto de confianza en Dios, mi verdadera fortaleza.

Oración del día

Señora de Ujué, que velas desde tu santuario-fortaleza, condúcenos al refugio seguro que es tu Hijo. Cuando nos asalten el miedo y la desconfianza, enséñanos a ampararnos en Dios, roca firme. Ruega por nosotros, para que en Él encontremos paz. Amén.

Día tercero — El corazón entregado a María

Memoria histórica

El rey Carlos II de Navarra, según la tradición histórica, dispuso que su corazón se conservara en Ujué, a los pies de la Virgen que él mismo había mandado recubrir de plata. En una hornacina, a pocos metros de la imagen, se custodia desde entonces. Aquel gesto de un monarca poderoso expresa un deseo hondo: dejar el propio corazón junto a la Madre.

Meditación

«Donde está tu tesoro, allí está tu corazón», dice Jesús. El corazón del rey, entregado a María, nos pregunta dónde está el nuestro. No basta con visitas y devociones externas: Dios quiere el corazón entero. Pedir la intercesión de la Señora de Ujué es pedir la gracia de entregarle a Cristo, por manos de su Madre, lo más íntimo de nosotros: nuestros amores, nuestros afanes, nuestra vida.

Palabra de Dios sugerida

«Donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón» (Mateo 6,21).

Propósito

Ofreceré hoy a Dios, por manos de María, mi corazón: mis planes, mis afectos y mis preocupaciones más íntimas.

Oración del día

Señora de Ujué, a cuyos pies un rey quiso dejar su corazón, enséñanos a entregar el nuestro entero a tu Hijo. Que no pongamos nuestro tesoro en lo pasajero, sino en Dios. Ruega por nosotros ante Cristo. Amén.

Día cuarto — María junto a los enfermos

Memoria histórica

A lo largo de los siglos, incontables navarros han subido al santuario de Ujué con el corazón cargado por la enfermedad, propia o de sus seres queridos, para encomendarse a la Virgen. En su romería y en cada visita, los fieles han depositado siempre súplicas confiadas por los que sufren en el cuerpo o en el alma.

Meditación

En las bodas de Caná, María advierte la necesidad y acude a su Hijo: «no tienen vino». Así intercede por los enfermos: presenta ante Cristo nuestras carencias y nos remite a Él, «haced lo que Él os diga». No es ella quien sana, sino su Hijo; pero su intercesión de Madre nos alcanza fortaleza para llevar la cruz y esperanza para confiar, incluso cuando la salud no llega como quisiéramos.

Palabra de Dios sugerida

«La madre de Jesús le dijo: «No tienen vino»» (Juan 2,3).

Propósito

Rezaré hoy por un enfermo concreto y, si me es posible, le haré una visita, una llamada o un gesto de cercanía.

Oración del día

Señora de Ujué, consuelo de los afligidos, lleva ante tu Hijo el clamor de los enfermos y de quienes los cuidan. Alcánzales alivio, paciencia y esperanza, y a nosotros, corazón compasivo. Que en la cruz reconozcamos el amor de Cristo, salud verdadera. Amén.

Día quinto — El camino de la penitencia

Memoria histórica

En la romería de Ujué son célebres los penitentes de Tafalla, que suben al santuario vestidos de túnica negra, arrastrando cadenas y cargando pesadas cruces. Esta costumbre, mantenida durante generaciones y en tiempo cercano a la Pascua, expresa el deseo de reparación y conversión de un pueblo que camina hacia su Madre.

Meditación

La penitencia no es castigo sin sentido, sino amor que repara y corazón que se convierte. Jesús pide tomar la cruz cada día y seguirle. Los romeros de Ujué encarnan visiblemente esa verdad. Pedir la intercesión de María es pedir un corazón penitente, que no se acomode en el pecado, sino que se levante y vuelva a Dios, como el hijo pródigo a la casa del Padre.

Palabra de Dios sugerida

«El que quiera venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz cada día y me siga» (Lucas 9,23).

Propósito

Haré hoy un pequeño sacrificio o renuncia por amor a Dios y en reparación de mis faltas, y examinaré mi conciencia.

Oración del día

Señora de Ujué, a quien suben los penitentes con cruces y cadenas, alcánzanos un corazón contrito y convertido. Enséñanos a tomar cada día nuestra cruz tras tu Hijo. Ruega por nosotros ante Cristo, nuestra redención. Amén.

Día sexto — La esperanza que no defrauda

Memoria histórica

Durante más de mil años, el santuario de Ujué ha resistido el paso del tiempo, las guerras de frontera y los avatares de la historia, y su romería sigue congregando a miles de fieles. Que una devoción tan antigua permanezca viva es testimonio de una esperanza que no se agota de generación en generación.

Meditación

La esperanza cristiana no es optimismo ingenuo, sino certeza fundada en Cristo resucitado. Un santuario que resiste siglos y un pueblo que sigue subiendo a él proclaman que la fe no muere. La Señora de Ujué, firme en lo alto del cerro, nos alienta a esperar en Dios «que no defrauda», también en nuestras noches personales.

Palabra de Dios sugerida

«La esperanza no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones» (Romanos 5,5).

Propósito

Ante un motivo de desánimo, renovaré hoy un acto de esperanza, poniendo el futuro en las manos de Dios.

Oración del día

Señora de Ujué, venerada por siglos en lo alto del cerro, sostén nuestra esperanza cuando arrecie la prueba. Enséñanos a esperar en Dios contra toda desilusión. Intercede por nosotros, para que participemos un día de la gloria de Cristo resucitado. Amén.

Día séptimo — María que nos mira

Memoria histórica

La imagen de Ujué es una Virgen sedente, con la Madre y el Niño mirando de frente a quien entra en el templo. Coronada en 1952, cuando muchos devotos donaron sus joyas, sigue acogiendo con esa mirada serena a cuantos suben a su santuario.

Meditación

Sentirse mirado con amor por María es experiencia de muchos peregrinos. Su mirada no es la de un juez, sino la de una Madre que nos remite a su Hijo. Coronarla no la ensalza por poder terreno, sino que reconoce su dignidad de Madre de Dios, humilde esclava a quien el Señor hizo grande. Dejarse mirar por ella es dejarse mirar por el amor de Dios.

Palabra de Dios sugerida

«Ha mirado la humildad de su esclava… porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí» (Lucas 1,48-49).

Propósito

Me detendré hoy un momento ante una imagen de la Virgen y me dejaré mirar por ella, pidiéndole un corazón humilde.

Oración del día

Señora de Ujué, que nos miras con amor de Madre, enséñanos la humildad con que Dios te hizo grande. Que, mirados por ti, nos volvamos a tu Hijo. Ruega por nosotros ante Cristo, Rey del universo. Amén.

Día octavo — La familia y el hogar bajo su amparo

Memoria histórica

En los pueblos de Navarra, la devoción a la Señora de Ujué se vive en familia: generaciones enteras han subido al santuario para presentar a sus hijos ante la Virgen, rezar juntos y acudir a la romería como quien vuelve a casa. Ujué ha sido, para tantos hogares navarros, el corazón de la vida cristiana familiar.

Meditación

Jesús creció en el hogar de Nazaret, sujeto a María y a José. En aquella familia sencilla aprendió, según su humanidad, a trabajar, a rezar y a amar. María, Madre del hogar, vela por nuestras familias y las encomienda a su Hijo. Pedir su intercesión por el matrimonio, los hijos, los ancianos y los que viven solos es confiar todos nuestros vínculos al amor de Dios.

Palabra de Dios sugerida

«Bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad… y Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres» (Lucas 2,51-52).

Propósito

Rezaré hoy por mi familia y procuraré un gesto de reconciliación o de ternura con alguien de mi hogar.

Oración del día

Señora de Ujué, Madre de la Sagrada Familia, guarda bajo tu manto nuestros hogares. Alcánzanos de tu Hijo unidad, paciencia y perdón; consuela a los que viven solos y bendice a nuestros mayores. Que en cada familia reine Cristo. Amén.

Día noveno — Envío desde el santuario a la vida

Memoria histórica

Cada romería culmina cuando, tras la oración y la penitencia, los peregrinos descienden del cerro y vuelven a sus pueblos. Bajan distintos: llevan en el alma la paz recibida junto a la Señora de Ujué y el propósito de vivir mejor su fe en la vida diaria.

Meditación

La novena no es el final, sino el envío. Como los pastores de Belén, que «se volvieron dando gloria y alabanza a Dios», también nosotros, terminada la oración, hemos de volver a la vida transformados. La Señora de Ujué, venerada por siglos en lo alto, nos precede como Madre y como esperanza. Celebrar su memoria es comprometerse a vivir como hijos de Dios, camino de la vida eterna.

Palabra de Dios sugerida

«Y los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían visto y oído» (Lucas 2,20).

Propósito

Llevaré el fruto de esta novena a mi vida cotidiana con una obra buena concreta, y acudiré, si puedo, a la Eucaristía.

Oración del día

Señora de Ujué, que reúnes a tu pueblo en tu santuario de lo alto, envíanos renovados a la vida de cada día. Que la paz recibida junto a ti se traduzca en fidelidad. Caminando tras de ti, lleguemos a la Pascua eterna de tu Hijo. Ruega por nosotros ahora y siempre. Amén.

Oración final

Nuestra Señora de Ujué, venerada en tu santuario-fortaleza de la tierra navarra, al terminar esta novena te damos gracias por habernos acompañado estos nueve días desde lo alto del cerro. Tú, hallada por un pastor guiado por una paloma y honrada por reyes y romeros, condúcenos siempre a tu Hijo Jesucristo, único Salvador y Señor. No permitas que nuestra devoción se quede en sentimiento pasajero; hazla vida de fe, esperanza y caridad. Bendice a la villa de Ujué, a Navarra, a la Iglesia de Pamplona y Tudela y a cuantos te invocamos con amor. Y cuando termine nuestro camino en la tierra, muéstranos, después de este destierro, a Jesús, fruto bendito de tu vientre. Por Cristo, nuestro Señor. Amén.

Peticiones de la comunidad

  • Por la Iglesia y por el Papa, para que, bajo la intercesión de la Virgen María, anuncien con fidelidad el Evangelio de Cristo. Roguemos al Señor.
  • Por la villa de Ujué, por Navarra y por cuantos custodian el santuario, para que su devoción fructifique en obras de caridad. Roguemos al Señor.
  • Por los enfermos, los ancianos y los que sufren en soledad, para que encuentren en Dios consuelo y en María cercanía maternal. Roguemos al Señor.
  • Por los que buscan la conversión, para que, como los romeros penitentes, tomen su cruz y vuelvan a Dios. Roguemos al Señor.
  • Por las familias, para que sean hogares de fe, perdón y ternura a imagen de la casa de Nazaret. Roguemos al Señor.
  • Por nuestros difuntos, para que la Señora de Ujué los presente ante su Hijo y alcancen la luz eterna. Roguemos al Señor.

Novena preparada por el equipo de rezaelrosario.org como material devocional original. Los datos históricos se ofrecen conforme a la tradición y al magisterio de la Iglesia; la devoción se dirige a Dios, y a María se le pide su intercesión.