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Novena a Nuestra Señora de la Soledad

Nueve días previos a su fiesta (finales de septiembre) · Ermita de la Soledad (Badajoz)

Nueve días de oración a Nuestra Señora de la Soledad, patrona de Badajoz, venerada en su ermita del corazón de la ciudad.

Ermita de Nuestra Señora de la Soledad, en Badajoz
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Novena original de rezaelrosario.org. Las meditaciones y oraciones propias de esta página han sido preparadas expresamente para acompañar durante nueve días esta devoción. No son transcripción ni adaptación encubierta de ediciones ajenas.

Nuestra Señora de la Soledad, Madre que vela junto al sepulcro sobre la ciudad de Badajoz

En pleno corazón de Badajoz, en la plaza que lleva su nombre, se alza la ermita donde la ciudad venera desde el siglo XVII a su Patrona, Nuestra Señora de la Soledad. Su advocación no nace de una aparición, sino del misterio hondo del Sábado Santo: la Virgen que, sepultado ya su Hijo, permanece sola, en pie, guardando en el corazón la fe y la esperanza de la resurrección. La imagen, obra anónima de un imaginero napolitano del siglo XVII, fue encargada hacia 1660 por Francisco de Tutavilla, duque de San Germán, capitán general de los ejércitos de Extremadura en tiempos de frontera y de guerra, y bendecida en su ermita en 1664. Desde entonces, Badajoz no ha dejado de acompañar a su Señora en su soledad.

Al comenzar esta novena conviene recordar, con verdad y sencillez, que a la Virgen María no la adoramos: la adoración se debe únicamente a Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. A María la veneramos como Madre del Señor y Madre nuestra, y acudimos a su intercesión, que jamás se detiene en ella, sino que nos conduce a Cristo. Cuanto pidamos a la Señora de la Soledad en estos nueve días será para amar más a su Hijo, «haced lo que Él os diga» (Juan 2,5). Ella, que veló junto al sepulcro esperando la Pascua, quiere enseñarnos a esperar en Dios en medio de la noche.

Datos esenciales de la advocación

  • Advocación: Nuestra Señora de la Soledad Coronada, Patrona de Badajoz.
  • Lugar: Ermita de Nuestra Señora de la Soledad, en la plaza de la Soledad, centro de Badajoz (Extremadura, España); el templo actual se inauguró en 1935, conservando la portada de mármol del anterior.
  • Imagen: talla anónima, atribuida a un imaginero napolitano del siglo XVII; encargada hacia 1660 por el duque de San Germán y bendecida en la ermita en 1664. (No procede atribuirla a otros autores: su origen es italiano y anónimo.)
  • Custodios: Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad Coronada, fundada en 1664, una de las más antiguas de la ciudad.
  • Marco eclesial: archidiócesis de Mérida-Badajoz.
  • Fiesta: a finales de septiembre, precedida de solemne novena; para ella la imagen es trasladada a la catedral metropolitana de San Juan Bautista y regresa después a su ermita en procesión. La Virgen procesiona también el Jueves Santo.
  • Coronación: coronación canónica el 8 de junio de 2013, en la plaza de España de Badajoz, presidida por los obispos de Plasencia, Amadeo Rodríguez Magro, y de Coria-Cáceres, Francisco Cerro Chávez, en ausencia por enfermedad del arzobispo de Mérida-Badajoz.

Cómo prepararse para rezar la novena

La novena es un camino sereno de nueve días. Ante la Señora de la Soledad no buscamos un rito mágico, sino disponer el corazón a la conversión y a la confianza. Escoge un lugar y una hora fijos, aparta el ruido y prepárate como quien entra despacio en la ermita para acompañar en silencio a su Madre. Si es posible, acompaña la oración con una imagen de la Virgen, una vela encendida y la Sagrada Escritura abierta.

Reza sin prisa, dejando que las palabras calen hondo. Trae cada día una intención concreta: por tu familia, por los enfermos, por los que sufren en soledad y por la Iglesia entera. Recuerda que pedir la intercesión de María es pedir que ella, la primera creyente, ruegue por nosotros ante su Hijo; por eso toda súplica termina en Cristo, único Salvador. La Soledad de María, junto al sepulcro, nos enseña a no desesperar cuando parece que todo ha terminado.

Si puedes, une a la novena la confesión y la comunión. Así la devoción no se queda en sentimiento, sino que fructifica en vida cristiana: caridad con el prójimo, paciencia en la prueba y esperanza firme. La Señora de la Soledad no busca admiradores de su dolor, sino discípulos de su Hijo que sepan velar y esperar.

Orden propuesto para cada día

  • En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
  • Oración inicial para todos los días e invocación al Espíritu Santo.
  • Lectura de la memoria histórica del día.
  • Meditación pausada del tema propio de la jornada.
  • Proclamación de la Palabra de Dios sugerida, en silencio orante.
  • Formulación del propósito concreto del día.
  • Oración del día a Nuestra Señora de la Soledad.
  • Un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria, y la Salve final.

Oración inicial para todos los días

Dios y Padre nuestro, que junto a la cruz y el sepulcro de tu Hijo quisiste que estuviera en pie la Virgen María, su Madre, mira con bondad a cuantos nos acogemos a la advocación de Nuestra Señora de la Soledad. Concédenos, por su intercesión, una fe que no desfallezca en la hora de la prueba y una esperanza que sepa velar en la noche aguardando la aurora de la Pascua. Que estos nueve días nos preparen a vivir como hijos tuyos en la fe, la esperanza y la caridad. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Invocación al Espíritu Santo

Ven, Espíritu Santo, y llena el corazón de tus fieles; enciende en nosotros el fuego de tu amor. Tú que cubriste con tu sombra a la Virgen María para que el Verbo se hiciera carne, alcánzanos docilidad para escuchar la Palabra y fuerza para cumplirla. Enséñanos a orar como conviene, guía nuestra novena y haz que, con María, digamos siempre «hágase en mí según tu palabra» (Lucas 1,38). Amén.

Día primero — La soledad de María junto al sepulcro

Memoria histórica

La advocación de la Soledad contempla a la Virgen en la tarde del Viernes Santo y en el silencio del Sábado Santo: sepultado ya su Hijo, María permanece sola, sin dejar de creer. No nace de una aparición ni de un prodigio, sino del corazón mismo del Evangelio. Por eso Badajoz encargó, hacia 1660, una imagen que representara ese misterio, y la venera desde 1664 como Madre que sabe estar en pie cuando todo parece perdido.

Meditación

Todos conocemos horas de soledad: la enfermedad, el duelo, el abandono, la noche del alma. María las vivió en grado sumo, y no se derrumbó: guardó la fe cuando los apóstoles habían huido. Su soledad no fue desesperación, sino espera fiel. Pedir su intercesión es pedir que, cuando nos toque velar solos, no perdamos la esperanza en Dios, que nunca abandona a los suyos, aunque a veces guarde silencio.

Palabra de Dios sugerida

«Junto a la cruz de Jesús estaba su madre» (Juan 19,25).

Propósito

Ofreceré hoy a Dios algún momento de soledad o silencio, uniéndolo a la espera fiel de la Virgen junto al sepulcro.

Oración del día

Señora de la Soledad, que velaste sola junto al sepulcro sin perder la fe, enséñanos a esperar en Dios en la noche de la prueba. Sostén a los que se sienten abandonados y condúcelos a tu Hijo, luz que vence las tinieblas. Intercede por nosotros ante Cristo, que vive y reina por los siglos. Amén.

Día segundo — Madre de una ciudad de frontera

Memoria histórica

La imagen fue encargada por Francisco de Tutavilla, duque de San Germán, capitán general de los ejércitos de Extremadura, en tiempos en que Badajoz era plaza fuerte de una frontera en guerra. En aquella ciudad amenazada, los pacenses encomendaron su suerte a la Virgen de la Soledad, y la hicieron patrona y amparo de su vida civil y militar.

Meditación

Los pueblos, en la hora del peligro, han sabido volverse a María. No porque ella sustituya a Dios, sino porque, como Madre, nos lleva a Él, «poderoso para salvar». La Señora de la Soledad recuerda a Badajoz que la verdadera seguridad no está en los muros ni en las armas, sino en la fe. También nosotros, en tiempos inciertos, podemos confiar nuestra ciudad, nuestro trabajo y nuestra familia a su intercesión.

Palabra de Dios sugerida

«Unos confían en sus carros, otros en su caballería; nosotros invocamos el nombre del Señor, nuestro Dios» (Salmo 20,8).

Propósito

Encomendaré hoy a la Virgen mi ciudad y a quienes velan por la seguridad y el bien común, y rezaré por la paz.

Oración del día

Señora de la Soledad, amparo de Badajoz en tiempos de frontera y de guerra, protege a tu pueblo y condúcelo a poner su confianza en Dios. Alcánzanos paz en el corazón y concordia entre los hombres. Ruega por nosotros ante tu Hijo. Amén.

Día tercero — La fe transmitida por generaciones

Memoria histórica

La Hermandad de la Soledad, fundada en 1664, ha custodiado la devoción durante más de tres siglos y medio. De padres a hijos, los pacenses han aprendido a acompañar a su Patrona, a rezarle la novena y a acudir a su ermita. Esta fe transmitida es un tesoro que ha resistido guerras, destrucciones y el paso del tiempo.

Meditación

La fe se recibe como herencia viva y se transmite como un don. San Pablo recordaba a Timoteo la fe que habían tenido su abuela y su madre. También en Badajoz la devoción a la Soledad ha pasado de una generación a otra. Venerar a María es, en el fondo, confesar la fe en Cristo que ella nos entregó; y transmitir esa fe es la mayor herencia que podemos dejar a los que vienen detrás.

Palabra de Dios sugerida

«Me recuerdo de la fe sincera que hay en ti, la misma que tuvieron tu abuela Loide y tu madre Eunice» (2 Timoteo 1,5).

Propósito

Daré gracias por quienes me transmitieron la fe y buscaré transmitirla yo con una palabra o un gesto sencillo.

Oración del día

Señora de la Soledad, que has acompañado la fe de tantas generaciones de Badajoz, guarda y aviva la fe de tu pueblo. Que nunca se apague la lámpara encendida por nuestros mayores. Intercede ante tu Hijo para que seamos testigos fieles del Evangelio. Amén.

Día cuarto — María junto a los enfermos

Memoria histórica

A lo largo de los siglos, incontables pacenses han acudido a la ermita de la Soledad con el corazón cargado por la enfermedad, propia o de sus seres queridos. Ante la Virgen que conoció el dolor más hondo, los fieles han depositado siempre súplicas confiadas por los que sufren en el cuerpo o en el alma.

Meditación

En las bodas de Caná, María advierte la necesidad y acude a su Hijo: «no tienen vino». Así intercede por los enfermos: presenta ante Cristo nuestras carencias y nos remite a Él, «haced lo que Él os diga». No es ella quien sana, sino su Hijo; pero su intercesión de Madre, que estuvo junto a la cruz, nos alcanza fortaleza para llevar el dolor y esperanza para confiar.

Palabra de Dios sugerida

«La madre de Jesús le dijo: «No tienen vino»» (Juan 2,3).

Propósito

Rezaré hoy por un enfermo concreto y, si me es posible, le haré una visita, una llamada o un gesto de cercanía.

Oración del día

Señora de la Soledad, consuelo de los afligidos, lleva ante tu Hijo el clamor de los enfermos y de quienes los cuidan. Alcánzales alivio, paciencia y esperanza, y a nosotros, corazón compasivo. Que en la cruz reconozcamos el amor de Cristo, salud verdadera. Amén.

Día quinto — Consuelo de los que viven solos

Memoria histórica

El nombre mismo de esta advocación, la Soledad, la convierte en refugio de cuantos viven solos: ancianos abandonados, viudos, enfermos sin compañía, personas heridas por la ausencia. En su ermita, muchos han encontrado a una Madre que comprende la soledad porque la vivió en carne propia.

Meditación

La soledad es una de las heridas más hondas de nuestro tiempo. María, que estuvo sola junto al sepulcro, no ignora ese dolor. Pero desde la cruz, Jesús le dio un hijo, y a nosotros nos la dio por Madre: «Ahí tienes a tu madre». Nadie que tenga a María está del todo solo. Pedir su intercesión por los solitarios es también comprometerse a hacerles compañía en su nombre.

Palabra de Dios sugerida

«Luego dice al discípulo: «Ahí tienes a tu madre». Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa» (Juan 19,27).

Propósito

Buscaré hoy a alguien que viva solo —un anciano, un enfermo, un vecino— y le haré compañía o le dedicaré una atención.

Oración del día

Señora de la Soledad, Madre de los que viven solos, acompaña a cuantos sufren la ausencia y el abandono. Que ninguno se sienta solo teniéndote a ti por Madre, y haznos prójimos de los solitarios. Ruega por nosotros ante tu Hijo. Amén.

Día sexto — La esperanza del Sábado Santo

Memoria histórica

La primera ermita de la Soledad, de 1664, quedó dañada en la Guerra de la Independencia y hubo de ser demolida; pero el pueblo la reconstruyó y volvió a inaugurarla en 1935, conservando la portada de mármol del templo antiguo. Como la Virgen del Sábado Santo, la devoción supo esperar y resurgir tras la destrucción.

Meditación

El Sábado Santo es el día del silencio y de la espera. María lo vivió sabiendo, en la fe, que el sepulcro no era el final. La esperanza cristiana no es optimismo ingenuo, sino certeza fundada en Cristo resucitado. Cada vez que un pueblo reconstruye su templo o reaviva su fe proclama que la esperanza no muere. La Señora de la Soledad nos alienta a esperar en Dios, «que no defrauda».

Palabra de Dios sugerida

«La esperanza no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones» (Romanos 5,5).

Propósito

Ante un motivo de desánimo, renovaré hoy un acto de esperanza, poniendo el futuro en las manos de Dios.

Oración del día

Señora de la Soledad, que en el silencio del Sábado Santo esperaste la Pascua, sostén nuestra esperanza cuando arrecie la prueba. Enséñanos a esperar en Dios contra toda desilusión. Intercede por nosotros, para que participemos un día de la gloria de Cristo resucitado. Amén.

Día séptimo — María, humilde y coronada

Memoria histórica

El 8 de junio de 2013, en la plaza de España de Badajoz, ante miles de fieles, la Señora de la Soledad fue coronada canónicamente. La presidieron los obispos de Plasencia y de Coria-Cáceres, en ausencia por enfermedad del arzobispo de Mérida-Badajoz, cuya carta se leyó al comienzo del acto. La corona no ensalza a María por poder terreno, sino que reconoce su dignidad de Madre de Dios.

Meditación

Hay un contraste hermoso en esta advocación: la Virgen de la Soledad, imagen del dolor y del despojo, aparece coronada de gloria. Es el misterio del Evangelio: Dios «enaltece a los humildes». Quien se abaja con Cristo, con Cristo es exaltado. La corona de la Soledad anuncia la corona de gloria que Dios reserva a los que, como María, permanecen fieles en la prueba.

Palabra de Dios sugerida

«Derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes» (Lucas 1,52).

Propósito

Practicaré hoy un acto de humildad concreto: ceder, callar una réplica o reconocer un error.

Oración del día

Señora de la Soledad, humilde en el dolor y coronada por Dios, enséñanos que la verdadera grandeza está en la fidelidad humilde. Que aprendamos de ti a permanecer firmes en la prueba. Ruega por nosotros ante Cristo, tu Hijo. Amén.

Día octavo — La familia y el hogar bajo su amparo

Memoria histórica

En Badajoz, la devoción a la Soledad se vive en familia: generaciones enteras han presentado a sus hijos ante la Patrona, han rezado juntos la novena y han acudido a su fiesta y a su procesión del Jueves Santo como quien vuelve a casa. La ermita ha sido, para tantos hogares pacenses, el corazón de la vida cristiana familiar.

Meditación

Jesús creció en el hogar de Nazaret, sujeto a María y a José. En aquella familia sencilla aprendió, según su humanidad, a trabajar, a rezar y a amar. María, Madre del hogar, vela por nuestras familias y las encomienda a su Hijo. Pedir su intercesión por el matrimonio, los hijos, los ancianos y los que viven solos es confiar todos nuestros vínculos al amor de Dios.

Palabra de Dios sugerida

«Bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad… y Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres» (Lucas 2,51-52).

Propósito

Rezaré hoy por mi familia y procuraré un gesto de reconciliación o de ternura con alguien de mi hogar.

Oración del día

Señora de la Soledad, Madre de la Sagrada Familia, guarda bajo tu manto nuestros hogares. Alcánzanos de tu Hijo unidad, paciencia y perdón; consuela a los que viven solos y bendice a nuestros mayores. Que en cada familia reine Cristo. Amén.

Día noveno — Del sepulcro a la Pascua

Memoria histórica

La novena culmina en la fiesta de finales de septiembre, cuando la imagen es trasladada a la catedral de San Juan Bautista y regresa después en procesión a su ermita, entre el fervor de la ciudad. La Soledad de María no se queda en el luto: desemboca siempre en la esperanza de la resurrección, que la Iglesia celebra.

Meditación

La novena no es el final, sino el envío. Como los pastores de Belén, que «se volvieron dando gloria y alabanza a Dios», también nosotros, terminada la oración, hemos de volver a la vida transformados. La Señora de la Soledad, que veló junto al sepulcro y vio amanecer la Pascua, nos precede como Madre y como esperanza. Celebrar su fiesta es comprometerse a vivir como hijos de Dios, camino de la vida eterna.

Palabra de Dios sugerida

«Y los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían visto y oído» (Lucas 2,20).

Propósito

Llevaré el fruto de esta novena a mi vida cotidiana con una obra buena concreta, y acudiré, si puedo, a la Eucaristía.

Oración del día

Señora de la Soledad, que del sepulcro pasaste al gozo de la Pascua, envíanos renovados a la vida de cada día. Que la esperanza que velaste en la noche alumbre nuestros pasos. Caminando tras de ti, lleguemos a la Pascua eterna de tu Hijo. Ruega por nosotros ahora y siempre. Amén.

Oración final

Nuestra Señora de la Soledad, Patrona de Badajoz, al terminar esta novena te damos gracias por habernos acompañado estos nueve días desde tu ermita en el corazón de la ciudad. Tú, que velaste sola junto al sepulcro sin perder la fe, condúcenos siempre a tu Hijo Jesucristo, único Salvador y Señor. No permitas que nuestra devoción se quede en sentimiento pasajero; hazla vida de fe, esperanza y caridad. Consuela a los que sufren en soledad, bendice a Badajoz y a la Iglesia de Mérida-Badajoz, y a cuantos te invocamos con amor. Y cuando termine nuestro camino en la tierra, muéstranos, después de este destierro, a Jesús, fruto bendito de tu vientre. Por Cristo, nuestro Señor. Amén.

Peticiones de la comunidad

  • Por la Iglesia y por el Papa, para que, bajo la intercesión de la Virgen María, anuncien con fidelidad el Evangelio de Cristo. Roguemos al Señor.
  • Por la ciudad de Badajoz y por la Hermandad de la Soledad, para que su devoción fructifique en obras de caridad. Roguemos al Señor.
  • Por los enfermos, los ancianos y, de modo especial, por cuantos sufren en soledad, para que encuentren en Dios consuelo y en María cercanía maternal. Roguemos al Señor.
  • Por las familias, para que sean hogares de fe, perdón y ternura a imagen de la casa de Nazaret. Roguemos al Señor.
  • Por los que velan en la noche de la prueba, para que, como María junto al sepulcro, no pierdan la esperanza en Dios que no defrauda. Roguemos al Señor.
  • Por nuestros difuntos, para que la Señora de la Soledad los presente ante su Hijo y alcancen la luz eterna. Roguemos al Señor.

Novena preparada por el equipo de rezaelrosario.org como material devocional original. Los datos históricos se ofrecen conforme a la tradición y al magisterio de la Iglesia; la devoción se dirige a Dios, y a María se le pide su intercesión.