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Novena a Nuestra Señora de la Peña

Nueve días previos a su fiesta · Brihuega

Nueve días de oración a Nuestra Señora de la Peña, patrona de Brihuega (Guadalajara), venerada sobre el cerro de la villa.

Iglesia de Santa María de la Peña, en Brihuega (Guadalajara)
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Novena original de rezaelrosario.org. Las meditaciones y oraciones propias de esta página han sido preparadas expresamente para acompañar durante nueve días esta devoción. No son transcripción ni adaptación encubierta de ediciones ajenas.

Novena a Nuestra Señora de la Peña, Madre firme sobre el cerro de Brihuega

Sobre un cerro que domina la villa de Brihuega, en plena Alcarria de Guadalajara, se alza desde antiguo el santuario donde el pueblo venera a Nuestra Señora de la Peña. Su nombre nace de la propia roca: según la tradición, la imagen fue hallada en una cueva abierta en la peña, y desde entonces los briocenses suben al monte para encomendarse a la Madre de Dios. Esta novena quiere acompañar durante nueve días a cuantos, en Brihuega o lejos de ella, desean acercarse a María con corazón sencillo, aprendiendo de su fe y de su fidelidad al Señor.

Conviene recordarlo desde la primera línea: a María no la adoramos, porque la adoración se debe solo a Dios —Padre, Hijo y Espíritu Santo—. A la Virgen la veneramos como Madre y le pedimos su intercesión, que nunca se detiene en ella, sino que nos remite a Cristo, su Hijo. Cuando invocamos a Nuestra Señora de la Peña, es Jesús quien nos espera; María, como en Caná, sigue diciéndonos: «Haced lo que él os diga». Que estos nueve días nos conduzcan, de su mano, a la roca firme que es el Señor.

Datos esenciales

  • Advocación: Nuestra Señora de la Peña.
  • Lugar: Brihuega, provincia de Guadalajara, Castilla-La Mancha (España); santuario sobre el cerro que domina la villa.
  • Custodios: comunidad parroquial de Brihuega y la Cofradía de la Virgen de la Peña, con el pueblo devoto de la villa y la comarca.
  • Marco eclesial: diócesis de Sigüenza-Guadalajara.
  • Fiesta: se celebra en agosto, en torno a la Asunción (15 de agosto), con la Procesión de la Cera la víspera; según la tradición local, el patronazgo sobre Brihuega se remonta a 1455.
  • Coronación: la imagen fue coronada canónicamente el 13 de agosto de 1928 por el cardenal Pedro Segura, entonces primado de España.
  • Devoción: peregrinación al cerro, novena, Salves y actos populares que expresan el arraigo de la fe en Brihuega y en la Alcarria.

Cómo prepararse para rezar la novena

La novena es una escuela de constancia. Nueve días seguidos de oración nos enseñan que la fe no es un impulso pasajero, sino una fidelidad serena, como la de la propia peña que sostiene el santuario. Busca cada día un momento tranquilo, a ser posible el mismo, y un rincón sencillo donde puedas recogerte: una imagen de la Virgen, una vela encendida y tu Biblia bastan para preparar el corazón.

Antes de comenzar, es bueno acercarse al sacramento de la Reconciliación y, si es posible, participar en la Eucaristía durante estos días. La novena no sustituye la Misa ni los sacramentos: los prepara y los prolonga. Reza sin prisa, dejando que las palabras calen; más vale poco y despacio que mucho de carrera. Si un día no logras terminar, no te desanimes: retoma al siguiente con paz.

Reza, además, con intención concreta. Trae ante María a tu familia, a los enfermos, a los que sufren, al pueblo de Brihuega y a la Iglesia entera. Y trae también tus propias necesidades, sin miedo a expresarlas: la Madre escucha, y toda súplica que le confiamos ella la pone en las manos de su Hijo, que es quien salva. Así, cada jornada de esta novena será un pequeño ascenso al cerro, hasta llegar, con María, hasta Cristo.

Orden propuesto para cada día

  • Señal de la cruz y breve silencio para ponerse en presencia de Dios.
  • Oración inicial para todos los días e invocación al Espíritu Santo.
  • Lectura de la memoria histórica y de la meditación del día.
  • Proclamación pausada de la Palabra de Dios sugerida.
  • Momento de silencio y formulación del propósito.
  • Oración del día y peticiones personales.
  • Un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria, y la despedida con la señal de la cruz.

Oración inicial para todos los días

Dios y Padre nuestro, roca firme en quien se apoya nuestra vida, te bendecimos por habernos dado a María como Madre. En esta novena a Nuestra Señora de la Peña queremos venerarla y aprender de ella a creer, a esperar y a amar. Que su intercesión nos alcance un corazón dócil, para que, mirándola a ella, lleguemos siempre a tu Hijo Jesucristo, piedra angular de nuestra fe, que vive y reina contigo por los siglos de los siglos. Amén.

Invocación al Espíritu Santo

Ven, Espíritu Santo, y enciende en nosotros el fuego de tu amor. Tú que llenaste de gracia a la Virgen María y la hiciste Madre del Salvador, abre nuestro entendimiento a la Palabra y mueve nuestra voluntad al bien. Danos la sencillez de los peregrinos que suben al cerro y la firmeza de quien edifica su casa sobre roca. Amén.

Día primero — La peña: Dios, roca firme

Memoria histórica

La advocación de Brihuega toma su nombre de la propia roca del cerro. Según la tradición, la imagen de Nuestra Señora fue hallada en una cueva abierta en la peña, y sobre aquel lugar se levantó, andando el tiempo, el santuario que hoy corona el monte. Desde el nombre mismo, la devoción briocense invita a levantar los ojos hacia lo alto y hacia lo firme.

Meditación

La roca es imagen antigua de Dios en la Escritura: firme, estable, refugio seguro. María no es esa roca; es la criatura que mejor se apoyó en ella, la que se fio enteramente del Señor. Al comenzar esta novena, pidamos aprender de la Virgen a poner nuestros cimientos donde no hay arena que ceda, sino la firmeza de Dios. Venerar a Nuestra Señora de la Peña es dejarnos llevar por ella hacia Cristo, «piedra angular» sobre la que se sostiene toda la vida cristiana.

Palabra de Dios sugerida

«El Señor es mi roca, mi alcázar, mi libertador» (Salmo 18, 3).

Propósito

Hoy revisaré sobre qué apoyo mi seguridad y volveré a poner mi confianza en Dios, no en cosas pasajeras.

Oración del día

Nuestra Señora de la Peña, Madre firme, enséñanos a apoyarnos en Dios, roca de nuestra salvación. Que tu intercesión nos lleve a Cristo, piedra angular, para edificar sobre él nuestra vida entera. Amén.

Día segundo — El cerro, lugar de oración

Memoria histórica

Durante siglos, los vecinos de Brihuega han subido al cerro para orar ante su Patrona. El santuario domina la villa desde lo alto, de modo que quien reza allí abarca con la mirada las casas, las huertas y los campos de la Alcarria. Subir a la Peña ha sido siempre, para el pueblo, mucho más que un paseo: es un gesto de oración y de encuentro.

Meditación

En el Evangelio, Jesús sube con frecuencia al monte para orar a solas con el Padre. El cerro de la Peña nos recuerda esa necesidad de apartarnos, de subir, de buscar el silencio donde Dios habla. María, mujer orante, guardaba y meditaba en su corazón todo lo que veía. También nosotros necesitamos nuestro «cerro»: un lugar y un tiempo para el Señor. Venerando a la Virgen aprendemos a rezar, y su intercesión nos obtiene la gracia de perseverar en la oración.

Palabra de Dios sugerida

«Subió al monte a solas para orar; llegada la noche, estaba allí solo» (Mateo 14, 23).

Propósito

Buscaré hoy un rato de silencio, aunque sea breve, para estar a solas con Dios.

Oración del día

Nuestra Señora de la Peña, que velas desde el cerro sobre tu pueblo, enséñanos a subir cada día al monte de la oración. Que, guiados por ti, encontremos a tu Hijo, que nos espera en el silencio. Amén.

Día tercero — La tradición del hallazgo

Memoria histórica

La memoria popular de Brihuega conserva un relato entrañable: según la tradición, la infanta Elima, hija del rey musulmán de la villa, tuvo una visión de la Virgen con el Niño y, movida por ella, se convirtió al cristianismo; la imagen habría sido llevada en procesión iluminada con velas. Estos relatos, propios de la piedad medieval, se transmiten como leyenda y tradición, no como crónica histórica verificada; pero expresan bien la certeza del pueblo de que la Virgen protege a Brihuega desde antiguo.

Meditación

Toda leyenda piadosa encierra una verdad más honda: Dios sale al encuentro del corazón que busca, y María conduce a ese encuentro. Más allá de los detalles del relato, lo cierto es que la fe de generaciones ha encontrado en esta imagen un camino hacia Cristo. No adoramos a la imagen ni a la Virgen: veneramos a la Madre y, por su intercesión, adoramos a Dios. Que la sencillez de nuestros mayores nos enseñe a creer con confianza filial.

Palabra de Dios sugerida

«El que busca, encuentra; y al que llama, se le abrirá» (Mateo 7, 8).

Propósito

Agradeceré la fe que otros me transmitieron y la cuidaré con humildad, distinguiendo la devoción sana de la mera superstición.

Oración del día

Nuestra Señora de la Peña, que has acompañado a tantas generaciones de Brihuega, condúcenos siempre a tu Hijo. Que, como quienes te buscaron antes que nosotros, también nosotros lo encontremos a él. Amén.

Día cuarto — La fe del pueblo de Brihuega

Memoria histórica

Según la tradición, el patronazgo de la Virgen de la Peña sobre Brihuega se remonta a 1455, en tiempos difíciles para la villa. Los relatos que vinculan a la Patrona con la defensa de la población y con episodios de la Reconquista pertenecen a la memoria tradicional; los recogemos con respeto y sin tono de enfrentamiento, pues lo que perdura no es la guerra, sino la confianza de un pueblo que se puso bajo el amparo de la Madre de Dios.

Meditación

La fe de Brihuega no es una reliquia del pasado, sino una herencia viva. Un pueblo que reza junto se sostiene mejor en las pruebas. María, que estuvo firme al pie de la cruz, enseña a las comunidades a no rendirse en la adversidad y a esperar contra toda esperanza. Al venerar a la Patrona, el pueblo no busca privilegios humanos, sino la fuerza que viene de Dios para vivir en paz, en justicia y en caridad.

Palabra de Dios sugerida

«Junto a la cruz de Jesús estaba su madre» (Juan 19, 25).

Propósito

Rezaré hoy por mi pueblo o mi barrio, pidiendo unidad, concordia y fe.

Oración del día

Nuestra Señora de la Peña, Patrona de Brihuega, guarda a tu pueblo en la fe de sus mayores. Que tu intercesión nos alcance de tu Hijo la paz y la fortaleza en toda prueba. Amén.

Día quinto — La Alcarria, tierra que alaba a Dios

Memoria histórica

Brihuega es corazón de la Alcarria, tierra de campos de lavanda, colmenas y pueblos serenos. Desde el cerro de la Peña, la Patrona parece bendecir toda esa geografía humilde y hermosa, hecha de trabajo agrícola y de vida sencilla. La devoción mariana está tejida con la vida cotidiana de esta comarca.

Meditación

La creación entera es un cántico a su Creador, y el hombre que trabaja la tierra colabora con él. María, en el Magníficat, alabó al Señor por sus maravillas y proclamó que engrandece a los humildes. Contemplar la Alcarria desde el santuario nos invita a dar gracias por el don de la tierra, del pan y del trabajo, y a cuidar con responsabilidad lo que hemos recibido. La Madre nos enseña a alabar a Dios en lo pequeño y en lo cotidiano.

Palabra de Dios sugerida

«Proclama mi alma la grandeza del Señor» (Lucas 1, 46).

Propósito

Daré gracias hoy por los dones sencillos de cada día y cuidaré con respeto la creación.

Oración del día

Nuestra Señora de la Peña, que velas sobre la Alcarria, enséñanos a alabar a Dios como tú lo hiciste. Que sepamos ver su bondad en la tierra, en el trabajo y en el pan de cada día. Amén.

Día sexto — Consuelo en la enfermedad

Memoria histórica

A lo largo de los siglos, muchos briocenses han subido al cerro para encomendar a sus enfermos ante la Virgen de la Peña. La costumbre de encender velas y de rezar la Salve en el santuario expresa esa confianza sencilla: llevar a la Madre las cargas más pesadas del cuerpo y del alma.

Meditación

La enfermedad, propia o de un ser querido, es una de las pruebas más duras de la vida. María, que conoció el dolor, no es ajena a nuestro sufrimiento: acompaña, sostiene y ora con nosotros. No pedimos a la Virgen milagros como quien exige, sino que le confiamos a los enfermos para que su intercesión los ponga en las manos de Cristo, único Médico de cuerpos y almas. También en la enfermedad se puede crecer en fe, en paciencia y en amor.

Palabra de Dios sugerida

«Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré» (Mateo 11, 28).

Propósito

Rezaré por un enfermo concreto y, si puedo, lo visitaré o lo acompañaré.

Oración del día

Nuestra Señora de la Peña, salud de los enfermos, acoge a cuantos sufren en el cuerpo o en el alma. Que tu intercesión los lleve a Jesús, que alivia toda carga. Amén.

Día séptimo — La caridad que desciende del monte

Memoria histórica

La devoción a la Patrona de Brihuega no se ha quedado en el cerro: se ha traducido en cofradía, en fiesta compartida y en obras de fraternidad entre los vecinos. La Cofradía de la Virgen de la Peña y el pueblo devoto han mantenido vivo un culto que une a las familias y refuerza los lazos de la comunidad.

Meditación

María, apenas recibió al Salvador en su seno, «se puso en camino de prisa» para servir a su prima Isabel. La verdadera devoción mariana siempre desciende del monte hacia el hermano: se hace servicio, ayuda al necesitado, cercanía con el que está solo. Una fe que no se traduce en caridad se queda a medias. Que la Virgen de la Peña nos empuje, como a ella, a salir de nosotros mismos para servir.

Palabra de Dios sugerida

«María se puso en camino y fue de prisa a la montaña» (Lucas 1, 39).

Propósito

Haré hoy un gesto concreto de caridad con alguien que lo necesite.

Oración del día

Nuestra Señora de la Peña, que fuiste de prisa a servir, muévenos a la caridad. Que tu intercesión nos haga, como tú, servidores gozosos de nuestros hermanos por amor a Cristo. Amén.

Día octavo — La esperanza que no defrauda

Memoria histórica

El 13 de agosto de 1928, la imagen de la Virgen de la Peña fue coronada canónicamente por el cardenal Pedro Segura, entonces primado de España. Aquella coronación fue fruto del esfuerzo y de la esperanza de todo un pueblo, que quiso honrar a su Patrona con el mayor gesto de veneración a su alcance. La fecha quedó unida para siempre a la memoria agradecida de Brihuega.

Meditación

Coronar la imagen de María es reconocer, en signo, que ella reina por su unión con Cristo Rey y por su humildad de sierva del Señor. Su corona no es de poder humano, sino de gracia. En María contemplamos la esperanza cristiana ya cumplida: la criatura que confió del todo y fue colmada. Su ejemplo nos dice que la esperanza no defrauda cuando se apoya en Dios. También nosotros caminamos hacia la corona que el Señor promete a los fieles.

Palabra de Dios sugerida

«La esperanza no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones» (Romanos 5, 5).

Propósito

Renovaré mi esperanza confiando al Señor una preocupación que me pesa.

Oración del día

Nuestra Señora de la Peña, coronada por tu fidelidad a Dios, sé nuestra esperanza. Que tu intercesión nos afiance en la confianza y nos guíe hacia la corona que Cristo promete. Amén.

Día noveno — Envío a la fiesta de la Patrona

Memoria histórica

Cada agosto, en torno a la Asunción, Brihuega celebra a su Patrona con novena, Salves, la Procesión de la Cera en la víspera y la gran fiesta del día de la Virgen. La villa se llena de velas, de cantos y de familias reunidas: la fe se hace celebración compartida y el cerro de la Peña vuelve a ser el corazón del pueblo.

Meditación

Terminada la novena, no acaba nuestra devoción: comienza. La fiesta de la Patrona es envío, como toda liturgia: nos manda a vivir en casa, en el trabajo y en la calle lo que hemos rezado en el santuario. En la Asunción contemplamos a María llevada en cuerpo y alma a la gloria, primicia de lo que Dios prepara para los suyos. Que su fiesta nos empuje a seguir a Cristo con alegría y a llevar a otros la fe que hemos recibido.

Palabra de Dios sugerida

«Haced lo que él os diga» (Juan 2, 5).

Propósito

Prolongaré esta novena participando en la Eucaristía y compartiendo mi fe con sencillez.

Oración del día

Nuestra Señora de la Peña, que reúnes a tu pueblo en fiesta, envíanos a vivir el Evangelio. Que, fieles a tu palabra en Caná, hagamos lo que tu Hijo nos diga, hasta llegar a la gloria donde tú ya reinas con él. Amén.

Oración final

Nuestra Señora de la Peña, Madre firme sobre el cerro de Brihuega, te damos gracias por estos nueve días de oración a tu lado. Hemos aprendido de ti a apoyarnos en Dios, roca de nuestra salvación, y a buscar siempre a tu Hijo Jesucristo, piedra angular de nuestra vida. Recibe las súplicas que te hemos confiado y ponlas en las manos del Señor, pues a él solo adoramos y a él nos conduces tú como Madre. Guarda al pueblo de Brihuega y a la Alcarria, sostén a los enfermos, alienta a los que sirven y afianza nuestra esperanza, para que un día, contigo, alabemos eternamente a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.

Peticiones de la comunidad

  • Por la Iglesia y por el papa, para que anuncie con fidelidad el Evangelio; roguemos al Señor por intercesión de Nuestra Señora de la Peña.
  • Por la diócesis de Sigüenza-Guadalajara, sus pastores y sus comunidades, para que crezcan en fe y en caridad.
  • Por el pueblo de Brihuega, la Cofradía de la Virgen de la Peña y toda la Alcarria, para que conserven viva la fe de sus mayores.
  • Por los enfermos y por quienes los cuidan, para que encuentren consuelo y fortaleza en Cristo.
  • Por las familias, los ancianos que viven solos y los que han perdido la esperanza, para que sientan la cercanía de la Madre.
  • Por los difuntos de nuestras familias y de la villa, para que el Señor los reciba en su paz.

Novena preparada por el equipo de rezaelrosario.org como material devocional original. Los datos históricos se ofrecen conforme a la tradición y al magisterio de la Iglesia; la devoción se dirige a Dios, y a María se le pide su intercesión.