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Novena a Nuestra Señora de los Reyes

Nueve días previos a su fiesta · Ermita de la Dehesa (El Hierro)

Nueve días de oración a Nuestra Señora de los Reyes, patrona de El Hierro, venerada en su ermita de la Dehesa.

Ermita de Nuestra Señora de los Reyes, en la Dehesa de El Hierro (Canarias)
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Novena original de rezaelrosario.org. Las meditaciones y oraciones propias de esta página han sido preparadas expresamente para acompañar durante nueve días esta devoción. No son transcripción ni adaptación encubierta de ediciones ajenas.

Nuestra Señora de los Reyes, Reina de El Hierro: la Virgen que el mar entregó a los pastores

En la soledad grande de la Dehesa de El Hierro, tierra de pastores y de sabinas retorcidas por el viento del Atlántico, se venera una pequeña imagen de la Virgen María a la que la isla entera llama, con ternura antigua, Nuestra Señora de los Reyes. No debe confundirse con la Virgen de los Reyes de Sevilla, que es otra advocación distinta: esta es la patrona herreña, la Madre que —según la tradición— llegó por el mar y se quedó para siempre junto a los ganados y las gentes de la isla más occidental de Canarias. A ella acude el pueblo herreño en su famosa Bajada cuatrienal, cuando la imagen recorre casi veintinueve kilómetros desde su santuario hasta Valverde entre danzas, promesas y lágrimas de gratitud.

Al comenzar esta novena conviene recordar, con serenidad y con verdad, qué hacemos cuando rezamos a la Virgen. A María no la adoramos: la adoración se debe solamente a Dios —Padre, Hijo y Espíritu Santo—. A la Madre del Señor la veneramos, la honramos y le pedimos su intercesión, que nunca se detiene en ella misma, sino que nos remite siempre a Cristo, su Hijo. Como en Caná, su palabra es «Haced lo que Él os diga». Por eso, al invocar a Nuestra Señora de los Reyes durante estos nueve días, no buscamos otra cosa que llegar mejor a Jesús, dejándonos conducir de la mano de su Madre.

Datos esenciales de la advocación

  • Advocación: Nuestra Señora de los Reyes, patrona de la isla de El Hierro (Canarias, España). Distinta de la Virgen de los Reyes de Sevilla.
  • Lugar: Santuario Insular de Nuestra Señora de los Reyes, en la Dehesa (Dehesa de Sabinosa), municipio de La Frontera, El Hierro.
  • Custodios: la Diócesis de Tenerife y el pueblo herreño, con la Fundación y las hermandades vinculadas al santuario y a la Bajada.
  • Marco eclesial: Diócesis de San Cristóbal de La Laguna (Tenerife), provincia eclesiástica de Sevilla.
  • Fiesta: festividad principal el 24 de septiembre; se recuerda también el 6 de enero (Epifanía, aniversario de su llegada según la tradición) y el 25 de abril (fiesta de los pastores). La Bajada se celebra cada cuatro años, el primer sábado de julio.
  • Coronación: coronación canónica concedida por el papa Pío XII; se celebró el 17 de mayo de 1953, de manos del obispo de Tenerife Domingo Pérez Cáceres.
  • Devoción: patrona insular, invocada especialmente por el agua, el ganado y la protección de la isla; centro de la Bajada cuatrienal con su célebre Baile de la Virgen.

Cómo prepararse para rezar la novena

Una novena es un camino de nueve días de oración confiada, hecho con constancia y con el corazón dispuesto. No es una fórmula mágica ni una manera de «obligar» a Dios, sino una escuela de perseverancia en la que aprendemos a orar como oraban los primeros discípulos con María, «perseverando unánimes en la oración» a la espera del Espíritu Santo. Conviene buscar cada día un rato de silencio, apartado del ruido, y ponerse sencillamente en presencia de Dios antes de comenzar.

Puede ayudar tener cerca una imagen de Nuestra Señora de los Reyes o encender una vela, no como superstición, sino como signo humilde de una oración que quiere elevarse. Quien pueda, que acompañe estos días con la confesión y la Eucaristía, porque toda devoción mariana verdadera nos empuja hacia los sacramentos, donde Cristo mismo se entrega. La Virgen no quiere para nosotros nada distinto de lo que quiso para sí: pertenecer del todo al Señor.

Es bueno, además, rezar esta novena con una intención concreta —una necesidad propia, la de un enfermo, la de la propia isla o comunidad, la conversión de alguien querido— y ofrecerla también por los demás. Que la petición personal no nos encierre en nosotros mismos, sino que se abra a la caridad, imitando a la Madre que en la Dehesa se hizo abogada de todo un pueblo sediento.

Orden propuesto para cada día

  • En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
  • Oración inicial para todos los días, con la invocación al Espíritu Santo.
  • Lectura de la memoria histórica y de la meditación del día.
  • Proclamación pausada de la Palabra de Dios sugerida.
  • Un tiempo de silencio y el propósito del día.
  • Oración del día a Nuestra Señora de los Reyes.
  • Un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria por las intenciones de la novena.
  • Oración final y peticiones de la comunidad.

Oración inicial para todos los días

Dios y Padre nuestro, que en tu providencia has querido dar a la isla de El Hierro una madre y protectora en la Santísima Virgen María, venerada como Nuestra Señora de los Reyes: acepta la oración humilde que hoy te dirigimos. No venimos a adorar a la criatura, sino a ti, único Dios verdadero; y por la intercesión de la Madre de tu Hijo te pedimos que abras nuestro corazón, sanes nuestras heridas y nos concedas lo que más nos conviene para tu gloria y nuestra salvación. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Invocación al Espíritu Santo

Ven, Espíritu Santo, que llenaste de gracia el corazón de María y la hiciste morada del Verbo. Desciende sobre nosotros como la lluvia esperada sobre la tierra reseca; ablanda lo que en nosotros está endurecido, enciende lo que está frío y endereza lo que está torcido. Enséñanos a orar como oraba la Virgen, en fe y en entrega, para que también nosotros hagamos siempre lo que su Hijo nos diga. Amén.

Día primero — La Virgen que el mar entregó

Memoria histórica

Cuenta la tradición herreña que hacia el año 1546 un barco quedó detenido por la calma cerca de la Punta de la Orchilla, en el extremo occidental de El Hierro. Los marineros, necesitados de provisiones, comerciaron con los pastores del lugar y, en agradecimiento, les entregaron lo único de valor que guardaban a bordo: una imagen de la Virgen María. Al recuperarse el viento, la nave pudo partir, y los pastores llamaron a la imagen «de los Reyes», recordando que su llegada se asoció al tiempo de la Epifanía, el 6 de enero. La historia documentada confirma que la imagen fue primero guardada en una cueva, la llamada Cueva de la Virgen, en el paraje de El Caracol.

Meditación

Dios se sirve de caminos humildes: un barco varado, unos pastores pobres, un intercambio sencillo. Así entra la Virgen en la historia de la isla, sin estruendo, como semilla escondida. También en nuestra vida el Señor suele llegar por puertas pequeñas que no esperábamos. Conviene distinguir la tradición piadosa —bella y venerable— de lo estrictamente histórico; pero, sea leyenda o dato cierto, lo que permanece es la verdad de fondo: que María quiere estar cerca de los sencillos y conducirlos a su Hijo.

Palabra de Dios sugerida

«He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra» (Lucas 1, 38).

Propósito

Reconocer hoy un «camino humilde» por el que Dios ha entrado en mi vida, y darle gracias por ello.

Oración del día

Nuestra Señora de los Reyes, que quisiste quedarte entre los pastores de El Hierro: enséñame a acoger a Dios en lo pequeño y a no despreciar los caminos humildes por los que Él se acerca. Condúceme, como te condujiste a ti misma, a la total disponibilidad ante su voluntad. Amén.

Día segundo — Los Reyes Magos y la Epifanía

Memoria histórica

El nombre mismo de esta advocación remite a la fiesta de la Epifanía. En el retablo del siglo XVII del santuario, junto a la imagen de la Virgen, se veneran las figuras de los tres Reyes Magos. Así, la piedad herreña unió el recuerdo de la llegada de la imagen con la manifestación del Señor a los pueblos, cuando los Magos de Oriente, guiados por una estrella, adoraron al Niño en brazos de María.

Meditación

Es importante mirar bien el Evangelio de la Epifanía: los Magos no adoraron a la estrella que los guió, ni siquiera a la Madre que sostenía al Niño; adoraron a Cristo. La estrella señala; María muestra; pero la adoración es solo para Dios. Nuestra devoción a Nuestra Señora de los Reyes sigue exactamente ese orden: la veneramos a ella para adorar mejor a su Hijo. Ella es como la estrella y como el pesebre: nos lleva hasta Jesús y allí se aparta para que sea Él quien reine.

Palabra de Dios sugerida

«Entraron en la casa, vieron al niño con María su madre y, postrándose, lo adoraron» (Mateo 2, 11).

Propósito

Hacer hoy un acto explícito de adoración a Dios —una breve visita al Santísimo o un rato de oración de rodillas— reconociendo que solo a Él se debe.

Oración del día

Virgen de los Reyes, tú que sostuviste al Niño ante los Magos que lo adoraban: llévame también a mí hasta Él y enséñame a postrarme solo ante Dios. Que nunca confunda el signo con el Señor, y que por ti llegue siempre a Cristo, único Rey y Salvador. Amén.

Día tercero — La isla y el mar

Memoria histórica

El Hierro es la más pequeña y occidental de las islas Canarias, durante siglos considerada el confín del mundo conocido. Tierra de pastores, de sabinas y de largas travesías, aprendió a vivir entre la aspereza de la piedra y la inmensidad del océano. En ese horizonte de mar se enmarca la llegada de la Virgen y toda la vida devocional de la isla, ligada al agua, al ganado y a la esperanza de lluvia.

Meditación

El mar que rodea a El Hierro es imagen de la vida humana: hermoso y a la vez amenazante, generoso y a la vez indómito. En medio de esa inmensidad, la fe herreña puso a María como faro y refugio. También nosotros navegamos entre aguas que no dominamos. Invocar a la Madre no es evadir la tempestad, sino atravesarla con esperanza, sabiendo que Aquel que calmó el mar de Galilea sigue siendo Señor de todas las borrascas.

Palabra de Dios sugerida

«Se levantó, increpó al viento y dijo al mar: «¡Calla, enmudece!». El viento cesó y sobrevino una gran calma» (Marcos 4, 39).

Propósito

Poner hoy en manos de Dios una «tempestad» concreta de mi vida, pidiendo la intercesión de la Virgen para atravesarla con fe.

Oración del día

Nuestra Señora de los Reyes, estrella del mar que velas sobre la isla de El Hierro: acompaña a cuantos navegan entre aguas difíciles. Alcánzanos de tu Hijo la calma que solo Él puede dar, para que ninguna tormenta nos separe de su amor. Amén.

Día cuarto — La sequía y el voto del pueblo

Memoria histórica

Entre 1739 y 1741 una durísima sequía asoló El Hierro: se secaron los manantiales, murió el ganado y, según las crónicas, muchas personas perecieron de hambre y de sed. En medio de aquella tragedia, el pueblo herreño acudió a la Virgen: llevó su imagen en procesión de rogativas hacia la Villa de Valverde para pedir agua. La tradición cuenta que, al llegar a la montaña de Ajare, se desató una lluvia torrencial sobre la isla. En agradecimiento, el pueblo hizo en 1741 el voto solemne de bajar a la Virgen desde su santuario cada cierto tiempo: así nació la Bajada.

Meditación

La lluvia que salva es signo elocuente de la gracia. Un pueblo que se sabía al borde de la muerte no se resignó ni se desesperó: se puso en oración y en camino. La Iglesia no afirma que toda coincidencia sea milagro, pero reconoce con humildad que Dios escucha el clamor de los pobres. La memoria de aquella sequía nos recuerda que la verdadera sed del hombre no es solo de agua, sino de Dios, «fuente de agua viva».

Palabra de Dios sugerida

«Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío» (Salmo 42, 2).

Propósito

Reconocer hoy mi verdadera sed interior y presentarla a Dios con confianza, pidiendo por quienes padecen escasez y hambre.

Oración del día

Virgen de los Reyes, a quien el pueblo herreño clamó en la sequía y el hambre: intercede por cuantos hoy padecen necesidad de pan, de agua y de esperanza. Alcánzanos de tu Hijo la lluvia de su gracia, para que ningún corazón se seque sin conocer su amor. Amén.

Día quinto — La Bajada, peregrinación del pueblo

Memoria histórica

Desde 1745, cada cuatro años, el primer sábado de julio, la imagen de Nuestra Señora de los Reyes es bajada en hombros desde su santuario en la Dehesa hasta Valverde, recorriendo cerca de veintinueve kilómetros por antiguos caminos pastoriles. La acompaña un cortejo de raíleros que se turnan para portarla, con danzas, música y el célebre Baile de la Virgen. Las fiestas se prolongan durante semanas, mientras la isla entera participa de esta peregrinación que cumple el voto de sus antepasados.

Meditación

La Bajada es una parábola viva de la Iglesia peregrina: un pueblo que camina junto, llevando a la Madre, danzando su fe por los senderos ásperos de la isla. No hay individualismo en esa procesión; hay hombros que se turnan, generaciones que se relevan, promesas que se cumplen. Así debería ser nuestra vida cristiana: un caminar juntos hacia Dios, sosteniéndonos unos a otros, sin dejar atrás a los cansados.

Palabra de Dios sugerida

«¡Qué alegría cuando me dijeron: «Vamos a la casa del Señor»!» (Salmo 122, 1).

Propósito

Dar hoy un paso concreto de comunión: reconciliarme con alguien, ayudar a quien va cargado, o rezar por la unidad de mi comunidad.

Oración del día

Nuestra Señora de los Reyes, que caminas en hombros de tu pueblo por los senderos de El Hierro: haznos peregrinos alegres y solidarios. Que sepamos llevarnos unos a otros hacia tu Hijo, sin dejar atrás a nadie, hasta llegar todos juntos a la casa del Padre. Amén.

Día sexto — La fe del pueblo herreño

Memoria histórica

La devoción a la Virgen de los Reyes ha sido durante siglos el corazón espiritual de El Hierro. Reconocida como patrona de la isla, del agua y del ganado, recibió la coronación canónica concedida por el papa Pío XII, celebrada el 17 de mayo de 1953 de manos del obispo de Tenerife, Domingo Pérez Cáceres. En torno a su santuario en la Dehesa se ha tejido la identidad de un pueblo que, disperso por una isla dura, encuentra en ella su lugar de encuentro.

Meditación

Hay una fe sencilla, transmitida de padres a hijos, que no cabe entera en los libros pero sostiene la vida de los pueblos. La fe herreña es de ese temple: fiel, tenaz, hecha de promesas cumplidas y de gratitud. La Iglesia valora estas expresiones de piedad popular como un tesoro, siempre que conduzcan a Cristo y a los sacramentos. La corona que se puso a la imagen no honra a la madera, sino a la Madre, y en ella al Rey que nació de sus entrañas.

Palabra de Dios sugerida

«Dichosa tú que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá» (Lucas 1, 45).

Propósito

Agradecer hoy la fe que he recibido de otros y transmitirla con un gesto sencillo a alguien más joven o alejado.

Oración del día

Virgen de los Reyes, coronada por la fe de tu pueblo: guarda la sencillez creyente de El Hierro y de cuantos te invocan. Haz que nuestra devoción no se quede en la costumbre, sino que nos lleve de verdad al encuentro con tu Hijo en su Iglesia. Amén.

Día séptimo — Consuelo en la enfermedad

Memoria histórica

En las rogativas herreñas, junto a la petición de lluvia, siempre estuvo el clamor por los enfermos y los que sufrían las consecuencias del hambre. Cada Bajada ha recogido, a lo largo de los siglos, las promesas de quienes fueron sanados o consolados, y las súplicas de familias que subían al santuario a encomendar a los suyos. La Virgen de los Reyes ha sido para el pueblo, ante todo, madre de los que padecen.

Meditación

María estuvo en pie junto a la cruz, compartiendo el dolor de su Hijo. Por eso comprende como nadie el sufrimiento humano. Acudir a ella en la enfermedad no es magia ni garantía de curación física, sino descanso confiado en manos de una madre que nos lleva a Cristo, médico de cuerpos y almas. A veces la sanación que Dios concede es la del corazón: la paz para aceptar, la fuerza para ofrecer, la esperanza que no se apaga.

Palabra de Dios sugerida

«Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré» (Mateo 11, 28).

Propósito

Visitar, llamar o rezar hoy por un enfermo concreto, ofreciéndole compañía o consuelo en nombre de Cristo.

Oración del día

Nuestra Señora de los Reyes, madre de los que sufren: pon tu mirada sobre los enfermos, los ancianos solos y los que velan a su lado. Alcánzales de tu Hijo salud si conviene, y siempre la paz que no da el mundo. Que ninguno se sienta abandonado en su dolor. Amén.

Día octavo — Caridad y esperanza

Memoria histórica

La memoria de la gran sequía dejó en El Hierro una lección honda: la de un pueblo que, habiendo conocido el hambre, aprendió a socorrerse y a compartir. La devoción a la Virgen nunca se separó de la solidaridad concreta con el vecino, el pastor pobre, el forastero varado. La misma imagen llegó, según la tradición, como fruto de un intercambio hospitalario entre marineros necesitados y pastores generosos.

Meditación

La devoción verdadera se prueba en la caridad. De poco vale honrar a la Madre con los labios si cerramos el corazón al hermano. María, que corrió a servir a su prima Isabel apenas concebido el Señor, nos enseña que el amor a Dios y el amor al prójimo son inseparables. Y de esa caridad brota la esperanza cristiana: no un optimismo ingenuo, sino la certeza de que Dios no abandona y de que el bien sembrado no se pierde.

Palabra de Dios sugerida

«En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os amáis unos a otros» (Juan 13, 35).

Propósito

Realizar hoy una obra de caridad concreta y callada, sin buscar reconocimiento, por amor a Cristo presente en el prójimo.

Oración del día

Virgen de los Reyes, que llegaste como don de manos generosas: enséñanos a compartir lo que somos y tenemos. Enciende en nosotros la caridad que no se cansa y la esperanza que no defrauda, para que seamos, como tú, servidores de la vida. Amén.

Día noveno — Envío a la fiesta

Memoria histórica

Cuando la Virgen de los Reyes llega a Valverde en la Bajada, la isla entera estalla en fiesta: danzas, música, promesas cumplidas y semanas de celebración en torno a la Madre. Terminada la fiesta, la imagen regresa a su santuario de la Dehesa, y el pueblo vuelve a su vida cotidiana llevando en el corazón lo vivido, hasta la próxima Bajada. La fiesta no es un paréntesis vacío, sino un envío: se celebra para volver renovado a la vida.

Meditación

Toda fiesta cristiana verdadera termina en misión. Los Magos, tras adorar al Niño, «regresaron a su tierra por otro camino»: ya no eran los mismos. También nosotros, al cerrar esta novena, somos enviados. La alegría de haber estado con la Madre y con el Hijo no se guarda para uno mismo, sino que se derrama en la vida diaria, en el trabajo, en la familia, en el testimonio sencillo. La fiesta pasa; la gracia permanece y quiere hacerse fruto.

Palabra de Dios sugerida

«Se volvieron a su tierra por otro camino» (Mateo 2, 12).

Propósito

Concretar un fruto de esta novena: un cambio, un perdón, una obra buena que continúe cuando la oración de estos días termine.

Oración del día

Nuestra Señora de los Reyes, alegría de El Hierro: al terminar esta novena, envíanos renovados a la vida diaria. Que la gracia recibida se haga en nosotros caridad y testimonio, y que volvamos «por otro camino», más cerca de tu Hijo, hasta la fiesta sin fin del cielo. Amén.

Oración final

Oh Dios, que has querido asociar a la Santísima Virgen María a la obra de nuestra salvación y la has dado como madre y protectora al pueblo de El Hierro bajo la advocación de Nuestra Señora de los Reyes: concédenos, por su intercesión, cuanto con fe te hemos pedido en estos nueve días, si es para tu gloria y nuestro bien. Que, venerando a la Madre, adoremos siempre y solo a ti, único Dios verdadero; y que, guiados por ella como los pastores y los Magos, lleguemos por Cristo, con Cristo y en Cristo a tu presencia. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

Peticiones de la comunidad

  • Por la Iglesia, la Diócesis de Tenerife y el pueblo herreño, para que la devoción a Nuestra Señora de los Reyes los mantenga siempre unidos a Cristo. Roguemos al Señor.
  • Por la isla de El Hierro, sus pastores, sus gentes del mar y del campo, para que no les falte el agua, el pan ni la esperanza. Roguemos al Señor.
  • Por los enfermos, los ancianos solos y cuantos padecen necesidad, para que encuentren consuelo y compañía en la Madre. Roguemos al Señor.
  • Por quienes preparan y viven la Bajada de la Virgen, para que sea camino de fe y no solo de fiesta. Roguemos al Señor.
  • Por las familias, para que transmitan a los hijos la fe sencilla y fiel recibida de sus mayores. Roguemos al Señor.
  • Por todos los que rezan esta novena, para que, venerando a María, aprendan a adorar solo a Dios y a servir con caridad al prójimo. Roguemos al Señor.

Novena preparada por el equipo de rezaelrosario.org como material devocional original. Los datos históricos se ofrecen conforme a la tradición y al magisterio de la Iglesia; la devoción se dirige a Dios, y a María se le pide su intercesión.