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Novena a Nuestra Señora de la Caridad

Nueve días previos a su fiesta · Basílica de la Caridad

Nueve días de oración a Nuestra Señora de la Caridad, patrona de Cartagena, venerada en su basílica.

Basílica de Nuestra Señora de la Caridad, en Cartagena (Murcia)
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Novena original de rezaelrosario.org. Las meditaciones y oraciones propias de esta página han sido preparadas expresamente para acompañar durante nueve días esta devoción. No son transcripción ni adaptación encubierta de ediciones ajenas.

Nuestra Señora de la Caridad, abrazo de Dios sobre Cartagena

En el corazón de Cartagena, junto al mar y a la memoria de sus gentes marineras, se venera a Nuestra Señora de la Caridad, patrona de la ciudad y de su diócesis. Su imagen napolitana, atribuida al escultor Giacomo Colombo y traída de Nápoles en el siglo XVIII, preside desde la basílica de la Caridad un afecto que ha crecido durante generaciones: el de un pueblo que ha encontrado en María, Madre de la caridad, un signo cercano de la misericordia de Dios. Nacida al calor de un hospital para pobres y enfermos, esta devoción une desde su origen el nombre de la Virgen con la obra concreta del amor al prójimo.

Al comenzar esta novena conviene recordar, con serenidad, lo esencial de nuestra fe: a María no se la adora. La adoración se debe únicamente a Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo. A la Santísima Virgen la veneramos y le pedimos su intercesión, que nunca se detiene en ella, sino que nos conduce a Cristo, su Hijo. Cuando invocamos a Nuestra Señora de la Caridad, le pedimos que interceda por nosotros ante el Señor y que nos enseñe a amar como amó Jesús, fuente y medida de toda caridad.

Datos esenciales

  • Advocación: Nuestra Señora de la Caridad (Virgen de la Caridad y de la Misericordia), patrona de Cartagena.
  • Lugar: Basílica de la Caridad, Cartagena, Región de Murcia (España).
  • Custodios: Diócesis de Cartagena; la devoción está históricamente ligada al Santo y Real Hospital de la Caridad y, según la tradición de la ciudad, muy vinculada a la Cofradía Marraja y a la Semana Santa cartagenera.
  • Marco eclesial: templo elevado a basílica menor por el papa Benedicto XVI el 23 de marzo de 2012.
  • Fiesta: se celebra en torno al 8 de septiembre; conviene confirmar el día exacto en el calendario de la parroquia o de la diócesis.
  • Coronación: según las fuentes de la ciudad, la imagen fue coronada canónicamente en 1923, con corona costeada por el pueblo; las joyas, robadas durante la Guerra Civil, le fueron restituidas en un homenaje en 1955.
  • Devoción: intercesión mariana que remite a Cristo, unida al servicio a los pobres y enfermos y a la piedad popular de un pueblo marinero.

Cómo prepararse para rezar la novena

La novena es un camino de nueve días de oración confiada. No se trata de multiplicar palabras, sino de disponer el corazón para escuchar a Dios y dejarnos acompañar por la Virgen María. Elige un momento tranquilo del día, apaga las prisas y busca un lugar sencillo donde puedas recogerte: basta una imagen de Nuestra Señora, una vela y, si es posible, la Sagrada Escritura abierta.

Conviene comenzar cada jornada con un breve examen de conciencia y un acto de fe. Recuerda que rezas a Dios, y que a María la invocas como intercesora: pídele que interceda por ti y por los tuyos ante el Señor. Si puedes, acércate durante estos días al sacramento de la Reconciliación y a la Eucaristía, para que la novena no sea solo un ejercicio piadoso, sino un verdadero encuentro con Cristo.

La Virgen de la Caridad nos invita, además, a un fruto concreto: la caridad practicada. Propón desde el primer día algún gesto real de amor al prójimo —visitar a un enfermo, ayudar a quien lo necesita, reconciliarte con alguien— para que la oración se haga vida. Así imitarás a María, que, llena de gracia, se puso al servicio de los demás.

Orden propuesto para cada día

  • Señal de la cruz y breve silencio para ponerte en presencia de Dios.
  • Oración inicial para todos los días e invocación al Espíritu Santo.
  • Lectura de la memoria histórica del día.
  • Meditación pausada del tema propuesto.
  • Proclamación de la Palabra de Dios sugerida.
  • Propósito concreto de caridad para la jornada.
  • Oración del día y un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.
  • Despedida confiando a la Virgen tus peticiones, para que las presente a su Hijo.

Oración inicial para todos los días

Dios de misericordia, que eres el Amor y la fuente de toda caridad, te bendecimos por habernos dado a María como Madre. Al comenzar esta novena a Nuestra Señora de la Caridad, patrona de Cartagena, te pedimos que purifiques nuestro corazón. No venimos a adorar a la Virgen, pues solo a ti, Padre, Hijo y Espíritu Santo, se debe la adoración; venimos a venerarla y a pedir su intercesión, para que nos alcance de ti la gracia de amarte sobre todas las cosas y de amar al prójimo como Cristo nos amó. Escucha, Señor, la súplica que ponemos en sus manos maternales. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Invocación al Espíritu Santo

Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. Concédenos, en estos días de novena, dócil escucha y caridad sincera, para que, mirando a María como Madre de la caridad, aprendamos de ella a decir «hágase» a tu voluntad y seamos, en medio del mundo, testigos del amor que brota de Cristo. Amén.

Día primero — La caridad, amor de Dios derramado en nosotros

Memoria histórica

La devoción cartagenera nació al amparo de una obra de misericordia. En 1693, según recogen las fuentes de la ciudad, se funda el hospital de la Caridad para atender a pobres y enfermos, y a él se vincula desde el principio el nombre de la Virgen. Así, antes que un título honorífico, «la Caridad» fue en Cartagena una casa donde se cuidaba al necesitado.

Meditación

La caridad no es una simple simpatía humana, sino una virtud teologal: un amor que Dios mismo derrama en nuestros corazones. Es el propio Dios quien nos ama primero, y ese amor recibido se vuelve amor a él y al prójimo. Nuestra Señora de la Caridad nos recuerda que todo amor verdadero tiene su origen en Dios y a él vuelve. Al invocarla, pedimos que interceda para que nuestro amor no se quede en sentimiento, sino que sea participación en el amor de Cristo.

Palabra de Dios sugerida

«El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que se nos ha dado» (Romanos 5, 5).

Propósito

Comenzaré el día reconociendo que soy amado por Dios, y haré un gesto sencillo de bondad con alguien de mi entorno.

Oración del día

Señor, fuente de todo amor, que encendiste en el corazón de tu pueblo la devoción a la Virgen de la Caridad, concédenos por su intercesión un corazón capaz de amar como tú amas. Que ella, Madre nuestra, nos lleve siempre a tu Hijo Jesucristo. Amén.

Día segundo — El hospital y el cuidado del necesitado

Memoria histórica

El Santo y Real Hospital de la Caridad quiso poner su labor bajo el amparo de la Virgen. A esa institución se ligó la imagen que hoy se venera, encargada y traída de Nápoles en 1723. La devoción, por tanto, creció junto a las camas de los enfermos y las manos de quienes los servían.

Meditación

Cuidar al enfermo y al pobre es, en la fe cristiana, tocar el rostro de Cristo, que dijo: «lo que hicisteis a uno de estos, a mí me lo hicisteis». La historia de esta advocación nos enseña que honrar a María no se separa nunca de la misericordia concreta. Le pedimos que interceda por cuantos hoy sufren y por quienes los atienden, para que Cristo sea servido en ellos.

Palabra de Dios sugerida

«Estaba enfermo y me visitasteis […] Cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis» (Mateo 25, 36.40).

Propósito

Me acordaré de algún enfermo o persona sola y le dedicaré una visita, una llamada o una oración.

Oración del día

Padre bueno, que quisiste que la devoción a la Virgen de la Caridad naciera junto al lecho de los enfermos, haznos servidores atentos de quienes sufren. Que, por la intercesión de María, sepamos reconocer y servir a tu Hijo en los más pequeños. Amén.

Día tercero — La imagen venida de Nápoles

Memoria histórica

La imagen de la Caridad, obra napolitana atribuida al escultor Giacomo Colombo, fue adquirida en Nápoles en 1723 para el hospital cartagenero. Con el tiempo, la ciudad la reconoció como su patrona, y el templo que la custodia, culminado en el siglo XIX, fue elevado a basílica menor en 2012.

Meditación

Una imagen no es un ídolo ni recibe adoración: es un signo que eleva el corazón hacia la realidad que representa. Al contemplar a Nuestra Señora de la Caridad, no nos detenemos en la madera ni en las joyas, sino que subimos hacia la Madre de Dios y, con ella, hacia Cristo. La belleza del arte sacro está al servicio de la fe, para que amemos más a Aquel a quien María nos conduce.

Palabra de Dios sugerida

«Todas las generaciones me llamarán bienaventurada, porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mí» (Lucas 1, 48-49).

Propósito

Dedicaré unos minutos a contemplar en silencio una imagen de la Virgen, pidiendo que me acerque a su Hijo.

Oración del día

Señor, que por la belleza de las imágenes sagradas elevas nuestro corazón hacia ti, concédenos venerar a la Virgen de la Caridad con fe limpia y verdadera, de modo que ella nos conduzca siempre a la contemplación de Cristo, tu Hijo. Amén.

Día cuarto — La fe del pueblo marinero de Cartagena

Memoria histórica

Cartagena, ciudad de mar, arsenal y gentes trabajadoras, ha vinculado su historia a la Virgen de la Caridad. Según la tradición local, marineros, familias humildes y cofradías han acudido a ella en las alegrías y en las penas, haciendo de esta devoción un rasgo de la identidad de la ciudad.

Meditación

La fe sencilla del pueblo es un tesoro. Quien se hace a la mar sabe de la fragilidad de la vida y aprende a confiar. En esa confianza, el corazón cartagenero ha encontrado en María una madre a la que acudir. Le pedimos que interceda por cuantos viven del mar y por cuantos atraviesan tempestades interiores, para que no pierdan la esperanza puesta en Cristo, ancla segura del alma.

Palabra de Dios sugerida

«Maestro, ¿no te importa que perezcamos? […] Y sobrevino una gran calma» (Marcos 4, 38-39).

Propósito

Renovaré mi confianza en Dios en medio de mis preocupaciones, y rezaré por quienes trabajan en el mar y por los que temen naufragar en la vida.

Oración del día

Dios y Señor nuestro, que sostienes a quienes en ti confían, escucha la oración del pueblo que venera a la Virgen de la Caridad. Que ella, estrella del mar, interceda por nosotros y nos guíe con seguridad hasta el puerto de tu Hijo Jesucristo. Amén.

Día quinto — María, Madre de la caridad que remite a Cristo

Memoria histórica

El título de «la Caridad» reúne en una sola palabra la advocación mariana de Cartagena y la obra de amor que le dio origen. La ciudad, al proclamar a María su patrona, no la puso en el lugar de Dios, sino que reconoció en ella a la Madre que acompaña e intercede.

Meditación

Toda la grandeza de María procede de Dios y hacia él nos remite. En las bodas de Caná, su palabra a los servidores es también su mensaje a nosotros: «Haced lo que él os diga». La Madre no atrae la atención hacia sí, sino que la orienta a su Hijo. Venerar a Nuestra Señora de la Caridad es, por eso, aprender de ella a obedecer a Cristo y a amar como él ama.

Palabra de Dios sugerida

«Su madre dijo a los sirvientes: “Haced lo que él os diga”» (Juan 2, 5).

Propósito

Preguntaré hoy, ante cada decisión: ¿qué quiere Cristo de mí?, y trataré de hacer lo que él me diga.

Oración del día

Padre santo, que hiciste a María Madre de tu Hijo y madre nuestra, concédenos por su intercesión escuchar y cumplir la voluntad de Cristo. Que, siguiendo el ejemplo de la Virgen de la Caridad, aprendamos a amar de veras. Amén.

Día sexto — En la enfermedad y el dolor

Memoria histórica

La casa que dio nombre a esta devoción era un hospital: un lugar de dolor y de esperanza a la vez. Allí, junto a los enfermos, se rezaba a la Virgen. La historia de la Caridad está marcada por el cuidado de quienes padecen.

Meditación

La enfermedad pone a prueba la fe, pero también puede abrirla a lo esencial. Al pie de la cruz, María permaneció firme, uniéndose al dolor de su Hijo. No nos ahorra el sufrimiento, pero nos acompaña en él y nos enseña a ofrecerlo con Cristo. Pedimos su intercesión por todos los enfermos, para que encuentren consuelo, y por quienes los cuidan, para que no desfallezcan.

Palabra de Dios sugerida

«Junto a la cruz de Jesús estaba su madre» (Juan 19, 25).

Propósito

Ofreceré mis molestias y contrariedades de hoy unidas a la cruz de Cristo, y rezaré por un enfermo concreto.

Oración del día

Señor Jesús, que en la cruz nos diste a tu Madre, concédenos por la intercesión de la Virgen de la Caridad fortaleza en la enfermedad y consuelo en el dolor. Que nunca nos falte la esperanza que solo tú puedes dar. Amén.

Día séptimo — La caridad practicada con los pobres

Memoria histórica

El hospital de la Caridad se dedicó al servicio de los más humildes. La ciudad honró a su patrona no solo con procesiones y coronas —según las fuentes locales, coronada canónicamente en 1923—, sino sobre todo con obras: dar de comer, curar, acoger.

Meditación

El culto verdadero a Dios se verifica en la caridad con el prójimo. De poco vale honrar a la Virgen con los labios si el corazón permanece cerrado al que sufre. Nuestra Señora de la Caridad nos empuja a lo concreto: compartir, servir, perdonar. Le pedimos que interceda para que nuestra fe sea una fe que actúa por el amor.

Palabra de Dios sugerida

«La fe, si no tiene obras, está muerta en sí misma» (Santiago 2, 17).

Propósito

Buscaré una necesidad real a mi alrededor y responderé a ella con un gesto concreto de ayuda.

Oración del día

Dios nuestro, que quieres ser servido en los pobres, concédenos, por la intercesión de la Virgen de la Caridad, una fe operante y generosa. Que nuestra devoción se traduzca en obras de amor, según el ejemplo de tu Hijo. Amén.

Día octavo — La esperanza que no defrauda

Memoria histórica

La devoción cartagenera conoció días difíciles. Según las fuentes de la ciudad, las joyas de la imagen fueron robadas durante la Guerra Civil y le fueron restituidas años después, en 1955. Tras tiempos de prueba, el culto renació y la basílica volvió a llenarse de fieles.

Meditación

La historia de esta advocación es también una historia de esperanza que resiste. Lo que parecía perdido fue devuelto; lo que quedó en silencio volvió a la vida. Así actúa Dios en el alma que confía. María es figura y madre de la esperanza, porque creyó cuando todo parecía oscuro. Le pedimos que interceda para que no nos rindamos ante las pruebas.

Palabra de Dios sugerida

«La esperanza no defrauda» (Romanos 5, 5).

Propósito

Renovaré mi esperanza en un asunto que me preocupa y lo pondré, con confianza, en las manos de Dios por medio de María.

Oración del día

Padre de misericordia, que devuelves la vida a lo que parecía perdido, aviva en nosotros la esperanza. Que la Virgen de la Caridad interceda por nosotros, para que, firmes en la prueba, esperemos siempre en Cristo, nuestra salvación. Amén.

Día noveno — Envío a la fiesta de la patrona

Memoria histórica

Cada año, en torno al 8 de septiembre, Cartagena celebra a su patrona, la Virgen de la Caridad y de la Misericordia. La ciudad se congrega en la basílica y en sus calles para honrar a la Madre y para reavivar la fe recibida de sus mayores.

Meditación

La fiesta no es un final, sino un envío. Quien ha rezado esta novena está llamado a llevar a la vida diaria lo celebrado: la caridad, la esperanza, la confianza en Dios. La Virgen, que se apresuró a visitar a su prima Isabel, nos envía también a nosotros hacia los demás. Al terminar, le pedimos que interceda para que seamos, en Cartagena y donde vivamos, testigos del amor de Cristo.

Palabra de Dios sugerida

«María se puso en camino y fue aprisa […] a casa de Isabel» (Lucas 1, 39-40).

Propósito

Me comprometeré a mantener durante el año algún gesto habitual de caridad, como fruto duradero de esta novena.

Oración del día

Señor Dios, que reúnes a tu pueblo en torno a la Virgen de la Caridad, concédenos celebrar su fiesta con corazón renovado. Que, por su intercesión, salgamos al encuentro de los hermanos llevando el amor de tu Hijo, que vive y reina por los siglos. Amén.

Oración final

Nuestra Señora de la Caridad, Madre y patrona de Cartagena, al terminar esta novena ponemos en tus manos maternales cuanto somos y cuanto necesitamos. No te adoramos, pues la adoración es solo de Dios; te veneramos con amor filial y confiamos en tu intercesión. Preséntale a tu Hijo Jesucristo nuestras súplicas, nuestros enfermos, nuestras familias y nuestra ciudad. Enséñanos a amar como él nos amó, para que, viviendo la caridad, seamos dignos de las promesas de Cristo, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

Peticiones de la comunidad

  • Por la Iglesia y por la diócesis de Cartagena, para que sea siempre casa de caridad; roguemos al Señor por la intercesión de María.
  • Por los enfermos, los ancianos y las personas solas, para que reciban consuelo y cuidado; roguemos al Señor.
  • Por los pobres y necesitados, para que encuentren manos generosas y corazones abiertos; roguemos al Señor.
  • Por cuantos trabajan en el mar y por quienes atraviesan tempestades de la vida, para que no pierdan la esperanza; roguemos al Señor.
  • Por la ciudad de Cartagena y por todas las familias, para que crezcan en la fe recibida de sus mayores; roguemos al Señor.
  • Por los difuntos, especialmente los de nuestras familias, para que Cristo los acoja en su misericordia; roguemos al Señor.

Novena preparada por el equipo de rezaelrosario.org como material devocional original. Los datos históricos se ofrecen conforme a la tradición y al magisterio de la Iglesia; la devoción se dirige a Dios, y a María se le pide su intercesión.