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Novena a Nuestra Señora de los Ojos Grandes

Nueve días previos a su fiesta · Catedral de Lugo

Nueve días de oración a Nuestra Señora de los Ojos Grandes, patrona de Lugo, venerada en su catedral, sede de la adoración perpetua.

Capilla de la Virgen de los Ojos Grandes, en la catedral de Lugo
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Novena original de rezaelrosario.org. Las meditaciones y oraciones propias de esta página han sido preparadas expresamente para acompañar durante nueve días esta devoción. No son transcripción ni adaptación encubierta de ediciones ajenas.

Bajo la mirada grande de la Madre, en la ciudad del Sacramento

En el corazón de la catedral de Santa María de Lugo, junto al altar donde el Santísimo Sacramento permanece expuesto día y noche, se venera desde hace siglos a Nuestra Señora de los Ojos Grandes, la Virxe dos Ollos Grandes, patrona de la ciudad y de su diócesis. Sus ojos, serenos y amplios, parecen abarcar a cuantos se acercan a rezar, y su imagen antigua ofrece al Niño y, con Él, la ternura de una Madre que nunca aparta la mirada de sus hijos. Lugo, «ciudad del Sacramento», guarda el privilegio antiquísimo de tener a Cristo eucarístico expuesto perpetuamente en su catedral: por eso, quien llega ante la Virgen de los Ojos Grandes es conducido, casi de la mano, hasta el Señor realmente presente en el altar.

Esta novena quiere aclarar desde el principio algo esencial para rezarla con verdad: a María no la adoramos. La adoración —también la adoración eucarística del Santísimo Sacramento que distingue a Lugo— se rinde únicamente a Dios: al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, y a Cristo verdaderamente presente en la Eucaristía, que sí es adorado porque es Dios. A la Virgen la veneramos con amor de hijos y le pedimos su intercesión, que jamás se detiene en ella, sino que nos remite siempre a su Hijo. Sus «ojos grandes» no piden nuestra mirada para sí: la orientan hacia el Sagrario. Ella es, en Lugo más que en ningún sitio, la Madre que muestra a Jesús y dice, como en Caná: «Haced lo que Él os diga».

Datos esenciales

  • Advocación: Nuestra Señora de los Ojos Grandes (en gallego, Virxe dos Ollos Grandes); antiguamente venerada como Santa María la Grande, la Mayor o Nuestra Señora de las Victorias.
  • Lugar: capilla propia en la catedral de Santa María de Lugo (Galicia, España). Según la tradición, el nombre actual se generalizó desde el siglo XVI; la capilla barroca actual es obra de Fernando de Casas y Novoa.
  • Custodios: el Cabildo de la catedral de Lugo y la comunidad diocesana, con el pueblo lucense que la honra como patrona.
  • Marco eclesial: diócesis de Lugo. La catedral goza del privilegio de la exposición permanente del Santísimo Sacramento las veinticuatro horas del día durante todo el año, rasgo que la hace singular en el mundo.
  • Fiesta: 15 de agosto, solemnidad de la Asunción de la Virgen María, día grande de la patrona en la ciudad de Lugo.
  • Coronación: coronación canónica el 15 de agosto de 1904, por concesión pontificia, siendo obispo de Lugo Benito Murúa y López.
  • Devoción: veneración mariana antiquísima, unida de modo inseparable al culto eucarístico de la «ciudad del Sacramento»; su imagen, de estilo tardorrománico o gótico incipiente, muestra a la Madre con el Niño.

Cómo prepararse para rezar la novena

Prepara un lugar sencillo y recogido. Si te es posible, coloca una imagen de la Virgen de los Ojos Grandes y, en el centro, un crucifijo o una imagen del Santísimo Sacramento, para recordar visualmente el orden justo de la oración: la Madre a un lado, señalando siempre a su Hijo, que ocupa el centro. Enciende una vela si lo deseas y guarda un momento de silencio antes de comenzar. La prisa es enemiga de la contemplación; estos nueve días quieren ser una escuela de mirada serena.

Reza cada día con calma, sin acumular palabras. La novena tiene una estructura fija que ayuda a interiorizar: memoria histórica, meditación, Palabra de Dios, propósito y oración del día. No se trata de «cumplir», sino de dejar que la Virgen te enseñe a mirar como ella mira: con fe, con misericordia, con esperanza. Si algún día no puedes con todo, quédate al menos con la Palabra y una oración breve; Dios mira el corazón.

Conviene acompañar la novena, en la medida de lo posible, con la adoración eucarística, que es el corazón de la devoción lucense. Si vives cerca de Lugo, visita la catedral y adora al Señor expuesto; si estás lejos, haz una visita al Sagrario de tu parroquia o una adoración espiritual. Y si puedes, acércate durante estos días al sacramento de la Reconciliación y a la Eucaristía: la mejor manera de honrar a la Madre es recibir bien al Hijo.

Orden propuesto para cada día

  • Señal de la cruz y breve silencio para ponerte en presencia de Dios.
  • Oración inicial para todos los días e invocación al Espíritu Santo.
  • Lectura de la memoria histórica y de la meditación del día.
  • Proclamación pausada de la Palabra de Dios sugerida.
  • Formulación interior del propósito concreto del día.
  • Oración del día y unos minutos de silencio contemplativo, si es posible ante el Santísimo.
  • Un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria, y la jaculatoria: «Nuestra Señora de los Ojos Grandes, condúcenos a tu Hijo.»

Oración inicial para todos los días

Dios y Padre nuestro, fuente de toda vida y de toda gracia, que en la ciudad de Lugo has querido ser adorado sin descanso en el misterio de la Eucaristía, y has dado a tu pueblo por Madre y patrona a la Santísima Virgen de los Ojos Grandes: concédenos rezar esta novena con corazón limpio. Que su mirada de Madre nos oriente hacia Cristo, tu Hijo, realmente presente en el Sacramento del altar; que su intercesión nos alcance las gracias que necesitamos, y que aprendamos de ella a adorarte a ti, único Dios, con toda nuestra vida. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Invocación al Espíritu Santo

Ven, Espíritu Santo, y abre los ojos de nuestra fe. Tú que cubriste con tu sombra a la Virgen María y formaste en ella al Salvador, enséñanos a mirar como ella miraba: reconociendo al Señor en su Palabra y en el Pan consagrado. Purifica nuestra mirada de todo lo que no lleve a Dios, danos ojos grandes para ver a los hermanos que sufren, y haz de estos nueve días un tiempo de conversión y de amor. Amén.

Día primero — La Eucaristía, corazón de la ciudad del Sacramento

Memoria histórica

La catedral de Lugo goza de un privilegio singular en el mundo: el Santísimo Sacramento permanece expuesto en el altar mayor las veinticuatro horas del día, durante todo el año. Por eso Lugo es llamada «ciudad del Sacramento», y su escudo proclama: «Aquí profesamos firmemente este misterio de la fe». Los historiadores no encuentran pruebas seguras de esta costumbre antes de comienzos del siglo XV, y sitúan el inicio de la exposición permanente en torno al año 1400. Junto a ese altar, la Virgen de los Ojos Grandes vela como Madre.

Meditación

Empezamos la novena en el lugar exacto donde debe empezar toda devoción mariana: ante el Señor. En Lugo, la Madre no compite con el Hijo; le hace de umbral. Adoramos a Cristo eucarístico —solo a Él, porque es Dios— y veneramos a María, que nos ha llevado hasta el Sagrario. Pidamos hoy no confundir jamás las dos cosas: adorar a Dios y honrar a su Madre. Quien reza bien a la Virgen termina siempre de rodillas ante Jesús.

Palabra de Dios sugerida

«El pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo.» (Juan 6, 51)

Propósito

Haré hoy una visita al Santísimo Sacramento, aunque sea breve, para adorar a Cristo presente y agradecer el don de la Eucaristía.

Oración del día

Señor Jesús, realmente presente en el altar de Lugo y en cada Sagrario del mundo: te adoramos y te bendecimos. Que, de la mano de tu Madre de los Ojos Grandes, no dejemos nunca de reconocerte en el Pan de vida. Amén.

Día segundo — Los ojos de la Madre que miran con misericordia

Memoria histórica

La imagen venerada en Lugo, de estilo tardorrománico o gótico incipiente, muestra a la Virgen con el Niño. El nombre popular de «Ojos Grandes» se debe al modo con que la escultura fija su mirada en quien reza. Antes fue llamada Santa María la Grande, la Mayor o Nuestra Señora de las Victorias; según la tradición, el título actual se generalizó en el siglo XVI.

Meditación

Unos ojos grandes son ojos que ven mucho y ven a fondo. La mirada de María no juzga con dureza: acoge, comprende, consuela. Ella miró la pobreza de Belén, el cansancio de los caminos, la agonía del Calvario, y en todo supo ver la voluntad de Dios. Pidámosle que interceda para que sepamos sentirnos mirados por Dios con esa misma ternura, y para que aprendamos a mirar a los demás sin condenarlos.

Palabra de Dios sugerida

«Ha mirado la humildad de su esclava.» (Lucas 1, 48)

Propósito

Miraré hoy a alguien con misericordia en vez de con juicio: a un familiar difícil, a un desconocido, a mí mismo.

Oración del día

Virgen de los Ojos Grandes, que tu mirada de Madre nos enseñe la misericordia de Dios. Intercede por nosotros ante tu Hijo, para que Él nos mire con amor y nos convierta el corazón. Amén.

Día tercero — La fe sencilla y fiel del pueblo gallego

Memoria histórica

La devoción a Santa María de Lugo es muy antigua. Consta el aprecio de reyes como Alfonso II y doña Urraca, y Alfonso X el Sabio le dedicó cantigas: en la cantiga 77 narra cómo, según la tradición recogida por el rey, la Virgen sanó en su iglesia de Lugo a una mujer paralítica de pies y manos, el día de la fiesta. Generación tras generación, el pueblo gallego ha rezado ante ella en gallego y en castellano, con esa fe callada y honda de las tierras del noroeste.

Meditación

La fe no es primero de los libros, sino de las madres que enseñan a rezar, de los peregrinos que suben a la catedral, de los mayores que encienden una vela. En Galicia esa fe tiene rostro de sencillez y de fidelidad. Demos gracias por quienes nos transmitieron la fe, y pidamos a la Virgen que interceda para que no dejemos apagar esa llama recibida.

Palabra de Dios sugerida

«Te doy gracias, Padre, porque has escondido estas cosas a los sabios y las has revelado a los pequeños.» (Mateo 11, 25)

Propósito

Rezaré hoy por las personas que me transmitieron la fe y transmitiré algo de ella a otro: una oración compartida, una palabra buena.

Oración del día

Señor, gracias por la fe sencilla de tantos que nos precedieron. Por intercesión de la Virgen de los Ojos Grandes, conserva viva esa fe en nosotros y en nuestro pueblo. Amén.

Día cuarto — La mirada contemplativa ante el Señor expuesto

Memoria histórica

Desde 1860, según la tradición documentada, la catedral de Lugo goza también del privilegio pontificio de conceder indulgencia plenaria a quienes visitan el Santísimo, gracia rarísima que se compara con el llamado «Perdón de Asís». Durante al menos seis siglos, día y noche, el pueblo lucense ha podido detenerse a contemplar a Cristo expuesto.

Meditación

Contemplar es mirar sin prisa, dejando que Dios nos mire. Ante el Santísimo no hacen falta muchas palabras: basta estar, adorar, callar. La Virgen es maestra de esta contemplación: «guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón». Aprendamos de ella a permanecer ante el Señor, sabiendo que la adoración es solo para Dios y que ella misma, la primera adoradora, nos acompaña en silencio.

Palabra de Dios sugerida

«María guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.» (Lucas 2, 19)

Propósito

Dedicaré hoy un rato al silencio orante ante un Sagrario o en mi casa, sin pedir nada, solo adorando a Dios.

Oración del día

Jesús Sacramentado, enséñanos a estar ante ti como tu Madre: en silencio, en adoración, en amor. Virgen de los Ojos Grandes, condúcenos a la contemplación de tu Hijo. Amén.

Día quinto — Consuelo en la enfermedad y el dolor

Memoria histórica

Entre las tradiciones recogidas en torno a la Virgen de Lugo destacan relatos de curaciones, como el que canta Alfonso X en su cantiga 77 sobre una mujer paralítica sanada en la iglesia el día de la fiesta. La piedad popular ha acudido siempre a la patrona en la enfermedad, no como a una fuente de poder propio, sino pidiendo su intercesión ante Dios, de quien viene toda salud.

Meditación

La enfermedad desnuda al hombre y lo pone ante lo esencial. La Virgen no promete que nos ahorremos el dolor, pero nos acompaña dentro de él y nos lleva hasta su Hijo, médico de cuerpos y almas. Pidamos hoy por los enfermos, por quienes los cuidan y por nosotros mismos cuando el sufrimiento llame a la puerta, para recibirlo con fe y esperanza.

Palabra de Dios sugerida

«Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré.» (Mateo 11, 28)

Propósito

Rezaré hoy por un enfermo concreto y, si puedo, le haré una visita, una llamada o un gesto de cercanía.

Oración del día

Señor Jesús, salud de los enfermos, mira con compasión a quienes sufren. Por intercesión de tu Madre de los Ojos Grandes, dales alivio, paciencia y esperanza, y a nosotros, corazón para acompañarlos. Amén.

Día sexto — La caridad que nace del altar

Memoria histórica

La adoración perpetua de Lugo no ha sido nunca una devoción encerrada en sí misma: de la Eucaristía brota siempre el mandamiento del amor. La ciudad que profesa firmemente el misterio de la fe está llamada a traducirlo en obras de caridad, porque quien adora al Cristo del altar reconoce después a ese mismo Cristo en el pobre.

Meditación

No hay verdadera adoración sin caridad. Sería vano arrodillarse ante el Señor en el Sacramento y despreciarlo en el hermano necesitado. María, que llevó a Cristo a Isabel y sirvió con prontitud, nos enseña que el amor a Dios y el amor al prójimo son inseparables. Pidamos su intercesión para que nuestra fe se haga manos que sirven.

Palabra de Dios sugerida

«Cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis.» (Mateo 25, 40)

Propósito

Haré hoy una obra de caridad concreta y discreta, pensando que en el necesitado sirvo al mismo Cristo que adoro.

Oración del día

Jesús, presente en el altar y en los pobres, que la Eucaristía que adoramos se haga en nosotros caridad. Virgen de los Ojos Grandes, ayúdanos a ver a tu Hijo en cada hermano. Amén.

Día séptimo — La esperanza que no defrauda

Memoria histórica

El 15 de agosto de 1904, por concesión pontificia y siendo obispo Benito Murúa, la imagen de la Virgen de los Ojos Grandes recibió solemnemente la coronación canónica. Aquella corona no exaltaba un poder humano, sino que reconocía a María como Madre y Reina que reina sirviendo, y que precede a la Iglesia en la esperanza de la gloria, como Asunta al cielo.

Meditación

La Asunción de María, que Lugo celebra el 15 de agosto, es fiesta de esperanza: lo que en la Madre ya es realidad plena, en nosotros es promesa. Contemplarla coronada nos recuerda hacia dónde caminamos. En medio de las pruebas, la Virgen de los Ojos Grandes nos sostiene la mirada hacia el cielo, sin dejar de señalarnos a Cristo, primogénito de entre los muertos.

Palabra de Dios sugerida

«Una gran señal apareció en el cielo: una mujer vestida de sol.» (Apocalipsis 12, 1)

Propósito

Renovaré hoy mi esperanza confiando a Dios una preocupación que me pesa, dejándola en sus manos.

Oración del día

Padre, que has coronado de gloria a la Virgen María: por su intercesión, sostén nuestra esperanza en medio de las pruebas, y llévanos un día a la casa donde ella ya nos precede. Amén.

Día octavo — Convertir la mirada: aprender a mirar como Dios mira

Memoria histórica

La capilla de la Virgen de los Ojos Grandes, obra barroca de Fernando de Casas y Novoa —el mismo arquitecto de la fachada del Obradoiro de Santiago—, quiso rodear de belleza esa mirada materna. Generaciones de fieles han subido a contemplarla y, ante ella, han revisado su propia vida a la luz de Dios.

Meditación

Convertirse es, en el fondo, cambiar de mirada: dejar de mirar con egoísmo, con envidia o con miedo, y empezar a mirar como Dios mira, con verdad y con amor. Los «ojos grandes» de la Madre son un espejo que nos invita a esa conversión. Pidamos, por su intercesión, la gracia de una confesión sincera y de una mirada nueva sobre nosotros mismos, sobre los demás y sobre el mundo.

Palabra de Dios sugerida

«La lámpara del cuerpo es el ojo; si tu ojo está sano, todo tu cuerpo estará luminoso.» (Mateo 6, 22)

Propósito

Examinaré hoy mi conciencia con sinceridad y, si me es posible, me prepararé para el sacramento de la Reconciliación.

Oración del día

Señor, purifica nuestra mirada para que sepamos verte a ti en todo y a todos en ti. Virgen de los Ojos Grandes, alcánzanos de tu Hijo un corazón nuevo y limpio. Amén.

Día noveno — Envío a la fiesta de la patrona

Memoria histórica

Cada 15 de agosto, solemnidad de la Asunción, Lugo celebra en grande a su patrona, la Virgen de los Ojos Grandes, en la catedral donde el Señor permanece perpetuamente expuesto. Es día de fe, de fiesta y de familia para toda la diócesis, que se congrega en torno a la Madre para adorar, junto a ella, a su Hijo.

Meditación

Terminamos la novena mirando hacia la fiesta, pero sobre todo hacia la vida. La devoción a la Virgen de los Ojos Grandes no acaba en una jornada del calendario: nos envía a vivir cada día bajo su mirada y ante el Sagrario. Que estos nueve días nos dejen un corazón más adorador de Dios, más devoto de María, más atento a los hermanos. La Madre nos ha conducido hasta Cristo; a Él nos entregamos.

Palabra de Dios sugerida

«Haced lo que Él os diga.» (Juan 2, 5)

Propósito

Consagraré hoy mi vida a Cristo por manos de María, y me comprometeré a mantener un momento diario de adoración u oración ante el Sagrario.

Oración del día

Virgen de los Ojos Grandes, patrona de Lugo, gracias por habernos llevado de la mano hasta tu Hijo. Envíanos a la vida con tu mirada puesta en nosotros; que vivamos adorando a Dios, sirviendo a los hermanos y esperando el cielo. Amén.

Oración final

Nuestra Señora de los Ojos Grandes, Madre y patrona de Lugo, al terminar esta novena te damos gracias por tu compañía. Tú, que velas junto al altar donde Cristo permanece expuesto día y noche, enséñanos a adorar solo a Dios y a venerarte a ti como Madre que siempre nos conduce a Él. Recibe nuestras peticiones y preséntalas a tu Hijo; sostén nuestra fe, aviva nuestra esperanza y ensancha nuestra caridad. Que tus ojos grandes de misericordia sigan sobre nosotros hasta el día en que, contigo, contemplemos el rostro de Dios en la gloria. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Peticiones de la comunidad

  • Por la Iglesia, para que en todo el mundo adore con fe viva a Cristo presente en la Eucaristía y anuncie su amor.
  • Por la diócesis de Lugo, su obispo, el Cabildo de la catedral y todos los adoradores del Santísimo Sacramento.
  • Por los enfermos, los ancianos solos y quienes sufren en cuerpo o en alma, para que encuentren consuelo e intercesión en la Madre.
  • Por las familias, para que transmitan la fe sencilla y fiel a las nuevas generaciones.
  • Por quienes han perdido la esperanza o se han alejado de Dios, para que la mirada misericordiosa de María los devuelva a Cristo.
  • Por cada uno de nosotros, para que, honrando a la Virgen de los Ojos Grandes, no nos detengamos en ella, sino que adoremos y sirvamos siempre a su Hijo, único Señor. Amén.

Novena preparada por el equipo de rezaelrosario.org como material devocional original. Los datos históricos se ofrecen conforme a la tradición y al magisterio de la Iglesia; la devoción se dirige a Dios, y a María se le pide su intercesión.