Novena a Nuestra Señora de Codés
Nueve días previos a su fiesta · Santuario de Codés
Nueve días de oración a Nuestra Señora de Codés, venerada en su santuario de montaña en la sierra de Codés (Navarra).

Novena original de rezaelrosario.org. Las meditaciones y oraciones propias de esta página han sido preparadas expresamente para acompañar durante nueve días esta devoción. No son transcripción ni adaptación encubierta de ediciones ajenas.
Nuestra Señora de Codés, Estrella de la sierra que vela sobre Tierra Estella
En un rincón fronterizo donde se dan la mano Navarra, La Rioja y Álava, al pie de la agreste sierra de Codés y en el término de Torralba del Río, se alza un santuario de montaña que durante siglos ha sido refugio del alma para los pueblos de la comarca. Allí, en la penumbra dorada del retablo, se venera una imagen gótica de la Virgen con el Niño, Nuestra Señora de Codés, a quien las gentes de Tierra Estella, de las tierras riojanas y de los valles alaveses limítrofes llaman con confianza de hijos. Subir a Codés ha sido siempre, para el pueblo creyente, algo más que una excursión: es un peregrinar hacia lo alto, donde el aire limpio de la sierra invita a levantar el corazón.
Al comenzar esta novena conviene recordar, con claridad y sin confusión, que a María no la adoramos: la adoración se debe únicamente a Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. A la Virgen la veneramos como Madre del Señor y Madre nuestra, y le pedimos su intercesión, que nunca se detiene en ella, sino que nos conduce siempre a Jesucristo, su Hijo. Cuanto en estos nueve días le supliquemos, lo pedimos por sus manos para recibirlo de Cristo, único Mediador y Salvador. Que la Señora de Codés, que vela desde su sierra, nos alcance del Señor la gracia que necesitamos.
Datos esenciales
- Advocación: Nuestra Señora de Codés, la Virgen de la sierra de Codés.
- Lugar: Santuario de Codés, al pie de la sierra homónima, en el término de Torralba del Río (Tierra Estella, Navarra, España), en la frontera de Navarra, La Rioja y Álava.
- Custodios: la Cofradía de Nuestra Señora de Codés, establecida en 1901, que atiende el santuario y su hospedería.
- Marco eclesial: archidiócesis de Pamplona y Tudela.
- Fiesta: la gran romería del domingo de Pentecostés («Por Pentecostés… ¡Todos a Codés!»); el último domingo de abril, según la tradición local, se abre la temporada de romerías al santuario.
- Coronación: no consta una coronación canónica confirmada; por respeto a la verdad, esta novena no afirma fecha alguna.
- Devoción: imagen gótica de la Virgen con el Niño, de mediados del siglo XIV, muy querida en Tierra Estella y en las comarcas riojanas y alavesas vecinas.
Cómo prepararse para rezar la novena
Esta novena puede rezarse en casa, en la parroquia o, si es posible, subiendo al propio santuario de la sierra. Conviene buscar cada día un rato de silencio, apartado del ruido, y disponer una imagen o estampa de la Virgen de Codés, o simplemente un crucifijo, que nos recuerde que toda oración mariana desemboca en Cristo. La montaña que rodea a Codés es una buena maestra: nos enseña que para orar hay que subir, dejar atrás las prisas y respirar hondo delante de Dios.
Antes de comenzar, es bueno hacer un breve examen del corazón y pedir perdón de los pecados, para acercarnos limpios a la súplica. Quien pueda, que se acerque en estos días al sacramento de la Reconciliación y a la Eucaristía, porque la mejor manera de honrar a la Madre es recibir bien al Hijo. La Virgen no quiere devotos de labios, sino hijos que se dejan transformar por la gracia.
Cada jornada seguirá un mismo orden sencillo, que se ofrece más abajo. No se trata de recitar muchas palabras, sino de rezar con el alma, presentando a la Señora de Codés las propias necesidades y las de la comunidad: los enfermos, los que sufren, los que han perdido la fe, los peregrinos y cuantos suben a la sierra buscando consuelo. Constancia y confianza: esas son las dos alas de la novena.
Orden propuesto para cada día
- Comenzar con la señal de la cruz y la oración inicial, común a todos los días.
- Invocar al Espíritu Santo con la breve invocación propuesta.
- Leer la memoria histórica del día y la meditación correspondiente.
- Escuchar y saborear la Palabra de Dios sugerida.
- Formular el propósito concreto de la jornada.
- Rezar la oración del día y concluir con un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.
Oración inicial para todos los días
Señor Dios nuestro, que has querido darnos en la Santísima Virgen María una Madre atenta y una intercesora poderosa, te bendecimos porque en el santuario de Codés, al pie de su sierra, tu pueblo te alaba desde hace siglos. Concédenos, por la intercesión de Nuestra Señora de Codés, acercarnos con fe sincera a tu Hijo Jesucristo, único Salvador. Purifica nuestra oración de toda distracción, encomiéndanos a tu misericordia y haz que estos nueve días nos acerquen más a ti, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
Invocación al Espíritu Santo
Ven, Espíritu Santo, y enciende en nosotros el fuego de tu amor. Tú que llenaste de gracia a la Virgen María y la hiciste Madre del Salvador, ilumina nuestra mente y mueve nuestro corazón para orar como conviene. Enséñanos a mirar a María como camino hacia Cristo, y haz que, siguiendo su ejemplo, digamos también nosotros nuestro «hágase» a la voluntad del Padre. Amén.
Día primero — La sierra como lugar de oración
Memoria histórica
El santuario de Codés se levanta al pie de una sierra abrupta y silenciosa, en un paraje donde confluyen Navarra, La Rioja y Álava. Desde antiguo, aquel lugar de montaña fue visto por los pueblos vecinos como un espacio sagrado, apartado del bullicio, propicio para el encuentro con Dios. La geografía misma —cumbres, roquedos y bosques— acompaña la ascensión del alma que busca al Señor.
Meditación
En la Escritura, el monte es siempre lugar de encuentro: Moisés sube al Sinaí, Elías escucha a Dios en el Horeb, Jesús se retira a la montaña a orar y sube al Tabor. Subir a Codés nos recuerda que la oración pide altura, esfuerzo y silencio. La Virgen, que meditaba en su corazón las palabras del Señor, nos enseña a apartarnos del ruido para escuchar. Su intercesión no nos entretiene en la ladera: nos empuja hacia la cumbre, que es Cristo.
Palabra de Dios sugerida
«Levanto mis ojos a los montes: ¿de dónde me vendrá el auxilio? El auxilio me viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra» (Salmo 121, 1-2).
Propósito
Buscar hoy un momento de silencio verdadero, apagando distracciones, para elevar el corazón a Dios como quien sube a la sierra.
Oración del día
Nuestra Señora de Codés, que habitas la altura serena de tu sierra, enséñanos a subir hacia Dios dejando atrás las prisas. Alcánzanos de tu Hijo el gusto por la oración y el silencio, para que en lo alto encontremos su paz. Amén.
Día segundo — La Virgen hallada y venerada
Memoria histórica
Según la tradición, la imagen de la Virgen de Codés fue ocultada en tiempos de peligro y, andando los siglos, hallada de nuevo por un pastor entre la maleza, cerca de una vieja ermita. Los relatos populares la vinculan a los antiguos refugios de la sierra y al cercano monasterio benedictino de San Jorge de Azuelo. La imagen que hoy se venera es una talla gótica de mediados del siglo XIV.
Meditación
Conviene distinguir lo que es leyenda piadosa de lo que es historia comprobada: el relato del hallazgo pertenece a la tradición, mientras que la talla gótica es un hecho que aún hoy podemos contemplar. Pero, más allá de los detalles, la Virgen «hallada» nos habla de un Dios que sale al encuentro de su pueblo. En María no adoramos a una imagen de madera: veneramos a la Madre viva que nos lleva a Cristo, el verdadero Tesoro escondido.
Palabra de Dios sugerida
«El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo» (Mateo 13, 44).
Propósito
Valorar la fe recibida como un tesoro y agradecer a Dios el don de tener una Madre que nos conduce a su Hijo.
Oración del día
Señora de Codés, imagen venerable que las gentes hallaron con gozo, condúcenos al verdadero Tesoro, que es tu Hijo Jesús. Que nunca lo cambiemos por las cosas pasajeras, sino que lo busquemos con todo el corazón. Amén.
Día tercero — La fe del pueblo navarro y comarcano
Memoria histórica
La devoción a la Virgen de Codés floreció con fuerza a partir del siglo XVI, alcanzó su apogeo en los siglos XVII y XVIII, sufrió con las guerras del siglo XIX y renació a comienzos del XX, sobre todo tras establecerse en 1901 la cofradía titular. Desde entonces, generaciones de Tierra Estella y de las comarcas riojanas y alavesas vecinas han peregrinado a la sierra.
Meditación
La fe de un pueblo se teje con la de muchas familias que, humildemente, siguen subiendo a rezar año tras año. Esa fe sencilla, transmitida de abuelos a nietos, es un don precioso que debemos cuidar. La Virgen, primera creyente, sostiene con su intercesión la fe de los sencillos. Como en Caná, ella nos sigue diciendo: «Haced lo que él os diga», remitiéndonos siempre a Jesús.
Palabra de Dios sugerida
«Su madre dijo a los sirvientes: “Haced lo que él os diga”» (Juan 2, 5).
Propósito
Rezar hoy por la propia familia y transmitir la fe con el ejemplo, agradeciendo a quienes nos la enseñaron.
Oración del día
Nuestra Señora de Codés, Madre de un pueblo fiel, guarda la fe sencilla de las familias de tu comarca. Alcánzanos de tu Hijo la gracia de creer con hondura y de transmitir ese tesoro a los que vienen detrás. Amén.
Día cuarto — La hospitalidad del santuario
Memoria histórica
Junto a la iglesia se levantó una hospedería para acoger a los muchos devotos que subían a la sierra. Construida a comienzos del siglo XVII, fue ampliada en 1692, cuando el obispo Pedro de Lepe la convirtió en residencia veraniega, de donde procede el llamado palacio de Lepe. Aún hoy la hospedería de Codés acoge al peregrino que busca descanso y oración.
Meditación
La hospitalidad es virtud evangélica: acoger al forastero es acoger a Cristo mismo. Un santuario que abre sus puertas al cansado enseña a la Iglesia entera a ser casa de acogida. María, que visitó a su prima Isabel y sirvió con prontitud, es modelo de esa caridad hospitalaria. Su intercesión nos anima a hacer de nuestro corazón, y de nuestro hogar, un lugar donde el otro encuentre techo y consuelo en el nombre del Señor.
Palabra de Dios sugerida
«No olvidéis la hospitalidad; gracias a ella, algunos, sin saberlo, hospedaron a ángeles» (Hebreos 13, 2).
Propósito
Practicar hoy un gesto concreto de acogida: escuchar con paciencia, ayudar a alguien necesitado o abrir la puerta a quien lo precise.
Oración del día
Señora de Codés, cuyo santuario acoge al peregrino cansado, haznos hospitalarios como tú. Que por tu intercesión aprendamos de tu Hijo a recibir al forastero y al pobre como quien recibe al mismo Cristo. Amén.
Día quinto — Consuelo en la enfermedad
Memoria histórica
A lo largo de los siglos, innumerables devotos han subido a Codés cargando sus dolencias y las de los suyos, dejando en el santuario promesas y ofrendas de gratitud. La sierra ha escuchado las súplicas de los enfermos de tres provincias, que hallaban en la Virgen una Madre cercana en la hora del sufrimiento.
Meditación
La enfermedad forma parte de la vida y, vivida en la fe, puede unirnos a la cruz de Cristo. María estuvo de pie junto a la cruz de su Hijo: conoce el dolor por dentro y no abandona a quien sufre. No prometemos milagros a la carta, pero sí sabemos que su intercesión nos alcanza fortaleza, paciencia y esperanza. Pidamos por los enfermos, encomendándolos al Señor, que es quien sana el cuerpo y el alma.
Palabra de Dios sugerida
«Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré» (Mateo 11, 28).
Propósito
Visitar, llamar o rezar hoy por un enfermo concreto, ofreciéndole compañía o una palabra de aliento.
Oración del día
Nuestra Señora de Codés, salud de los enfermos, presenta a tu Hijo el dolor de cuantos sufren en cuerpo o en alma. Alcánzales consuelo, fortaleza y, si conviene, la salud; y a todos, la paz que solo Cristo da. Amén.
Día sexto — La caridad que nace de la fe
Memoria histórica
Las cofradías y romerías de Codés no solo reunían a los devotos para rezar, sino que tejían lazos de solidaridad entre pueblos vecinos, a veces separados por fronteras administrativas. En torno a la Virgen, las gentes de Navarra, La Rioja y Álava se reconocían hermanas y compartían pan, canto y ayuda mutua.
Meditación
La verdadera devoción mariana no se queda en el sentimiento: se traduce en obras de caridad. De nada sirve subir a la sierra si luego bajamos con el corazón cerrado al hermano. María, que cantó en el Magníficat cómo Dios levanta a los humildes y colma de bienes a los hambrientos, nos empuja a una fe hecha servicio. Su intercesión nos obtiene un corazón generoso, según el mandamiento nuevo de su Hijo.
Palabra de Dios sugerida
«En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os amáis unos a otros» (Juan 13, 35).
Propósito
Realizar hoy una obra concreta de caridad, en especial con quien no puede devolverla.
Oración del día
Señora de Codés, que reúnes en tu sierra a pueblos hermanos, haz de nuestra devoción una caridad viva. Por tu intercesión, danos el corazón generoso de tu Hijo, para amar de verdad al hermano necesitado. Amén.
Día séptimo — La esperanza que no defrauda
Memoria histórica
La devoción a Codés conoció tiempos de esplendor y también de crisis, sobre todo por los conflictos bélicos del siglo XIX que castigaron la comarca. Sin embargo, el santuario resurgió una y otra vez, y en 1901 la cofradía titular reavivó la vida del lugar. La historia de Codés es, en el fondo, una historia de esperanza que no se rinde.
Meditación
También en nuestra vida hay temporadas de invierno y de decadencia. La Virgen, que esperó contra toda esperanza al pie de la cruz y aguardó fielmente la Resurrección, nos enseña a no desfallecer. La esperanza cristiana no es optimismo ingenuo: se apoya en Cristo resucitado. Que la Señora de Codés, testigo de tantos renaceres, nos alcance la firmeza de quien confía en Dios en medio de la prueba.
Palabra de Dios sugerida
«La esperanza no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones» (Romanos 5, 5).
Propósito
Ofrecer hoy a Dios una situación difícil que me agobie, renovando la confianza en su providencia.
Oración del día
Nuestra Señora de Codés, que has visto resurgir tu santuario tras tantas pruebas, sostén nuestra esperanza. Alcánzanos de tu Hijo la fe firme que no se rinde y la certeza de que Él hace nuevas todas las cosas. Amén.
Día octavo — Peregrinos en camino
Memoria histórica
Cada año, cuando se abre la temporada de romerías —según la tradición local, hacia el último domingo de abril—, los pueblos comienzan a subir a Codés por sendas y caminos de la sierra. Es un ir y venir de peregrinos que, con sus cruces parroquiales, sus cantos y sus ofrendas, expresan la fe viva de la comarca.
Meditación
La vida cristiana entera es una peregrinación hacia la casa del Padre. Subir a un santuario es ensayar ese camino mayor: dejamos algo atrás, caminamos con esfuerzo y avanzamos en compañía. María, peregrina de la fe, marcha delante de nosotros y nos acompaña. No se detiene la mirada en ella: nos señala la meta, que es el encuentro definitivo con Cristo. Caminemos, pues, sin cansarnos, sabiéndonos acompañados.
Palabra de Dios sugerida
«¡Qué alegría cuando me dijeron: “Vamos a la casa del Señor”!» (Salmo 122, 1).
Propósito
Vivir hoy como peregrino: dar un paso concreto de conversión y ayudar a otro a caminar en la fe.
Oración del día
Señora de Codés, guía de peregrinos, camina con nosotros por las sendas de la vida. Por tu intercesión, condúcenos a tu Hijo, meta de todo camino, hasta la casa del Padre. Amén.
Día noveno — Envío a la fiesta
Memoria histórica
La gran fiesta de Codés es la romería del domingo de Pentecostés, resumida en el dicho popular: «Por Pentecostés… ¡Todos a Codés!». Ese día, la sierra se llena de peregrinos que, en torno a la Virgen y en la fiesta del Espíritu Santo, celebran su fe con gozo. La novena desemboca así, naturalmente, en la alegría de la fiesta.
Meditación
Que la fiesta de la Virgen coincida con Pentecostés es una gracia elocuente: fue el Espíritu Santo quien llenó a María y quien descendió sobre los apóstoles reunidos con ella en oración. Toda devoción mariana verdadera nos abre al Espíritu y nos envía a la misión. Terminada la novena, no guardemos la gracia para nosotros: bajemos de la sierra para ser testigos de Cristo. La Señora de Codés nos envía, como envía la Iglesia, a anunciar el Evangelio.
Palabra de Dios sugerida
«Todos perseveraban unánimes en la oración, con María, la madre de Jesús» (Hechos 1, 14).
Propósito
Dar gracias por la novena y comprometerme a un gesto misionero: hablar de la fe con sencillez o invitar a alguien a rezar.
Oración del día
Nuestra Señora de Codés, que reúnes a tu pueblo en la fiesta del Espíritu, envíanos como testigos de tu Hijo. Alcánzanos el fuego del Espíritu Santo, para que, llenos de gozo, anunciemos a Cristo con nuestra vida. Amén.
Oración final
Nuestra Señora de Codés, Madre venerada al pie de tu sierra, te damos gracias por estos nueve días de oración a tu lado. No te hemos adorado, pues la adoración es solo de Dios; te hemos venerado como Madre y hemos buscado tu intercesión, que siempre nos conduce a Jesucristo, tu Hijo y único Salvador. Recibe nuestras súplicas, presenta al Señor nuestras necesidades y las de toda la comarca, y guárdanos en el camino de la fe. Que quienes suben a tu santuario encuentren consuelo, y que un día, terminada nuestra peregrinación por la tierra, lleguemos a la fiesta del cielo, donde con todos los santos alabaremos por siempre a la Santísima Trinidad. Amén.
Peticiones de la comunidad
- Por la Iglesia y por la archidiócesis de Pamplona y Tudela, para que anuncie con fidelidad el Evangelio de Cristo.
- Por los pueblos de Tierra Estella, La Rioja y Álava devotos de Codés, para que crezcan en fe, caridad y concordia.
- Por la Cofradía de Nuestra Señora de Codés y cuantos cuidan el santuario y su hospedería, para que sean signo de acogida.
- Por los enfermos, los ancianos solos y los que sufren, para que hallen en Cristo consuelo y fortaleza.
- Por los peregrinos que suben a la sierra, para que la subida al santuario los acerque de verdad al Señor.
- Por los que han perdido la fe o la esperanza, para que, por la intercesión de María, vuelvan al corazón de Dios.
Novena preparada por el equipo de rezaelrosario.org como material devocional original. Los datos históricos se ofrecen conforme a la tradición y al magisterio de la Iglesia; la devoción se dirige a Dios, y a María se le pide su intercesión.