Novena a Nuestra Señora de Estíbaliz
Nueve días previos a su fiesta · Basílica de Estíbaliz
Nueve días de oración a Nuestra Señora de Estíbaliz, patrona de Álava, venerada en su basílica románica cerca de Vitoria-Gasteiz.

Novena original de rezaelrosario.org. Las meditaciones y oraciones propias de esta página han sido preparadas expresamente para acompañar durante nueve días esta devoción. No son transcripción ni adaptación encubierta de ediciones ajenas.
Andra Mari de Estíbaliz, Madre de Álava en el corazón de la piedra románica
En lo alto de un cerro suave, entre viñas y campos de la Llanada, se levanta desde hace más de ocho siglos la basílica de Santa María de Estíbaliz. Allí, en la penumbra dorada de un templo románico del siglo XII, una talla antigua de la Virgen con el Niño —una «Andra Mari», Madre y Trono de la Sabiduría— ha recogido las lágrimas, las gracias y las esperanzas del pueblo alavés. Patrona de Álava, coronada canónicamente y venerada de generación en generación, Nuestra Señora de Estíbaliz sigue siendo hogar y refugio para cuantos suben a su santuario, hoy custodiado por una comunidad benedictina que ora y trabaja a los pies de la Madre.
Al comenzar esta novena conviene recordar, con serenidad y verdad, algo esencial: a la Virgen María no la adoramos, porque la adoración se debe únicamente a Dios —Padre, Hijo y Espíritu Santo—. A María la veneramos con amor filial y le pedimos su intercesión, sabiendo que ella nunca se detiene en sí misma, sino que nos remite siempre a su Hijo: «Haced lo que él os diga». Cada palabra de estos nueve días busca, por tanto, que la mano de la Madre nos conduzca a Cristo, único Salvador, y que a través de ella glorifiquemos al Dios que la hizo bienaventurada.
Datos esenciales de la advocación
- Advocación: Nuestra Señora de Estíbaliz (Andra Mari de Estíbaliz), Virgen con el Niño, del tipo «Sedes Sapientiae» o Trono de la Sabiduría.
- Lugar: Basílica-santuario de Estíbaliz, en Villafranca de Estíbaliz (Argandoña), cerca de Vitoria-Gasteiz, Álava, País Vasco, España.
- Custodios: Comunidad benedictina, presente de nuevo en el santuario desde 1923; en la Edad Media el lugar fue atendido por los benedictinos de Santa María la Real de Nájera desde 1138.
- Marco eclesial: Diócesis de Vitoria.
- Fiesta: 12 de septiembre, patrona de Álava; según la costumbre local se celebra solemnemente el segundo domingo de septiembre en el santuario.
- Coronación: Coronación canónica en 1923; declarada patrona de Álava en 1941.
- Devoción: Piedad mariana rastreable desde la Edad Media; el santuario, del siglo XII, es Bien de Interés Cultural y meta de peregrinación del pueblo alavés.
Cómo prepararse para rezar la novena
Una novena es un camino de nueve días de oración confiada, hecho al ritmo pausado del corazón. No se trata de acumular palabras, sino de abrir el alma. Busca cada día un momento de silencio, apaga las prisas y las pantallas, y disponte a estar ante Dios en compañía de su Madre. Si puedes, enciende una vela o coloca una imagen sencilla de la Virgen de Estíbaliz; ese pequeño gesto ayuda a recogerse y a recordar que la oración es un encuentro, no un trámite.
Conviene acercarse con las manos vacías y el corazón sincero. Reconoce ante Dios tu necesidad, tus culpas y tus deseos buenos. Si hace tiempo que no te confiesas, deja que estos días te muevan hacia el sacramento de la reconciliación; y si te es posible, participa en la Eucaristía, porque toda devoción mariana verdadera desemboca en Cristo presente en el altar. La Madre siempre nos conduce a su Hijo.
Reza sin agobio por los frutos: pide con confianza lo que necesitas, pero abandónate a la voluntad de Dios, que es Padre bueno. La Virgen de Estíbaliz, que ha escuchado durante siglos las súplicas del pueblo alavés, no dejará de presentar ante el Señor también las tuyas. Ella intercede; Cristo salva. Que estos nueve días te enseñen a rezar con la sencillez de quien sube al cerro sabiendo que arriba le espera una Madre.
Orden propuesto para cada día
- Comienza con la señal de la cruz y unos instantes de silencio, poniéndote en presencia de Dios.
- Reza la oración inicial común, la misma para todos los días, y la breve invocación al Espíritu Santo.
- Lee con calma la memoria histórica del día y déjate acompañar por la meditación.
- Acoge la Palabra de Dios sugerida, leyéndola despacio y guardándola en el corazón.
- Formula interiormente el propósito del día, concreto y sencillo.
- Reza la oración propia del día y presenta tus intenciones personales.
- Concluye con un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria, y con la señal de la cruz.
Oración inicial para todos los días
Dios y Padre nuestro, que has querido darnos en María, la Madre de tu Hijo, una intercesora amorosa y una imagen de fe: te bendecimos por el don de esta Madre venerada en el cerro de Estíbaliz como patrona de Álava. Reunidos en tu presencia, no adoramos a la criatura, sino a ti, único Dios verdadero; y por manos de la Virgen te presentamos nuestra oración. Concédenos, durante esta novena, un corazón dócil, humilde y confiado, que aprenda de ella a decir «hágase» y a hacer cuanto tu Hijo nos diga. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Invocación al Espíritu Santo
Ven, Espíritu Santo, que llenaste de gracia a María y la hiciste Madre del Salvador. Ven también a nuestro corazón: ilumina nuestra oración, enciende nuestra fe y purifica nuestros deseos. Que estos días de novena no sean palabras vacías, sino encuentro vivo con Dios. Danos tu luz para conocer a Cristo, tu fuerza para seguirlo y tu paz para descansar en él. Amén.
Día primero — El cerro santo y la fe que sube
Memoria histórica
El cerro de Estíbaliz es lugar de historia antigua. Ya en el año 962 aparece mencionado en los documentos, y entre los siglos X y XII fue emplazamiento de gran importancia en Álava. Sobre esa altura, punto de encuentro de caminos y de gentes, se levantó el santuario que habría de recoger la devoción de un pueblo entero. Subir a Estíbaliz ha sido siempre, para el alavés, más que ascender una colina: es acercarse a la casa de la Madre.
Meditación
Toda vida de fe es, de algún modo, una subida. En la Escritura, los peregrinos suben a Jerusalén cantando; María misma «se puso en camino y subió» a la montaña para visitar a Isabel. Comenzar esta novena es aceptar ponerse en marcha, dejar el llano de nuestras rutinas y elevar el corazón. No subimos solos: la Virgen de Estíbaliz nos precede y nos acompaña, señalándonos siempre la cima verdadera, que es Cristo.
Palabra de Dios sugerida
«En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá» (Lucas 1, 39).
Propósito
Hoy elevaré el corazón varias veces con una jaculatoria breve, ofreciendo a Dios mis quehaceres como quien sube hacia él.
Oración del día
Virgen de Estíbaliz, Madre que habitas en lo alto del cerro: enséñame a subir cada día hacia Dios sin desanimarme. Toma mi mano cuando el camino se haga cuesta arriba y guíame siempre hacia tu Hijo. Que mi vida entera sea una peregrinación confiada hacia el Señor. Amén.
Día segundo — La piedra románica al servicio de la fe
Memoria histórica
La basílica que hoy admiramos se construyó a mediados del siglo XII. Es un templo románico, con elementos protogóticos, de planta de cruz latina, amplio crucero y una portada célebre por la finura de sus canecillos y capiteles. Reconocido como Bien de Interés Cultural y monumento histórico-artístico, aquel edificio no fue levantado como museo, sino como casa de oración: la belleza de la piedra nació para elevar el alma hacia Dios.
Meditación
Los antiguos maestros canteros tallaban con paciencia porque creían que la belleza es un camino hacia lo divino. Cada arco, cada columna, cada figura esculpida quería predicar en silencio el Evangelio a quienes no sabían leer. Ante el arte románico de Estíbaliz aprendemos que también nuestra vida puede convertirse en obra bella para Dios cuando la trabajamos con amor y verdad. La Madre, sentada como trono, nos recuerda que la obra más hermosa es un corazón que sostiene a Cristo.
Palabra de Dios sugerida
«Una cosa pido al Señor, eso buscaré: habitar en la casa del Señor por los días de mi vida, gozar de la dulzura del Señor, contemplando su templo» (Salmo 27, 4).
Propósito
Cuidaré hoy alguna tarea pequeña con esmero, haciéndola bella y bien acabada, y la ofreceré a Dios.
Oración del día
Madre de Estíbaliz, que reinas en un templo de piedra viva labrada por manos creyentes: haz que mi corazón sea también morada digna del Señor. Enséñame a poner belleza y verdad en todo lo que hago, para que mi vida entera se vuelva alabanza. Condúceme, por tu intercesión, a habitar un día en la casa eterna de Dios. Amén.
Día tercero — La imagen antigua, Trono de la Sabiduría
Memoria histórica
La talla venerada en Estíbaliz es una imagen románica en madera, del tipo «Andra Mari»: la Virgen sentada, con el Niño Jesús sobre su regazo, presentada como «Sedes Sapientiae», Trono de la Sabiduría. Su origen se sitúa hacia finales del siglo XII o comienzos del XIII. Durante siglos, generaciones de alaveses han contemplado en ella no una simple escultura, sino la maternidad de María puesta enteramente al servicio de Cristo.
Meditación
En estas imágenes antiguas María aparece seria y hierática, con la mirada al frente, porque no quiere atraer hacia sí, sino ofrecernos al que sostiene en sus rodillas. Ella es trono, y el que se sienta en el trono es el Rey. Así debe ser toda devoción mariana verdadera: nunca detenerse en la Madre, sino recibir de ella al Hijo. Venerar a la Virgen de Estíbaliz es dejar que ella nos entregue a la Sabiduría hecha carne, Jesucristo, para adorarlo a él.
Palabra de Dios sugerida
«Al entrar en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron» (Mateo 2, 11).
Propósito
Dedicaré unos minutos a contemplar en silencio una imagen de la Virgen con el Niño, pidiéndole que me lleve a Cristo.
Oración del día
Andra Mari de Estíbaliz, Trono de la Sabiduría, que sostienes en tu regazo al Salvador del mundo: no permitas que me quede en ti, sino condúceme siempre a tu Hijo. Enséñame a adorar a Cristo, tu Rey y mi Señor, y a venerarte a ti como Madre que a él me acerca. Amén.
Día cuarto — La fe sencilla del pueblo alavés
Memoria histórica
La devoción a la Virgen de Estíbaliz es rastreable desde la Edad Media, mucho antes de que fuera proclamada oficialmente patrona. Fue amor del pueblo antes que decreto: labradores, caminantes, familias enteras subían al cerro a encomendar sus cosechas, sus enfermos y sus penas. Esa piedad humilde, transmitida de padres a hijos, es el suelo firme sobre el que más tarde se levantaron la coronación canónica de 1923 y la declaración del patronazgo de Álava en 1941.
Meditación
Dios se complace en la fe de los sencillos. No fueron los sabios ni los poderosos quienes primero adoraron a Jesús, sino pastores y gente humilde. La fe del pueblo alavés ante Estíbaliz nos enseña que la verdadera devoción no necesita grandes discursos: basta un corazón confiado que sabe pedir y agradecer. Esa fe popular, cuando es recta, es tesoro que sostiene a la Iglesia y agrada a Dios.
Palabra de Dios sugerida
«Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a los pequeños» (Lucas 10, 21).
Propósito
Rezaré hoy con la sencillez de un niño, sin buscar palabras difíciles, simplemente confiando.
Oración del día
Virgen de Estíbaliz, Madre venerada por tantas generaciones de gente humilde: dame la fe sencilla de los pequeños, la que se fía y no calcula. Guarda en el corazón de tu tierra el amor a tu Hijo, y haz que también yo sepa confiar en Dios como los sencillos que subieron a tu cerro. Amén.
Día quinto — El silencio benedictino: «ora et labora»
Memoria histórica
Desde 1138 el santuario estuvo atendido por los monjes benedictinos de Santa María la Real de Nájera, que lo cuidaron durante siglos. Con el paso del tiempo la comunidad se ausentó, pero en 1923 una pequeña comunidad benedictina volvió a habitar el lugar, y hasta hoy custodia el santuario. Así, la oración monástica —ese ritmo pausado de salmos, silencio y trabajo— vuelve a envolver a la Madre y a cuantos suben a visitarla.
Meditación
«Ora et labora», reza y trabaja: en este lema resume san Benito toda una manera de vivir. El silencio no es vacío, sino espacio donde Dios habla; y el trabajo, cuando se ofrece, se vuelve oración. En un mundo de ruido y prisa, la comunidad de Estíbaliz nos recuerda que el alma necesita callar para escuchar. También nosotros, en medio de nuestras ocupaciones, podemos hacer de la jornada una liturgia continua, uniendo oración y tarea.
Palabra de Dios sugerida
«Estad quietos y sabed que yo soy Dios» (Salmo 46, 11).
Propósito
Guardaré hoy un rato de silencio verdadero, sin ruido ni distracción, para escuchar a Dios en mi interior.
Oración del día
Madre de Estíbaliz, a quien acompaña el canto y el silencio de los monjes: enséñame a callar para escuchar a Dios y a convertir mi trabajo en oración. Que aprenda de ti a guardar la Palabra en el corazón y a servir al Señor con manos y alma unidas. Amén.
Día sexto — Madre de los enfermos y los que sufren
Memoria histórica
Durante siglos, los alaveses han subido a Estíbaliz a encomendar a sus enfermos. En el santuario se han dejado súplicas por la salud del cuerpo y del alma, promesas cumplidas y gracias agradecidas. La Madre del cerro ha sido siempre, para este pueblo, refugio en la enfermedad y consuelo en la prueba, no porque ella sane por sí misma, sino porque intercede ante Cristo, el único médico de cuerpos y almas.
Meditación
En las bodas de Caná, María se dio cuenta de una necesidad ajena y acudió a su Hijo: «No tienen vino». Así intercede la Madre por los que sufren: ve nuestra falta antes que nosotros y la presenta a Jesús. Cuando la enfermedad nos visita, la fe no promete siempre la curación, pero sí la certeza de no estar solos. La Virgen de Estíbaliz nos acompaña en el dolor y nos lleva de la mano hacia el Señor, que da sentido incluso a la cruz.
Palabra de Dios sugerida
«La madre de Jesús le dice: «No tienen vino»» (Juan 2, 3).
Propósito
Rezaré hoy por una persona enferma que conozca, y si puedo, la visitaré o le enviaré una palabra de aliento.
Oración del día
Virgen de Estíbaliz, consuelo de los enfermos y de cuantos sufren: presenta ante tu Hijo a los que hoy padecen en el cuerpo o en el alma. Alcánzales, si conviene, la salud, y en todo caso la paz, la fortaleza y la esperanza. Enséñame a cuidar de los que sufren como tú cuidaste de los que carecían de todo. Amén.
Día séptimo — La caridad que baja del cerro
Memoria histórica
Estíbaliz no fue solo lugar de oración, sino también de encuentro del pueblo. En torno al cerro se documentan desde antiguo ferias y reuniones, y la fe que allí se alimentaba descendía luego a la vida cotidiana en forma de fraternidad. Quien sube a la casa de la Madre no puede quedarse arriba: la verdadera devoción se prueba abajo, en el trato con los hermanos, en la justicia y en la misericordia de cada día.
Meditación
De poco vale rezar a la Madre si luego cerramos el corazón al hermano. El amor a Dios y el amor al prójimo son inseparables. María, apenas concibió a Jesús, corrió a servir a su prima Isabel: su gozo se hizo servicio. Así, la novena que rezamos debe traducirse en obras. La caridad es la señal de que nuestra fe es viva y de que la intercesión de la Virgen ha dado fruto en nosotros.
Palabra de Dios sugerida
«En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os amáis unos a otros» (Juan 13, 35).
Propósito
Haré hoy un gesto concreto de caridad: ayudar, perdonar, escuchar o dar sin esperar nada a cambio.
Oración del día
Madre de Estíbaliz, que impulsas a tu pueblo a subir para luego servir: haz que mi oración se convierta en obras de caridad. Que ame a mis hermanos como tú amaste, con hechos y no solo con palabras, y que descubra en cada necesitado el rostro de tu Hijo. Amén.
Día octavo — Esperanza firme en medio de las pruebas
Memoria histórica
El santuario de Estíbaliz ha conocido siglos de esplendor y también tiempos de abandono, en los que el templo quedó silencioso y descuidado. Sin embargo, la devoción no murió: el pueblo volvió, la comunidad benedictina regresó en 1923 y ese mismo año la Virgen fue coronada canónicamente. La historia de Estíbaliz es, así, un testimonio de esperanza: lo que parecía olvidado renació, porque la fe de un pueblo no se apaga fácilmente.
Meditación
La esperanza cristiana no es optimismo ingenuo, sino confianza firme en que Dios saca bien de todo, incluso de la ruina. Como el santuario que resurgió, también nuestra vida puede renacer tras las pruebas, la enfermedad o el pecado. María, que permaneció firme al pie de la cruz cuando todo parecía perdido, es «Madre de la esperanza». Junto a ella aprendemos a no desfallecer, porque el Señor cumple sus promesas.
Palabra de Dios sugerida
«La esperanza no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones» (Romanos 5, 5).
Propósito
Ofreceré a Dios una preocupación que me pese, entregándosela con confianza y sin ansiedad.
Oración del día
Virgen de Estíbaliz, Madre de la esperanza, que viste tu santuario renacer del olvido: sostén mi confianza cuando la prueba me abrume. Enséñame a esperar contra toda esperanza, firme al pie de la cruz de tu Hijo, seguro de que Dios no abandona a los suyos. Amén.
Día noveno — Envío a la fiesta de la Madre de Álava
Memoria histórica
La Iglesia celebra a Nuestra Señora de Estíbaliz el 12 de septiembre, y según la costumbre alavesa el santuario se llena de fieles el segundo domingo de ese mes, cuando el pueblo sube a honrar a su patrona con la Eucaristía. Coronada canónicamente en 1923 y proclamada patrona de Álava en 1941, la Madre reúne cada año a sus hijos en torno al altar, meta y culmen de toda devoción, donde Cristo se hace presente.
Meditación
Toda novena desemboca en la fiesta, y toda fiesta mariana desemboca en Cristo. Celebrar a la Virgen de Estíbaliz no es rendirle un culto que solo a Dios corresponde, sino alabar al Señor por las maravillas que hizo en su Madre y dejar que ella nos lleve al altar. Terminamos estos nueve días como el pueblo alavés sube al cerro: agradecidos, renovados en la fe y decididos a vivir haciendo lo que Jesús nos diga. La Madre nos envía a su Hijo.
Palabra de Dios sugerida
«Su madre dijo a los sirvientes: «Haced lo que él os diga»» (Juan 2, 5).
Propósito
Participaré, si me es posible, en la Eucaristía, y daré gracias a Dios por su Madre y por los frutos de esta novena.
Oración del día
Andra Mari de Estíbaliz, patrona de Álava, que reúnes a tu pueblo en torno al altar de tu Hijo: recibe el fruto de esta novena y preséntalo al Señor. Envíame a Cristo, único Salvador, y haz que mi vida sea fiesta continua de amor y servicio. Que, guiado por tu mano, llegue un día a la fiesta eterna del cielo. Amén.
Oración final
Nuestra Señora de Estíbaliz, Madre y patrona de Álava, al terminar esta novena te damos gracias por habernos acompañado durante estos nueve días. Tú, que desde tu santuario románico velas por tu pueblo, no dejes de interceder por nosotros ante tu Hijo Jesucristo, a quien únicamente adoramos con el Padre y el Espíritu Santo. Recoge en tus manos nuestras súplicas y preséntalas al Señor; alcánzanos un corazón fiel, humilde y confiado, capaz de hacer siempre lo que él nos diga. Y cuando llegue nuestra última subida, condúcenos, Madre buena, a la casa del cielo, donde con todos los santos alabaremos por siempre a Dios. Amén.
Peticiones de la comunidad
- Por la Iglesia y por el Papa, para que anuncien con fidelidad y alegría el Evangelio de Cristo; roguemos al Señor por intercesión de la Virgen de Estíbaliz.
- Por la diócesis de Vitoria y por todo el pueblo alavés, para que crezcan en la fe y en la caridad al amparo de su patrona.
- Por la comunidad benedictina que custodia el santuario, para que su oración y su trabajo sean testimonio de una vida entregada a Dios.
- Por los enfermos, los ancianos abandonados y cuantos sufren en cuerpo o alma, para que encuentren consuelo, compañía y esperanza.
- Por las familias, para que sepan transmitir a los hijos la fe sencilla y firme de sus mayores.
- Por todos los que rezamos esta novena, para que, guiados por la Madre, lleguemos siempre a Cristo, único Salvador, y perseveremos en su amor. Amén.
Novena preparada por el equipo de rezaelrosario.org como material devocional original. Los datos históricos se ofrecen conforme a la tradición y al magisterio de la Iglesia; la devoción se dirige a Dios, y a María se le pide su intercesión.