Novena a Nuestra Señora de las Viñas
Nueve días previos a su fiesta · Romería de la Virgen de las Viñas
Nueve días de oración a Nuestra Señora de las Viñas, patrona de Aranda de Duero (Burgos), en la Ribera del Duero.

Novena original de rezaelrosario.org. Las meditaciones y oraciones propias de esta página han sido preparadas expresamente para acompañar durante nueve días esta devoción. No son transcripción ni adaptación encubierta de ediciones ajenas.
Nuestra Señora de las Viñas, cepa fiel de la Ribera del Duero
En un altozano al norte de Aranda de Duero, sobre el antiguo monte Costaján y entre los majuelos de la Ribera, se levanta la ermita de Nuestra Señora de las Viñas, corazón devocional de la villa y de toda su comarca vitivinícola. Allí, desde hace siglos, los ribereños suben a saludar a la Madre bajo una advocación entrañable, nacida de esta tierra de vides y racimos, que une la fe sencilla del labrador con la belleza del Evangelio. Esta novena es una invitación a caminar nueve días junto a ella, dejando que su mirada de Madre nos oriente siempre hacia su Hijo.
Conviene recordar desde el inicio una verdad que no debemos olvidar: a la Virgen María no se la adora. La adoración se debe únicamente a Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo. A María la veneramos con amor filial y le pedimos su intercesión, que nunca se detiene en ella, sino que nos conduce a Cristo. Como en las bodas de Caná, su palabra sigue siendo la misma para todos: «Haced lo que él os diga» (Jn 2,5). Rezar esta novena es, pues, acudir a la mediación materna de la Señora de las Viñas para llegar más de veras al Señor de la vida.
Datos esenciales
- Advocación: Nuestra Señora de las Viñas.
- Lugar: ermita-santuario de Nuestra Señora de las Viñas, a las afueras de Aranda de Duero, sobre el antiguo monte Costaján (Burgos, Castilla y León, España).
- Custodios: la Cofradía de Nuestra Señora de las Viñas, junto con la parroquia y la comunidad cristiana de Aranda, cuidan el santuario y su culto.
- Marco eclesial: Archidiócesis de Burgos.
- Fiesta: las celebraciones principales giran en torno al 8 de septiembre (Natividad de la Virgen), con la fiesta patronal el domingo siguiente y la tradicional romería y procesión al santuario.
- Coronación: coronada canónicamente el 9 de septiembre de 1917; la ceremonia fue presidida por el obispo Remigio Gandásegui, entonces de Segovia, por hallarse vacante la sede de Osma, a la que pertenecía Aranda.
- Devoción: Patrona de Aranda de Duero y muy querida en toda la Ribera del Duero; su culto está profundamente ligado al trabajo de la viña y a la vida del pueblo ribereño.
Cómo prepararse para rezar la novena
La novena es un camino de nueve días de oración confiada. Conviene reservar cada jornada un rato de silencio, a ser posible a la misma hora, para que la constancia vaya educando el corazón. Puede rezarse en familia, en grupo o a solas; lo importante no es la solemnidad exterior, sino la sinceridad interior de quien se pone en presencia de Dios y busca la ayuda de su Madre.
Antes de comenzar, viene bien recogerse un instante, hacer con calma la señal de la cruz y pedir al Espíritu Santo que abra el entendimiento y encienda el afecto. Quien pueda, que acompañe estos días con la práctica de los sacramentos, especialmente la confesión y la Eucaristía, pues toda devoción mariana alcanza su plenitud cuando desemboca en la vida sacramental de la Iglesia.
Que esta novena se rece con la sencillez del labrador ribereño que sube a la ermita con las manos encallecidas y el alma agradecida. Como la vid necesita paciencia y cuidado a lo largo del año para dar fruto, también la oración pide continuidad y confianza. No busquemos prisa ni resultados inmediatos, sino permanecer, unidos a Cristo, la vid verdadera, de quien todo fruto procede.
Orden propuesto para cada día
- Señal de la cruz y breve silencio para ponerse en presencia de Dios.
- Oración inicial para todos los días e invocación al Espíritu Santo.
- Lectura de la memoria histórica y la meditación del día.
- Proclamación pausada de la Palabra de Dios sugerida.
- Momento de silencio para acoger interiormente lo meditado.
- Formulación del propósito concreto de la jornada.
- Oración del día, seguida de un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.
- Despedida encomendándose a Nuestra Señora de las Viñas.
Oración inicial para todos los días
Dios y Padre nuestro, que has querido darnos en la Virgen María una Madre atenta y cercana, te bendecimos por la devoción a Nuestra Señora de las Viñas, honrada en esta tierra ribereña. A ti solo, con tu Hijo Jesucristo y el Espíritu Santo, damos la adoración que a nadie más corresponde. Concédenos que, venerando a la Madre, aprendamos de ella a hacer siempre lo que tu Hijo nos diga, para dar fruto abundante en tu viña. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Invocación al Espíritu Santo
Ven, Espíritu Santo, savia divina que haces fecunda la vid del alma. Ilumina nuestra mente para comprender la Palabra, mueve nuestra voluntad para seguirla y enciende nuestro corazón para amar. Como llenaste de gracia a la Virgen María para que fuese cepa fiel y sarmiento unido a Cristo, haznos también a nosotros dóciles a tu acción, para que demos frutos de fe, esperanza y caridad. Amén.
Día primero — La viña del Señor y la vid verdadera
Memoria histórica
La advocación de Nuestra Señora de las Viñas nace en una comarca marcada por el cultivo de la vid, la Ribera del Duero. Según la tradición, la imagen fue hallada por un labrador que trabajaba entre los majuelos, y la Virgen quiso quedarse precisamente aquí, entre viñas, como Madre de un pueblo de viñadores. Esta memoria pertenece al ámbito de la piedad popular, transmitida de generación en generación, más que a la crónica documentada; conviene, pues, recibirla con respeto como tradición venerable.
Meditación
La Escritura habla una y otra vez de la viña: Israel es la viña que el Señor plantó con esmero, y Jesús se presenta como «la vid verdadera» (Jn 15,1). En esta advocación, la sencilla realidad del campo ribereño se vuelve parábola viva. Venerar a la Señora de las Viñas es dejarse recordar que sin Cristo, la vid, nada podemos, y que María, sarmiento fecundo unido a Él, nos enseña a permanecer arraigados en su Hijo.
Palabra de Dios sugerida
«Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante, porque sin mí no podéis hacer nada» (Jn 15,5).
Propósito
Hoy examinaré en qué debo permanecer más unido a Cristo, y le pediré, por intercesión de su Madre, la gracia de arraigar en Él.
Oración del día
Señora de las Viñas, que fuiste hallada entre las cepas de esta tierra, alcánzanos de tu Hijo la gracia de permanecer unidos a Él como el sarmiento a la vid. Que no busquemos fruto lejos de Cristo, sino en Él, que es nuestra vida. Amén.
Día segundo — El trabajo del campo y las manos del labrador
Memoria histórica
El santuario se alza a las afueras de Aranda, sobre el antiguo monte Costaján, rodeado desde siempre por tierras de labor y viñedos. Reyes de Castilla favorecieron a lo largo de los siglos esta devoción, pero el alma de la advocación ha estado siempre en las manos del pueblo llano: labradores, viñadores y jornaleros que subían a encomendar su trabajo y su cosecha a la Virgen.
Meditación
El trabajo del campo enseña paciencia, dependencia de Dios y confianza en la providencia. San José y la Virgen conocieron la vida sencilla del trabajo humilde en Nazaret. Ofrecer nuestras tareas cotidianas, por modestas que parezcan, es participar en la obra creadora de Dios y colaborar en su viña. La Señora de las Viñas bendice el esfuerzo honrado y lo eleva hacia su Hijo.
Palabra de Dios sugerida
«Que el Señor, nuestro Dios, nos ampare; consolida la obra de nuestras manos» (Sal 90,17).
Propósito
Ofreceré hoy mi trabajo, por sencillo que sea, como oración, haciéndolo con esmero y por amor.
Oración del día
Madre de las Viñas, tú que velas por quienes cultivan esta tierra, presenta a tu Hijo el fruto de nuestras manos y de nuestros afanes. Enséñanos a trabajar con honradez y confianza, sabiendo que toda cosecha viene de Dios. Amén.
Día tercero — La fe sencilla del pueblo ribereño
Memoria histórica
La fiesta principal se celebra en torno al 8 de septiembre, Natividad de la Virgen, con la fiesta patronal el domingo siguiente. La procesión que sube desde la villa al santuario y la tradicional romería congregan a los arandinos y a toda la Ribera. Esta devoción, transmitida de padres a hijos, ha sido durante siglos punto de encuentro de la comunidad cristiana en torno a su Madre.
Meditación
La fe de un pueblo se manifiesta en gestos sencillos: subir a la ermita, encender una vela, llevar flores, cantar juntos. No se trata de mera costumbre, sino de una fe encarnada que se hace vida y comunidad. María, la primera creyente, «dichosa porque ha creído» (cf. Lc 1,45), sostiene y purifica esta fe popular para que no se quede en lo externo, sino que llegue al encuentro vivo con Cristo.
Palabra de Dios sugerida
«¡Dichosa tú, que has creído!, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá» (Lc 1,45).
Propósito
Cuidaré hoy mi fe con un gesto concreto de piedad, hecho con corazón sincero y no por rutina.
Oración del día
Señora de las Viñas, Madre del pueblo ribereño, aumenta nuestra fe y hazla firme y viva. Que, como tú, sepamos creer en la Palabra de Dios y fiarnos de sus promesas. Amén.
Día cuarto — Caná y el vino nuevo
Memoria histórica
La Ribera del Duero es tierra de vino, y esta advocación mariana lo evoca sin caer nunca en lo mundano. Según la tradición del hallazgo, la Virgen habría dado como señal un racimo de uvas maduras fuera de tiempo. Más allá del relato piadoso, la imagen del vino se abre naturalmente al Evangelio, donde adquiere su sentido más hondo en las bodas de Caná.
Meditación
En Caná, María advierte la falta de vino y acude a su Hijo con confianza. Su intercesión no se impone, sino que remite a Cristo: «Haced lo que él os diga» (Jn 2,5). Jesús transforma el agua en vino nuevo y abundante, signo de la alegría del Reino y anticipo de la Eucaristía. La Señora de las Viñas nos enseña a llevar a Cristo nuestras carencias, seguros de que Él puede convertir nuestra pobreza en abundancia de gracia.
Palabra de Dios sugerida
«Su madre dijo a los sirvientes: «Haced lo que él os diga»» (Jn 2,5).
Propósito
Presentaré hoy a Cristo, por medio de María, una carencia concreta de mi vida, confiando en su poder.
Oración del día
Madre de las Viñas, tú que en Caná intercediste por los novios y nos enseñaste a obedecer a tu Hijo, alcánzanos el vino nuevo de la gracia. Cambia nuestra tristeza en gozo y nuestra pobreza en abundancia de bienes espirituales. Amén.
Día quinto — María, cepa fiel unida a Cristo
Memoria histórica
La imagen venerada preside la ermita como madre y reina de la Ribera. Su coronación canónica, el 9 de septiembre de 1917, fue costeada por suscripción popular: los fieles donaron oro y joyas para las coronas. Aquel gesto expresó el amor de un pueblo entero, que quiso honrar a su Madre reconociéndola como reina, sin confundir jamás esa veneración con la adoración debida solo a Dios.
Meditación
Coronar a María es reconocer que, unida plenamente a Cristo, participa de su realeza como sierva humilde. Ella es la cepa fiel que nunca se separó de la vid verdadera; su fidelidad al pie de la cruz la hizo Madre de todos los discípulos. Venerarla como reina no la coloca por encima de Dios, sino que celebra la victoria de la gracia en una criatura totalmente entregada.
Palabra de Dios sugerida
«Junto a la cruz de Jesús estaba su madre» (Jn 19,25).
Propósito
Imitaré hoy la fidelidad de María permaneciendo junto a Cristo también en algún momento de dificultad.
Oración del día
Señora de las Viñas, cepa fiel siempre unida a la vid verdadera, enséñanos a permanecer con tu Hijo en la alegría y en la prueba. Que tu fidelidad al pie de la cruz sostenga la nuestra. Amén.
Día sexto — La Virgen y los enfermos
Memoria histórica
A lo largo de los siglos, incontables ribereños han subido al santuario para encomendar a los enfermos de sus familias, pedir por las cosechas amenazadas o dar gracias por favores recibidos. La ermita ha sido siempre lugar de consuelo, donde el dolor humano se pone en las manos maternales de la Señora de las Viñas, que lo presenta a su Hijo, médico de cuerpos y almas.
Meditación
La enfermedad, el sufrimiento y la fragilidad forman parte de la vida. María, que conoció el dolor, no nos ahorra la cruz, pero nos acompaña en ella y nos remite a Cristo, único Salvador. Su intercesión no es un remedio mágico, sino la ternura de una Madre que sostiene y anima a confiar. Acudir a ella por los enfermos es aprender a esperar contra toda esperanza.
Palabra de Dios sugerida
«Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré» (Mt 11,28).
Propósito
Rezaré hoy expresamente por un enfermo concreto y, si puedo, le mostraré mi cercanía.
Oración del día
Madre de las Viñas, consuelo de los afligidos, presenta a tu Hijo a cuantos sufren en el cuerpo o en el alma. Alcánzales salud, si conviene, y siempre la paz que nace de confiar en Dios. Amén.
Día séptimo — La caridad fraterna y el pan compartido
Memoria histórica
La romería y la fiesta patronal no son solo culto, sino también encuentro fraterno: mesas compartidas, hospitalidad con el forastero y ayuda mutua entre vecinos. La devoción a la Señora de las Viñas ha tejido comunidad, recordando que la fe verdadera se traduce en amor concreto al prójimo, sobre todo al más necesitado de la comarca.
Meditación
Del racimo se hace el vino, y del vino la copa que se comparte en la mesa y en el altar. La caridad cristiana es también fruto que se ofrece a los demás. María, que corrió a servir a su prima Isabel, nos enseña que el amor a Dios se comprueba en el servicio al hermano. Sin caridad, toda devoción quedaría vacía.
Palabra de Dios sugerida
«En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os amáis unos a otros» (Jn 13,35).
Propósito
Realizaré hoy una obra concreta de caridad con alguien cercano que lo necesite.
Oración del día
Señora de las Viñas, tú que fuiste diligente en el servicio, muévenos a la caridad fraterna. Que sepamos compartir el pan y la ayuda con los más pobres, viendo en ellos el rostro de tu Hijo. Amén.
Día octavo — La esperanza que no defrauda
Memoria histórica
La vid parece muerta en invierno y renace cada primavera; el viñador trabaja confiando en una cosecha que aún no ve. La devoción ribereña a la Señora de las Viñas ha vivido siempre de esa esperanza paciente, sabiendo esperar el fruto de Dios en su tiempo, tras el esfuerzo y la espera.
Meditación
La esperanza cristiana no es optimismo ingenuo, sino confianza firme en las promesas de Dios. María es figura de esta esperanza: creyó cuando todo parecía oscuro y aguardó la resurrección con fe inquebrantable. Ella nos enseña a no desanimarnos, a sembrar aunque el fruto tarde, y a fiarnos de que Dios cumple lo que promete.
Palabra de Dios sugerida
«La esperanza no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones» (Rom 5,5).
Propósito
Renovaré hoy mi esperanza en una situación difícil, poniéndola con confianza en manos de Dios.
Oración del día
Madre de las Viñas, estrella de la esperanza, sostén nuestra confianza en los tiempos de sequía interior. Que, como el viñador espera la cosecha, sepamos aguardar los frutos de Dios con paciencia y fe. Amén.
Día noveno — Envío a la fiesta del Reino
Memoria histórica
El domingo siguiente al 8 de septiembre, la villa entera celebra a su Patrona con procesión, misa solemne y ofrenda floral en el santuario. Es la fiesta grande de Aranda y de la Ribera, punto de llegada de la devoción y anticipo gozoso de la fiesta eterna a la que todos estamos llamados.
Meditación
El vino nuevo de Caná anuncia el banquete del Reino, donde Cristo saciará toda sed. Cada fiesta de la Virgen es un envío: no se queda en la ermita, sino que impulsa a vivir como hijos que caminan hacia la Casa del Padre. Terminada la novena, María nos envía de nuevo al mundo, con la misma consigna: hacer lo que Cristo diga, para llegar un día a la fiesta sin fin.
Palabra de Dios sugerida
«Dichosos los invitados al banquete de bodas del Cordero» (Ap 19,9).
Propósito
Daré gracias por esta novena y me comprometeré a vivir un aspecto concreto de lo meditado.
Oración del día
Señora de las Viñas, Patrona de Aranda y de la Ribera, al concluir esta novena envíanos como testigos de tu Hijo. Guíanos por el camino de la fe hasta la fiesta eterna del Cordero, donde beberemos el vino nuevo de tu Reino. Amén.
Oración final
Nuestra Señora de las Viñas, Madre y Patrona de esta tierra ribereña, te damos gracias por estos nueve días de oración a tu lado. A Dios solo adoramos, y a ti te veneramos con amor de hijos, sabiendo que tu intercesión siempre nos lleva a Cristo, la vid verdadera. Acompaña a Aranda de Duero y a toda la Ribera del Duero, bendice sus campos y sus hogares, sostén a los enfermos, anima a los que trabajan y consuela a los que sufren. Y cuando llegue nuestra hora, condúcenos a la casa del Padre, para dar fruto que permanezca por toda la eternidad. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Peticiones de la comunidad
- Por la Iglesia y por el Papa, para que anuncien con valentía a Cristo, la vid verdadera, de quien procede todo fruto de salvación.
- Por Aranda de Duero, por la Ribera del Duero y por cuantos cultivan estas tierras, para que el Señor bendiga su trabajo y sus cosechas.
- Por los enfermos y los que sufren en cuerpo o alma, para que encuentren consuelo y esperanza en la intercesión de la Madre de las Viñas.
- Por las familias, para que, unidas a Cristo, den frutos de fe, concordia y caridad.
- Por los pobres y los más necesitados de la comarca, para que nunca les falte el pan compartido y la caridad de los hermanos.
- Por los difuntos, para que el Señor los admita al banquete eterno de su Reino, donde se bebe el vino nuevo de la vida sin fin.
Novena preparada por el equipo de rezaelrosario.org como material devocional original. Los datos históricos se ofrecen conforme a la tradición y al magisterio de la Iglesia; la devoción se dirige a Dios, y a María se le pide su intercesión.