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Ejercicio piadoso en honor del doloroso Corazón de María

Letra100 %
V. Deus in adjutorium meum intende. R. Domine ad adjuvandum me festina. Gloria Patri… I. Os compadezco, ¡oh dolorosa María!, por la aflicción que vuestro tierno Corazón padeció al oír la profecía del santo viejo Simeón. Amada Madre, por vuestro afligido Corazón alcanzadme la virtud de humildad y el don del santo temor de Dios. Avemaría. II. Os compadezco, ¡oh dolorosa María!, por las llagas que sufrió vuestro sensibilísimo Corazón en la huida y permanencia en Egipto. Amada Madre, por vuestro Corazón tan angustiado alcanzadme la virtud de la liberalidad, especialmente para con los pobres, y el don de la piedad. Avemaría. III. Os compadezco, ¡oh dolorosa María!, por las angustias que experimentó vuestro solícito Corazón cuando perdisteis a vuestro amado Jesús. Amada Madre, por vuestro Corazón tan cruelmente agitado alcanzadme la virtud de la castidad y el don de la ciencia. Avemaría. IV. Os compadezco, ¡oh dolorosa María!, por la consternación que experimentó vuestro maternal Corazón al encontrar a Jesús con la cruz a cuestas. Amada Madre, por vuestro amoroso Corazón de tal manera afligido, alcanzadme la virtud de la paciencia y el don de fortaleza. Avemaría. V. Os compadezco, ¡oh dolorosa María!, por el martirio que padeció vuestro generoso Corazón cuando asististeis a Jesús en su agonía. Amada Madre, por vuestro Corazón de tal modo martirizado alcanzadme la virtud de la templanza y el don de consejo. Avemaría. VI. Os compadezco, ¡oh dolorosa María!, por la herida que sufrió vuestro piadoso Corazón en la lanzada que desgarró el costado de Jesús e hirió su amabilísimo Corazón. Amada Madre, por vuestro Corazón de tal manera martirizado alcanzadme la virtud de la caridad fraternal y el don del entendimiento. Avemaría. VII. Os compadezco, ¡oh dolorosa María!, por aquel pasmo que experimentó vuestro amantísimo Corazón al ver sepultar a vuestro Hijo Jesús. Amada Madre, por vuestro sagrado Corazón excesivamente lleno de amargura alcanzadme la virtud de la diligencia y el don de sabiduría. Avemaría. V. Ruega por nosotros, Virgen dolorosísima. R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Cristo. Oremos. Te pedimos, Señor Jesucristo, que interceda por nosotros ante tu clemencia, ahora y en la hora de nuestra muerte, la bienaventurada Virgen María, tu Madre, cuya santísima alma traspasó la espada del dolor en la hora de tu Pasión. Por ti, Jesucristo, Salvador del mundo, que con el Padre y el Espíritu Santo vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
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