Letanías de los Santos (forma tradicional completa)
Letra100 %
Señor, ten misericordia de nosotros.
Cristo, ten misericordia de nosotros.
Señor, ten misericordia de nosotros.
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
Dios Padre, Criador de los cielos, ten misericordia de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten misericordia de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten misericordia de nosotros.
Trinidad Santa, que eres un solo Dios, ten misericordia de nosotros.
Santa María, ruega por nosotros.
Santa Madre de Dios, ruega por nosotros.
Santa Virgen de las vírgenes, ruega por nosotros.
San Miguel, ruega por nosotros.
San Gabriel, ruega por nosotros.
San Rafael, ruega por nosotros.
Todos los santos Ángeles y Arcángeles, rogad por nosotros.
Todos los santos Órdenes de Espíritus bienaventurados, rogad por nosotros.
San Juan Bautista, ruega por nosotros.
San José, ruega por nosotros.
Todos los santos Patriarcas y Profetas, rogad por nosotros.
San Pedro, ruega por nosotros.
San Pablo, ruega por nosotros.
San Andrés, ruega por nosotros.
San Jacobo, ruega por nosotros.
San Juan, ruega por nosotros.
Santo Tomás, ruega por nosotros.
San Jacobo, ruega por nosotros.
San Felipe, ruega por nosotros.
San Bartolomé, ruega por nosotros.
San Mateo, ruega por nosotros.
San Simón, ruega por nosotros.
San Tadeo, ruega por nosotros.
San Matías, ruega por nosotros.
San Bernabé, ruega por nosotros.
San Lucas, ruega por nosotros.
San Marcos, ruega por nosotros.
Todos los santos Apóstoles y Evangelistas, rogad por nosotros.
Todos los santos Discípulos del Señor, rogad por nosotros.
Todos los santos Inocentes, rogad por nosotros.
San Esteban, ruega por nosotros.
San Lorenzo, ruega por nosotros.
San Vicente, ruega por nosotros.
Santos Fabián y Sebastián, rogad por nosotros.
Santos Juan y Pablo, rogad por nosotros.
Santos Cosme y Damián, rogad por nosotros.
Santos Gervasio y Protasio, rogad por nosotros.
Todos los santos Mártires, rogad por nosotros.
San Silvestre, ruega por nosotros.
San Gregorio, ruega por nosotros.
San Ambrosio, ruega por nosotros.
San Agustín, ruega por nosotros.
San Jerónimo, ruega por nosotros.
San Martín, ruega por nosotros.
San Nicolás, ruega por nosotros.
Todos los santos Pontífices y Confesores, rogad por nosotros.
Todos los santos Doctores, rogad por nosotros.
San Antonio, ruega por nosotros.
San Benito, ruega por nosotros.
San Bernardo, ruega por nosotros.
Santo Domingo, ruega por nosotros.
San Francisco, ruega por nosotros.
Todos los santos Sacerdotes y Levitas, rogad por nosotros.
Todos los santos Monjes y Eremitas, rogad por nosotros.
Santa María Magdalena, ruega por nosotros.
Santa Águeda, ruega por nosotros.
Santa Lucía, ruega por nosotros.
Santa Inés, ruega por nosotros.
Santa Cecilia, ruega por nosotros.
Santa Catalina, ruega por nosotros.
Santa Anastasia, ruega por nosotros.
Todas las santas Vírgenes y Viudas, rogad por nosotros.
Todas las Santas y Santos de Dios, rogad por nosotros.
Sénos propicio, perdónanos, Señor.
Sénos propicio, escúchanos, Señor.
De todo mal, líbranos, Señor.
De todo pecado, líbranos, Señor.
De tu ira, líbranos, Señor.
De súbita e improvisa muerte, líbranos, Señor.
De las asechanzas del diablo, líbranos, Señor.
De ira, de odio y de toda mala voluntad, líbranos, Señor.
Del espíritu de fornicación, líbranos, Señor.
Del relámpago y la tempestad, líbranos, Señor.
De muerte perpetua, líbranos, Señor.
Por el misterio de tu santa Encarnación, líbranos, Señor.
Por tu venida, líbranos, Señor.
Por tu nacimiento, líbranos, Señor.
Por tu bautismo y santo ayuno, líbranos, Señor.
Por tu cruz y pasión, líbranos, Señor.
Por tu muerte y sepultura, líbranos, Señor.
Por tu santa Resurrección, líbranos, Señor.
Por tu admirable Ascensión, líbranos, Señor.
Por la venida del Espíritu Santo Consolador, líbranos, Señor.
En el día del juicio, líbranos, Señor.
Los pecadores, te rogamos, óyenos.
Que nos perdones, te rogamos, óyenos.
Que nos indultes, te rogamos, óyenos.
Que te dignes guiarnos a la verdadera penitencia, te rogamos, óyenos.
Que te dignes regir y conservar tu santa Iglesia, te rogamos, óyenos.
Que te dignes conservar en la santa religión al Sumo Pontífice y a todos los órdenes eclesiásticos, te rogamos, óyenos.
Que te dignes humillar los enemigos de la santa Iglesia, te rogamos, óyenos.
Que te dignes dar paz y verdadera concordia a los reyes y príncipes cristianos, te rogamos, óyenos.
Que te dignes conceder paz y unión al pueblo cristiano, te rogamos, óyenos.
Que te dignes confortarnos y conservarnos en tu santo servicio, te rogamos, óyenos.
Que eleves nuestros entendimientos a los deseos celestiales, te rogamos, óyenos.
Que a todos nuestros bienhechores recompenses con bienes sempiternos, te rogamos, óyenos.
Que libres de condenación eterna nuestras almas y las de nuestros allegados y bienhechores, te rogamos, óyenos.
Que te dignes dar y conservar los frutos de la tierra, te rogamos, óyenos.
Que te dignes conceder eterno descanso a los fieles difuntos, te rogamos, óyenos.
Que te dignes oírnos, te rogamos, óyenos.
¡Oh Hijo de Dios!, te rogamos, óyenos.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, ten misericordia de nosotros.
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
Señor, ten misericordia de nosotros.
Cristo, ten misericordia de nosotros.
Señor, ten misericordia de nosotros.
Padre nuestro…
V. Y no nos dejes caer en la tentación.
R. Mas líbranos de mal.
Salmo 69
¡Oh Dios!, atiende a mi ayuda: apresúrate, Señor, a socorrerme.
Sean confundidos y avergonzados los que soliciten quitarme la vida.
Vuélvanse atrás y sean cubiertos de vergüenza los que me desean daño.
Vuélvanse atrás al punto avergonzados los que me dicen repetidos escarnios.
Alégrense y regocíjense en ti los que te buscan, y digan siempre los que aman la salud que les diste: sea glorificado el Señor.
En cuanto a mí, soy menesteroso y pobre: por tanto, ¡oh Dios!, ayúdame.
Tú eres mi protector y libertador; y así, ¡oh Señor!, no me dilates más tu socorro.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo: como era en el principio, así ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Así sea.
V. Haz salvos a tus siervos.
R. Dios mío, que esperan en ti.
V. Sé para nosotros, Señor, una torre de fortaleza.
R. Contra el enemigo.
V. No tenga alguna ventaja sobre nosotros el enemigo.
R. Y el hijo de la iniquidad no pueda dañarnos de algún modo.
V. ¡Oh Señor!, no te portes con nosotros según lo merecen nuestros pecados.
R. Ni nos recompenses según nuestras iniquidades.
V. Hagamos oración por nuestro Pontífice N.
R. El Señor le conserve y le dé vida, y le haga feliz en la tierra, y no lo entregue en manos de sus enemigos.
V. Hagamos oración por nuestros bienhechores.
R. Dígnate, Señor, dar vida eterna a los que nos hacen bien, por tu santo nombre. Así sea.
V. Hagamos oración por los fieles difuntos.
R. Dales, Señor, el eterno descanso: luzca para ellos la luz perpetua.
V. En paz descansen.
R. Así sea.
V. Hagamos oración por nuestros hermanos ausentes.
R. Haz salvos a tus siervos, Dios mío, que esperan en ti.
V. Envíales, Señor, tu auxilio desde el santuario.
R. Y desde Sion defiéndelos.
V. Oye, Señor, mi oración.
R. Y mi clamor llegue a ti.
Oremos
¡Oh Dios!, a quien es propio siempre apiadarse y perdonar; recibe nuestra súplica para que a nosotros y a todos tus siervos a quienes oprime la cadena de los delitos, nos desate liberalmente la misericordia de tu piedad.
Escucha, Señor, como solicitamos, los ruegos de los que te suplican, y perdona los pecados de los que te confiesan: para que nos concedas benigno el perdón y la paz.
Muéstranos, Señor piadoso, tu inefable misericordia, para que nos libres de nuestros pecados y de las penas que por ellos merecemos.
¡Oh Dios!, que eres ofendido por la culpa y aplacado con la penitencia; atiende propicio a las plegarias de tu pueblo que te suplica, y aparta de él el azote de tu indignación, que por nuestros pecados merecemos.
Omnipotente y sempiterno Dios, apiádate de tu siervo nuestro pontífice N., y dirígele según tu clemencia en el camino de la eterna salud, para que, ayudándole tú, desee hacer las cosas que son de tu agrado, y se perfeccione en toda virtud.
¡Oh Dios!, de quien dimanan los santos deseos, los rectos consejos, las justas obras: da a tus siervos aquella paz que no puede dar el mundo, a fin de que, arreglados nuestros corazones a tus mandamientos, y quitado el miedo de los enemigos, los tiempos sean tranquilos mediante tu protección.
Abrasa, Señor, nuestras entrañas y nuestro corazón con el fuego del Espíritu Santo: para que te sirvamos con cuerpo casto, y te seamos gratos con corazón limpio.
¡Oh Dios, Criador y Redentor de todos los fieles!, concede el perdón de tus siervos y siervas, para que la indulgencia que siempre desearon la consigan con nuestras piadosas súplicas.
Rogámoste, Señor, prevengas nuestras acciones con tu ayuda, para que toda nuestra obra y oración por ti siempre empiece y en ti siempre acabe.
Omnipotente y sempiterno Dios, que dominas a los vivos y a los muertos, y te apiadas de todos aquellos que por su fe y sus obras sabes que han de ser tuyos; suplicámoste humildemente que, por la clemencia de tu piedad, siendo intercesores todos tus santos, consigan el perdón de sus delitos aquellos por quienes deliberamos hacerte estas plegarias, tanto los que aún detiene en la carne el presente siglo, como los que ya desnudos del cuerpo llevó el futuro. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.
V. Oye, Señor, mi oración.
R. Y mi clamor llegue a ti.
V. El Señor omnipotente y misericordioso nos oiga.
R. Así sea.
V. Las almas de los fieles, por la misericordia de Dios, descansen en paz.
R. Así sea.
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