Letanías de la Preciosísima Sangre de Cristo
Letra100 %
Señor, ten piedad. — Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad. — Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad. — Señor, ten piedad.
Cristo, óyenos. — Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos. — Cristo, escúchanos.
(A cada invocación se responde: ten piedad de nosotros.)
Dios, Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios, Hijo, Redentor del mundo,
Dios, Espíritu Santo,
Santísima Trinidad, un solo Dios,
(A cada invocación se responde: sálvanos.)
Sangre de Cristo, Unigénito del Padre eterno, sálvanos.
Sangre de Cristo, Verbo de Dios encarnado,
Sangre de Cristo, del nuevo y eterno Testamento,
Sangre de Cristo, que en la agonía corriste hasta la tierra,
Sangre de Cristo, que fluiste en la flagelación,
Sangre de Cristo, que manaste en la coronación de espinas,
Sangre de Cristo, derramada en la cruz,
Sangre de Cristo, precio de nuestra salvación,
Sangre de Cristo, sin la cual no hay perdón,
Sangre de Cristo, bebida y purificación de las almas en la Eucaristía,
Sangre de Cristo, río de misericordia,
Sangre de Cristo, vencedora de los demonios,
Sangre de Cristo, fortaleza de los mártires,
Sangre de Cristo, virtud de los confesores,
Sangre de Cristo, que haces germinar vírgenes,
Sangre de Cristo, firmeza de los que están en peligro,
Sangre de Cristo, alivio de los que trabajan,
Sangre de Cristo, consuelo en el llanto,
Sangre de Cristo, esperanza de los penitentes,
Sangre de Cristo, sosiego de los moribundos,
Sangre de Cristo, paz y dulzura de los corazones,
Sangre de Cristo, prenda de vida eterna,
Sangre de Cristo, que libras a las almas del lago del purgatorio,
Sangre de Cristo, dignísima de todo honor y gloria,
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.
V. Nos redimiste, Señor, con tu sangre.
R. E hiciste de nosotros un reino para nuestro Dios.
Oremos
Dios todopoderoso y eterno, que constituiste a tu Hijo unigénito Redentor del mundo y quisiste ser aplacado con su sangre: concédenos venerar de tal modo el precio de nuestra salvación y ser defendidos por su poder de los males de la vida presente aquí en la tierra, que gocemos de su fruto eterno en el cielo. Por el mismo Cristo nuestro Señor. Amén.
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