Oración de san Buenaventura («Transfige»), después de comulgar
Letra100 %
Traspasad, dulcísimo Señor Jesús, lo más íntimo y las entrañas de mi alma con la suavísima y saludabilísima herida de vuestro amor, con verdadera, serena, apostólica y santísima caridad, para que mi alma desfallezca y se derrita siempre solo de amor y deseo de vos; que os anhele y desfallezca por vuestros atrios, y desee verse libre para estar con vos. Haced que mi alma tenga hambre de vos, pan de los ángeles, alimento de las almas santas, pan nuestro de cada día, sobresustancial, que tiene toda dulzura y sabor y todo deleite de suavidad. Que mi corazón tenga siempre hambre de vos y se alimente de vos, en quien los ángeles desean mirar, y que las entrañas de mi alma se llenen de la dulzura de vuestro sabor; que siempre tenga sed de vos, fuente de vida, fuente de sabiduría y de ciencia, fuente de luz eterna, torrente de delicias, abundancia de la casa de Dios. Que siempre os desee, os busque, os encuentre, a vos se dirija, a vos llegue, en vos piense, de vos hable, y todo lo haga para alabanza y gloria de vuestro nombre, con humildad y discreción, con amor y deleite, con facilidad y afecto, con perseverancia hasta el fin; para que solo vos seáis siempre mi esperanza, toda mi confianza, mi riqueza, mi deleite, mi alegría, mi gozo, mi descanso y mi tranquilidad, mi paz, mi suavidad, mi perfume, mi dulzura, mi alimento, mi refección, mi refugio, mi auxilio, mi sabiduría, mi herencia, mi posesión, mi tesoro, en quien estén siempre fijos, firmes e inconmoviblemente arraigados mi mente y mi corazón. Amén.
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