Oración a Jesús (san Luis María Grignion de Montfort)
Letra100 %
Amable Jesús mío, permíteme dirigirme a ti para mostrarte mi gratitud por la gracia que me has hecho al entregarme a tu santa Madre por la devoción de la esclavitud, para que ella sea mi abogada ante tu Majestad y mi suplemento universal en mi grandísima miseria. ¡Ay, Señor!, soy tan miserable que sin esta buena Madre me perdería sin remedio. Sí, María me es necesaria ante ti en todo: necesaria para calmarte en tu justa ira, pues tanto te he ofendido y te ofendo cada día; necesaria para detener los castigos eternos de tu justicia que merezco; necesaria para mirarte, hablarte, rezarte, acercarme a ti y agradarte; necesaria para salvar mi alma y las de los demás; necesaria, en una palabra, para hacer siempre tu santa voluntad y procurar en todo tu mayor gloria. ¡Ah, si pudiera publicar por todo el universo esta misericordia que has tenido conmigo! ¡Si todo el mundo supiera que sin María yo estaría condenado! ¡Si pudiera darte dignas gracias por tan gran beneficio! María está en mí: Haec facta est mihi. ¡Qué tesoro! ¡Qué consuelo! ¿Y no habría de ser yo, después de esto, todo suyo? ¡Qué ingratitud! Salvador mío querido, envíame antes la muerte que permitir que me suceda esa desgracia, porque prefiero morir a vivir sin ser todo de María. Mil y mil veces la he tomado por todo mi bien, con san Juan Evangelista, al pie de la cruz, y otras tantas me he entregado a ella; pero aún no lo he hecho bien según tus deseos, Jesús mío querido. Ahora lo hago como tú quieres que lo haga; y si ves en mi alma o en mi cuerpo algo que no pertenezca a esta augusta Princesa, te ruego que me lo arranques y lo arrojes lejos de mí, porque, no siendo de María, es indigno de ti.
Oh Espíritu Santo, concédeme todas estas gracias; planta, riega y cultiva en mi alma a la amable María, que es el verdadero Árbol de la vida, para que crezca, florezca y dé fruto de vida en abundancia. Oh Espíritu Santo, dame una gran devoción y una gran inclinación hacia María, tu divina Esposa, un gran apoyo en su seno maternal y un recurso continuo a su misericordia, para que en ella y por ella formes en mí a Jesucristo al natural, grande y poderoso, hasta la plenitud de su edad perfecta. Amén.
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