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El Sagrado Corazón de Jesús

El Corazón de Jesús es el signo de su amor: un amor humano y divino que nos amó primero y se entregó por nosotros. Esta devoción nos invita a dejarnos amar y a devolver amor por amor.

Raíces en la Escritura

Jesús se presentó a sí mismo como «manso y humilde de corazón» (cf. Mt 11, 29). En la cruz, de su costado abierto brotaron sangre y agua (cf. Jn 19, 34). San Juan, el discípulo amado, reclinó la cabeza sobre su pecho en la Última Cena (cf. Jn 13, 23). Toda la devoción nace de aquí: Dios nos amó primero (cf. 1 Jn 4, 19).

Paray-le-Monial

Desde la Edad Media muchos santos, como santa Gertrudis y santa Matilde, contemplaron el Corazón de Cristo. Entre 1673 y 1675, en el monasterio de la Visitación de Paray-le-Monial (Francia), santa Margarita María de Alacoque contó que Jesús le mostraba su Corazón «que tanto ha amado a los hombres» y le pedía una fiesta en su honor, la comunión frecuente y la reparación.

La acompañó su confesor, san Claudio de La Colombière. La fiesta del Sagrado Corazón se extendió a toda la Iglesia en 1856 y hoy es una solemnidad. León XIII consagró el género humano al Sagrado Corazón en 1899, y los Papas han seguido enseñando esta devoción hasta la encíclica Dilexit nos del papa Francisco (2024).

Las promesas

La tradición ha resumido en doce promesas lo que santa Margarita María escribió en sus cartas: Jesús dará las gracias necesarias a cada uno en su estado, paz en las familias, consuelo en las penas, refugio en la vida y en la muerte, bendición en los trabajos; los pecadores hallarán en su Corazón un océano de misericordia; los tibios se volverán fervorosos y los fervorosos avanzarán en santidad; bendecirá las casas donde se honre su imagen; dará a los sacerdotes el don de tocar los corazones; y quienes propaguen esta devoción tendrán su nombre escrito en su Corazón.

La duodécima, la «gran promesa», es para quienes comulguen nueve primeros viernes de mes seguidos: la gracia de la penitencia final. Es una promesa de amor que nos invita a vivir cerca de la Eucaristía y a confiar en su misericordia.

Cómo vivirla

  • Los nueve primeros viernesComulgar el primer viernes de nueve meses seguidos, en gracia de Dios (confesándose antes si hace falta), para honrar al Corazón de Jesús y reparar con amor.
  • ConsagrarseEntregarse personalmente al Corazón de Jesús y, en familia, entronizar su imagen en casa: un lugar donde rezar juntos y recordar que Él es el centro del hogar.
  • Consolar al Corazón de JesúsAcompañarle en la Eucaristía, pedir perdón por nuestras faltas y las del mundo, y amar a los demás como Él nos ama.
  • La fiestaEl viernes siguiente al segundo domingo después de Pentecostés, la solemnidad del Sagrado Corazón.

Sus oraciones

Para profundizar: El Sagrado Corazón de JesúsCurso por lecciones en la Escuela de vida cristiana.