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Bendiciones de la familia

Antes de un viaje, por los hijos, por los enfermos, ante el Belén y por la casa.

Letra100 %

Antes de un viaje

Para rezar al salir de casa, en el coche o antes de un viaje largo.

La bendición del coche (o de otro vehículo) la da el sacerdote o el diácono: pídela en la parroquia. Estas oraciones son las de quien se pone en camino.

Itinerario (preces para antes de emprender un viaje)

La reza quien se pone en camino

Antífona. Por caminos de paz y prosperidad nos dirija nuestro omnipotente y misericordioso Señor: sea nuestro compañero en el viaje el ángel Rafael, para que en paz y con salud y con alegría podamos volver a nuestra casa. Cántico de Zacarías. Bendito sea el Señor, el Dios de Israel; * porque ha visitado y redimido a su pueblo, Suscitando una fortaleza de salvación * en la casa de David su siervo, Como lo había anunciado por los labios de sus santos profetas * que existen desde los tiempos antiguos; Para salvarnos de nuestros enemigos * y de todos los que nos odian; Para ejercer la misericordia con nuestros padres, * acordándose de su santa alianza: Y del juramento que juró a nuestro padre Abrahán, * que nos concedería la gracia De servirle sin temor, * salvos de nuestros enemigos, En santidad y justicia, delante de él, * todos los días de nuestra vida. Y tú, niño, serás llamado profeta del Altísimo: * porque irás delante de él preparando su camino, Para dar a su pueblo el conocimiento de su salvación * con la remisión de sus pecados: Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, * con que nos ha visitado como oriente que viene del cielo, A iluminar a los que están sentados en tinieblas y sombras de muerte, y dirigir nuestros pasos por el camino de la paz. Antífona. Por caminos de paz y prosperidad nos dirija nuestro omnipotente y misericordioso Señor: sea nuestro compañero en el viaje el ángel Rafael, para que en paz y con salud y con alegría podamos volver a nuestra casa. Kyrie eleison. — Christe eleison. — Kyrie eleison. Padre nuestro… Y no nos dejes caer en la tentación. — Mas líbranos de mal. Salva a tus siervos, — Que esperan en ti, Dios mío. Envíanos, Señor, auxilio de tu santuario, — Y desde Sión defiéndenos. Sé para nosotros, Señor, torre de fortaleza, — Ante los ataques del enemigo. Nada pueda el enemigo contra nosotros, — Y no logre dañarnos el hijo de la maldad. Bendito sea el Señor todos los días. — Haga próspero nuestro viaje Dios nuestro salvador. Enséñanos, Señor, tus caminos, — E indícanos tus senderos. Ojalá se dirijan todos nuestros pasos — A la guarda de tus mandamientos. Rectifíquese lo torcido, — Y lo áspero se convierta en camino llano. A sus ángeles dio el Señor encargo de ti, — Para que te guarden en todos tus caminos. Escucha, Señor, mi oración. — Y mi clamor llegue a ti. Oración. Oh Dios, que hiciste caminar a los hijos de Israel por medio del mar a pie enjuto, y que por medio de una estrella mostraste su camino a los tres Magos: te rogamos nos concedas viaje próspero y tiempo tranquilo, para que, acompañados de tu santo ángel, podamos llegar felizmente a donde vamos, y después de todo, al puerto de la eterna salvación. Oh Dios, que habiendo sacado a tu siervo Abrahán de la tierra de Ur de los Caldeos, le guardaste ileso por todos los caminos de su peregrinación: te rogamos que nos guardes a nosotros, siervos tuyos: sé para nosotros, oh Señor, auxilio al emprender el viaje, alivio al proseguirlo, sombra en el calor, abrigo en la lluvia y en el frío, sostén en el cansancio, defensa en la adversidad, báculo en los resbaladeros, puerto en el naufragio, para que, guiándonos tú, lleguemos felizmente a donde vamos, y finalmente, incólumes, a nuestros hogares. Atiende, te rogamos, Señor, a nuestras súplicas, y ordena prósperamente para nuestra salvación el camino de tus siervos; para que en todas las peripecias de esta nuestra vida y peregrinación seamos siempre protegidos por tu auxilio. Concede, te rogamos, omnipotente Dios, que esta tu familia camine siempre por los senderos de la salvación, y que siguiendo las enseñanzas de tu bienaventurado precursor Juan, llegue con toda seguridad a aquel a quien él anunció, a nuestro Señor Jesucristo, Hijo tuyo, que contigo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén. Caminemos en paz, — en el nombre del Señor.

Al arcángel san Rafael

La reza quien se pone en camino

Este santo arcángel es protector de los caminantes y también médico de los dolientes. Rafael significa medicina de Dios o médico enviado de Dios. Él guió a Tobías el hijo y le dio medicina para sanar a Tobías su padre.

Oh Dios, que a tu siervo Tobías diste por compañero de su viaje al bienaventurado arcángel Rafael, concédenos a tus siervos que seamos siempre protegidos por su custodia y fortalecidos por su auxilio. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

Por los hijos

Oración de los padres por sus hijos pequeños. Es una petición a Dios: no es la bendición del sacerdote.

Por los hijos niños

La rezan los padres

Señor mío Jesucristo, Hijo de Dios vivo, que, engendrado antes de todos los siglos, quisiste, sin embargo, ser niño en el tiempo; Señor, que amas la inocencia de los niños, que dijiste en vida: «Dejad que los niños vengan a mí, porque de ellos es el reino de los cielos», infunde sobre este niño (o estos niños) la gracia de tu bendición, y atiende a la fe y devoción de la Iglesia y de sus padres, para que crezcan siempre en virtud y sabiduría ante Dios y ante los hombres, para que gusten de ti, te amen a ti, te teman a ti, guarden tus mandamientos, lleguen a edad madura y tengan buen fin, oh Salvador del mundo, que vives y reinas con el Padre y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén. Oremos. Oh Dios mío, que con tu inefable providencia te dignas enviar a tus santos ángeles para nuestra guarda, oye nuestra plegaria, y haz que nuestros hijos sean defendidos por la protección de sus ángeles y gocen eternamente de su compañía. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Por los enfermos

Para rezar en familia por un enfermo, y para que el propio enfermo ofrezca su enfermedad.

La Unción de los enfermos es un sacramento: la da el sacerdote. Si alguien está enfermo de gravedad, avisa a la parroquia para que lo visite.

Para pedir la salud por algunos enfermos

La reza la familia

Omnipotente y sempiterno Dios, salud eterna de los creyentes: acoged benignamente las plegarias que os hacemos por vuestros siervos enfermos, a favor de los cuales imploramos el auxilio de vuestra misericordia, para que, lograda la salud, os rindan acciones de gracias en vuestra Iglesia. Por Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Oración para cuando se está enfermo

La reza el enfermo

Solo por los dolores, Jesús mío, semejanza con Vos puedo tener; pues tan opuesta a vuestra santa vida siempre mi vida detestable fue. Así la enfermedad que ahora me aqueja debo considerar grande merced; y en tal concepto la bendigo humilde, mi espíritu postrando a vuestros pies. Dignaos juntar, Señor, estos dolores con todos los que os plugo padecer, y presentadlos, de mi deuda en pago, a la justicia del Supremo Juez. Aquesta gracia os pido, y la de darme paciencia y esperanza, amor y fe, para que viva o muera el cuerpo mísero, mi alma halle en Vos su soberano bien. Amén.

A la Santísima Virgen

La reza el enfermo

¡Salud de los enfermos! ¡Refugio de los pecadores! ¡Consoladora de los afligidos! Rogad por mí ahora y en la hora de mi muerte. Amén.

Ante el Belén, en Nochebuena

Para rezarla en familia delante del Nacimiento, a la hora en que se recuerda el nacimiento del Señor.

Si queréis que se bendiga el Belén o las figuras del Niño, pedidlo en la parroquia.

Oración para la hora del Nacimiento del Señor

La reza la familia

¡Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad! ¡Oh divino Jesús recién nacido! Permitid que, repitiendo jubilosos las angélicas frases, vengamos como los pastores de Belén a adoraros con sencilla fe en la humilde cuna que os habéis escogido. Permitidnos glorificar ante vos y por vos al Padre omnipotente, cuya benéfica voluntad venís a ejecutar en la tierra, y al paráclito Espíritu divino, por cuya operación inefable fuisteis encarnado en el virgíneo seno de María. Trasportándose nuestro pensamiento al venturoso pesebre, os contemplamos llenos de alegría en aquellos purísimos maternales brazos de la que fue bendita entre todas las mujeres, y nos unimos a cuantas generaciones la han aclamado y aclamarán bienaventurada, por las cosas grandes que ha hecho en ella el que es Todopoderoso, cuyo nombre es santo, y cuya misericordia se extiende de siglo en siglo a todos cuantos le temen. ¡Oh Salvador del mundo! Dignaos aceptar, por la augusta mediación de esa Madre gloriosa y del fiel custodio de vuestra infancia, los humildes homenajes de nuestra indignidad; y en albricias de vuestro fausto nacimiento concedednos el perdón de todas nuestras culpas, gracia para no volver a cometerlas, y —a cada uno, si le conviene— el favor especial que os pide. (Aquí dice cada uno mentalmente lo que desea.) Pero no os pedimos solo para nosotros las divinas mercedes; pues para todos habéis nacido, ¡Niño poderosísimo!, y por todos debemos imploraros en esta grande hora de universal salud. Recibid, pues, nuestros rendidos ruegos en favor de vuestra Iglesia, y conservadla y santificadla más y más, colmando de bendiciones a su cabeza visible, nuestro Papa, a los obispos y demás pastores de vuestro espiritual rebaño. Volved también, ¡dulcísimo Jesús!, volved la mirada piadosa de vuestros divinos ojos hacia los infieles, herejes y descreídos. Haced brillar vuestra luz para los que yacen entre sombras de la muerte, y no permitáis que el infierno esclavice para siempre a ninguno de los que hicisteis vuestros hermanos al revestiros de humana naturaleza. Sí, ¡adorable Dios Niño!, nosotros recurrimos a los inmensos tesoros de vuestra caridad en pro de todos los hombres; para que preservéis a los buenos de ominosas caídas, convirtáis a los malos, sanéis a los enfermos, consoléis a los tristes, defendáis a los perseguidos, confortéis a los débiles, protejáis a los desamparados, llaméis a vida eterna a los difuntos. Nosotros os suplicamos —poniendo por intercesora a la bendita Virgen Madre y a su dignísimo esposo— que atendáis asimismo a los votos de nuestros corazones respecto a cuantos nos son particularmente queridos, tanto vivos como difuntos. Por ellos y por cuantos velan en esta hora con religiosa intención —a la cual nos asociamos—, os rendimos, ¡amable Salvador recién nacido!, mil acciones de gracias por vuestra venida a este valle de lágrimas, como remedio de todas nuestras miserias; y os suplicamos se las tributéis por nosotros al Padre celestial, que nos ha colmado en vos de toda suerte de bienes. ¡Viva Jesús! ¡Viva María! ¡Viva José! Amén.

Expresiones de la piedad antigua: «infieles, herejes y descreídos» es el lenguaje de su época (1867) para pedir por quienes no conocen a Cristo; a la Virgen y a san José se les pide intercesión.

Por la casa

La bendición de la casa la da el sacerdote o el diácono, sobre todo al estrenarla y cada año: pídela en la parroquia y os visitará.

Todavía no hemos encontrado en un devocionario antiguo una oración de la familia para bendecir la casa con su fuente verificada; no la inventamos.

Las de cada día

Amén · volver a Hoy