Adorar a la Trinidad
La respuesta al misterio de la Trinidad es la adoración: creer, alabar y amar al Dios uno y trino que se nos ha revelado y que habita en el alma del bautizado en gracia. No hay que buscarle lejos: vive dentro, como en su templo (Jn 14, 23).
Aquí, unas claves para vivir en la presencia de la Santísima Trinidad y las grandes oraciones trinitarias de la Iglesia, para adorar a los Tres, darles gracias y dejar que su vida de amor se refleje en la nuestra.
Cómo tratarlo
Adorar a la Trinidad
Ante el misterio de Dios, más grande que nuestra mente, la actitud justa es la adoración humilde y agradecida. Signarse con fe, rezar el Gloria despacio, dedicar un momento a alabar al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, es entrar en el corazón de la fe.
Recogerse dentro
La Trinidad habita en el alma en gracia. Conviene recogerse «dentro», donde Dios mora, para tratarle y adorarle. Santa Isabel de la Trinidad vivía así, como «morada de los Tres». No es cosa de teólogos: es tratar de tú a cada Persona divina.
Orar de modo trinitario
La oración cristiana tiene una forma: al Padre, por medio del Hijo, en el Espíritu Santo. Dirigirse al Padre como hijos, unidos a Jesús y movidos por el Espíritu, ordena bien toda la vida de oración.
Vivir la comunión
La Trinidad es comunión de amor entre Personas. Vivir de Ella lleva a amar a los hermanos: la caridad y la unidad entre los cristianos son reflejo de la comunión de los Tres. Adorar a la Trinidad y amar al prójimo van unidos.
Cómo vivirlo
- Hacer la señal de la cruz con fe: «en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo».
- Rezar cada día el Gloria y alguna doxología, alabando a las tres Personas.
- Recogerse un momento «dentro», donde habita la Trinidad, para adorarla.
- Orar al Padre, por el Hijo, en el Espíritu Santo.
- Celebrar la fiesta de la Santísima Trinidad y vivir la caridad como reflejo de su comunión.
Sus oraciones
Gloria al Padre
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Doxología menor (tradicional)
Trisagio a la Santísima Trinidad
Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, líbranos, Señor, de todo mal. Gloria al Padre, gloria al Hijo, gloria al Espíritu Santo. Al Dios uno y trino, honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén.
Invocación trinitaria tradicional (Trisagio)
Oh Dios mío, Trinidad que adoro
Oh Dios mío, Trinidad que adoro, ayúdame a olvidarme enteramente de mí para establecerme en Ti, inmóvil y apacible como si mi alma estuviera ya en la eternidad. Pacifica mi alma, haz de ella tu cielo, tu morada amada y el lugar de tu reposo. Que nunca te deje solo, sino que esté allí toda entera, despierta en mi fe, adorándote y entregándome a tu acción creadora. Amén.
Santa Isabel de la Trinidad (fragmento)
A Ti, oh Dios (Te Deum, fragmento)
A Ti, oh Dios, te alabamos; a Ti, Señor, te reconocemos. A Ti, eterno Padre, te venera toda la creación. Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del universo. A Ti, Padre de inmensa majestad; a tu Hijo único y verdadero; y al Espíritu Santo, Defensor. Amén.
Himno «Te Deum» (fragmento)