Las oraciones de Santo Tomás
El mayor teólogo de la Iglesia era, ante todo, un hombre de oración. Santo Tomás rezaba antes de estudiar y de escribir, celebraba la Misa con lágrimas y decía haber aprendido más «a los pies del crucifijo» que en todos los libros. Su ciencia inmensa brotaba de una intensa vida interior.
Aquí, su devoción a la Eucaristía y a la Sabiduría de Dios, cómo vivirla hoy y algunas de sus oraciones más hermosas, tesoro para todo el que quiera unir estudio y santidad.
Su ejemplo
Rezar antes de pensar
Tomás no confiaba en su solo ingenio: oraba largamente antes de estudiar, disputar o escribir, y buscaba la luz en Dios. Enseña que el estudio y el trabajo, sin oración, se secan; la fuente de toda verdadera sabiduría es la unión con Dios.
Enamorado de la Eucaristía
El Doctor Angélico fue el gran cantor del Santísimo: compuso el «Pange lingua», el «Adoro te devote», el «Lauda Sion» y el «Panis angelicus». En su adoración, ciencia y ternura se unen: quien de verdad conoce a Dios acaba de rodillas.
«Non nisi te, Domine»
Ante el crucifijo que le ofrecía una recompensa por escribir bien de Él, pidió solo a Dios: «Nada más que a Ti, Señor». No quería fama ni honores, sino al mismo Dios. Su ciencia era un camino hacia el único Bien, que es una Persona a quien amaba.
Sabiduría y humildad
El que más y mejor habló de Dios reconoció al final que todo su saber era «paja» ante lo que había contemplado. La verdadera sabiduría sabe que ante Dios siempre sabemos poco, y termina en silencio adorante.
Cómo vivirlo
- Rezar antes de trabajar o estudiar, pidiendo a Dios la luz que uno solo no alcanza.
- Adorar la Eucaristía y visitar el sagrario: aprender «a los pies del crucifijo».
- Rezar o cantar despacio un himno eucarístico de Santo Tomás (Adoro te devote, Tantum ergo).
- Buscar la verdad con humildad y caridad, escuchando con honradez al que piensa distinto.
- Poner a Dios por encima de todo saber y honor: «Nada más que a Ti, Señor».
Sus oraciones
Adoro te devote (fragmento)
Te adoro con devoción, Dios escondido, oculto verdaderamente bajo estas apariencias. A Ti se somete mi corazón por completo, y se rinde totalmente al contemplarte. Al juzgar de Ti se equivocan la vista, el tacto, el gusto; pero basta el oído para creer con firmeza: creo todo lo que dijo el Hijo de Dios; nada es más verdadero que esta Palabra de verdad. Amén.
Santo Tomás de Aquino, himno eucarístico
Oración del estudioso («Concédeme, Señor»)
Concédeme, Señor Dios mío, inteligencia que te conozca, diligencia que te busque, sabiduría que te encuentre, una vida que te agrade, una perseverancia que te espere confiadamente y una confianza que finalmente te abrace. Amén.
Santo Tomás de Aquino
Antes del estudio
Creador inefable, fuente verdadera de luz y sabiduría: dígnate infundir en la oscuridad de mi mente un rayo de tu claridad. Dame agudeza para entender, capacidad para retener, método y facilidad para aprender, y la gracia abundante de expresarme. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
Oración de Santo Tomás antes del estudio