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Lluvia de rosas

El «caminito» (la «pequeña vía») es el corazón del mensaje de Santa Teresita: un camino corto y seguro hacia Dios, al alcance de todos, especialmente de los pequeños y débiles. En vez de subir la áspera escalera de la perfección, dejarse tomar en brazos por Dios como un niño.

Ella prometió «hacer caer una lluvia de rosas» y pasar su cielo «haciendo el bien en la tierra». Esta es la esencia de su escuela, con sus frases y su ofrenda al Amor Misericordioso.

El caminito, paso a paso

1. Hacerse pequeño

El caminito empieza reconociendo la propia pequeñez y pobreza sin desanimarse. «Si no os hacéis como niños, no entraréis en el Reino». No fiarse de las propias fuerzas, sino ser como un niño que todo lo espera de su padre.

2. Confiar sin medida

El alma del caminito es la confianza: fiarse ciegamente del Dios que es Amor y Misericordia, sin dejarse asustar por las propias faltas. Cuanto más pequeños y confiados, más nos ama y nos levanta. «Aun cuando tuviera todos los pecados posibles, me arrojaría en los brazos de Jesús».

3. Amar en lo pequeño

No hacer cosas grandes, sino las pequeñas con un amor inmenso: una sonrisa, un servicio oculto, callar una réplica, aceptar una contrariedad. «Deshojar rosas» a los pies de Jesús: ofrecerle cada pequeño acto de amor y de renuncia.

4. Abandonarse al Amor Misericordioso

El culmen del caminito es ofrecerse al Amor de Dios y dejarse amar. Teresita se ofreció como «víctima al Amor Misericordioso», no a la justicia; no por miedo, sino por confianza. Es dejar que Dios haga en nosotros lo que quiera, seguros de que es Amor.

Sus frases

«Mi vocación es el amor.»
«Quiero pasar mi cielo haciendo el bien en la tierra.»
«Después de mi muerte, haré caer una lluvia de rosas.»
«Recoger un alfiler por amor puede convertir un alma.»
«Lo que agrada a Dios es verme amar mi pequeñez y mi pobreza.»
«Elijo todo lo que Tú quieres.»

Sus oraciones

Ofrenda al Amor Misericordioso (fragmento)

Oh Dios mío, Trinidad Bienaventurada, deseo amarte y hacerte amar. Para vivir en un acto de perfecto amor, me ofrezco como víctima de holocausto a tu Amor Misericordioso, pidiéndote que me consumas sin cesar y dejes desbordar en mi alma las olas de infinita ternura que en Ti se encierran, para que llegue a ser mártir de tu Amor. Amén.

Santa Teresita de Lisieux (1895)

Acto de confianza

Jesús, me abandono en Ti. Fío en tu misericordia más que en mi debilidad. No quiero recoger méritos para el cielo: quiero trabajar solo por tu amor. A la tarde de mi vida apareceré ante Ti con las manos vacías, porque no te pido, Señor, que cuentes mis obras. Toda nuestra justicia tiene manchas a tus ojos; quiero, pues, revestirme de tu propia justicia y recibir de tu amor la posesión eterna de Ti mismo.

Santa Teresita de Lisieux