Tengo sed
En cada capilla de las Misioneras de la Caridad, junto al crucifijo, se leen dos palabras: «Tengo sed». Son el corazón de todo el carisma de la Madre Teresa. En la cruz, Jesús dijo «tengo sed»; y ella entendió que esa sed no era solo de agua, sino de amor y de almas, y que se sacia amándolo a Él en los más pobres de los pobres.
Aquí, esa sed de Jesús y la respuesta de la Madre Teresa, cómo vivirla hoy y algunas oraciones, para saciar también nosotros la sed de Cristo amando en lo pequeño y sirviendo a los que sufren.
Su ejemplo
«Tengo sed»
El grito de Jesús en la cruz, «tengo sed», fue para la Madre Teresa una revelación: Cristo tiene sed de amor y de almas, y espera ser amado y saciado por nosotros. «Tengo sed» está escrito junto a cada sagrario de sus casas, para recordar que toda su obra nace de responder a esa sed del Señor.
Saciar su sed en los pobres
Esa sed de Jesús se sacia sirviéndolo en los más pobres, en quienes Él está escondido «en el angustioso disfraz del pobre». Cada moribundo recogido, cada llaga curada, cada niño acogido, era para ella un modo de dar de beber a Cristo sediento. Amar al pobre es saciar la sed de Dios.
Cosas pequeñas con gran amor
No hacen falta grandes obras para saciar esa sed: bastan «cosas pequeñas con gran amor». Una sonrisa, una palabra buena, un vaso de agua, un rato de compañía. Porque la peor pobreza es sentirse no amado, y el amor pequeño y verdadero calma la sed de muchos corazones.
De la Eucaristía al pobre
Su secreto era unir el altar y la calle: adoraba a Jesús en la Eucaristía y lo servía en los pobres, con un mismo amor. «El fruto del silencio es la oración; el de la oración, la fe; el de la fe, el amor; el del amor, el servicio; el del servicio, la paz». Sin oración, no se puede saciar la sed de Cristo.
Cómo vivirlo
- Recordar cada día la sed de Jesús: Él tiene sed de tu amor y del amor de todos.
- Saciar esa sed sirviendo a Cristo en los pobres, los enfermos y los que sufren.
- Hacer cosas pequeñas con gran amor: una sonrisa, una palabra, un gesto de bondad.
- Unir el altar y la calle: adorar a Jesús en la Eucaristía y servirlo en los pobres.
- Ser fiel también en la sequedad, amando por pura fe, como la Madre Teresa.
Sus oraciones
«Tengo sed»
Jesús mío, que en la cruz dijiste «tengo sed»: sacia tu sed de amor y de almas con mi pobre corazón. Enséñame a verte y servirte en los más pobres, en los enfermos y en los que sufren, y a hacer cosas pequeñas con gran amor. Que, amándolos a ellos, te dé de beber a Ti. Amén.
Difundir la fragancia de Cristo
Querido Jesús, ayúdame a difundir tu fragancia dondequiera que vaya. Inunda mi alma de tu espíritu y de tu vida. Penétrame y posee mi ser de tal manera que toda mi vida sea una irradiación de la tuya. Brilla a través de mí, y de tal modo esté en mí, que todos los que me traten sientan tu presencia en mi alma. Amén.
Oración que rezaba a diario Santa Teresa de Calcuta (de san J. H. Newman)
Invocación a Santa Teresa de Calcuta
Santa Teresa de Calcuta, sierva de los más pobres y toda de Cristo sediento: alcánzanos un corazón que vea a Jesús en el pobre, unas manos que sirvan con ternura y una fe que ame también en la oscuridad, para saciar la sed de Dios en los más pequeños.