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Vivir los sacramentos

Los sacramentos son los grandes tesoros que Cristo dejó a su Iglesia: canales por los que su gracia llega a nuestra vida. Pero no bastan recibidos por rutina: piden fe, preparación y agradecimiento, para que la gracia que dan encuentre un corazón dispuesto y fructifique.

Aquí, unas claves para vivir la vida sacramental con fruto y algunas oraciones ligadas a los sacramentos, para acercarnos a ellos con fe y hacer de la gracia recibida una fuente de santidad.

Cómo tratarlo

La Eucaristía, el centro

Participar en la Misa con fe y comulgar bien dispuesto —en gracia de Dios— es el corazón de la vida sacramental. Todos los demás sacramentos se ordenan a la Eucaristía. Darle gracias tras la Comunión y adorar al Santísimo alimenta toda la vida cristiana.

La Confesión frecuente

Volver con frecuencia al sacramento del perdón mantiene el alma limpia, humilde y en paz. No hay que esperar a un pecado grave: la confesión frecuente, aun de faltas leves, es escuela de santidad y encuentro con la misericordia de Dios.

Recordar el Bautismo

Todo cristiano es, ante todo, un bautizado. Recordar el propio Bautismo y renovar sus promesas —renunciar al pecado, creer, vivir como hijo de Dios— es tomar en serio la vida nueva recibida. La señal de la cruz y el agua bendita lo evocan cada día.

No descuidar la Unción

Ante la enfermedad grave o la vejez, pedir a tiempo la Unción de los enfermos —sin miedo ni tabúes— es acoger un gran auxilio de Dios. Y ayudar a que los enfermos y ancianos reciban los sacramentos es una obra de misericordia muy grande.

Cómo vivirlo

  • Participar en la Misa y comulgar bien dispuesto, en gracia de Dios.
  • Confesarse con frecuencia, aun de faltas leves.
  • Recordar y renovar las promesas del Bautismo; usar el agua bendita y la señal de la cruz.
  • Pedir a tiempo la Unción en la enfermedad grave y ayudar a que los enfermos reciban los sacramentos.
  • Rezar por los sacerdotes, por las familias y por las vocaciones.

Sus oraciones

Renovación de las promesas del Bautismo

Renuncio al pecado, para vivir en la libertad de los hijos de Dios. Renuncio a las seducciones del mal, para que el pecado no me esclavice. Renuncio a Satanás, padre y autor del pecado. Creo en Dios, Padre todopoderoso; creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Renovación de las promesas bautismales

Acto de contrición

Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Tú quien eres, Bondad infinita, y porque te amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberte ofendido. Propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.

Acto de contrición tradicional

Oración por los enfermos

Señor Jesús, que pasaste por el mundo haciendo el bien y curando a los enfermos: mira con amor a los que sufren en su cuerpo o en su alma. Dales fortaleza, paz y confianza; alivia su dolor, perdona sus pecados y, si es tu voluntad, devuélveles la salud. Y a quienes los cuidan, dales caridad y paciencia. Amén.

Oración por los enfermos

Oración por los sacerdotes

Señor Jesús, Sumo y Eterno Sacerdote, guarda a tus sacerdotes bajo la protección de tu Sagrado Corazón. Conserva puras sus manos, que tocan cada día tu Cuerpo santísimo; conserva puros sus corazones, sellados con el carácter de tu sacerdocio. Hazlos santos y fecundos, y suscita muchos y santos ministros para tu Iglesia. Amén.

Oración por los sacerdotes