Medicina de Dios
«Rafael» significa «medicina de Dios». En el libro de Tobías, Dios lo envía para sanar la ceguera de Tobit y librar a Sara del demonio, guiando de incógnito al joven Tobías en su viaje. Es el arcángel de la curación, la providencia y el buen camino.
Su historia deja un mensaje precioso —oración, ayuno y limosna— y una devoción viva. Aquí, su figura, sus patronazgos, el Custodio de Córdoba y sus oraciones.
Su figura y su mensaje
Sanador y guía (libro de Tobías)
Enviado «para curar a los dos»: devuelve la vista a Tobit con la hiel del pez y libra a Sara del demonio Asmodeo. Acompaña a Tobías bajo forma humana («Azarías»). Al final se revela: «Yo soy Rafael, uno de los siete ángeles que están ante la gloria del Señor» (Tob 12, 15).
Oración, ayuno y limosna
Su gran enseñanza: «Buena es la oración con el ayuno, y la limosna con la justicia… la limosna libra de la muerte» (Tob 12, 8-9). Las tres obras de piedad que la Iglesia recomienda, sobre todo en Cuaresma.
Patrono de muchas causas
De los enfermos y los médicos, de los viajeros y peregrinos, de los novios y matrimonios felices, y de los jóvenes; invocado también por los ciegos y por un buen cónyuge. Su fiesta es el 29 de septiembre, con Miguel y Gabriel.
El Custodio de Córdoba
En España, San Rafael es venerado como guarda de Córdoba. La tradición recoge su juramento al P. Andrés de las Roelas (s. XVI): «Yo te juro por Jesucristo crucificado que soy Rafael, ángel, a quien Dios tiene puesto por guarda de esta ciudad». Por toda la ciudad hay «Triunfos de San Rafael».
Cómo acudir a él
- Pedirle la salud del cuerpo y, sobre todo, la del alma; encomendarle a los enfermos y a los médicos.
- Encomendarle los viajes y a los que van de camino, como acompañó a Tobías.
- Confiarle los noviazgos y matrimonios, para que se pongan en manos de Dios desde el principio.
- Vivir su enseñanza: la oración con el ayuno y la limosna, las tres obras de piedad.
- Honrarlo en su fiesta (29 de septiembre) y pedir su custodia sobre el hogar y la ciudad.
Sus oraciones
Oración a San Rafael Arcángel
Glorioso arcángel San Rafael, medicina de Dios, que guiaste y protegiste al joven Tobías y devolviste la vista a su padre: acompáñame en el camino de la vida, sana las dolencias de mi cuerpo y de mi alma, y alcánzame de Dios lo que necesito. Enséñame a orar, ayunar y hacer limosna, y llévame con bien hasta el encuentro con Dios. Amén.
Oración tradicional a San Rafael
Invocación (Custodio de Córdoba)
San Rafael Arcángel, ángel de la salud y guarda de esta ciudad: defiéndenos de todo mal, sana nuestras heridas, guía nuestros pasos y preséntanos, como presentabas las oraciones de Tobías, ante la gloria del Señor. Amén.