Reza, espera y no te preocupes
El Padre Pío dejó a sus hijos espirituales un tesoro de consejos sencillos y hondos, resumidos en su frase más famosa: «Reza, espera y no te preocupes». Toda una escuela de confianza y abandono en Dios.
Aquí, sus consejos, sus devociones (el Rosario, la Virgen, el Ángel de la Guarda), cómo vivir su espiritualidad y sus oraciones.
Sus consejos y devociones
«Reza, espera y no te preocupes»
«La preocupación no sirve para nada. Dios es misericordioso y escuchará tu oración.» Tres verbos que lo resumen todo: rezar de verdad, esperar contra toda esperanza y no dejarse robar la paz por las preocupaciones, seguros de que Dios cuida de nosotros.
El Rosario, «el arma»
Amaba con locura el Rosario, que llevaba siempre en la mano y llamaba «el arma». Animaba a rezarlo mucho cada día, sobre todo en la lucha contra el mal; y a «quedarse con la Virgen», que siempre lleva a Jesús.
El Ángel de la Guarda
Tenía gran familiaridad con su Ángel de la Guarda, al que confiaba encargos e intenciones y por el que hacía llegar mensajes. Animaba a todos a la devoción y al trato confiado con el propio ángel, compañero fiel del camino a Dios.
Amar la cruz y ofrecer el sufrimiento
Enseñaba a no huir del sufrimiento, sino a ofrecerlo unido a la Cruz de Cristo por la salvación de las almas. Así el dolor deja de ser estéril y se vuelve fecundo. «Ama la cruz y llevarás una vida feliz», decía en sustancia.
Cómo vivir su espiritualidad
- Rezar el Rosario cada día, con confianza, «quedándose con la Virgen».
- Confesarse con frecuencia y participar en la Misa con fe viva.
- Ofrecer los sufrimientos y contrariedades, unidos a la Cruz, por las almas.
- Tratar con confianza al Ángel de la Guarda y encomendarle intenciones.
- Vivir sin ansiedad: «Reza, espera y no te preocupes»; honrarlo en su fiesta (23 de septiembre).
Sus oraciones
«Quédate conmigo, Señor» (fragmento)
Quédate conmigo, Señor, porque te necesito para no olvidarte; ya ves con qué facilidad te abandono. Quédate conmigo, Señor, porque soy débil y necesito tu fuerza para no caer tan a menudo. Quédate conmigo, Señor, porque eres mi luz, y sin Ti vivo en las tinieblas. Quédate conmigo, Señor, porque quiero amarte mucho y estar siempre en tu compañía. Amén.
Oración que rezaba San Pío tras la Comunión
Oración a San Pío de Pietrelcina
Amado San Pío, que llevaste durante cincuenta años las llagas de Cristo y gastaste tu vida en el confesonario y en el altar: enséñame a rezar, esperar y no preocuparme; ayúdame a amar la Santa Misa, a confesarme con frecuencia y a ofrecer mis sufrimientos unidos a la Cruz. Intercede por mí y por mis intenciones. Amén.
Oración tradicional a San Pío